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El fin de los días grises

Ida y vuelta

Ida y vuelta Ya estoy en Málaga. Paso agridulce por Madrid. Comparto lo dulce, dulcísimo, que fue por fin conocer a la pequeña I., la alegría de la casa de mis primos L. y S. Merecían un ángel como esta niña, a la que dan ganas de comerse a besos.

Lo agrio no lo quiero compartir esta vez. Me asola, me asusta, me crea una duda tremenda.

Adoro Madrid, cada vez más. Necesito a mi madre y a mi hermano como nunca, y sin embargo este finde me ha dolido mucho.

Duele Madrid, duele la distancia. Esta vez sí...

P.D.: la foto es producción propia, o de D., no sé quién la hizo. Agosto, Yangshuo, un paraíso en el que me encantaría volver a perderme.
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2 comentarios

Raquel -

Aisssssss, tenías que haber cogido un poquito de mi tarta de queso, así hubiera sido un poquito más dulce que agrio.

Un besazo fuerte, como siempre, aquí te esperamos.

becquer99 -

Me gustaría pensar que lo agrio fue únicamente el empate del Bernabéu, pero muy mucho me temo que no es así. En cualquier caso espero que estés disfrutando (rascándote) de estas vacaciones, y ya sabes que los compañeros (porque siempre lo seremos a pesar de los rumbos que tomemos en la empresa) no te olvidamos.

Ahora después te escribo... Si me queda tiempo.

Un abrazo.
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