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El fin de los días grises

Los cimientos

A veces un pequeño detalle te toca todos los cimientos, y el suelo de tus sentimientos se pone a temblar.

Hoy ese detalle ha sido una foto. Una foto que nunca había visto, de los últimos días de vida de mi padre, con una sonrisa radiante, un gesto feliz, unos ojos sinceros, como él era.

No puedo evitar llorar, un poco en silencio, porque me cuesta explicar que lloro por alguien que se fue hace ya casi siete años. Pero es que no pasa un día en el que no piense en él, y le sienta a mi lado como siempre, protegiéndome, cuidándome, poniendo la misma sonrisa de la foto.

Así es como siempre le recuerdo, como le tengo grabado a fuego.

Me quedó tanto por compartir, prácticamente todo lo importante de mi vida. Pero las cosas son así.

Los cimientos tiemblan, y yo intento recomponerme, pero ¿para qué?, ¿para quién?

Si hay un terremoto de sentimientos que lo haya, que venga, y ya haremos una reconstrucción mañana.

Los cimientos de mi vida ya se movieron cuando perdí de vista su sonrisa para siempre. Y supe, y luché, y logré, reconstruirla. Así que no me voy a morir por una noche lluviosa y triste. Estoy en Madrid, estoy en la casa donde me he criado y he crecido. No hay que disimular.
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2 comentarios

DAni -

yo estuve con él la semana pasada, y lo único bueno de todo esto es que siempre le veremos igual, que nunca envejecerá ni nos hará sufrir con achaques. Siempre estará como ben kenobi, joda y anakin, vigilándonos y cuidándonos. Detrás de nosotros.

becquer99 -

Pues eso. Tú misma lo has dicho. No hay por qué disimular, y aunque te cueste explicarlo, porque es cierto que cuesta encontrar palabras para eso, cualquier explicación que aciertes a argumentar será comprendida por la gente a la que le importas.

Besos.
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