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El fin de los días grises

Todo tiene su fin

Esta canción marca un momento importantísimo en mi vida. El final de un ciclo, de una historia preciosa, de una amistad en "triunvirato", de algo hechizante que acabó partido por la mitad.

Es un viaje final, una despedida sin saberlo, un coche nuevo, Asturias, la música alta, las ventanillas bajadas, el viento en nuestras caras.

Fue un último viaje juntos: D., R. y yo. Oviedo como centro de operaciones, la sidra como compañera, llamadas interminables de D. a su novia I., ver fugazmente a P. (para una vez que voy a su ciudad).

Recuerdos imborrables, discusiones muy feas. Al final de todo quedó una sonrisa, marcada por un atasco interminable en nuestro regreso a Madrid.

Sin saberlo, o quizás sí, ahí se acabó nuestra historia. Nuestros caminos se fueron separando, incluso hoy cada uno seguimos en otra ciudad de España. Echando la vista atrás me entra la añoranza, esa nostalgia que no sabe si hacerte sonreir o llorar. Fueron unos años preciosos y un viaje increible como colofón.

En Oviedo se selló el fin de una de las historias de amistad más bellas jamás escritas. Al menos para mí, y digan lo que digan.

Han sido dos de los mejores amigos que nunca he tenido, y al menos R. sigue siéndolo. D. está más perdido, o más bien fui yo la que me separé de su lado. No sé bien porqué. A veces huyo.

Fueron días muy bonitos, preciosos, y siempre que escucho esta canción de U2 recuerdo esa carretera, sus sonrisas, sus caras, sus abrazos. Nuestra amistad. Joder, qué bonito era aquello.

2 comentarios

Helena -

Seguro que D. no está tan lejos, ¿por qué no lo intentas?.

Un beso.

M -

famoso viaje en tu anecdotario, quizás de los mejores...
no huyas.