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El fin de los días grises

Contando días

Contando días Recuerdo que hace ya más de un año, o no, ya no lo sé, le escribía a un amigo que estaba un poco harta de la "dictadura del tiempo" a la que nos vemos abocados. Somos muñecos en manos del tiempo: contamos los años vividos desde que nacimos, los días que quedan para las vacaciones, las horas que nos quedan para salir del trabajo, los minutos que faltan para que empiece nuestra serie de televisión favorita. Dan las 6, ya puedes conectarte a Internet! Son las 21, ya puedo llamar por el móvil! Llego tarde, llego demasiado pronto, ayer hizo un año que te fuiste, mañana hará dos que viniste, el día de tu comunión, el día de tu boda, el día que te dan las notas... hoy hace un mes que empezamos.
He caído irremediablemente ante ese pecado que es no poder vivir sin tiempo. Y desde el 7 de abril cuento los días que llevamos y los días que nos quedan... y hoy hace un mes, treinta días, y sólo quedan 7 días para vernos, por fin.
Debería empezar a contar además las horas, los minutos, los segundos, porque no hay nada que me apetezca más hoy por hoy que estar con D. en su Málaga, conocer a fondo por fin esa ciudad, porque sé que me voy a enamorar de ella, estoy convencida. Dos veces estuve en Málaga, no llegué a estar ni 12 horas en total pero me gustó su luz, me gustó su ritmo de ciudad creciente, de ciudad que lucha por hacerse grande sin perder el encanto de ciudad pequeña.
Tengo cierta predilección por ese tipo de ciudades, y conocerla de manos de una persona que se ilusiona tantísimo cuando habla de las cosas que le gustan me va a obligar a enamorarme de esa ciudad. Uf, creo que no podría dejar nunca Madrid (al menos eso me dice siempre R. que este es mi sitio, y que fuera de aquí me muero), pero a veces me entran ganas de cambiar eso, de seguir arriesgando (2004, el año del riesgo) y de dar un paso adelante... no, no me voy a ir a vivir a Málaga ya, es demasiado pronto, jaja, pero en serio: no es por falta de ganas.
Condenada a depender del tiempo, ahora más que nunca... el tiempo no para, pero no podría correr más esta semana?

Por cierto, edito que acabo de encontrar esta frase, uf a M. no le va a gustar ver que las cosas que no tienen marcha atrás ya no son 3 como hasta ahora pensábamos, sino 4, a ver si nos ponemos de acuerdo:
"Existen cuatro cosas en la vida que no se recuperan:
Una piedra, después de haber sido lanzada;
Una palabra, después de haberla dicho;
Una oportunidad, después de haberla perdido;
El tiempo, después de haber pasado."

3 comentarios

Coração Vagabundo -

Me pasa un poco como a tí, amo Madrid pero a veces me encantaría habitar otras ciudades como Málaga, con un clima más suave, más agradable, y probablemente con otro concepto del "tiempo"...

Victor Flyte -

No soy un fan a ultranza de Fangoria pero, leyéndote, me ha venido a la cabeza la letra de una canción que dice algo así como "ya no llevo reloj para no mirarlo demasiado". ¿Será verdad qué cuando más lo miramos más rá`pido pasa el tiempo?

Rachel -

Málaga es una ciudad preciosa. Yo vine hace muy poco a quedarme aquí. Abandoné Madrid y no me he arrepentido, sobre todo porque no me arrepiento nunca de lo que hago, sólo de lo que no hago.

Y tienes razón en eso del tiempo, pero no se te olvide que el tiempo es una ficción, no es más que una metáfora, una forma de distinguir un momento de otro. Más allá de las estrellas y del sol sólo existe el no-tiempo. En los agujeros negros no existe ni el concepto de espacio ni el de tiempo. Y no hay nada que me diga que esto no es un agujero negro.

Muchos besos y mucha suerte