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El fin de los días grises

Recuerdos del narguile

Ayer fue un día raro, que acabó entre risas y buenos amigos, unas pizzas, una presentación "oficial" y muchas anécdotas de los abuelos cebolletas que ya somos.

A la hora de la comida conocí a un gran tipo, una de esas personas cuya mirada es limpia y sus palabras inteligentes, y con esas premisas y un poco de narguile completamos unas horas muy agradables.

El narguile me trae a la mente buenos ratos. Era divertido y algo tétrico fumar narguile (o sisa) en uno de esos bares de Estambul rodeado de lápidas, contemplando en ocasiones vistas estupendas, disfrutando de las alfombras, del contacto con el suelo, jaja.

Me gustó fumarlo de nuevo ayer, me gustó hacerlo en compañía de D. y L.

Cádiz, Málaga y Madrid se unieron bajo los efluvios del humo. Nos reímos, y repetiremos.

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1 comentario

Helena -

Me alegro de que todos disfrutaséis de esos momentos juntos, ya era hora...

P.D. qué envidia no estar ahí...;)

Un beso.
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