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El fin de los días grises

El desorden de mi nombre

El desorden de mi nombre "Drive" de R.E.M., aún es pronto para mí. Mi móvil en la mesa, un libro de Patricia Highsmith a medio leer, papeles para mi madre a medio rellenar, un calendario de Toño Merinero, el walkman y los abonos para esta noche, el bolígrafo con puntero que me regalaron en una rueda de prensa, un papel con la siguiente anotación "Diccionario de ideas afines. Fernando Corripio. Herder", el albornoz sobre la cama, la mochila también sobre ella, ropa recién planchada, mi chaqueta marrón, los peluches, las gafas de sol para la cabeza (sí, sí, nada de usarlas para evitar la luz), la pulsera que tanto simboliza, dos mandos a distancia sin uso, un teléfono inalámbrico, la radio, el cargador de pilas, los altavoces, cd's y mp3 apilados, fotos y más fotos, una impresora sin configurar, una máscara de Carnaval veneciano, recuerdos en forma de botellas, rosas azules, colonias, el mini-balón de baloncesto... el desorden.
Bienvenido a mi habitación. Entre libremente. Pase sin temor. Y deje en ella un poco de la felicidad que trae consigo... (parafraseando al Drácula de Bram Stoker).
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1 comentario

Daniel -

Que no comente nadie este artículo (uno de los mejores, con una prosa fácil y envolvente) tiene narices :D.

Nastrud&Ciclop dimisión.

Diana linda, sigue así... ¡viva tu cuarto!

Ya machacaré esa canasta que tanto me añora...
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