Se muestran los artículos pertenecientes al tema Dedicados.
El zumo de naranja
Se despertó para ir a trabajar. La familia dormía. La madre, el hijo mayor y la hija.
"Papá, mañana antes de irte hazme un zumo de naranja y me lo das, aunque esté dormida".
Se duchó, se preparó su desayuno, y antes de comerlo le hizo a su hija el zumo de naranja.
Natural, con cariño, con todo el amor que un padre puede sentir por una hija. Ese amor incondicional que lucha contra todos los desplantes y malas palabras.
"Diana, cariño, tómate el zumo y sigue durmiendo".
Diana se lo tomó, con los ojos cerrados, elevando levemente la cabeza.
"Gracias papi". Y siguió durmiendo.
Él se quedó mirándola, le dio un beso y le deseó un buen día.
Siete años sin tomar el zumo de naranja natural que preparaba mi padre, con ese cariño y ese amor incondicional. Siete años sin el beso de buenos días.
Las cosas más leves son las más profundas. Las que marcan, las que se graban, las que extrañas y a la vez las que te hacen recordar con mayor adoración.
Nunca un zumo de naranja sabrá tan bien como aquellos. Gracias papá, te echo de menos.
Mario Benedetti, hasta mañana
Se va Benedetti, un genio, un artista de lo cotidiano. Un maestro de la vida.
Con sus cosas buenas y sus cosas malas, se va y nos deja un legado para seguir leyendo toda la vida. Hasta mañana, Mario.
Hasta mañana
"Voy a cerrar los ojos en voz baja
voy a meterme a tientas en el sueño.
En este instante el odio no trabaja
para la muerte que es su pobre dueño
la voluntad suspende su latido
y yo me siento lejos, tan pequeño
que a Dios invoco, pero no le pido
nada, con tal de compartir apenas
este universo que hemos conseguido
por las malas y a veces por las buenas.
¿Por qué el mundo soñado no es el mismo
que este mundo de muerte a manos llenas?
Mi pesadilla es siempre el optimismo:
me duermo débil, sueño que soy fuerte,
pero el futuro aguarda. Es un abismo.
No me lo digan cuando me despierte".
D.E.P. Antonio Vega
"Luego por la noche al Penta a escuchar
canciones que consiguen que te pueda amar".
Demasiadas canciones, todos los recuerdos, todas las palabras, tantos sentimientos.
Gracias Antonio por tu música, por tu sensibilidad y por tu particular forma de hacer música.
Hoy el mundo es un lugar más triste, aunque se haya marchado uno de los guardianes de esa tristeza.
Innumerables canciones nos acompañarán siempre, para recordarnos a los que las compartimos en su momento que hoy aún somos amigos.
Y el tiempo no para
Y los días dieron paso a meses, y luego llegaron años. Y la distancia se acortó y sin embargo los años siguieron pasando.
Y el 7 de abril fue ya hace cinco años.
Y un lustro es una vida entera, y contigo es una vida plena. Y a tu lado la felicidad es una constante.
Cinco años, un 7 de abril, 2004.
Y Bersuit siempre de fondo, con "Un pacto para vivir". Y cada una de las personas que han llenado nuestros huecos. Y cada una de las personas que se han ido, sin dejar ningún vacío, o dejando uno inmenso.
Y cada ciudad, visitada, recorrida, avistada como con un microscopio.
Y las risas, las lágrimas, las despedidas, los reencuentros, despertarnos juntos, tomarnos un Nesquick, nos enfadamos, nos desenfadamos.
Y cada beso, y cada caricia, y cada silencio, y cada palabra.
Y tus miradas, y las mías, y tus ojos entrecerrados, y tus sueños, y mi sensatez.
Y mis miedos, y tus manías, y las mías, y las nuestras.
Y somos dos, somos uno, somos cada uno, somos pareja, somos nosotros, somos tú y somos yo.
Y te quiero, y te amo, y te necesito, y te echo de menos... y tú ya sabes.
Y el tiempo no para... el tiempo no para.
11M, 5 años
Mi corazón se quedó congelado. El silencio se apoderó de la ciudad. El miedo nos contagió como un virus.
11 de marzo de 2002. Fecha trágica donde las haya. Que nos sirve para recordar que hay errores que jamás deben repetirse, y que hubo gente que murió por nada, pero no para nada.
Al menos creo que muchos ese día cambiamos la forma de entender la vida. La vida es un segundo, un instante, la felicidad, la tristeza, intercaladas, la vida y la muerte, entrelazadas.
Descansen en paz esas víctimas mortales, y que nadie olvide nunca a las víctima morales: los heridos, los supervivientes, los familiares, los amigos... y los que pasaban por allí.
Nunca hubo un instante peor para pasar por allí.
Yo me bajo en Atocha, yo me quedo en Madrid.
17 de diciembre
El tiempo es algo tan relativo...Antes, al principio, pasaba lento. Como una agonía, como si cada segundo tuviera que recordarte lo que estabas pasando, lo que estabas añorando, lo que faltaba.
De repente, el tiempo vuela. Y hoy miro al calendario y veo la fecha: 17 de diciembre.
6 años y 6 meses desde que me ví obligada a despedirme de mi padre. Sin saberlo, sin pensarlo, sin quererlo. Adiós, ¿hasta cuando?, ¿hasta siempre?
El comentario que recibí en mi blog el otro día, ese de "era un amigo", remueve un pasado que quizás he tenido que hacer por olvidar. Una huída hacia adelante.
Hace 6 años y 6 meses todo era diametralmente distinto. Yo iba a irme a Moratalaz a celebrar las fiestas, a ver un concierto con mis amigas de siempre.
Hace 6 años y 6 meses hablaba a diario con una persona de la que hoy no recuerdo ni su cumpleaños, y apenas menciono porque era de esas personas pasajeras.
Hace 6 años y 6 meses estaba "colgada" en la distancia, unida a otro continente por un sentimiento que no existía de forma mútua.
Y mis amigos eran más. Y estaban siempre. Y yo creía que podía tener todo lo que quisiera. Trabajaba en lo que siempre había soñado, la radio.
Tenía una familia al completo. Y sin embargo aún no había conocido a quien hoy marca mis pasos.
Hace 6 años y 6 meses yo estaba despreocupada. No era una hipocondriaca enfermiza, ni me preocupaba por pagar ningún tipo de factura. Tenía dinero en el banco para mis caprichos. Viajaba cada vez que me daba la gana, y no tenía coche propio. Ni mucho menos casa (aunque ya le había dicho a mi padre que quería meterme en un piso).
Hace 6 años y 6 meses España jugaba un Mundial de fútbol en el que volvería a caer estrepitosamente, contra Corea... aunque a mí eso ya no me importó.
Porque hace 6 años y 6 meses le dí un abrazo entre lágrimas. Y nunca más le he vuelto a ver. Y se me parte el corazón cuando pienso en su soledad en esos momentos previos a la operación. En su miedo, en todo lo que pasó por su cabeza, siempre tan reflexivo.
Cuando ha pasado tanto tiempo ya aprendes a no arrepentirte de nada, porque sabes que eso sólo sirve para dañar. Si no le dije "te quiero" debo pensar que él ya lo sabía, no me queda más remedio. Si le hablé mal, debo creer que me ha perdonado, porque sabía cómo era mi carácter.
Mi padre me enseñó muchas cosas durante su vida. A veces sólo con hechos, casi nunca diciéndome qué debería hacer. Me enseñó ese "ver, oír y callar" al que yo me resisto a hacer caso. Me enseñó a ser honrado en lo que uno trabaja, aunque sea odioso. Me enseñó que tu familia cercana es la que siempre va a estar a tu lado, y que los buenos amigos se cuentan de memoria, ni siquiera hace falta la mano.
Pero me enseñó sobre todo muchas cosas después de la muerte: que nada merece más la pena que vivir, y hacerlo como quieres, con quien quieres. Que el trabajo sólo es dinero, el modo de conseguir lo necesario para hacer tu vida más fácil. Me enseñó que debo dar todo por mi madre y mi hermano (y ahora mi pareja). Me ha enseñado a valorar a mis verdaderos amigos, a saber que debo hacer lo que quiero, no lo que tengo...
Soy muy distinta a quien era hace 6 años y 6 meses. Tengo a una persona que me cuida, pero ya no es mayor que yo. Tengo planes de futuro compartidos, de hecho tengo un presente compartido. Vivo en otra ciudad, y mis amigos son los mismos... los que siguen. Porque otros no quisieron luchar conmigo en la distancia. Ser amigo para algunas personas es más fácil si no hay más de 50 kms de distancia, sí. Tengo primos nuevos, y he despedido a más personas de las que querría. Tengo un trabajo que jamás estuvo entre mis ideas, y un coche que ya va casi también por 6 años y medio.
La vida cambia, el tiempo pasa, y por mucho que lo intentaras, que no es el caso, hay gente a la que jamás podrías olvidar porque son tu "as de guía".
Mi padre fue importante en su vida, y también en su muerte. En su ausencia he aprendido mucho de él, y he cambiado -supongo que para bien-. Sé que estaría orgulloso de mí, y que a todo el mundo le hablaría de su hija, y que vendría a verme a Málaga cada poco tiempo, se reiría como él hacía (con ese gesto que yo he copiado), y nos pelearíamos viendo jugar a nuestro Madrid. Se habría convertido en un malaguista más, y viviría entre Madrid y Denia. Sería feliz porque por fin estaría jubilado. Y me diría que no me preocupara de nada, que él estaría siempre cuidándome, y que mientras él viviera no me faltaría nada.
Pero la vida tenía otros planes, y mi as de guía se marchó antes de tiempo. Es duro pelearse a solas con el mundo. Pero al final una aprende el papel y se enfrenta, de la mejor manera posible. Gracias de nuevo papá, gracias por todo lo que me has enseñado, y aún hoy me sigues enseñando. Te digo lo de siempre: espero que estés orgulloso de nosotros. Te quiero.
Noviembre
Noviembre es uno de los meses por excelencia para los cumpleaños y las fechas marcadas en rojo en el calendario, quizás para mí junto con abril y julio.Pero en noviembre, aparte de cumplir años mi admirado amigo P., aquel que se esconde bajo el nick de Becquer99, lo hace también mi niño, mi todo, el que le pone la sonrisa a la vida: Daniel.
Sí. Hoy, o ya ayer, 10 de noviembre, el gran artífice de mi felicidad ha cumplido 24 añitos. Y hemos pasado un gran día, pero ya hace tiempo que las palabras no tienen la fuerza suficiente para convenceros de estos sentimientos.
Sólo sé, y es más que suficiente, que él quita las penas a los días tristes, y que me tiñe de azul cada día gris.
Que su risa es mi bálsamo ante cualquier dolor, y sus besos y sus abrazos abrigan del mayor frío.
Que merece lo mejor en la vida, porque no hay maldad en ninguno de sus gestos (aunque sí un inusitado despiste).
Que si está en mis manos muevo el mundo por conseguir que nunca borre esa sonrisa pícara que le adorna.
Y que ha cumplido 24, diciendo adiós al año Beckham, al año Jordan (para un baloncestero de pro como es él), cumpliendo en 365 días más sueños de los imaginables. ¿Nos casamos o lo dejamos para otro año?
Feliz cumpleaños D., te quiero.
Toco y me voy
Hoy mi compañera L. hubiera cumplido 23 años. El destino, la mala suerte o lo que sea lo impidieron.
Yo nunca te olvidaré. No podría hacerlo. Me prometí a mí misma muchas cosas cuando te fuiste, y quiero seguir cumpliéndolas, por ti, por nosotras, por todos nosotros que formamos esa pequeña familia, a ratos mal avenida.
Toco y me voy, como decía la Bersuit.
Feliz cumpleaños, Alberto
Hoy cumple 33 años, una edad impactante, intrigante, mítica en la muerte para algunos.Le conozco hace 30 años, casi nada. Sin duda mi amigo más antiguo, aunque más bien es como mi hermano.
Hemos peleado, hemos reído, hemos llorado, hemos cantado, hemos celebrado. Hemos hecho muchas cosas juntos, muchas, hasta la comunión, celebrada como una boda, con muñequitos vestidos de tal encima de la tarta incluso. Hemos ido juntos al colegio -en el mismo coche cada día y cada tarde-, hemos ido juntos al fútbol cada fin de semana que jugaba el Madrid, hemos ido juntos a conciertos de Héroes, hemos hecho trastadas a todo el que se cruzaba por nuestro camino, e incluso hemos buscado fantasmas en los portales de nuestra urbanización. Estaba el día en que conocí a D., en el concierto de Bersuit en Gruta77, y estuvo en el concierto de Bersuit en la Sala Arena que acabó de unirnos.
Y es por todas y cada una de esas cosas, por ser una de las mayores fuentes de recuerdos de mi vida, por lo que quería "traerle" a mi blog, para felicitarle.
Puedo decir con orgullo que somos amigos desde pequeños, y que lo seremos siempre, aunque a veces nos olvidemos totalmente el uno del otro. Pero es Alberto, y soy Diana, y juntos siempre somos felices, hasta en los peores momentos.
Hoy cuando le he llamado y me ha contado su última peripecia se me ha volcado el corazón. El pasado lunes tuve un accidente en La Vera, en Cáceres, una caída por un barranco de más de 15 metros. Y milagrosamente no le pasó nada. Un golpe fuerte, un susto tremendo y un espectacular rescate por parte de los bomberos.
El niño de los golpes, el mayor pupas que nunca he conocido. Y en el golpe más grande se levanta sin un rasguño apenas.
Supongo que por eso, porque no le ha pasado nada, tengo que estar inmensamente feliz, porque hoy puede celebrar su 33 cumpleaños.
Felicidades Alberto, feliz cumpleaños, hermanito.
Con el futuro en tus manos
Puede ser que todos admiréis tremendamente a la Campos y por eso no haya tenido ni un solo comentario. Sí, debe ser eso.
Aunque he de decir que las audiencias me dan la razón, y los telespectadores deben pensar lo mismo que yo.
Desde aquí fundo, sin oficialismos, el blog "pro-regreso" de Vicente Vallés a La Mirada Crítica, para que cada mañana podamos sentir que tenemos opinión en la actualidad, y no que toda la opinión la pone la Campos.
En fin, vale, paro ya con esta mujer.
Es sábado. En Málaga sigue habiendo sol, aunque en el resto de España la lluvia haya hecho acto de presencia (y mira que la necesitamos, más que el comer, más bien como el beber).
Bueno, me dejo los rodeos aparte: enhorabuena Dani, por conseguir tocar tu sueño con los dedos. Ahora está en ti que lo agarres y no lo sueltes. Es sólo el comienzo, y nadie dice que será fácil, pero tu talento y la suerte deben hacer el resto. Estoy orgullosa de ti, porque has tenido la misma oportunidad que yo tuve en su día (y la aproveché a base de bien), pero encima de momento no has sufrido lo feo de esta profesión: que te rechacen, no por tu ausencia de valía sino por la falta de enchufe o de lo que sea.
Confío en ti, como siempre lo he hecho. Y sabes que siempre, vaya bien o vaya mal, estaré a tu lado. Somos dos, pero tenemos los corazones unidos por un hilo invisible. Imposible de cortar, imposible de romper. Felicidades mi vida, felicidades porque te lo mereces. TQMG
De luto
153 víctimas. 153 historias. 153 ilusiones.
Rotas, partidas por la mitad, carbonizadas.
Con sus consiguientes familias y amigos, destrozados, intentando aferrarse a la mínima esperanza.
Es precisamente la esperanza, lo que dicen que a veces nos mueve. Pero en ocasiones no existe ni eso...
He cogido demasiados aviones en el último mes para saber que es cuestión de suerte.
Consiste en estar en el lugar adecuado, o más bien en el inapropiado, en el momento más inoportuno.
La maldita mala suerte. La que tiñe de negro tantas vidas, la que nos rompe el corazón demasiadas veces.
Hoy estamos de luto por estas 153 víctimas, con nombre y apellido, con una historia, con una vida, con un pasado y sin ese futuro que un avión les ha robado. Descansen en paz.
1 de julio
Tengo una pantalla nueva. Y eso es como si tuviera un ordenador nuevo.Es curioso, hasta me parece que va más rápido, y porque no es una lavadora, sino también diría que limpia más y mejor.
A lo que iba: que hoy también tengo un cumpleaños pendiente. Y es de los más importantes.
Ni más ni menos que mi hermano, el chache, cumple hoy la friolera de 37 añazos! Toma ya! Y lo hace sin que lo parezca, que es lo mejor.
¡Feliz cumpleaños!
Y no te preocupes, que aunque sé que hoy piensas que no tienes mucho qué celebrar, que estás algo decaído y eso, pues nada, el fin de semana y la próxima semana entera (ya por tierras malagueñas), haremos todo lo que podamos para que la sonrisa se te quede fija en la cara.
Eres grande, y tengo la enorme suerte de tener en mi vida a los dos Danis más perfectos. Gracias por todo lo que me das, y por lo que no sabes. Me haces caminar cada día, con otra esperanza, porque sé que tengo que seguir haciendo que mi hermano se sienta orgulloso de mí. Cómo me llena de ilusión eso.
Felicidades, Dani.
¡Feliz cumpleaños Raquel!
Y ahora a lo que voy, después de este breve inciso chatero...
Quiero aprovechar mi blog, que para eso es mío, para felicitar con todo mi corazón a Raquel (así, sin iniciales, que se vea). Una grande, una persona que me muestra su amistad siempre que puede, aunque yo no responda como debiera a sus halagos y abrazos. Pero una es más fría, R., lo siento.
Esta maravillosa persona cumple hoy 33 añitos, una cifra preciosa. Y le llega en un momento importante, en el cual vislumbro su felicidad.
No sabéis la rabia que me da no poder poner aquí su blog, no poder tenerlo en los enlaces, para que disfrutéis con él lo mismo que hago yo. Sé que os haríais fieles adeptos de sus escritos. Pero ella lo ha decidido así. De todos modos, si no sois de su entorno podéis mandarme un email y os doy la dirección, sé que no os arrepentiréis.
Raquel es alguien especial. Siempre con la palabra adecuada, los ánimos preparados y los abrazos entregados. Con los brazos abiertos a cualquier propuesta, con una fuerza inusitada, un carácter intenso. Me gustan las personas así. Con arrebatos, para bien y para mal.
Y a mí me ha dado mucho. Mala suerte la mía que empecé a conocerla bien y abandoné Madrid. Pero no descarto que cuando vuelva (que sigo sin saber cuando será) nuestra amistad crezca como merece.
Además, es amiga de mi adorada S., de una de las personas que más (por tiempo) y mejor (por calidad) me conoce. Y tiene al lado a un genio loco, como R. Impagable.
En fin, que quiero dejarte aquí esta maravilla de canción de tu Manolo García. No sabía si ponerte a Manolo o una canción de El Último. Supongo que eres más del grupo, pero me apetecía esta musiquita. Va por ti, va por nosotras...
6 años
Hoy mi corazón está en Las Rotas, contigo... y con ellos, que irán a verte esta tarde.Te echo de menos.
Una semana sin ti
Y aparentamos normalidad para ocultar que ésta se fue el viernes pasado.
Hablamos del tiempo, de la tele, de la mierda de empresa en que trabajamos.
Pero no podemos hablar de ti.
No dudo que en cada uno de nosotros hay una imagen rondando. La última vez que hablamos, o te vimos, o reímos, o nos enfadamos.
Pero todos callamos, y no hablamos de ti.
Tu adiós es un tema tabú. Nadie se pregunta ya por qué sucedió, cual fue la causa que lo motivó, si esa meningitis o cualquier otra cosa.
Es insustancial. Tu vacío se llena con tus recuerdos. Y sin embargo no hablamos de ti. Esos recuerdos afloran para cada uno, y sí, en ocasiones algunos intentamos nombrarte para mitigar el dolor interior que sentimos.
Una semana sin ti. Luchando por la rutina, pero incapaces de mostrarnos.
Nunca te vamos a olvidar, tenlo claro. Pero comprende que, al menos de momento, no seamos capaces de hablar con naturalidad de ti.
Nos has dejado solitos. Sin abrazos que darnos.
Una semana sin ti y no podemos sonreir...
Hasta siempre, Loli
Loli se ha ido, y nosotros nos quedamos hundidos. Intentando asimilar lo imposible: que una niña de 22 años, toda alegría y sonrisa, ha perdido la vida.
Loli se va y nosotros nos refugiamos en los abrazos cálidos y reconfortantes, en palabras, en los recuerdos de los momentos que cada uno compartimos con ella. Y nos quedamos con todos sus sueños, sus ilusiones y sus planes de futuro.
Nuestra “mascotita” del departamento se va y nos deja su sonrisa grabada a fuego en los corazones.
Loli, no sé donde estarás, no sé nada, no entiendo nada, pero quiero agradecerte que me escucharas siempre, y que me hicieras reír tanto.
Vivimos ese mágico concierto de Héroes del Silencio en Sevilla, en lugares distintos pero en ese mismo estadio de La Cartuja. Y nunca jamás te olvidaré.
Da igual que sigamos en esta empresa o no, que cojamos llamadas o demos puntos. Lo que sé es que el 4408 se ha quedado cojo, manco, vacío. Tu silla se ocupará, pero tu recuerdo deja un hueco imborrable.
Injusta vida esta que no mira las edades ni los sentimientos, que no sabe de cariño ni amistad, que no distingue entre buenos y malos. ¿Qué hacemos ahora nosotros sin ti?
Siguen cayendo lágrimas por nuestras caras, nos despedimos de ti, pero ya nunca nos soltaremos la mano. Gracias a ti.
Hasta siempre, Loli.
Diana
La vida
Hoy sé que lo importante ha vuelto a cruzarse en nuestro camino. Y sé que L. va a salir de esta.
Porque se debate entre la vida y... la vida. Y yo no dudo de que todos nuestros ánimos servirán para que ella sea más fuerte aún.
Espero que pronto leas esto y nos tomemos algo, que nos debemos muchas charlas, que las hemos dejado atrás con tonterías últimamente.
Ahora a luchar, a confiar, a creer, a comernos el mundo.
La vida, L, la vida
25 de abril
Bien, llego tres días tarde. Pero es que esos tres días han sido de tal ajetreo que no he tenido ni un respiro para ponerme enfrente del ordenador y situar mis pensamientos.Suena "Pasaba por aquí" en una versión de Castillo Blanco (Mexicanto).
A lo que iba:
25 de abril de 2008. Esta era una fecha que para mi padre debía estar marcada en letras de oro. Toda una vida trabajando (desde los 11 años) para que ese día llegara la ansiada jubilación. Un momento de inmensa alegría, horas de ocio, más tiempo de descanso, libros, películas, fútbol, mucho deporte, paseos por la playa, estar sentado en el sillón al lado de mi madre, ir con ella a uno y otro lado.
Ese día debería haber estado marcado a fuego, vivido a tope, soñado como el mejor de nuestros días.
Y sin embargo el 25 de abril de 2008 conocí al hijo de mi prima M., el pequeño Marquitos, que ese día celebraba su santo. Fuimos a Calahonda, mi madre, mi hermano y yo. Luego estuvimos comiendo en Rocamar, con mi D.
Compramos helado en "Inma", me mareé, pasé una tarde insufrible en el trabajo, cenamos de nuevo juntos los cuatro. Y no hubo ni un atisbo de felicidad.
Porque ese día, ese 25 de abril, mi padre habría cumplido 65 años. Pero no lo hizo, y no volverá a cumplirlos. Y nunca más un 25 de abril será un día que celebrar. Porque sin él, ¿qué sentido tienen los cumpleaños?, ¿la Navidad?, ¿su noche favorita, la de Reyes?, ¿una victoria del Madrid?
El vacío que él dejó es mayor que cualquier otra felicidad. Su ausencia me acompaña cada día. Intento hablar con él, pero ese simple intento me sirve sólo para derramar lágrimas. Como ahora mismo. Porque tenía que haber compartido aún tantas cosas con él, haberle escuchado más y más. Recuerdo su risa, sobre todo su sonrisa; recuerdo su olor, su cara de alegría. Le recuerdo cada segundo. Va conmigo donde voy, pero me falta. Y odio los 25 de abril. Y odio no poder llamarle y felicitarle.
Odio que ayer en el Bernabeu se me escaparan de nuevo unas furtivas lágrimas pensando en él.
Odio que mi madre se haya quedado sola.
Odio que no esté ahora al lado de mi hermano, ahora que lo necesita tanto.
Odio no poder contarle mi viaje, mi vida, mi todo...
Odio llorar como lo hago por su ausencia. Y es que papá, como ya dije alguna vez: en tu ausencia no existo. Te quiero, siempre.
Diana
Cuatro años y dos días

Ese es el tiempo exacto que llevo de la mano de Daniel.
El tiempo que he podido ver su sonrisa brillante, primero desde una distancia que parecía insalvable, y ahora tocándole la carita.
Cuatro años y dos días de sueños, de planes, de ideales encontrados, reencontrados, buscados y perdidos, pero siempre compartidos.
Cuatro años y dos días entre Málaga y Madrid. Pasando por Denia, Zaragoza, Santiago, París, Amsterdam, Valencia, Alicante, Oviedo, Granada, Sevilla, Cáceres, nuestra adorada Bruselas y nuestras futuras Shanghai, Pekín, Guilim, Hong-Kong y lo que tenga que venir.
Cuatro años y dos días de música, desde Bersuit (nuestra unión) a Calamaro, pasando por festivales con Macaco, Bob Dylan o The Cure, casi ná.
Cuatro años y dos días de abrazos, caricias, confidencias, besos, miradas.
Cuatro años y dos días de sueño y vigilia, de hambre y desgana, de llantos y carcajadas.
Cuatro años y dos días de fotografías, de vídeos, de dvd's, de series, de películas, de cines.
Cuatro años y dos días de fútbol y baloncesto. De Copas y Ligas, de fracasos y derrotas.
Cuatro años y dos días de familia y amigos, de conocidos que se van y desconocidos que nos embriagan con sus palabras, de Carminas viajeras, Davides huídos, Julianes devueltos a nuestra vida. De nuestros amigos comunes y ajenos.
Cuatro años y dos días de realities, de frikadas, de foros, de sustos y paranoias.
Y siguen, y seguirán. Y la historia continua pese a todo. Aunque pocos creyeran en nosotros al principio.
Cuatro años y dos días de "nosotros", dejando el "yo" y el "tú" para otros momentos.
Cuatro años y dos días de toda una vida. Antes que tú no había nada, Dani. Las gracias te las debo yo. TQMG
...

Antes escribía y ponía el corazón en cada palabra.
Parecía que era fácil juntar una letra, y otra, y otra. Y lo que salía me llegaba, me gustaba, me llenaba.
Ahora quizás lo hago de forma forzada. ¿Quiero escribir o lo hago porque no debo abandonar este bello hábito?
Da igual. Lo mismo da que da lo mismo.
Hoy es 11-M, y ante eso poco más cabe decir. 4 años. Han volado los días, y aquel día volaron por los aires sueños, ilusiones, esperanza y futuro.
Que nunca más se repita algo así. Que ninguna palabra o acción despierte tanto odio como para generar de nuevo algo tan horrible como lo sucedido aquel fatídico 11 de marzo de 2004.
Yo me bajo en Atocha, yo me quedo en Madrid
Llorando
Para todos aquellos seguidores de "Prison Break",que entenderán perfectamente lo que quiero decir, si han visto la tercera temporada.
Para todos los llorones, porque saben lo que ésto significa.
Y especialmente para mi hermano, que necesita muchos ánimos, y yo no sé bien cómo dárselos.
Siempre has sido fuerte, y sé que ni ésto va a poder contigo. Si necesitas mi mano tómala, y llámame, y grítame, porque estoy siempre a tu lado, estamos siempre a tu lado, chache. Te quiero.
"Yo estaba bien
Por un tiempo
Volviendo a sonreir
Luego anoche te vi
Tu mano me retoco
Y el saludo de tu voz
Te hable muy bien
Tu sin saber
Que ha estado llorando
Por tu amor
Llorando por tu amor
Luego de tu adios
Senti todo mi dolor
Sola y llorando
Llorando
No es facil de entender
Que al verte otra vez
Yo estoy llorando
Yo que pense que te olvide
Pero es verdad es la verdad
Que te quiero aun mas
Mucho mas que ayer
Dime tu que puedo hacer
No me quieres ya
Y siempre estare
Llorando por tu amor
Llorando por tu amor
Tu amor
Se llevo
Todo mi corazon
Y quedo llorando
Llorando
Llorando
Llorando
Llorando
Llorando
Por tu amor"
Bienvenida, Irene
Las cosas no son fáciles en la vida.
Cuando todo parece sonreír un nubarrón inmenso se posa sobre tu cabeza y empieza a diluviar.
Algo así debieron sentir L. Y S. Sobre ello escribí allá por septiembre (si no me equivoco), sobre el adiós temprano del pequeño Diego.
Pero hoy, tras llegar a Málaga, me recibe la mejor noticia posible. Porque es un "nacimiento", porque la vida básicamente es eso: vida y muerte. Y hoy hay vida. Y en nuestros brazos está Irene, que será querida como se merece, que será nuestro nuevo juguete, a la que intentaremos dar todo lo que la vida quiso negarle.
Tienes los mejores padres del mundo, y aquellos que te hicieron Irene, te quieren como a nadie, pero no pueden hacerse cargo de ti. No se lo tengas en cuenta, agradéceles que te dan una vida mejor. Son buenos, sólo por eso demuestran ser en verdad muy buenos.
Mañana L. y S. te acogerán en sus brazos, nunca olvidaremos a Diego, pero hoy Irene eres tú nuestro sueño.
Bienvenida mi niña
D.E.P. Antonio Roldán
Un frío sms me dice que Antonio Roldán ha muerto.
Antonio Roldán significa radio. Para mí además algunos de los momentos más intensos de mi vida. Porque él estaba cuando yo empecé en la radio, en mi primer día en Radio Libertad, allá en Chinchón.
Cuando aún yo soñaba con llegar a algo en esta profesión del periodismo, cuando aún creía en ello, y en que quien vale llega.
Hoy se me ha helado el corazón con el sms de C. Sabía que tenía una enfermedad, pero cuando una deja de oir hablar de alguien durante un tiempo, ingenua de mí, piensa que es porque las cosas van bien.
Descansa en paz Antonio. Gracias por lo que me enseñaste, que aunque no acabaramos demasiado bien, fue bastante lo que aprendí de ti.
Marcos
Marcos ha nacido. El pequeño Marcos, al que no puedo dejar en una única inicial (porque además coincidiría con la del gran M.).
Marcos ha nacido para traernos más alegría si cabe, para unirnos más aún, para que nos miremos todos con otros ojos. Y juntarse así él con sus "primas" Sofía y Carla.
Y así ya tengo mi póker de "sobrinos", que no son de sangre, pero a los que quiero con toda mi alma.
El sábado si todo va bien veré por primera vez sus ojitos y agarraré sus manitas, ese momento que tanto me gusta, mientras sus padres C. y J. me miran con esa dulzura habitual.
Y me abrazaré a D., porque espero que también esté, y nos miraremos prometiendo cuidados y cariño a ese niño que todo lo merece, porque ha sido como un sueño por fin hecho realidad.
Y es que a veces la vida parece una película con final feliz. Ha acabado la primera parte y si todo va como debe y hay éxito de taquilla tendremos las secuelas pronto.
Enhorabuena a sus papis, y enhorabuena a Marcos, porque llegas a una familia excepcional, del primero al último. Te quiero.
Antonio Puerta

En el adiós a Puerta hay lágrimas, hay mucha desazón, mucha tristeza, mucho dolor.
En el adiós a Puerta hay desesperanza, desilusión, incomprensión, miedo.
En el adiós a Puerta hay millones de recuerdos, y bufandas al aire, e himnos que El Arrebato eleva al cielo.
En el adiós a Puerta hay tanto dolor, tanto dolor, tanto dolor.
Adiós Antonio, gracias por el fútbol, gracias por la sonrisa.
Hasta siempre Antonio.
Porque en el adiós a Puerta lo que no habrá nunca será olvido.
Ni libre ni ocupado
Ni libre ni ocupado (http://taxilibre.imagina-web.net/) es el blog ganador del concurso de 20 minutos, pero sobre todo es el blog de un antiguo amigo. Cambiado, pero en el fondo leyéndole sigo reconociendo a Dani Díaz, ese loco técnico de sonido de Radio Libertad, con el que tan grandes momentos he pasado.
Enhorabuena Dani, y sigue sin agregarme a tus enlaces, que te ha dado suerte. ;)
Os lo recomiendo, pero ahora ya no tiene mérito. Lo que sí lo tiene es haberle conocido en aquellos tiempos, irrepetibles e inolvidables, esas noches en Cartoon y alguna que otra "noche de las estrellas" en Denia, cuando ambos estábamos realmente perdidos en esta vida.
Hasta pronto!!!
25 de abril
Ayer le hubiera regalado unas cuantas películas, dvd's de todo tipo, piratas y originales, eso daba igual. Para que pasara las horas muertas delante de la televisión, riendo y llorando, emocionándose, alterándose, viviéndolas como si fuera él el protagonista.
Me hubiera encantado regalarle libros, de cualquier temática, preferiblemente novela histórica, para que luego me contara lo que había leído y cuanto le había gustado.
Hay tantas cosas que le habría regalado, pero no voy a hacerlo. Ni ayer, ni el próximo año. Sólo llenaré mi cabeza de ilusión por lo que habría regalado a mi padre por su cumpleaños, para de nuevo caer en la cuenta que ya no tengo ocasión de preocuparme por hacerle ningún regalo.
Qué de palabras querría haberle regalado...
M.
Estoy agobiada, muy muy agobiada. Y no es por mí, ni por nada que me concierna directamente, o al menos nada en lo que yo pueda colaborar.
Estoy agobiada por haber sentido de viva voz el sufrimiento de M., un amigo como pocos, como ninguno más bien. A veces las palabras reflejan muchas cosas, pero juro que hasta que no le he oído no he comprendido el empaque del problema. Y es grande. Porque a mi M. se le ha borrado la sonrisa como nunca, se le apagan las palabras y se le borran los sueños. Y yo no voy a permitir que eso pase y le vea alejarse, hundirse, temerse.
Me ha desconcertado su voz tan tenebrosa, tan seca. M. no es así. M. es alegría, locura, esperanza, sueños utópicos, pero sobre todo M. siempre ha sido ilusión, al menos para mí. Y fuerza, la que te daba cada abrazo suyo.
Mi madre siempre recuerda a M. por sus abrazos, en un día tan duro como cuando estábamos en el tanatorio junto a mi padre. Y cómo olvidarlos? Yo tengo la suerte de haberlos recibido en multitud de ocasiones, riendo y llorando, aunque casi siempre riendo. Esos abrazos bárbaros (en la acepción más argentina posible), por los cuales casi todas sus amigas se quejan, y con los que yo tanto disfruto.
Porque me hacían sentirme protegida, querida, necesitada.
M. da todo, da demasiado, tanto que jamás encontrará recompensa. Si tuviera que elegir cinco personas para estar con ellas en una isla desierta el resto de mi vida no me cabe ninguna duda que él tendría su lugar.
Porque ahora me falta pero sé que le tengo. Pero sólo pensar en que me faltara de verdad, que M. no existiera o nunca más le pudiera ver esos ojos tan vivos... se me cae el mundo.
M. es imprescindible, como pocas personas lo han sido, son y serán. Porque me dio y me da todo, sin recibir nada a cambio, sin exigir, sólo aconsejando a que vaya por un camino más correcto. Porque siempre ha creído en mí, y me ha apoyado, aunque no me lo mereciera o mi elección pudiera hacerle daño.
Quiéreme M., no dejes de quererme, porque la felicidad que yo he podido sentir estos últimos tiempos se apaga como una cerilla si tú no tienes fuerzas ya siquiera para seguir queriendo.
Vuelve a sonreir, vuelve a soñar, vuelve a ser ilusión... porque sin eso yo también me rindo, te lo prometo: me rindo Marcos.
Nos volveremos a ver
No son justas las rupturas, al menos algunas.
Incluso las hay que me rompen el corazón. No quiero un A. sin S., ni una S. en Buenos Aires sin A.
Pero tengo que reconocerlo: no soy Dios. Ya me he dado cuenta de que la vida no es un cuento que manejo a mi antojo, y que a veces las personas que más quiero no pueden estar/ser como yo quiero.
Dije adiós para siempre a mi padre, un hasta luego que aún dura a T. y a R., cuando eran mi único y fundamental apoyo, me despedí de muchos al dejar mi trabajo en la radio, y de todos cuando me vine a Málaga. Y ahora le he dicho adiós, por un triste mensaje de texto, a una S. increíble, magnífica, maravillosa, tan lejana que me parte el corazón.
Como le dije a ella: espero que “Volver” no sea sólo el título de un tango. Porque me cuesta creer que los días de Bersuit en España llegaron a su fin. No quiero, no puedo, no debo pensar que nunca más te volveré a ver. No es justo.
Gracias por los momentos que he compartido contigo, y por las charlas aderezadas con risas y acentos diferentes. Me has enseñado mucho, no permitiré que haya un adiós definitivo.
Como decía Andrés Calamaro, aunque sé que no te gusta: “Nunca hay un adiós total entre dos ñeris”.
22

Antes que nadie (bueno, no, pero esa es otra historia) y antes de que llegue el momento incluso, quiero felicitar desde aquí al responsable de tantas cosas.
Felicidades mi niño, felicidades y que sigas soñando, con esa cautivadora sonrisa como respuesta a la dudas.
Y los dos patitos llegan, y la alegría continúa, y mi vida más unida a la tuya que nunca.
Bendito 10 de noviembre, ¿quién me lo iba a decir a mí? ¿Qué estaría yo haciendo cuando tú abriste los ojitos por primera vez?
T.E.S.M.A. ;)
MI hermano
Hoy he disfrutado un rato largo de su compañía, de este hermano frío que a veces deja translucir un poco de cariño.
He sido feliz, como siempre soy con él, cuando me desato a hablar y él me escucha como si nada, pero graba todo a fuego.
Es un ser peculiar, me hace sentirme muy segura, muy protegida, como cuando estaba mi padre.
Gracias Dani (cómo se iba a llamar si no), por poner algo de luz cuando había oscuridad.
Te echo tanto de menos
Cuatro años sin ti, papá, pero el resto de mi vida acompañándome para ser mejor persona, apoyándome para no sentirme sola, animándome para no llorar, creyendo en mí para triunfar.
Cuatro años sin ti, papá, pero el resto de mi vida para seguir admirándote.
Te quiero, te echo de menos... te echo tanto de menos.
H. ya es A.
Ha nacido. Esta tarde, cuando yo andaba perdida entre las carreteras de Cádiz.
H. ya es A. y yo me he quedado sin verle los ojitos.
Pero he oído a R., con una voz más madura, más tranquila, una voz de felicidad cansada.
Enhorabuena, sobre todo a A., porque tiene una madre que es especial hasta decir basta.
H. ya es A.
Carla
El día 1 de febrero llegó a nuestras vidas Carla. Una pequeña criatura de 3.300 gramos, hija de M. y M., una doble M que se entrelaza perfectamente, y que es muestra de que el amor es más fuerte que ninguna institución, sea esta del tipo que sea.
Carla llega, y yo desde la lejanía siento una inmensa felicidad por haber sido partícipe de la vida de su madre.
M. llega a mi vida cuando yo tengo 15 años, y lo hace como novia de mi “amigo-hermano” A.
Una relación adolescente, buscando ser madura cuando era algo que la edad negaba (y A. con sus actos también).
Cuando nos conocimos yo iba con recelo. M. no dejaba de ser una más que se cruzaba entre la amistad que A. y yo teníamos. Desde los 3 años juntos, y cada vez que una chica aparecía en su vida (y eran muchas) yo sentía temor de perderle. El tiempo ha demostrado que eso no iba a pasar.
M. se quedó para siempre a mi lado, sí. No como novia de A., sino como amiga mía. La amistad fue creciendo, y sin saber cómo se cimentó con fuerza. Y hoy me siento más orgullosa aún de haber tenido la posibilidad de compartir con ella los sinsabores de la vida, y los momentos más dulces, por supuesto.
Quizás la manera de enterarme no ha sido la más bonita, ni la justa, ni la soñada; ha sido bastante fea, pero la noticia en sí vale más que el resto.
Carla, bienvenida.
Carla, gracias por llegar y ponernos a todos una tierna sonrisa en la cara.
Carla: qué suerte tienes de tener una madre como la que tienes.
Te quiero mucho, M.
Hasta siempre
Esperas la llamada durante días. Llega por la noche, siempre estas cosas parecen suceder a la misma hora.
Oigo a mi madre hablar, con voz pausada, relajada. Cuelga el teléfono.
Me acerco a su habitación y le pregunto.
"Ya está". Me contesta.
Mi abuela ha muerto, y sin embargo no me siento tan mal como debiera, quizás porque nuestra relación nunca fue muy agradable, y desde hace tres años y medio (cuando murió mi padre) era inexistente.
Y por lo que peor me siento -egoísta de mí- es por no ser capaz de soltar ni una lagrimita, por no tener en el pecho el dolor que siempre he sentido con estas noticias.
Pero es que ya era muy mayor, ya había sufrido demasiado y esta noticia la veo como una liberación para mi tía, que desde siempre estuvo atada o colgada a sus faldas, quisiera o no.
No ha sido un agradable despertar, ni será un bonito atardecer.
La gente se muere, hoy le ha tocado a mi abuela, y sé que durante el día, durante el resto de días, irán cambiando mis sentimientos, porque por mucho que parezca fría, distante, no lo soy.
Simplemente las familias son así, los cariños no se marcan por un grado familiar.
D.E.P. abuela.
Mis monografías II. Mi padre
Qué paradoja, qué estupidez.
Hace más de 3 años y medio que le miré por última vez a los ojos. Me dio su alianza para que la guardara junto a mí, hasta que saliera del quirófano. El destino no quiso que nos reencontraramos para devolverle su preciado bien (del que jamás hasta ese día se había separado) y no pude devolvérsela.
Mi padre, Isidro, nació en Madrid, en una familia muy muy humilde. Eran 5 hermanos (2 chicas y 3 chicos). A día de hoy sólo viven las mujeres. Perdió muy joven a su padre, poco después a su hermano pequeño y más adelante a su hermano mayor.
Los genes no estuvieron nunca del lado de la parte masculina de la familia, y por eso a él le tuvo que llegar también lo que estaba marcado.
Trabajó desde los 11 años, primero como botones de un hotel, o algo así, luego como aprendiz en el negocio de la peletería, en el que se quedó y acabó prosperando. Mi padre tenía algo de artesano, era un gran trabajador, una persona honrada, enamorado de su empleo, demasiado entregado a unos jefes que al final no se comportaron como esos hermanos que decían ser.
Pero realmente sólo tuvo un gran amor, sólo uno a lo largo de su vida, por el que habría dado hasta su vida: mi madre.
No soy yo la que comenta este hecho (sería fácil que idealizara una relación), es algo que siempre todo el mundo me ha contado.
Estaba rendido a mi madre, no vivía para otra cosa que no fuera ella. Cada día cientos de piropos inundaban el ambiente, cada día miles de miradas embrujaban a quien pasaba cerca. La admiración de mi padre hacia ella nunca se fue, incluso el último día seguía viendo en sus ojos marrones aquel brillo tan especial.
Podría enumerar cientos y cientos de recuerdos sobre él, con él., Desde aquellos lejanos domingos de mi infancia en los que nos íbamos a visitar la Sierra de Madrid, hasta aquellos más cercanos en que silenciosos ambos nos sentábamos en el salón (él en su sillón) y veíamos cualquier partido de fútbol entre discusión y discusión.
Recuerdo su alegría con mis éxitos académicos, como por ejemplo el día en el que supo que me aceptaban en Periodismo (después de un verano entero pensando que me quedaba fuera por una maldita décima). Sus sueños estaban impregnados de ternura. Pensaba que yo triunfaría en el periodismo, confiaba en mí como nadie, creía que algún día escribiría un libro, que algún día le sonreiría desde lo más alto.
La nostalgia me alcanza cada día que voy al Bernabéu y me veo a mí, muchos años atrás, llegando de su mano a ese estadio, para ver al primer equipo, para ver a los equipos de la cantera (me acuerdo de lo que le gustaba José María, un gaditano que se llamaba como su hermano pequeño, delantero que acabó jugando algún partido en el equipo de su tierra, y que además, para más INRI, era hermano de la Niña Pastori).
Mi padre me enseñó a disfrutar de muchas cosas: del deporte, de la lluvia detrás de una ventana, de la música, de las tormentas, del sol, las montañas y el amor. De la comida, de los pequeños caprichos que a veces puedes permitirte, de todas aquellas pequeñas cosas que están a diario en nuestra vida.
Siempre supe que mi padre, pese a tener demasiado tiempo ocupado en trabajar, disfrutaba al máximo cuando llegaba a casa y veía que nosotros estábamos bien.
No hay nada que le hiciera más feliz (aparte de mi madre, como ya le he dicho) que ver que la relación entre mi hermano y yo era y es excepcional.
Era un hombre de familia, al estilo clásico, adorador de su madre (aunque esta nunca fuera una madre idílica), de sus hermanos, de sus sobrinos, de cualquiera que tuviera su sangre. Sus grandes amigos eran los del trabajo, no tenía tiempo para más.
Le recuerdo cada día, y es a cada instante cuando me doy cuenta que le echo de menos más que antes.
Sé que él murió sabiendo que le quería, pero que le hubiera gustado sentirlo más a menudo. No fui muy justa con él, y por eso necesito creer que existe otra vida, una en la que me encontraré con él y le pediré perdón por no haber sido como debería. Una en la que pueda ver que seguimos luchando, aunque nos cueste estar sin él. Que jamás le olvidaremos, que no hay día en el que no se asome una lágrima en nuestros ojos recordando su sonrisa, tan limpia, tan serena, tan amplia.
Tengo en mi habitación en Málaga una de mis fotos favoritas, aquella en la que mi padre, con su habitual sonrisa, feliz como muchas veces, en la antigua casa de Aluche, nos tiene sobre sus hombros a mi hermano y a mí (yo con apenas meses). La foto es genial, y así es como quiero recordarle siempre, sonriendo, sonriendo, sonriendo.
Porque yo sonrío cada día para demostrarle que hacía bien en confiar en mí, en creer que podría ser capaz de cualquier cosa.
Cuanto le extraño, cuanto le quiero, cuanto le necesito. No hay nada ni nadie que pueda llenar el hueco que deja un padre cuando se va…
Peligro de desaparición
Desaparecida por propia voluntad, ¿o la falta de tiempo no es voluntaria?
Tengo ganas de volver a escribir, pero la Feria, D., ordenar el piso y que pronto me vuelvo a Denia me impiden ponerme en marcha con los planes y obligaciones.
El tiempo nos ata, pero en ocasiones nos hace simplemente vivir sin preocuparnos por nada.
En septiembre llega el cambio. Desde Málaga, pero iniciaré una nueva etapa. Ya os iré contando. Una pequeña píldora: tan simple como empezar a buscar trabajo.
Pasadlo bien, sed felices.
Mis monografías I. Mi madre
Casi todo hijo diría esas mismas palabras de su madre.
Detrás iría una enorme retahíla de adjetivos, calificativos unos, epítetos otros.
Adjetivos al fin y al cabo que pudieran expresar de algún modo cómo nosotros vemos a nuestra madre.
Sé que sería imposible mostrarla tal y como es a vuestros ojos.
Sólo tengo palabras para hacerlo. Me falta enseñaros mi mirada, abrir mi corazón y desnudarme como una niña ante los primeros miedos.
Una madre es un ser único… y la mía por supuesto que también.
Elisa es su nombre. El mismo que mi abuela. De ella ha heredado la tenacidad, la constancia, el sufrimiento, el amor incondicional por sus hijos y la lucha hasta la extenuación… y una cosa que me admira: el ingenio.
Mi abuela era capaz de sacar agua de un desierto, y mi madre es igual que ella en eso. De donde menos te lo esperas ella saca algo, lo que sea, lo que necesites. Es aguda, muy ingeniosa, como ya he dicho.
No sabe lo que es el aburrimiento. Ha sabido sacar partido a cada minuto de su vida, como si quisiera absorber todo lo que ese Dios en el que ella cree (aunque cada vez de forma menos ciega) le ha puesto por delante.
Mi madre es madrileña, castiza pura y dura, del Lavapiés más profundo, de aquel de las corralas y los vecinos como familia. Con el medio siglo superado de largo y las fuerzas para llegar al siglo entero.
Pasó en su largo peregrinar “gatuno” por Usera, y recayó finalmente en San Blas, donde más o menos se estableció, donde conoció con apenas 14 años a otro chulito madrileño que se convertiría en su acompañante eterno… hasta que la eternidad quiso.
Juntos ya se fueron a Aluche, a empezar a conocer las bonanzas económicas, progresar y formar una familia. Cuando nace mi hermano se toman un respiro, y 5 años después, deseada como nada, aparezco yo. A mis tres años nos mudamos a otro barrio, el definitivo por el momento, entre el Retiro y Moratalaz, entre la paz y el bullicio.
Vuelvo a mi madre. Trabaja en una juguetería, en otra, en las que haga falta para poder ayudar a su familia (siete hermanos, ella la segunda más mayor, un padre un poco golfo y mucha hambre, como correspondía a la época). Pasa también por alguna fábrica, donde sufre los castigos por parte de sus compañeras, mucho mayores y con más maldad.
Los tiempos que corren le impiden seguir haciendo lo que se le daba bastante bien: estudiar. Una gran espina que se le quedará clavada siempre.
Al casarse deja el trabajo, al que volverá cuando mi hermano y yo estemos ya criados. Entonces cambiará la vida de ama de casa por la de profesional liberal, montando con mi hermano un estudio de diseño gráfico. Sí, ahí donde la veis ( o la imagináis) mi madre aprende a usar un ordenador, una filmadora y demás elementos necesarios para el negocio. Se vuelve una empresaria, coge fuerzas y se dispone a comerse una nueva etapa de la vida.
En esos años felices la salud se burla de mi padre, y le detectan una enfermedad crónica que tiempo después supondrá la despedida definitiva.
Ahí es cuando mi madre empieza a comerse sus miedos, a callar, a llorar por las noches, a hacerse la fuerte. Un año, otro año, uno más, así hasta la decena.
Cuando las cosas parecían tornarse en positivas la suerte nos da la espalda, y una mala noche y peores médicos acaban con mi padre… y con los sueños de mi madre. Los sueños por compartir por fin esa jubilación tan anhelada, tan necesitada. Los sueños de huir a su Denia querida y afrontar allí los años felices, sin obligaciones de por medio, sin nervios ni presiones.
El destino le gana a mi madre esa partida, y ella, hundida pero no vencida, se promete remontar el vuelo, por mi hermano, por mí, por ella, y por el recuerdo de quien más la quiso y la querrá.
Llegamos a estos días inciertos.
Mi madre ha tardado en volver a sonreír, pero en ocasiones le descubro una mueca simpática, mezclada con el abatimiento, el cansancio, el cada día vivir por los demás.
Baila en un grupo formado con sus amigas, ayuda a la gente necesitada en una organización, acude a residencias de ancianos a actuar para darles luz a días oscuros.
Mi madre ha volcado su vida rota en ser mejor persona. Y lo ha conseguido. Y lo consigue.
Y cada día me da una lección de fuerza sobrehumana, de fe en el amor, de amistad y comprensión.
Podré criticarle muchas cosas, claro que sí, tiene muchos defectos, pero no utilizaré mi blog para ello. Porque sé que a las personas que queremos de verdad debemos verles lo bueno y lo malo, pero no hundirlas ante el resto.
Mi madre es especial, es única, me quiere, la adoro, y cada día que pasa la necesito más.
Me enseña, me da ganas de ser mejor yo también, me recuerda que ella y mi padre quisieron formar una familia, y aunque mi padre ya no está para seguir luchando por ello, ella sola se ha encargado de consolidarla aún más.
Por eso, y por muchas cosas más, mi madre merecía esta breve pincelada sobre un lienzo en blanco. El resto de colores ponedlos cada uno de vosotros con los recuerdos de vuestra madre. Merecen esto… y mucho más.
Gracias.
House of the rising sun
Más dedicada que nunca, a D., quien en los últimos días ha encontrado en esta canción sentimientos de todo tipo.Inolvidable será cierta conversación, inolvidable debería ser esta canción: memorable!!
The Animals - House Of The Rising Sun
There is a house in New Orleans
They call the Rising Sun
And it's been the ruin of many a poor boy
And God I know I'm one
My mother was a tailor
She sewed my new bluejeans
My father was a gamblin' man
Down in New Orleans
Now the only thing a gambler needs
Is a suitcase and trunk
And the only time he's satisfied
Is when he's on a drunk
------ organ solo ------
Oh mother tell your children
Not to do what I have done
Spend your lives in sin and misery
In the House of the Rising Sun
Well, I got one foot on the platform
The other foot on the train
I'm goin' back to New Orleans
To wear that ball and chain
Well, there is a house in New Orleans
They call the Rising Sun
And it's been the ruin of many a poor boy
And God I know I'm one
Para Dani
and the reason is you...Hago un breve inciso, no tengáis en cuenta las palabras del otro día, al menos hoy. Mañana volveré a mi descanso, pero hay una persona que se merece que vuelva hoy. Además, me lo ha pedido como regalo de cumpleaños, y a él no puedo decirle que no.
Escuchaba esta mañana “The reason”, de Hoobastank, una canción preciosa, un buen comienzo para esta mañana en la que me he levantado constipada, con la garganta fatal y con menos ganas que nunca de venir al trabajo.
Antes de nada, gracias por los comentarios que me habéis dejado en el último artículo. Repito, sigo pensando lo mismo, pero hoy tenía que venir a mi rincón a dedicarle un sueño a mi niño.
Gracias especialmente a M., al resto por supuesto también, pero gracias a él porque sus palabras actúan como bálsamo y a la vez como reconstituyente.
A lo que voy, y como decía Hoobastank, no soy una persona perfecta, pero continúo aprendiendo, y he encontrado una razón para cambiar lo que solía ser, una razón para empezar de nuevo, y la razón eres tú.
Elegí un mal día para dejar de escribir, porque ha coincidido con tu paso a una cifra mágica, o maldita, depende del cristal con que lo mires. Hoy es el día, 10 de noviembre, suena tan bien, ¿verdad?
Imagino un día soleado en Málaga, una familia feliz porque nacía el segundo de sus hijos, ya había llegado el magnífico A., y J. y A. estarían nerviosos y contentos porque con D. conformaban una familia como la que siempre soñaron. D. nace, y crece con esa sonrisa franca que nunca le abandona, al calor de sus padres, dos personas que no sólo le guían y le cuidan, sino que le intentan enseñar desde el diálogo y unos principios maravillosos. Su hermano, sus padres, su tita, son los referentes de su vida, son aquellos por los que marca cada paso, por los que se queda sin manos si alguien se lo pide, por los que entrega su alma y su corazón, y os aseguro que este es realmente grande. El fútbol, el baloncesto, los amigos, la música. Yo me perdí toda esa parte, es lógico, vivíamos mundos distintos, ciudades diferentes, y sin embargo, y como ayer me dijiste, parece que toda la vida hemos estado juntos.
Te admiro, no sólo te quiero como a nadie, sino que además te admiro. Admiro tu forma de pensar, tu forma de hablar, tu forma de tratar a las personas, tus ganas de vivir, de aprender, de divertirte. A veces un niño, a veces el hombre más maduro.
No tengo regalos para ti, ni esa tarta que se comió quien tu sabes, ni siquiera tengo la suerte de estar hoy contigo, por esa razón tengo que conformarme con escribirte esto, con haberte felicitado a las 00:00, con hablar contigo todo el día. Porque de la forma que yo pueda estoy a tu lado, porque desde anoche no hay nada en mi cabeza que no seas tú, pero vamos, eso no es ninguna novedad.
No me importa que esto lo puedan leer personas que no me conocen, o incluso que lo lea quien me conoce, yo esto lo escribo para ti. Escribo y me vuelvo a mi guarida del silencio. Sé lo que me has pedido como regalo, y yo te digo que te lo regalaré, que volveré cielo, pero lo haré cuando sea el momento. Tú y yo sabemos que no puedo abandonar este lugar, que no podré dejar de escribir. Quítale a un niño su bocata en la merienda, quítame a mí esta página, es un imposible.
¡Feliz cumpleaños Dani!
Pasa un día maravilloso, el fin de semana lo celebramos juntos, ¿vale?
Si te digo que te quiero miento, porque querer es una tontería al lado de lo que yo siento por ti, y lo mejor de todo es que lo sabes.
No cambies nunca sureñito, nunca cedas ante nadie, eres demasiado bueno para convertirte en un clon más en este mundo de imitadores.
Di
Los blogs que necesito
Me gusta este deambular por los blogs, esto de encontrar personas tan interesantes, imaginarlas sentadas frente a su ordenador, cada uno en su mundo, con sus alegrías y sus miserias, mostrándose desnudos ante nosotros con sus palabras. Me verán a mi asÍ? Cómo me veis los que jamás siquiera me habéis oído? El otro día hablaba con D. sobre la magia de no llegar a conocer a las personas que día a día dejan comentarios en tu blog, que te hablan con tal naturalidad que parece que les necesitas en las horas bajas. Pensaba en lo fácil que sería contactar con ellos, escribirles un email, agregarles al messenger, pero ¿y nuestra magia blogera?¿Dónde quedaría?Me gusta cómo están las cosas, me encanta notar los diferentes estados de ánimo de Ciclop (uno de los ejemplos más claros de esa magia de la que hablo), una persona a la que nunca he visto, muy buen amigo de N. (a este sí tuve la enorme suerte de conocer antes del verano), alguien que cada día deja una perla escrita en su blog y alguna que otra en mis comentarios. De repente me sorprendo sonriendo ante sus palabras, feliz si le “veo” sonreir, triste si le noto decaído.
Es la magia de los blogs. Y que nunca desaparezca. Esta vez te ha tocado a ti Clop, pero podría haber sido cualquiera, como En el camino, Bolo, Mir y tantos otros a los que me encanta leer. Sois mi “pequeña comunidad”, espero que nos sigamos acompañando mucho tiempo.
Agradecer siempre...
Hay gente a la que merece la pena conocer, hay gente a la que siempre hay que agradecer.
Este es tu post entonces, gracias, porque me has puesto una sonrisa en la cara, y eso en los tiempos que corren es mejor que ningún regalo.
Dos menos!!
Quizás la clave de las cosas sea que no nos alegra tanto el hecho en sí, sino la felicidad que la persona desprende.
Y si encima esa persona que aprueba significa tanto, significa todo, y yo he visto cómo lo ha pasado para alcanzar ese instante... entonces sólo me queda gritar un ¡¡¡bien!!!
Que lo has conseguido, que te lo mereces, que ahora sólo te queda disfrutar, respira hondo, relájate y haz aquello que más te gusta.
Yo ya soy feliz, y es de nuevo por tu culpa.
A las víctimas del 11M, medio año después
Os dejo esto, escrito por D., mi niño, en un foro (http://foros.acb.com/viewtopic.php?t=51771&postdays=0&postorder=asc&start=0), el día que se cumplen 6 meses de ese horrible día. No quiero añadir nada más, creo que es más que suficiente. Gracias cielo, por prestarme para todo el que quiera leer estas palabras que no deben caer en saco roto.
"Sí, seis meses ya. Como pasa el tiempo, Dios. No puedo olvidar esa mañana. Me desperté muy pronto pensando ir a la Universidad. Pude ver a mi hermano que precisamente iba a pillar una autobus para llegar a Madrid ese mismo día.
- "Alex, cuidado, no sé que te vas a encontrar por allí, pero parece ser que hay un atentado".
Recuerdo que le dije eso antes de irse. Las cifras no cuadraban, a las 8,30 de la mañana se hablaba de varios atentados pero de solo un muerto. Pero por otra parte salía un tío de Cruz Roja en la radio reclamando con muchísima urgencia donación de sangre por parte de los cuidadanos. Chapeau para los madrileños y para el resto de personas de otras muchas ciudades que se prestaron a donar sangre.
Lo demás... ya lo sabemos. Sangre, más sangre, lágrimas por todos lados, móviles sonando, móviles que no se cogían, destrucción, caos, impotencia, cara de sorpresa, de desesperación.
Todo el mundo llamando a sus familiares o amigos en Madrid, todo el mundo llamandose entre sí e informandose de lo sucedido. Radios, televisiones. ¿Y qué dirán en la TV5 francesa? ¿Y cómo lo cuenta la CNN?
Declaraciones de políticos por allí, acusaciones a ETA por allá, polémica de un lado y de otro, comienzo de indicios, de pruebas, de sospechas. Manifestaciones, reacciones, y lágrimas, muchas más lágrimas.
Tristeza, desolación, desesperanza. Ese día Madrid lloró, ese día lloró el mundo. Y al día siguiente. Y cada mes se me seguirán saltando las lágrimas viendo cualquier muerte injusta o cruel. Y cada día 11 pensaré en ese golpe de Pinochet que tanto daño hizo en Chile, en esas personas tirandose al vacío en las Torres Gemelas y más recientemente, en ese puñetazo que recibimos todos poco antes de las 8 de la mañana de ese 11 de Marzo. Y volveré a llorar, y volveremos a llorar.
Seis meses ya. Las injusticias no han acabado, sino que el mundo está aún peor. Los muertos no se recuerdan mientra políticos de cristal de horrenda corbata discuten y discuten echandose las culpas los unos a los otros. Ese día no hubo pañuelos para tantas lágrimas, hoy no hay lágrimas para tanto pañuelo. Triste mundo.
Descansen en paz las víctimas del odio, de la intolerancia y del fundamentalismo de hojalata. Vivan siempre en la memoria aquellos que cometieron el horrible "pecado" de montarse en un simple tren para ir a trabajar o estudiar.
Yo me bajo en Atocha, yo me bajo en Madrid".
No te vayas para siempre
Nos acostumbramos a las personas, a los gestos, a tener siempre esa voz al otro lado del teléfono, a encontrar ese abrazo tras 510 kms, a no necesitar pagar un psicólogo.Me acostumbro a él, a sus ojos claros, a su mirada profunda y a esa sonrisa que siempre me llamó, aquella que similar a la de Alejandro Sanz, me conquistó desde el primer día, inolvidable día que finalizó con un paseo por Colón.
Me he acostumbrado a sus palabras, a nuestras discusiones sobre política, a querernos, a no entender por qué a mí me apasiona el fútbol y él lo odia, a discutir sobre nuestros padres y esa imagen distorsionada que querrían de cada uno de nosotros.
Se me va, huye, abandona, escapa de Granada en pocos días y parece que hasta ahora mismo no me había dado cuenta. Siempre ha estado ahí, siempre, cuando más le he necesitado e incluso cuando no le he llamado. Es mi amigo, perdón, es MI AMIGO, es alguien que no entró de un modo sencillo en mi vida, pero que ahora me ha hecho acostumbrarme a él de tal modo que no entiendo que también él, como hace poco tiempo mi hermano, se vaya a Inglaterra sin rumbo fijo y sin vuelta prevista .
La distancia siempre ha marcado nuestra relación, y creo que salvo imprevisto que ojalá sucediera, siempre la marcará, pero me gustaba más tenerle en Granada.
M. sabe que le quiero, sabe que es alguien imprescindible, hemos ido aprendiendo a querernos y respetarnos tal y como somos. La vida no ha sido fácil para él, es demasiado bohemio quizás para la vida cotidiana, tiene una visión demasiado idealista de los sentimientos, en este mundo tan lleno de insensibilidad. Es un artista, es EL ARTISTA, y sólo espero algún día regalarle su sueño, porque si estuviera en mis manos ya se lo habría dado hace tiempo: el cine eres tú Marcos. Te quiero.
4 de julio
El 4 de julio los estadounidenses celebran el Día de la Independencia. Pues vale, pues me alegro, que lo pasen bien.El 4 de julio mi madre cumple años... y diréis vosotros: pues vale, pues me alegro, pues que lo pase bien.
Eso mismo digo yo, eso y mil cosas más podría decir de mi madre.
Que la quiero, que deseo que se lo pase de maravilla, que no dejo de pensar en ella, que me encanta escucharla tan feliz.
Que es una pena no estar a su lado, pero al mismo tiempo la lejanía de mi madre y de mi hermano me hace comprender que son las personas que nunca me fallarán. ¿Que paradoja verdad?
El caso es que me la imagino en la playita, en esa playa en la que tantas veces hemos compartido todo la familia entera, los cuatro y alguna más que siempre venía, y sé que no dejará de recordar hoy cientos de instantes, pero sólo espero que lo haga con una sonrisa.
Que piense en mi padre, en su marido, dando saltos entre las piedras de Las Rotas, escondiéndose en las cuevas y sonriendo como un niño, que se acuerde de todos nosotros felices entonces, y buscando la felicidad ahora de otra manera, cuando la vida se ha convertido en algo un poquito más difícil y día a día queremos volver a la vida cotidiana con una silla vacía.
Feliz cumpleaños mamá, gracias por todo, gracias por ponernos a mi hermano y a mí las cosas tan fáciles en estos últimos tiempos.
Sólo por eso no puede haber existido madre mejor en el mundo (bueno sí, la vuestra para cada uno de vosotros). Te quiero mami!!!
La vuelta al mundo en 80 días
Hay quien quizás no lo entienda jamás, quien verá en esto una locura, quien piense que es absurdo, además de imposible.Y a mí me da igual, lo importante es sentirlo y que lo comprenda quien tiene que hacerlo.
En 80 días, sólo 80 días, he dado la vuelta al mundo.
Te quiero.
El agua y el sol
No quiero bañarme en la piscina, no quiero tomar el sol, no necesito el agua, no necesito el calor, si sé que al final del día estarás tú.Aún no tengo sueño
Cuando era pequeña dormía en la misma habitación que mi hermano. A menudo en esa época me asaltaban los miedos, las dudas, temores infantiles: la muerte, la soledad, los deberes, el rechazo. Entonces mi hermano siempre me decía lo mismo: "para dormir dame la mano y piensa en aquellas cosas que te gustan. Sueña despierta". Y eso hacía, cerraba los ojos, le daba la mano, para no sentirme sola, y empezaba a pensar en viajes, en lugares bonitos, en cosas divertidas. Y así, con una sonrisa en la boca cada noche el sueño llegaba y me invadía esa paz de la ensoñación infantil.Hoy en día cuando me cuesta dormir no tengo la mano de mi hermano, sin embargo me sigue quedando el recuerdo de esas palabras. Cierro los ojos con fuerza y vuelvo a pensar en viajes, fundamentalmente pienso en viajes. Lo curioso es que casi siempre no le ponía compañía a esos viajes. Me debía ir sola, vaya, porque no recuerdo que apareciera nadie en mi recorrido por el mundo. Desde hace poco tiempo viajo acompañada, sí, él me acompaña a todos lados, me da la mano, me besa, me abraza, y caigo en un sueño profundo que se extiende... porque sigo soñando, ahora dormida, con ese viaje, con todos esos viajes, con todos esos planes que tenemos, que compartimos.
Hoy me he acordado de esas palabras de mi hermano, y he pensado al mismo tiempo en D.: "llevo varios meses soñando despierta, soñando acompañada".
Este te lo dedico a ti, este tiene tu nombre, este es nuestro sueño, sigamos soñando siempre por favor, no dejes de darme la mano cada noche.
Te amaré
Te amaré, te amaré como al mundo
Te amaré aunque tenga final
Te amaré, te amaré en lo profundo
Te amaré como tengo que amar
Te amaré, te amaré como pueda
Te amaré aunque no sea la paz
Te amaré, te amaré lo que queda
Te amaré cuando acabe de amar
Te amaré, te amaré si estoy muerto
Te amaré el día siguiente además
Te amaré, te amaré como siento
Te amaré con adiós, con jamás
Te amaré, te amaré junto al viento
Te amaré como único ser
Te amaré hasta el fin de los tiempos
Te amaré y después, te amaré
Si tú me olvidas. Pablo Neruda
"Quiero que sepas una cosa.
Tu sabes como es esto: si miro la luna de cristal,
la rama roja del lento otoño en mi ventana,
si te toco junto al fuego la implacable ceniza
o el arrugado cuerpo de la leña.
Todo me lleva a ti, como si todo lo que existe,
aromas, luz, metales, fueran de pequeños barcos
que navegan hacia las islas tuyas que me aguardan.
Ahora bien, si poco a poco dejas de quererme,
dejare de quererte poco a poco.
Si de pronto me olvidas no me busques que ya te habre olvidado.
Si consideras largo y loco el viento de banderas que pasa por mi vida
y te decides a dejarme a la orilla del corazon en que tengo raices,
piensa que en ese dia, a esa hora levantare los brazos y saldran mis raices
a buscar otra tierra.
Pero si cada dia cada hora sientes que a mi estas destinada
con dulzura implacable.
Si cada dia sube una flor a tus labios a buscarme, ay amore mio,
ay mia, en ti todo ese fuego se repite, en mi nada se apaga ni se olvida,
mi amore se nutre de tua amor, amada, y mientras vivas estara
en tus brazos sin salir de los mios".
Huellas en la bajamar
Escucho esta canción, hablo con C. y le dedico esta canción, una de esas que me traen tantos y tan variados recuerdos que sé que siempre será de mis favoritas.Niña, cuídate mucho, y ya sabes, confía: pronto nos vemos. Te quiero mucho.
"Ya te has cansado de reir
Termino tu cigarrillo y lo tienes que pisar
Para apagarlo bien
No quiero que hablemos más
Nuestro amor se ha consumido
Sólo queda una ceniza
Que al soplar se mezclará con el viento
Y llorará en el firmamento
Y las estrellas a su paso se marcharán
Se han borrado nuestras huellas en la bajamar
Hoy no se puede respirar
El otoño seco y frio
Y tu con quien estarás
No lo sé y que más da
Ya no hay luna llena
Todo ha desaparecido
El jazmín que se enredó en tus cabellos
Se lo habrá llevado el viento
Hacia adentro, hacia adentro
Y en el cielo una nube se formará
Se han borrado nuestras huellas en la bajamar
Yo quiero estar contigo una vez más
Tengo miedo y frio en la bajamar
Ya se hace de noche y tu no estas
Y te llamo a gritos en el mar
Y una ola viene en tu lugar
Y sólo la luna llena
Me ve llorar"
No voy a olvidar
"Yo me bajo en Atocha, yo me quedo en Madrid"Han pasado 12 días y para muchos, para aquellos que enseguida politizaron y llevaron el tema para su zona, las 202 víctimas están olvidadas.
Sabíamos que eso pasaría, por eso mismo yo no pienso olvidar, porque a mi ciudad, al lugar en el que siempre quise y querré estar, le cuesta respirar normalmente. Porque a todos nos arrancaron de cuajo mucha ilusión, tantos sueños.
No quiero olvidar, no voy a olvidar porque cada víctima era una historia, un pasado, una ilusión, una esperanza, cada víctima tenía una familia, amigos, alguien que cada día desde entonces no habrá parado de llorar y que jamás dejará de hacerlo por dentro. Porque si hay quien ha sacado tajada de esto no podrá dormir con la conciencia limpia, o quizás sí, eso es lo peor.
Pero yo no voy a olvidar, ni ahora ni nunca, yo recordaré cada día, porque la tragedia es mayor de lo que se piensa...
Risoterapia
Llevaba días sin escribir, no ha pasado nada muy especial que me animara a ponerme delante de la pantalla. O bueno, más bien al contrario, ha pasado algo, pero es triste, es malo, me cabrea y he preferido no pronunciarme. Sin embargo hoy es un gran día, es el cumpleaños de E., gran amiga, persona que puede provocarte las mejores risas, de verdad. Cada día con ella es una terapia de risa y hoy en día: qué cosas hay mejores que reir y reir sin parar? Pocas, la verdad es que se me ocurren pocas cosas que merezcan más la pena. En fin, que por eso quería aprovechar este sitio para felicitarla, aunque ya lo he hecho de todas las maneras posibles, para pedirle que intente no cambiar nunca y para desearle que por fin consiga hacer realidad todo lo que sueña, que es poco, es sencillo, pero depende de otra persona por desgracia.
Y en menos de dos horas, el cumpleaños de otra de las grandes... vaya racha, estas Piscis, qué buena gente!
Nada
Hoy tampoco escribo yo, dejo que sean otros los que llenen este espacio en días en los que la inspiración o algo similar se ha ido de paseo. Me llama una amiga y me recomienda leer este artículo de opinión, escrito por el hijo de Carmen Laforet, la escritora que falleció la pasada semana, autora de "Nada", un libro que me marcó y que, en mi tremenda manía de tener una memoria selectiva, sin embargo no recuerdo. Lo he leído M.M., lo he leído y tenías razón, a la Lady esto le iba a gustar, jaja. Gracias.-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
ALGO SOBRE MI MADRE por AGUSTÍN CEREZALES LAFORET. Escritor
Me piden, madre, que escriba algo sobre ti. Todavía no sé si debo hacerlo. Escribir ahora de ti es escribir sobre tu muerte, con el frío, todavía en los labios, del mármol fugitivo. No pensaba, no, escribir hoy de ti. Vagamente sentía el anhelo de, algún día, reunir en palabras lo que nos ha pasado. Esperaba poder esperar, dejar que el río de la tristeza fuera colmando el ancho vaso del vacío, hasta desbordarlo. Y sin embargo, aquí estoy, dispuesto a contar, a decir algo de lo que sé o creo saber de ti, a quien quiera oírlo. Has muerto, y tu muerte es la nieve. No duele. Es silencio. Es dulce y bella. Has muerto, y esa muerte tuya se me hace mía. Soy carne de tu carne. Muero contigo. Dejo yo también de ser, de estar aquí. Se desvanece el miedo, se apacigua el deseo. Tu mano ya no está en mi mano, el olor de tu piel ya no acaricia el aire, tus bromas tan sutiles ya no fruncen tu ceño tan severo, somos árbol y piedra escondidos en el bosque.
Queridos amigos: estaba hablando con mi madre, pero es a vosotros a quienes debo hablar. Ella se ha ido. Vosotros estáis aquí, algunos, y otros os fuisteis también. No voy a nombraros. Todos nos conocemos. Y si no nos conocemos aún, nos conoceremos algún día. Todos somos hijos de una madre, de un padre, los conozcamos o no. Mi madre tenía un nombre, Carmen, y una firma, Carmen Laforet, y un apellido más, Díaz, de origen toledano... Hablar de mi madre es hablar de la vuestra. No hay en la tierra cosa tan dulce, tan real, así sea imaginada. Pienso en los huérfanos niños, en la soledad de tantos como no han podido besar a su madre, estrecharla, reír y hasta reñir con ella. Sí, es en los huérfanos incesantes del mundo en quien pienso, ahora, desde mi recién estrenada orfandad. Llamo a vuestra puerta, pido vuestro abrazo, seáis quienes seáis. Y si queréis, dejad que mi madre sea también la vuestra. No la quiero para mí solo. No es sólo mía, mi madre, ni sólo de mis hermanos de cuna. Es cierto que ha muerto, que nos ha dicho adiós en la más estricta intimidad, como rezan las crónicas. Pero esto no es sino una forma de pertenecer a todos, de morir como todos -pienso- quisiéramos hacerlo.
Nuestra madre era escritora. Dejó de escribir hace años. Luego, paulatinamente, dejó también de hablar. De ningún modo, sin embargo, dejó por ello de ser escritora, de ser quien era, ni siquiera de decir. Al contrario: cuanto menos hablaba, más decía. Quizá deba pedir disculpas aquí. Parece que el silencio de Carmen Laforet tiene vocación de mito, de piedra miliar en torno a la cual especular distancias. Se ha hablado de Alzheimer, de demencia senil, de autismo. Estos términos médicos puede que no sean improcedentes, pero son sin duda insuficientes. No son improcedentes porque, cuando no hay términos propios, cualquiera sirve para salir del paso. Pero son insuficientes porque de ninguna manera rinden cuenta cabal de la situación que hemos vivido sus deudos -hijos, amigos, ángeles cuidadores- en estos años. Es mi deber tratar de expresar con palabras la realidad, por mucho que la realidad no admita fáciles parangones. De ahí el deseo de pedir disculpas, por no haber sabido satisfacer la curiosidad, el legítimo y afectuoso interés de tantos como han acudido a nosotros. Aunque siempre es mejor callar, pienso, que hablar en vano. En cualquier caso, la realidad es ésta: nadie ha visto en Carmen Laforet, en estos cinco, diez, quince años de su largo adiós, un solo gesto desacompasado, una sola respuesta incoherente, una fealdad, mezquindad, inconsecuencia cualquiera. Menos aún en estos días últimos, durante los cuales estar a su lado era estar muy cerca del paraíso. Dolores, llagas, extenuación; ni un solo ay, ni una sola queja. Pocos gestos, sí, pero todos plenamente suyos. A quienes han estado más cerca de ella no les ha cabido duda, en ningún momento, fueran cuales fueran sus facultades en ejercicio, de que era perfectamente consciente, de que percibía con total lucidez y tranquila simpatía, desde su establecida distancia, cuanto la rodeaba.
Sé muy bien que esto que digo parecerá inverosímil a más de uno. No importa. Yo abro un libro de mi madre, leo una frase cualquiera, y al instante me maravillo y emociono. Y como yo, otros muchos. Hay en su prosa algo intrínseco, limpio y poderoso, que no se desmiente nunca, que informa toda su obra, desde su primera novela hasta su último artículo, pasando por todos sus cuentos -a mí, sus cuentos, es de lo que más me gusta- y también por sus cartas, su escritura personal. En esto vida y obra, por mucho que hayan luchado, se funden en una sola continuidad, una misma y constante elegancia, pureza y poesía. Cuando los hermanos nos reunimos para decidir qué hacíamos con sus papeles inéditos, hoy póstumos, comprendimos que algún día habría que publicarlos, que ni eran sólo nuestros ni debían ser destruidos. Obtuvimos su aprobación, y decidimos no esperar más, entre otras razones porque queríamos que ella también disfrutara, en la medida de lo posible, de esa alegría. De ahí el anuncio, que ha venido a coincidir casi con su adiós, de la próxima aparición de «Al volver la esquina». En esa novela, por cierto, aparece la Sole, un personaje que con otro nombre y circunstancia está también en algún cuento, y que acaso sea el más entrañable de los suyos. La Sole es la niña huérfana. No es mi madre, ni su trasunto, aunque mamá también fue huérfana desde la niñez, pero sí es el vaso, el relicario donde puso toda la ternura, el amor y la solidaridad que le inspiraban, que le inspirábamos los desamparados.
Sí, a alguno le parecerá inverosímil que toda una vida, a despecho de las apariencias, obedezca a un solo anhelo: que toda una obra, dígase completa o incompleta, vuele a una misma altura. Menos mal: si nadie dudara, seríamos todos sospechosos. Pero yo no dudo: esta madre que se nos ha ido, esta señora tan respetuosa y tan bromista, tan desprendida y tan inexpugnable, tan encendida, serena, inalcanzablemente suya, fue dueña de sí desde el principio hasta el final. Por eso mismo quisiera dárosla, como si no fuera vuestra de antemano, como si no te hubieras dado toda tú ya, madre, como se da el sol, el esplendor radiante de los campos vírgenes y también el de las habitaciones humanas, con sus estropicios y desconchados, con su cúmulo de miserias incluso, que nunca será bastante para apagar el ascua encendida. Sé que es una idea un poco extravagante, ésta de dar una madre a los huérfanos. Quizá te haga sonreír. Pero tú misma enseñas, invitas a dar, y ahora mismo eres todo lo que tengo, y quiero darlo, para que nuestros amigos sepan también que morir no es siempre sólo eso, que morir, a veces, es haber vivido.
"Y no te pido más que estés a mi lado...
que me quieras loca porque tú estás loco".Vengo feliz, feliz porque he vuelto a compartir risas con tres personas que me hacen tan tan feliz. Dani, Ana y Esther... parece mentira pero no recuerdo aún ningún día que estando juntos no hayamos reído con ganas. No sé qué será, puedo decir que el alcohol no suele ser y las "sustancias psicotrópicas" tampoco (excepto en alguna ocasión, jaja, verdad Anita?), es algo, es lo que nos une, es felicidad, es exceso, es risa tras risa, es cariño, comprensión, amor del real, jaja, de ese que une a las grandes personas, porque eso son ellos, bueno, ellos y Elenita, que la tenemos en Egipto, disfrutando de un viaje en el que en cierto modo todas nos sentimos.
Necesitaba escribirlo, no hay mucho más que decir. Que os quiero mucho, que sois tan importantes en mi vida que me asusta, jaja, y que sé que todo lo que nos queda por vivir va a ser un regalo, con sus momentos buenos, malos, mejores, peores, aburridos o no... pero es un regalo compartirlo con gente tan tan auténtica. Os quiero, son dos palabras pero no dicen nada... aunque salgan de dentro, porque os merecéis mucho más.
Tan lejos y tan cerca
Mejor ahora que más tarde, mejor cuando lo siento aún que cuando necesite olvidarlo.Sufro, hoy sufro, pero básicamente no lo hago por mí, y reconozco que eso puede ser una novedad para muchos. Bah, señal de que no me conocéis.
Sufro, y hasta límites desconocidos, porque he hecho daño a alguien, porque mis dudas, mi inseguridad, mi cobardía, han acabado dañando tanto que hoy sé que he perdido a alguien que debería haber formado parte de los "insustituibles".
Me resisto a creer en los adioses definitivos, pero siento que para él es mejor todo esto, que tengo que dejar de pensar en mí, en el pánico que siento ahora mismo, en el sudor frío que me recorre, y pensar en que lo mejor para él es esto. Y dicen que cuando de verdad quieres a alguien no hay mejor forma de demostrarlo que perder incluso por su bien.
Quizás lo que me duele es que pierdo a alguien que merece infinitamente más la pena que el imbécil por el que sigo luchando. Pero soy cobarde y no arriesgo, mi psicólogo (ese amigo tan grande, Marcos gracias) me dice que debería intentar arriesgar un poco más... si lo hiciera ahora no me quedaría con los brazos cruzados, llorando porque se ha ido alguien tan especial. El destino no es justo, y nosotros no sabemos leer las cartas para jugar en condiciones. Querría volver atrás, haber arriesgado cuando el tren pasó y no ver ahora que lo he perdido todo.
Supongo que lo leerás, confío en ello, porque no quiero mentir, lo hago por ti, porque quiero que sepas que sé que no te equivocas alejándote, aunque me duela, porque a ti te hago daño... y no puedo pensar eso, me duele saber que queriendo a alguien puedas a la vez hacerle tanto daño. Ya sabes, cada día creo menos en el amor, esto me demuestra de nuevo que no hay que creer en él, que es dañino, que es injusto, que es irracional.
Espero que vuelvas algún día, del modo que sea, porque sé que ahora los días van a ser muy largos, y han vuelto los días grises que se habían ido gracias a ti. A mi modo, y muy sinceramente, yo te quiero, y eso no puedo cambiarlo, ni puedo ni quiero, porque poder no es querer.
No te hago más daño, yo desaparezco también, te mereces la mayor de las suertes en tu vida, porque eres una de las personas más grandes que jamás he tenido la suerte de conocer.
Feliz cumpleaños!!
28 años son muchos días, muchas horas, muchos minutos y tantos segundos que contarlos sería perder demasiado tiempo.Y no es tiempo precisamente lo que queremos perder. Quizás quisiéramos perder miedos, angustias, kilos o arrugas, pero no tiempo, eso nunca. Lo bueno del tiempo, lo malo del tiempo también, es que es algo que nos domina y al mismo tiempo no existe. El tiempo es un invento, es una cadena que nos une a la sociedad y que en días como hoy celebramos. Porque un 18 de enero de 1976 fue un día especial, y por eso hoy celebramos ese momento, o deberíamos celebrarlo, pero al tiempo unimos también la distancia, hay que ver, hay días en los que todo se pone en contra.
No importa, hay distancia, no he podido regalar siquiera un gesto amable a quien tanto lo merece, no he podido estar como en los últimos años, pero eso no cambia nada.
Falta inspiración hoy, y es injusto porque quizás es el día que más cosas debería decir... supongo que tú ya sabes todo lo que pienso, lo que siento, lo que mereces.
Por hoy me conformo con haber vivido algunos segundos de esos 28 años contigo, y sobre todo por saber que aún quedan miles de segundos de risas, lágrimas, discusiones y conversaciones, que la eternidad está muy lejos.
Que cumplas muchos más. Te quiero!!
Del amor y otras casualidades
Recuerdo un día de este verano, pasado mes de agosto. Pasaba yo mis vacaciones en Denia, y me acerqué a un ciber en la calle principal del pueblo. Pocas cosas tenía yo que hacer por aquel entonces, así que me puse a escribir emails. Y empecé a escribir uno a una amiga que había conocido en Madrid hacía menos de un mes, pero de esas personas a las que de golpe sientes que debiste conocer hace años... vaya, que parece que te conoces desde siempre. Y bueno, no sé cómo pero el email hablaba del amor y de mi extraña y contradictoria idea de que el amor no existe, más bien "NO CREO EN EL AMOR". Ese email inicial dio paso a una discusión bastante interesante, con varios días de por medio, pero muy divertida, email arriba email abajo, defendiendo cada una posturas muy distintas. Y yo me sigo empeñando, porque cabezota soy y mucho, en que no creo en el amor, aunque al final mis actos demuestran que es una simple excusa que me pongo, provocada porque es mayor mi miedo que mis ganas de arriesgar.
Y por qué me acuerdo de todo esto ahora? Pues porque hoy hemos vuelto un poco a este tema. Porque mira que es complicado el amor, porque de verdad que esto de querer a alguien tendría que ser mucho más sencillo, pero cada uno lo complicamos de maneras distintas. Yo, por ejemplo, con mi pánico eterno al compromiso. Otros por su extrema necesidad de la presencia física de la otra persona. Y otros porque necesitan una confirmación más o menos regular, en determinados momentos más bien, de que la historia es igual que ayer. Somos muy complicados, pero es normal, nos dejamos guiar por instintos, en eso somos a veces como animales, sensaciones, instintos, sentimientos. El amor es algo irracional, algo muy egoísta también, pero es algo tan extremadamente bello que no debemos renunciar a ello, sino simplemente en momentos de desesperación intentar lo imposible: tranquilizarnos, racionalizar la situación y actuar sabiendo que nadie deja de quererte de un día para otro. Siempre habrá rescoldos, y conseguir de ahí una llama no es tan dífícil, pero exige esfuerzo y sobre todo corazón.
Lo prometido es deuda: Esther esto es para ti. Besosssssssss
PD: Casi se me olvida. Gran día hoy en el que cumple años una muy muy buena amiga, Pau felicidades!!! Nos debemos una visita mútua, no?
Mi efímera felicidad
Es breve, un instante, un golpe seco, es efímera, pero en mí es eufórica también. Dura poco, como una aspirina efervescente. Sin embargo no logro quitarme la sonrisa de la cara, no consigo evitar un gesto amable hacia todo, incluso rayando la estupidez. Pero me hace sentir tan bien que incluso me cansa, de verdad. Tanta felicidad no puede ser sana, me cansa, en serio, me cansa porque físicamente me exijo mucha actividad, mucha alegría, me exijo contagiarla a los demás, mostrar lo mejor de mí, porque no es habitual en mí tanta euforia. Soy más de alegría contenida, pero estos días se han aliado todas las estrellas y demás para sacar lo mejor de mí por un instante.
Me acuerdo de muchos con quienes me gustaría poder compartir esta sonrisa tan tonta, ja ja, en serio, que no lo puedo evitar.
Pero hoy esto va especialmente para una persona, una pequeña estrella en este universo tan lleno de reflejos falsos, alguien muy especial, tanto que ni ella sabe que lo es. Alguien que me ha hecho sentirme bien cuando los días no eran tan bonitos, que sin haberme visto nunca sonreir reclama de mí eso precisamente, y lo logra, porque se lo merece, eso y mucho más. Niña, no cambies, no te rindas nunca, no dejes de soñar como lo haces hoy, aunque duela, pero ahí reside tu magia... grande, niña.
Bueno, la fotografía que debería ir junto a esto es muy especial. La hice este verano, en Las Rotas en Denia. Y unos pocos saben lo que ese lugar significa, ha significado y significará. Momentos muy felices, momentos muy duros, pero el mejor lugar, sobre todo hoy: día feliz, the show must go on! Algún día la podré colgar... espero
Aranjuez, la primera piedra para algo muy grande
Fue un 9 de noviembre, no sé si ya hace demasiado tiempo o me lo parece a mí, pero creo que fue en 1995. Lo que sólo fue una mañana de excursión a una ciudad, con gente muy variopinta quedó marcado como una fecha fundamental en mi vida. Porque como dice la "muy mejor" ese día pusimos la primera piedra para una amistad que debería llegar hasta la eternidad, si es que existe.
Y allí estábamos, pasando una mañana fría de noviembre, gente que no es que quiera olvidar pero que no me importa que estén fuera de mi vida, y gente que han marcado y marcan cada día mis pasos.
Hoy he vuelto, por primera vez desde entonces, he vuelto a Aranjuez, he vuelto para trabajar, pero he pasado con el coche por esos lugares por donde caminamos entonces.
Y de repente he viajado en el tiempo, porque siempre hay que viajar, y me he visto allí, con las manos metidas en la chaqueta, hablando, riendo, con V, con B, con M, con R. Conociendo a B, alucinando con su acento y enamorándome de su forma de ser. Y le recuerdo como si fuera ayer, y no borro jamás que ese día le conocí. Pero sobre todo me imaginé de nuevo con R, con la que apenas hablé, pero vaya, fue ese día, fueron esos momentos, los que nos unieron hasta hoy. Y pasan semanas, pasan meses, han pasado años, ha crecido la distancia física, pero seguimos ahí, con la cabeza, con los recuerdos, con el corazón en Aranjuez, un lugar al que no debemos volver de momento, porque hay que mantener ese recuerdo casi idílico de aquella mañana. Pero hoy me he sentido feliz, he recordado que tengo una tremenda suerte, que "he tenido suerte de llegarte a conocer", gracias por todo Ro.

