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El fin de los días grises

Las pequeñas cosas imperceptibles

A lo largo de nuestra vida, cual Diógenes acumulando basura, nosotros acumulamos vivencias.

Son tan pequeñas, tan nimias en ocasiones, que apenas nos recreamos en ellas... y mucho menos nos jactaremos ante otros de haberlas tenido.

Y sin embargo son esas las que nos enriquecen. Aquella conversación de vagón de metro con un viejo amigo reencontrado, una mirada perdida en el atardecer de una aldea, unos minutos de música pasando fotos de un álbum, o esa charla de la película que te atrapa para siempre.

En ellas (esas pequeñas cosas)al final es donde encontramos la mayor sustancia para llenar nuestra alma. Con ellas caminamos de la mano hacia mundos más profundos e historias que sí contaremos y de las que presumiremos.

Pero, ¿dónde queda aquel viejo amigo con el que jugabas a las cartas en el césped de la piscina?, ¿y aquel compañero de trabajo de sólo unos meses que ahora trabaja con otro amigo?, ¿y las canciones cantadas a voz en grito en un autobús camino de Granada?, ¿y los abrazos mezcla de alcohol y emoción que dabas y recibías cada fin de semana?

No quiero perder esas pequeñas cosas, por eso hoy me quedo con su mirada desde dentro del autobús, su media sonrisa que a mí me pone la media lágrima. Las pequeñas cosas imperceptibles...

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1 comentario

Helena -

Niña, esa media sonrisa + esa media lágrima no son pequeñas cosas... son una muy grande... AMOR...

Un beso.
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