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El fin de los días grises

Como la vida misma

Leo un artículo de A.T. titulado “Gracias, donaires”, y me viene a la cabeza un pensamiento que he tenido siempre.

El tiempo es escaso, a veces nos puede parecer lo contrario, pero el tiempo es muy escaso.

Por ejemplo, he pensado en la cantidad de libros que me he leído y he pensado al acabarlos “otro día me los volveré a leer”… pasa el tiempo, pasan los años, y pasará una vida y no los releeré, por una razón simple: hay millones de libros iguales o mejores que aún no he leído y debería hacerlo.

Cuando era más pequeña sí releía más libros. Aquellas ediciones juveniles que marcaron mi infancia y mi adolescencia. Libros que hoy tengo grabados a fuego en mi corazón, palabras que se quedaron metidas en mi cabeza.

Querría tener tiempo para leer más, pero sobre todo querría dedicar una parte de mi vida a releer, y sin embargo sé que no lo haré, excepto en casos muy específicos, y entonces quizás cuando acabe pensaré que no debería haberlo hecho, que aquel libro era más bonito en mi cabeza que en la realidad… como las personas, como las ciudades, como la vida misma.

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1 comentario

Helena -

A mí no me gusta releer... prefiero un nuevo libro y una nueva vivencia...

En cambio, me gusta mucho volver a ver las películas, volver a meterme en ellas, si puede ser con otra visión...

Un beso.
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