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El fin de los días grises

17 de diciembre

17 de diciembre El tiempo es algo tan relativo...

Antes, al principio, pasaba lento. Como una agonía, como si cada segundo tuviera que recordarte lo que estabas pasando, lo que estabas añorando, lo que faltaba.

De repente, el tiempo vuela. Y hoy miro al calendario y veo la fecha: 17 de diciembre.

6 años y 6 meses desde que me ví obligada a despedirme de mi padre. Sin saberlo, sin pensarlo, sin quererlo. Adiós, ¿hasta cuando?, ¿hasta siempre?

El comentario que recibí en mi blog el otro día, ese de "era un amigo", remueve un pasado que quizás he tenido que hacer por olvidar. Una huída hacia adelante.

Hace 6 años y 6 meses todo era diametralmente distinto. Yo iba a irme a Moratalaz a celebrar las fiestas, a ver un concierto con mis amigas de siempre.

Hace 6 años y 6 meses hablaba a diario con una persona de la que hoy no recuerdo ni su cumpleaños, y apenas menciono porque era de esas personas pasajeras.

Hace 6 años y 6 meses estaba "colgada" en la distancia, unida a otro continente por un sentimiento que no existía de forma mútua.

Y mis amigos eran más. Y estaban siempre. Y yo creía que podía tener todo lo que quisiera. Trabajaba en lo que siempre había soñado, la radio.

Tenía una familia al completo. Y sin embargo aún no había conocido a quien hoy marca mis pasos.

Hace 6 años y 6 meses yo estaba despreocupada. No era una hipocondriaca enfermiza, ni me preocupaba por pagar ningún tipo de factura. Tenía dinero en el banco para mis caprichos. Viajaba cada vez que me daba la gana, y no tenía coche propio. Ni mucho menos casa (aunque ya le había dicho a mi padre que quería meterme en un piso).

Hace 6 años y 6 meses España jugaba un Mundial de fútbol en el que volvería a caer estrepitosamente, contra Corea... aunque a mí eso ya no me importó.

Porque hace 6 años y 6 meses le dí un abrazo entre lágrimas. Y nunca más le he vuelto a ver. Y se me parte el corazón cuando pienso en su soledad en esos momentos previos a la operación. En su miedo, en todo lo que pasó por su cabeza, siempre tan reflexivo.

Cuando ha pasado tanto tiempo ya aprendes a no arrepentirte de nada, porque sabes que eso sólo sirve para dañar. Si no le dije "te quiero" debo pensar que él ya lo sabía, no me queda más remedio. Si le hablé mal, debo creer que me ha perdonado, porque sabía cómo era mi carácter.

Mi padre me enseñó muchas cosas durante su vida. A veces sólo con hechos, casi nunca diciéndome qué debería hacer. Me enseñó ese "ver, oír y callar" al que yo me resisto a hacer caso. Me enseñó a ser honrado en lo que uno trabaja, aunque sea odioso. Me enseñó que tu familia cercana es la que siempre va a estar a tu lado, y que los buenos amigos se cuentan de memoria, ni siquiera hace falta la mano.

Pero me enseñó sobre todo muchas cosas después de la muerte: que nada merece más la pena que vivir, y hacerlo como quieres, con quien quieres. Que el trabajo sólo es dinero, el modo de conseguir lo necesario para hacer tu vida más fácil. Me enseñó que debo dar todo por mi madre y mi hermano (y ahora mi pareja). Me ha enseñado a valorar a mis verdaderos amigos, a saber que debo hacer lo que quiero, no lo que tengo...

Soy muy distinta a quien era hace 6 años y 6 meses. Tengo a una persona que me cuida, pero ya no es mayor que yo. Tengo planes de futuro compartidos, de hecho tengo un presente compartido. Vivo en otra ciudad, y mis amigos son los mismos... los que siguen. Porque otros no quisieron luchar conmigo en la distancia. Ser amigo para algunas personas es más fácil si no hay más de 50 kms de distancia, sí. Tengo primos nuevos, y he despedido a más personas de las que querría. Tengo un trabajo que jamás estuvo entre mis ideas, y un coche que ya va casi también por 6 años y medio.

La vida cambia, el tiempo pasa, y por mucho que lo intentaras, que no es el caso, hay gente a la que jamás podrías olvidar porque son tu "as de guía".

Mi padre fue importante en su vida, y también en su muerte. En su ausencia he aprendido mucho de él, y he cambiado -supongo que para bien-. Sé que estaría orgulloso de mí, y que a todo el mundo le hablaría de su hija, y que vendría a verme a Málaga cada poco tiempo, se reiría como él hacía (con ese gesto que yo he copiado), y nos pelearíamos viendo jugar a nuestro Madrid. Se habría convertido en un malaguista más, y viviría entre Madrid y Denia. Sería feliz porque por fin estaría jubilado. Y me diría que no me preocupara de nada, que él estaría siempre cuidándome, y que mientras él viviera no me faltaría nada.

Pero la vida tenía otros planes, y mi as de guía se marchó antes de tiempo. Es duro pelearse a solas con el mundo. Pero al final una aprende el papel y se enfrenta, de la mejor manera posible. Gracias de nuevo papá, gracias por todo lo que me has enseñado, y aún hoy me sigues enseñando. Te digo lo de siempre: espero que estés orgulloso de nosotros. Te quiero.
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6 comentarios

LORENA -

Es una pena pensar ahora de lo que hemos tenido y no lo hemos sabido aprovechar... Hemos mirado por nosotros al igual que queriamso pasar más tiempo con las amistades o parejas en su momentos envede con tu propia familia ya que ella la que nunca te abandonará... Cuando leo tus pensamientos me hace mucho de reflexionar y me siento culpable de muchas cosas... Ya que tengo la suerte de tenerlos quiero ser egoista y disfrutar con ellos mis momentos ya que son mi gran familia.
Nunca olvides que él ha estado y siempre estará muy orgulloso de vosotros

Miguelito -

No me queda sino darle mi más sincera enhorabuena por el giro de 180º que ha decidido darle al blog, salvando esa afrenta que tenía con respecto a los lectores de letras que querían dejar un comentario. ¡Cuánto comentario poético habremos dejado de ver debido a la complicada ecuación que se planteaba!

Mucho mejor ahora, sin duda, con ese tono ludico-navideño-festivo que lleva implícita la nieve.

No obstante, propongo, para un futuro cambio, que se suelte la melena y arriesgue con la siguiente pregunta: '¿A qué huelen las nubes?' Los resultados prometen ser espectaculares.

Ana -

Quiero darte las gracias porque cada vez que has compartido estos sentimientos me has hecho reflexionar y cambiar mi forma de actuar. Quiero decir que desde hace 6 años y 6 meses los abrazos y besos que le doy a mi padre con mayores y mas frecuentes y las palabras que hace 6 años y 6 meses me callaba ahora salen de mi más facilmente. Aún así estoy segura que algún día, espero que muy lejano, me arrepentiré de algo.

Muchos besitos.

Raquel -

Como Becquer, yo también me he emocionado, porque además, yo también sé lo que es perder ese "as de guía". El mío desapareció hace 20 años, que ya se dice pronto, y no hay día que no me acuerde de él, no hay día que no sienta que le echo terriblemente de menos, no hay día que su sombra no me acompañe....

Y aunque es duro, siempre pienso que tuve suerte de qué el fuera quien fue y que formara parte de mi vida hasta que se fue, porque miedo me da pensar que él nunca hubiera estado ahí, yo no sería ni mucho menos la misma.

El sigue siendo mi guía, y antes de tomar una decisión pienso "qué habría dicho él".....

Un besazo enorme

Miguelito -

:)

Yo también te quiero.

becquer99 -

He tenido que parar un par de veces de leer porque las lagrimillas afloraban. Ante todo hay que agradecer que nos hagas partícipes de estos sentimientos tan personales, tan íntimos, y que tanto dicen de cómo eres. Personalmente me alegro mucho de haber entrado en tu vida en esta época y de ser aceptado en ella tal como soy, cosa que no es fácil tratándose de mí. Y sí que me gustaría aprender esa lección de que los amigos han de seguir siéndolo a más de 50 kilómetros de distancia, para cuando me llegue el momento, y no arrepentirme dentro de seis años y seis meses.

Dale un abrazo muy fuerte a Dani y ya sabes dónde andamos. Muchas gracias por todo, de corazón.
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