Blogia
El fin de los días grises

Paranoias

Con una Zeta serás presidente

Hoy ha muerto Leopoldo Calvo Sotelo. Descanse en paz. Sin duda un momento para reflexionar internamente, y agradecer a este personaje la labor efectuada para vivir una transición ejemplar

Si no me equivoco es el primer presidente de la democracia que fallece, no?

Pues voy a ser una oportunista increible.

Hace meses, cuando nos encontrábamos en pleno proceso electoral, una de esas tardes gloriosas de charlas con mis compis salió una pequeña anécdota. A fuerza de ser sincera no sé quien lo dijo antes, juraría que fue Ángela la que lo dejó caer...

¿Os habéis fijado que todos los presidentes del Gobierno, desde la democracia, tienen una "zeta" en su apellido?

Esta idea inicial descartaba al pobre Calvo Sotelo, cierto. Pero ahora podemos refrendarla: ¿Os habéis dado cuenta de que todos los presidentes del Gobierno, desde la democracia y aún vivos, tienen una "zeta" en su apellido?

Aquí lo tenéis:
- Adolfo Suárez
- Felipe González
- José Mª Aznar
- José Luis Zapatero

Curioso cuanto menos...

Pues otra vuelta de tuerca. ¿Os habéis fijado que todos los presidentes del Gobierno, desde la democracia y aún vivos, tienen una "zeta" en sus dos apellidos?

Ahí está la muestra:
- Adolfo Suárez González
- Felipe González Márquez
- José Mª Aznar López
- José Luis Rodríguez Zapatero

Mmm, da que pensar. Entonces, divaguemos sobre el futuro. ¿Sabéis otro ejemplo que podría cumplir esta premisa en el futuro? Lo dejo y me voy, los comentarios para vosotros:
- Rosa Díez González


Con la pantalla azul

Con la pantalla azul

Mi pantalla del ordenador se ha vuelto azul. Pero no me importa.

Hace unos meses ni siquiera tenía ya ordenador. Mi portátil pasó a mejor vida sin despedirse de mí, después de todos los buenos ratos que habíamos pasado juntos. Y sin mediar mucho tiempo le sustituí. Sí, sin pena, sin dolor. Si él se había ido sin avisar yo no me iba a quedar parada esperando que otro apareciese.

Sustituí mi viejo portátil por un nuevo y flamante ordenador de sobremesa, clónico, hecho a mi imagen y semejanza, con mis gustos y mis fobias.

La pantalla -esa misma que ahora está azul- me la prestaron (a fondo perdido, todo sea dicho, ya que no quieren recuperarla) desde la casa de mi príncipe D.

Y aquí estoy ahora, con una pantalla azul, que me permite de todos modos disfrutar de todo (excepto quizás de las fotografías, porque ya no distingo bien cual es el azul del mar y el del cielo). Pero no me importa.

Ha sido una semana intensa. Y esta que está empezando no lo es menos. Intensa por las visitas que han venido, se han ido y llegarán.

Intensa porque he visto series, películas, fútbol, baloncesto e incluso una obra de teatro ("Salir del armario", muy divertida, y tras la cual conocí a José Luis Gil, el famoso Señor Cuesta de "Aquí no hay quien viva").

Intensa porque he tenido momentos interesantes a nivel social, recalcando la magnífica partida de Tabú, con Flexicoco, D., P. y S.

Ha sido intensa porque mi cabeza nunca descansa, y me planteo mil cosas, las abandono y las retomo. Pienso, reflexiono, me como el coco, afirmo, niego. Y no llego a muchas conclusiones... o tal vez sí, pero son feas. Y las escondo en algún rincón para intentar olvidarlas, y vivir sin ellas. Sin embargo vuelven. Sea la pantalla azul o no. Los días no son grises ahora, pero tampoco son tan azules como mi pantalla. No es mi culpa, creo esta vez. Querría cambiar ciertas cosas, supongo que a ciertas personas. Ponerme enfrente suya y gritarles: "eh! Despierta, ¿somos amigos o es parte del pasado?". Pero no tengo valor, ni ganas ya. Supongo que me he cansado de tirar del carro de las llamadas, los emails y los sms. Es su tiempo, no el mío, y quizás entonces ya no sea ni siquiera nuestro tiempo.

Mi pantalla es azul, mi días no son grises. Mi vida es lo más parecido al color rosa.

Nunca es para siempre

"Y dame una risa como la de ayer, cuando los momentos eran siempre diferentes.
Y abre tus ojos y me encontrarás con la misma entrega, con la misma voluntad"

Pero como ellos decían, Presuntos Implicados, nunca es para siempre.

Ahí lo dejo, ¿cuantas reflexiones posibles en estas frases, verdad?

¿Cuántos "adioses"?¿Cuántos "hasta pronto"?

Nunca es para siempre, o quizás sí.

Yo sigo creyendo, porque mi amor hacia algunas personas es para siempre, aunque ellos ya no me quieran a mí, ja ja.

¿Quién me ha robado el mes de abril?

Llegan días familiares, días de visitas y desenfreno.

No se para, no hay stop, sólo planes y más planes.

Me gusta y me estresa. Me gusta más que me estresa.

Mi casa se llena, deja de ser ese oasis de paz, ese sitio de mi recreo, y pasa a convertirse en un hogar, con calidez, charlas, discusiones y una niña pequeña, mi primita N.

Hacienda no me devuelve un duro, pero el mes de abril me trae cosas mejores.

O eso espero...

Mi diario parte de tráfico (II)

Breve, pero sin duda explicativo de lo que es la jauría "trafiquil" en la que me muevo a diario en Málaga.

Un ciclomotor, tres personas. En orden: una niña de apenas 3 años, con las manos entre el manillar. El que supongo que será su padre, conduciendo. Y la que supongo que será su madre, detrás del todo.

Todos sin casco, por supuesto (vaya a ser que se nos despeinen estos Mister y Miss Universo).

¿No creéis que abiertamente y sin pudor puedo decir que esa niña es una hija de puta?

Nota de autor: No me meto con la niña, sino con esos engendros que son padres.

Sí, mi Capitán!

Sí, mi Capitán!

¿Qué es un Capitán?

¿Y tú me lo preguntas?

Capitán eres tú, mi Capitán.

Porque cuando un compañero está absolutamente negado de cara al gol (Higuaín acababa de fallar de nuevo dos mano a mano con Palop) él se acerca corriendo, le anima, le grita, y pide al público que le aplauda.

Y el gol cae... y mi Capitán vuelve a sonreir, porque sabe que algo de culpa tiene él de que el Pipita consiga por fin su tanto.

Sí, mi Capitán!

Otra de efemérides

Otra de efemérides

Llegué a Eurocen como quien no quiere la cosa, porque el paro se acababa. Hace de esos dos años, ni más ni menos.

Y ese fue el único trabajo en el que me hicieron caso (aunque para ello creo recordar que quité de mi currículum el título de Periodismo).

Una breve entrevista. D. me esperaba fuera, en el coche, y mi madre en casa. Y por primera vez salía de una entrevista de trabajo pensando que no me desagradaban tanto las condiciones.

Sin embargo no me llamaron cuando dijeron que lo harían (ahora ya sé que eso es habitual en esta empresa, nada sucede cuando debe).

Lo hicieron varios días después, y cogí el teléfono porque estaba feliz, porque acababa de "casi-cerrar" la compra de mi piso.

Un curso del que sólo quedamos tres supervivientes: Anita en mi departamento, Samuel en cualquier otro y yo.

Desde aquel primer día de trabajo, con Jorge ayudándome y la sempiterna Lorena como jefa de equipo, hasta hoy han pasado tantas cosas, tanta gente, tantos disgustos y últimamente tantas risas.

Nada que ver tiene la Diana que entró entonces. Desconfiada ante la gente, temerosa de cada reacción, preocupada por cada llamada. De SIPU al 4408, de Front a Back, de Back a Lady Point.

La trayectoria ha sido amplia, diversa. He aprendido muchas cosas, aunque no parezca que en un sitio así se puede aprender nada.

He aprendido que quien menos creas puede ser un cordero disfrazado de lobo. Que te pisarán si no pisas tú antes (pero me sigo negando a pisar), que lo importante es el "yo" por encima de todo, que no te fíes de nada ni nadie...

Bueno, eso creía. Pero de unos meses a esta parte todo es distinto. Ya hay gente de la que quiero y necesito fiarme, gente que me hacen sentirme como en casa, y que me quitan la pereza de tener que ir a trabajar.

Me río con ellos, discutimos, desvariamos, opinamos, criticamos, y trabajamos!!! Sí, porque pese a lo que algunos puedan pensar realmente esta gente sabe sacar tiempo para todo.

No me arrepiento en absoluto de haber caído en esta empresa. Pero no por los jefes, ni por el trabajo, ni por los incentivos (jaja), sino por ellos, por sus sonrisas, a veces por sus abrazos, y porque son gente que realmente quitan lo gris a cualquier día.

Ya dos años. No sé cuanto me queda. No sé si me queda mucho o poco. Da igual. Es una experiencia inolvidable, en todos los sentidos. El trabajo es sólo eso trabajo, algo que necesitamos para todo lo demás; pero a mí me está dando también otras cosas. Y ya sólo eso es un incentivo de verdad.

Mi diario parte de tráfico (I)


- Un semáforo en verde. Obligación de ir a la izquierda. 2 carriles. Nuestro coche ocupando el izquierdo, una furgoneta blanca el derecho.
Decide que es buen momento para girar completamente el sentido y cruzarse delante de nosotros, obligándonos a un importante frenazo y a un temblor posterior al pensar en lo que podía haber pasado. Íbamos a 50, golpe cuasi frontal, peligro de muerte.

- Calle de 2 carriles. Yo voy por el izquierdo, un coche por la derecha, sin intermitente ni nada se cruza y decide meterse por la calle de la izquierda, obligándome a otro frenazo. Le meto una pitada, me hace un gesto y me manda a donde Cristo perdió el gorro (encima...).

- Medio minuto después, llegando ya a mi casa, calle de un solo sentido; un niñato sin casco (no vaya a ser que se despeine) decide venir en sentido contrario y por el centro de la calle. No me hace falta frenar, ya voy suficientemente despacio viendo que día tras día paso por varios episodios similares.

Siento que seguramente los padres de alguno de estos tres "brillantes" conductores tengan que despedirse de ellos antes de tiempo.

Pero es cuestión de educación, supongo. Siento rabia, cada día me juego la vida por culpa de que otros no consideren que la suya merezca la pena. Si es así, si piensan que no merece la pena, ¿por qué no se estrellan contra un muro y nos dejan vivir a gusto? No se lo deseo, pero no me entristecería. Me estaré haciendo una mala persona...

Días de vino y rosas

Días de vino y rosas

Qué pocas cosas hacemos en general con las personas más cercanas, con las que más nos importan.

Somos capaces de quedar a comer/cenar/merendar/desayunar con cualquier buen amigo, o con un amigo a secas, sin importar si llueva o truene, pero luego no quedamos a comer con nuestra madre, por ejemplo.

Somos capaces de irnos de viaje con el primero que conocemos que tiene gustos parecidos a los tuyos, y sin embargo, ¿cuantas veces desde que dejas de ser un niño viajas con tus padres?

Le cuentas tus más recónditos secretos a alguien a quien conociste hace semanas, y de quien a veces ni siquiera sabes los apellidos, pero no abrimos la boca ante nuestra familia si no es para protestar.

No sé, son reflexiones acerca de lo mal que administramos el tiempo, los cariños, las emociones y los amigos.

Se prevé una reestructuración vital, un cambio que ponga las cosas en el orden natural.

Acabó la Semana Santa, llevándose así horas de vueltas para buscar sitio, lluvias (o churrascos impertintentes como dice mi hermano), barbacoa precisamente bajo la lluvia, futbolines vencedores y tiritos de baloncesto, paseos en quad sin pisar el acelerador, viajes iniciales de más de 500 kms, torrijas, partido de baloncesto en Vistalegre, partido de fútbol en el Bernabéu, vistas preciosas en Nueva Sierra, muchas palabras esta vez, muchas necesidades, y lágrimas que se quedaron guardadas en una habitación.

Con la compañía de mi trío imprescindible, de las tres personas que organizan todo y mueven mis hilos de este teatrillo imaginario que a veces es mi vida.

He vuelto a la normalidad, aunque a veces ésta sea más normal que los días extraordinarios.

Todo es relativo, como un día me repitió hasta la saciedad él, el principal director de mi corazón.

La radio

Llamadme loca, pero me entusiasman las tertulias de la radio.

Políticas, deportivas, sociales o del corazón.

Me lo paso pipa oyendo cada cosa que dicen los supuestos expertos de todos y cada uno de los temas.

Porque anteriormente aquel periodista que actuaba como tertuliano ponía sobre la mesa un sinfín de muestras de su especialidad en la materia a tratar. Ahora no. Ahora todos saben de todo, todos son capaces de manejar a la perfección (ay que me da un síncope) todos los temas a debatir. Ya sea fútbol, política o el crecimiento del pimiento... yo qué sé.

Pero el caso es que me río, me altero, sufro y disfruto, oyendo cada mañana la tertulia de "Protagonistas", el programa de Luis del Olmo, en Punto Radio.

Y es que en mi casa sólo se escucha esa emisora, y no por elección, sino por obligación, ya que es la única que se sintoniza correctamente. Cosas de las antenas.

Así he tenido la opción de cada mañana, entre las 9:30 y las 10, escuchar las opiniones más interesantes, las de los oyentes, que saltan al ruedo con rabia, furor, intensidad, y me dejan sin palabras, jaja. Es recomendable, de verdad.

En fin, que me gusta la radio, mucho, muchísimo. Me gusta escucharla desde pequeñita, cuando desayunaba con el informativo de fondo, mis galletas y mi cola-cao; me gustaba trabajar en ella, haciéndome también especialista de todo; me gusta escucharla ahora, para que nunca me sienta sola en mi casa.

Y es una pena que la radio ya no enganche a los jóvenes, una lástima, porque no saben lo que se pierden. Ese universo infinito...

Ser Dios

Quiero ser Dios, o estar en la mente de ella y arreglarlo todo.

Me destrozan sus lágrimas, me matan sus palabras rotas por el dolor.

Joder, quiero ser Dios, que todo vuelva a ser como antes y él deje de sufrir.

Se lo merece, es grande, es increible, el mejor hijo, el mejor hermano, el mejor amigo.

Y no puedo seguir viéndole así, me rompo por dentro. Cada una de sus lágrimas es un pinchazo en mi corazón.

No hay ánimos que dar, no hay palabras de consuelo, sólo la esperanza de que ella recapacite.

Perdón por un post tan personal y críptico, pero tenía la necesidad de soltarlo, como terapia. Uf, estoy volviéndome loca, de terapia en un blog... que me perdonen todos los psicólogos y demás.

Game Over

Game Over

No soporto a los que piensan que mientras conducen están jugando a la Play Station o a la Xbox.

Algún día se les acabarán las vidas, ¿y entonces?

GAME OVER

Crash

Crash

20 de mayo de 1998

Siempre, siempre, recuerda ésta como una fecha ciertamente especial.

Los que, como yo, son frikis totales futboleros entenderán lo que significa recordar fechas en las que tu equipo hizo algo memorable, fantástico, inolvidable.

Pues a lo que voy. El 20 de mayo de 1998 en el Amsterdam Arena, en el minuto 66 de la segunda parte, Pedja Mijatovic hizo una diablura y tras un pase al área, un remate de Roberto Carlos y unos rechaces, marcó el gol que le hizo pasar a la historia del Real Madrid.

32 años después el Madrid ganaba la 7ª Copa de Europa.

Cuando yo nací ya habían pasado 10 años desde que se consiguió la última.

Siempre tuve que escuchar aquello de las Copas en blanco y negro, de las ocasiones desperdiciadas, de la grandeza del club que logra ese título.

Y llegó, cuando todos sabíamos que iba a llegar. Porque el ambiente que durante esa temporada yo viví en el Bernabéu en los partidos de Champions no lo he vuelto a ver en ningún sitio (y dudo que jamás se repita).

Y aquel 20 de mayo hice un examen por la mañana, Opinión Pública, con el ahora muy reconocido Fermín Bouza (lo aprobé, y además puedo decir que fue sin duda mi asignatura favorita). Comí en el Pan's & Company de la Plaza de los Cubos, con compañeros de clase, y perdí el tiempo en la oficina de mi hermano, en la calle Princesa, hasta que se acercó la hora del partido.

Entonces mi hermano, Elena, Teresa y Rossana (esta última pasota total del fútbol, sólo vino para compartir el momento) fuimos a un bar por Moncloa (¿Costa Romana?), también con Julio, un amigo de mi hermano. No me pidáis muchos detalles. La sidra y la sangría corría por nuestra sangre, los nervios, la emoción, el mini siempre en manos de Teresa y el momento más explosivo de mi vida. Es decir, como instante tan breve, no puedo dudarlo: el más impactante. El gol que os decía de Pedja...

No podría describir, aunque quisiera (y creedme que quiero) ese momento, esa alegría incontenible, los gritos, los abrazos, las lágrimas, todo unido en uno. Y lo que faltó hasta el pitido final, que nunca llegaba.

La fiesta posterior fue inolvidable (aunque más lo sería aún la de la 8ª), el camino con champán hacia Cibeles, abrazándote con cualquiera de esos miles de aficionados que había en la calle, encontrándome con Alberto en plena plaza de Cibeles (como encontrar una aguja en un pajar), el paseo a Velázquez para acompañar a Rossana, nuestro baño en un estanque sucio como pocos. Todo, todo, fue espectacular.

Y hoy recuerdo esto con tanto detalle porque acaban de eliminar al Madrid de nuevo de la Champions.

Porque conseguimos la 9ª Copa de Europa un 15 de mayo de 2002 (y que por diversos motivos siempre me hace sentir mal).

Y porque van ya cuatro años sin entrar en cuartos de final.

Quizás no comprendáis mi desazón, es posible, y no me molesta, pero este año tenía especiales esperanzas puestas en este torneo.

Y no me quedo siquiera con la miel en los labios, sino con fotos, recuerdos, vídeos, de un ayer glorioso, de unos momentos únicos, ¿irrepetibles? Espero que no. D. y yo nos merecemos celebrar juntos una Champions, un ascenso y la Liga del Málaga ;)

Buenas noches, y buena suerte

El pasado fue ayer

El pasado fue ayer

3 años ya.
¿Quién iba a decirme que mi estancia en Málaga se iba a prolongar (al menos) por 3 años?
Es alucinante cómo pasa el tiempo, y todo lo que ocurre durante ese lapsus, a veces imperceptible, 1095 días.
Me embarqué en una aventura sin saber bien lo que me esperaba, y lo que me he encontrado ha sido una vida más que estable al lado de D. (no, no vivimos juntos, pero casi es una forma de hablar, porque estamos haciendo una convivencia de lo más heterodoxa). Un trabajo, que ya va para dos años (el próximo día 27 se cumplirá dicha efeméride), con sus altibajos, pero que me da tooooodo lo que necesito (calma y dinero). Una casa, que también cumple en breve 2 años (y es que el trabajo y la casa vinieron de la mano, prácticamente). Mucha gente conocida, unos de paso, otros más eternos. Gente que me acompaña en mi forzada y buscada soledad.
He dejado tanto atrás…
He dejado gente que nunca más volverá, y gente que sigue como el primer día.
He dejado a lo que más quiero y extraño, mi madre y mi hermano.
A toda mi familia, con “elementos” nuevos a los que aún no conozco.
He dejado mis paseos por el Retiro, y mis domingos en el Bernabéu, las vistas en moto, y los atascos llenos de pensamientos. Mi Madrid que tanto quiero.
He dejado mucha música (sí, escucho bastante menos música que antes).
He dejado el cine y las cenitas en casa de algunos amigos.
He dejado los cine-fórum en casa de F. y A. (donde ahora también vive S.).
Pero al final, reflexionando, todo eso es recuperable cada vez que voy. Y voy mucho.
Así que nunca se sabe si el regreso será temprano (que es una opción que se está barajando), o si habrá que esperar 3 años más. No lo sé.
Me gustaría, eso sí, recibir más visitas, porque eso es algo de lo que adolezco, pero ya me he aburrido de decirlo. Mi casa está aquí, cerca del Dumbo …, con vistas al campo de Segalerva, y con rayos de sol permanentes, con un centro cercano o lejano según el alcohol y el calor.
3 años en Málaga, el pasado fue ayer. Llegué un viernes, con mi madre en Argentina, despidiendo a mi hermano entre lágrimas en Madrid, lloviendo en Málaga, el coche lleno de vida, un susto en la autovía, una compañera de piso (de primeras muy simpática, luego fue un sinvivir), una televisión gigante que aún hoy me acompaña. Toda una vida en una maleta grande…
El pasado fue ayer, sin duda, ayer mismo.

Con la puerta entreabierta

Con la puerta entreabierta

Este blog tiene la luz apagada y la puerta entreabierta.

Por si vienen mil historias para ser contadas, por si regresan las ganas de escribir, por si se os ocurre qué puedo contar.

Tengo una vela encendida, iluminando el blog, pero no encendáis la luz, que el ambiente así es más íntimo.

Entre la Alhambra y el cielo

Entre la Alhambra y el cielo

Fin de semana en Granada.

Por motivos laborales de D. el sábado por la mañana, muy prontito -a esas horas en las que las carreteras no están aún puestas-, nos marchamos camino de la ciudad nazarí, para ver jugar a unos chavales a ese deporte tan excitante que es el baloncesto.

Finalmente, el baloncesto que jugaron los chavales fue lo que menos vimos.

Resumiendo de la forma más breve posible: Alhambra, paseos, paseos, paseos interminables, maravillosa Alhambra, regreso al pabellón, camino del hotel, lluvia a raudales, calados del todo, trayecto a otro pabellón (en este caso para ver el CB Granada-Real Madrid), camisetas gratis, más lluvia, más paseos, tapas, abrazos, besos, lluvia, frío, dolor, dormir, despertar, desayunar, pasear, bus turístico, Parque de las Ciencias, mala comida, más dolor, más abrazos, muchas fotos, búsqueda del coche, regreso a casa, gran fin de semana.

Ese es mi resumen, completo eh? Jaja, ha estado muy bien, muy divertido, y con un poco de todo. Y como todas las cosas buenas se terminó, y llegó la pena, la soledad y más dolor (y es que me he hecho daño en el pie y apenas puedo plantarlo).

Repetiremos, y para seguir con los viajecitos este finde nos iremos a Madrid de nuevo, que tenemos bautizo del pequeño Marcos. Allá vamos!

Salir a tomar el aire, o como suicidarse

Salir a tomar el aire, o como suicidarse

... y Dexter.

Sí, mis vacaciones en esta ocasión tienen como protagonista principal a Dexter. Muchos sabréis a quién me refiero, pero quien aún no haya tenido el placer que corra a bajarse (digo a ver en algún canal) un capítulo de esta serie, otra más de las que enganchan. ¿Cómo quieren así que prefiera salir a la calle que quedarme en casa con D. viendo series como frikies? No es nuestra culpa.

Se van las pequeñas mini-vacaciones que me había ganado. Y ahora hasta julio (si me dan mi ansiada excedencia con rumbo asiático) no hay más. Así que tendré que mentalizarme todo el día de mañana. "Debo trabajar. No llores, no llores, no llores".

Dexter Morgan, mmm, interesante personaje.

Mis vacaciones, unos días excelentes que ya forman parte de mi pasado.

Mención especial también a mi prima A., con la que compartimos el sábado pasado una tarde-noche inolvidable, llena de juegos y carcajadas, como hacía tiempo que no tenía, con una sensación de FAMILIA ya olvidada. Y es que no hay nada como los 11 años bien llevados, con ese toque de ingenuidad y esas ocurrencias aún infantiles (cosas nuestras, como el título del post).

Y ya está. Volví a Denia, donde tan tan feliz he sido, y donde con ÉL estoy descubriendo otra forma de ser feliz. Maravilloso lugar.


Pasaba por aquí

Vengo... y me voy corriendo, que en cuanto acabemos de comer el delicioso ágape que mi madre está preparando nos iremos en dirección a Denia.

Semana de vacaciones, y después del finde en Madrid nos vamos a otra tierra muy mía. A pasear por la playa, a tomar gofres con chocolate en el paseo, a visitar Las Rotas (visita emotiva y obligada).

Y ya está! Que pronto estaremos de vuelta. No os dará tiempo a extrañarnos. Un plisplas, un ¡ya he vuelto! ;)

Pasadlo bien!

Sueño en chino

Sueño en chino

Desde hace un tiempo sueño en chino. Sí, sí, sueño que digo "ni hao" y "xie xie", que es lo único que creo saber decir.

Sueño en gente con carita sonriente y ojos oblicuos.

Sueño con rollitos de primavera y cerdo agridulce.

Sueño con murallas inmensas y palillos.

Con imitaciones y ropa falsa.

Y me encanta.

Como algunos sabéis, uno de los grandes planes que tengo para este año es el de viajar a China. Empezando por Shanghai, que es donde está P. (a la que se echa taaaaaaaaanto de menos). Y luego que sea lo que Dios o mi dinero quiera.

Pero como hay que ir previendo cualquier detalle, si sabéis cualquier cosa sobre este país y su gente... aquí me tenéis, y aquí tenéis vuestro lugar. Os abro la puerta de mi casa virtual de par en par, para que charlemos un poco sobre China y los chinos, vale?

O sobre cualquier cosa. Tomad asiento, ahora os traigo un cafelito ;)

Comenta que algo queda

A juzgar por la inmensa cantidad de comentarios que dejáis en mi blog, no tengo ninguna duda de que os apasionan todos y cada uno de los temas de los que trato.

Sí, sí, anonadada me hallo. ;)

¿Hay alguien ahí?