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Noviembre
Por fin llega noviembre. Parecía tan lejano, y llega ya noviembre.
Con su cuesta de noviembre, claro, entre bodas y cumpleaños. Pero no me importa.
Que sólo sea dinero, y a cambio noviembre me traiga la ansiada calma y días felices.
Noviembre, llega fuerte. Con su día de Todos los Santos, que ahora olvidamos ya porque se celebra Halloween. Con el lunes libre, porque el 1 de noviembre es fiesta (cosas de los calendarios laborales).
Llega con el recuerdo de nuestra entrañable Loli, que hubiera cumplido años el día 4.
Y con la certeza de los cumpleaños de Paco, Raquel, Maribel y de D., de mi D.
Le cae medio siglo. Y eso bien merece un instante de alegría.
Llega noviembre y recuerdo que un lejanísmo día 9 de este mes, celebrando la fiesta de la Almudena, castiza donde las haya, se forjó la mejor amistad posible. Y conocí ese día a B., que fue un amor platónico y especial, y que aunque viva entre Finlandia y Francia, siempre estará en mi recuerdo. Pero ese día sobre todo fue cuando tuve conciencia de que ella, de que R., podía ser "la muy mejor amiga". Y lo es aun hoy, y por eso celebraré nuestro 9 de noviembre de forma simbólica.
Y llega el 14 de noviembre. El día que otra de mis mejores y más antiguas amigas, S., se casa. Con un nuevo y maravilloso hombre, otro D., cómo no. Y ese día se culminará un camino iniciado con pasos cortos pero intensos, clavando el pie en cada movimiento, y sabiendo que se está construyendo el futuro, la vida, un amor inmenso y único.
Y estaré con mis viejos amigos. Y sabré que es la última gran boda, porque creo que ya he casado con esta a los más importantes. Me quedaré como la soltera del grupo, jaja, y D. y yo nos reiremos cómplices, porque nuestro compromiso se gestó hace tiempo de una forma muy curiosa (http://elfindelosdiasgrises.blogia.com/2004/042101-mi-ciberboda...-ayssss.php).
Con noviembre llega una semana de vacaciones. Vuelta a Madrid, a disfrutar de las primeras luces de Navidad anticipadas. Y de los abrazos y besos reconfortantes de la familia.
Como decía antes brevemente. Llega el cuarto de siglo de D.
¿No es sólo eso ya motivo suficiente para querer que llegue noviembre?
Montañas naranjas
Parece mentira que se pueda decir que desde una casa casi en el centro de la ciudad se ve la montaña. Pero es así.
Y durante años he disfrutando (y sigo haciéndolo) de emocionantes atardeceres, tiñiendo de naranja esas montañas que se ven desde mi salón.
Una se tumba, mira a la ventana y puede sentir que la naturaleza es algo tan grande...
Montañas naranjas desde la ventana de mi salón. ¿No es precioso?
Domingo de otoño
El otoño es esa estación intermedia llena de recuerdos y amor, de desamor también, de pesar y de promesas por cumplir.
El otoño llega, quitando el sol de enmedio, y dándonos con ello un respiro necesario.
Llega con la lluvia, ligera, fina, a veces intensa. Cayendo con rabia, como preguntando: "¿me habéis echado de menos?".
Yo sí, echaba de menos el otoño. Y este domingo de otoño, nostálgico, melancólico, lluvioso y con mantas.
Promesas que no dicen nada.
Los Piratas hicieron esta maravillosa canción. Gran música para un inicio de otoño. Gran canción para quien quiere abrir una nueva etapa. Gran canción en sí. Que me lleva a una etapa pasada, a una gente de ese pasado, de una ciudad lejana.
Promesas que se perderán en estas cuatro paredes.
Ha llegado el otoño, con él mis promesas, con él las miradas al infinito, buscando una respuesta, encontrando a veces una mirada amiga. Esa que me saca de cualquier pozo...
Muse, Uprising y la RAI
Eso pasó en la RAI, con el grupo Muse. Fueron allí y se encontraron con la obligación de cantar en playback.
"De acuerdo -debieron pensar- pero entonces vamos a pasarlo bien".
El caso es que hicieron lo que os contaba arriba, y pasaron un rato genial. Movimientos histriónicos, felicidad desbordante, vamos, que se veía a la legua lo que estaba pasando.
Lo mejor de todo es que en el programa nadie detectó esa situación e incluso la presentadora tuvo el "detallazo" de entrevistar al batería como si fuera el cantante, dantesco.
Al margen de ello: disfrutemos la canción. "Uprising", maravillosa.
La vida en movimiento
Debería acabarse el verano, aunque el clima no indique lo mismo, ni el día del mes, el calendario en fin.
Pero debería acabarse. Para saber que tenemos que "inventar" nuevos proyectos, marcar nuevos objetivos en rojo, soñar con otro viaje.
Septiembre no me llena. No recuerdo que antes fuera un mes especialmente odiado, pero de un tiempo a esta parte es un absurdo mes de transición entre el verano y el principio de las estufas encendidas, las primeras lluvias, los viajes a mi ciudad, los reencuentros.
Tengo ganas de despertar con frío, de taparme con la manta, de querer beber algo cálido, de refugiarme.
Estoy en una indefinición máxima. Quizás porque ya he puesto fecha al adiós. Ya está decidido el momento. Ahora hay que organizar, crear, pensar con la cabeza fría, dejar que suene el corazón y sin embargo que mande la cabeza. Que me duela de tanto y tanto reflexionar.
No es una decisión espontánea, ni mucho menos, hay detrás muchas conversaciones, muchas dudas, muchos miedos, muchos temores. Pero al final gana la necesidad de algo nuevo, porque lo será para D., e incluso para mí. Todo en la vida tiene un momento, un lugar, una hora. El nuestro ha llegado, llegará. Está mirando al horizonte.
"Te cambia la vida sin que tengas nada para seguirla, te cambia y no piensas en lo que te olvidas".
Meterme en mi burbuja
Cada vez parece más difícil ponerse a escribir algo en este espacio.
El Facebook, Tuenti, Twitter, y demás redes sociales parecen haber roto la magia del blog.
Antes también estaba el Fotolog, que era más sencillo aún, más cercano para muchos y más práctico. Nunca me enganchó.
De hecho, me creé un usuario pero nunca recuerdo ni el nombre ni la contraseña, con lo cual aunque me muera de ganas de contestar a los escritos de mi admirado Becquer, me tengo que aguantar, por no crearme otro nuevo nick.
En fin, ¿el fin del blog se avecina? No hablo de éste en particular, sino del blog en general.
Hubo una fiebre, tal vez como casi todo, desproporcionada, y ahora se han sumido en el silencio.
Yo me imagino que los blogs hablan entre ellos, y se preguntan qué han hecho mal, ¿por qué ya no vienen a contarnos sus pensamientos, sus alegrías o sus penas? No sabría contestar.
Quizás es que cada día siento que tengo menos cosas que contar. Que aunque soy medianamente feliz (y eso es mucho), no dejo de tener una vida rutinaria, que rompo con pequeños viajes, trayectos, ilusiones, que a veces son difíciles de reflejar aquí.
Nunca he sido una persona de llegar y empezar a contar pequeñas anécdotas. Por eso tal vez los silencios muchas veces han prevalecido en las conversaciones con ciertas personas, y por eso también no me buscan como la persona que les va a animar la tarde en el trabajo (o en cualquier otro entorno). No soy el alma de la fiesta, ni lo pretendo. No quiero que me vean como la diversión personificada. Prefiero que ciertas personas crean que soy alguien aburrida y monótona. Total, a ellas nada tengo que demostrar.
Me sirve, me basta, me sobra, me llena, que tenga a ciertas personas que realmente se esfuerzan por disfrutar segundos de su vida conmigo. No me hace falta ponerme la flor en la cabeza ni el vestido de faralaes. Esas personas me quieren por mis silencios, mis ralladas, mis extraños pensamientos, mi forma de hablar. No juzgan si me maquillo más o menos, todo o nada. Si me pongo una falda o un pantalón. Si voy al peluquero tres, cuatro o mil veces al año. A esas personas les gusto yo, como soy, como parezco, como quiero. Y por eso esas personas son mis amigos. Porque no me llaman para ir a la feria, ni se enfadan si no voy a una fiesta. Porque no me buscan para tomarnos unas copas, pero sí cuando necesitan simplemente oír una voz amiga. Porque con esas personas puedo emborracharme o no beber ni una gota de alcohol, y ser igualmente feliz, o más. Porque me aburren las superficialidades, las palabras falsas, los ojos que te miran pero no ven, y los silencios que no saben aprovecharse.
No existen silencios incómodos, sino personas con las que no te sientes cómoda.
Cada día necesito menos a la gente, a prácticamente toda la gente. Prefiero meterme en mi burbuja. Compartirla con quien no me exige nada a cambio y mostrarles lo mejor de mí. Porque sí, porque por esa gente yo me esfuerzo hasta morir por ser mejor cada día.
33 años menos un día
Y lo encaro con ganas, con ánimos, porque me gusta. 33. Suena bien.
No son los duros 30, ni los anodinos 32 ó 33, no, son 33. Edad histórica, edad especial, edad bonita.
Da igual, es mi edad. Y soy feliz por cumplirlos. Aunque haya quien diga que soy ya muy mayor, y les tenga que responder que la edad es algo que se pasa con los años. Los cumplo, y eso por desgracia no lo puede decir todo el mundo.
33 años. Menos un día. Un día que voy a intentar disfrutar como el resto. Y es que de un tiempo a esta parte me niego a sufrir por nada (o casi nada). Serán esos años que voy cumpliendo, esos días que van pasando, que van moderando un carácter rebelde, venido a menos.
Luchas inútiles, ¿para qué? Mejor dejar las luchas para cuando lleguen tiempos peores,que seguro que llegarán.
Mientras tanto a lo largo de esta semana tomo decisiones que a largo plazo van a cambiar mi vida de forma profunda. O eso creo. No es una decisión que pueda tomar yo sola, es algo que incumbe sobre todo a D. Es nuestra vida, nuestro futuro, nuestro destino. Y parece que va tomando forma el cuadro. Que los colores van siendo los que queríamos, y por ello el cuadro podrá ponerse a la venta.
Soy una afortunada. Tengo una madre y un hermano que me acompañan día a día en cada postura que tomo (aunque eso suponga estar lejos de ellos), tengo un novio que me da la mano incluso sin pedirla, que me abraza, me entiende, me mima, me quiere. Tengo amigos a los que nada les impide seguir siendo los mejores, los insustituibles, los únicos. Tengo una familia curiosa, extraña, pero que de vez en cuando se acuerdan de mí para recordarme que en los momentos malos me va a ser difícil sentirme sola. Tengo un trabajo horrible, algunos compañeros que dejan mucho que desear, pero otros cuantos que compensan todo eso. Con sus risas, con sus historietas, sus aventuras y sus locuras. Tengo todo lo que puedo necesitar, lo que puedo querer, lo que puedo soñar. Tengo motivos "cero" para quejarme y protestar. Tengo ganas de seguir riendo, llorando, escribiendo, soñando, viajando, comiendo, gritando, cantando, amando, odiando, sufriendo, VIVIENDO.
"Puede ser que la vida te guíe hasta el sol"
Un iglú
Cuando casi todo el país empieza sus vacaciones yo sé que no las tendré de nuevo hasta finales de agosto, y tampoco servirán para mucho porque no saldré de Málaga... pero serán vacaciones.Y es que este año me he adelantado y he tenido mis días festivos entre junio y julio. Han sido geniales, Denia y Dubai, dos sitios tan antagónicos, pero dos grandes experiencias.
Ahora todo parece tan lejano...
Queda por delante un concierto de Bunbury mañana en Estepona, una visita de las tres locas y sus dos pequeños, una Feria que sin duda y fácilmente será mejor que la del año pasado, terral, algunas noches frescas, muchas tapitas, y ninguna otra visita prevista.
Queda esperar que llegue septiembre, habiéndolo pasado de maravilla en agosto. Queda en medio un cumpleaños especial (33 es una fecha importante), quedan las ganas de ver a ciertas personas a las que no tendré cerca hasta pasado un tiempo largo.
No sé, es extraño. Todo está siendo muy raro. Cuesta afrontar así un verano, sabiendo que la playa (por tema de horarios), está casi limitada a visitarla los fines de semana.
Hoy no tengo un buen día, será el calor, será el hastío que me provoca mi trabajo (o más bien quienes "mandan", que lo hacen bastante mal), será que no me entiendo bien con algunos, o que no me hago entender. Serán los pequeños detalles a los que sigo dando gran importancia.
Será que tengo ganas de cerrar los ojos y estar en un iglú, silencio, paz, respiro.
Habrá que seguir soñando. El invierno está aún a muchos pasos. Y pese a todos los esfuerzos de los soñadores aún nadie ha creado la máquina del tiempo.
Emiratos Árabes Unidos
Las piernas no dan para más. El calor es asfixiante. Alguien se ha dejado el horno abierto. Las distancias son enormes. Los dirhams se acaban.El viaje llegó a su fin, y quedan -como siempre- cientos de recuerdos, algunas anécdotas y miles de fotos.
Dubai y Abu Dabhi. Dos de los Emiratos Árabes. Dos ciudades de contrastes, de sol, desierto, luz, calor y magia.
Ida y vuelta con escala en París. Ya deshechas las maletas llegan los análisis. Y todo lo que pueda decir es positivo.
Me encanta viajar, aunque odie y me asusten los aviones, pero esos malos ratos merecen la pena cuando pisas tierra ajena (o incluso propia) y descubres tantas cosas; cuando descubres que somos tan distintos y tan iguales a la vez.
Antes de Dubai
Alucinante. No sé cómo ha pasado, pero nuestra tranquila semana de vacaciones va a convertirse en una maravillosa aventura por la sorprendente Dubai.
Sí, nos vamos a los Emiratos Árabes Unidos. Y aunque sólo sean siete días espero que sean suficientes para llenarme de la energía propia que proporcionan los viajes.
Feliz, esa es la palabra. Alucinante, ese es el adjetivo.
Sólo espero tener acceso algún día para contaros lo que por ahí sucede, en Oriente, casi nada.
Nostalgia de China
En breve, el 12 de julio, hará un año que nos fuimos a China.Un año ya de una de las mayores aventuras de mi vida.
Un viaje que fue mucho más que un viaje, que fue mucho más que los siete aviones entre unas cosas y otras; mucho más que un tren de 26 horas; y mucho más que las ciudades que visitamos.
China fue algo más. Hay un antes y un después. No sabría, no podría, no quiero explicarlo. Me lo quedo para mí, y para D.
Sólo sé que a veces nos miramos y sonreímos, y al rato nos ponemos nostálgicos, acordándonos de cualquier pequeño detalle de esos 30 días en aquel increíble país.
No cambiaría ni una coma de todo aquel viaje, ni un segundo. Repetiría cada cosa, incluso los malos momentos (que por la salud y el cansancio lo fueron), sin dudarlo, en un abrir y cerrar de ojos.
Sé que volveremos, debemos hacerlo, para acabar lo que dejamos a medias y seguir alucinando con una cultura tan distinta.
Perdón por este rollo, me ha atacado la nostalgia. Habrá sido el calor, qué sé yo.
Siempre, siempre, para siempre: China in my mind
Un año sin Loli
http://www.fotolog.com/becquer99/45817422
Loli, siempre te recordaremos.
Los cimientos
Hoy ese detalle ha sido una foto. Una foto que nunca había visto, de los últimos días de vida de mi padre, con una sonrisa radiante, un gesto feliz, unos ojos sinceros, como él era.
No puedo evitar llorar, un poco en silencio, porque me cuesta explicar que lloro por alguien que se fue hace ya casi siete años. Pero es que no pasa un día en el que no piense en él, y le sienta a mi lado como siempre, protegiéndome, cuidándome, poniendo la misma sonrisa de la foto.
Así es como siempre le recuerdo, como le tengo grabado a fuego.
Me quedó tanto por compartir, prácticamente todo lo importante de mi vida. Pero las cosas son así.
Los cimientos tiemblan, y yo intento recomponerme, pero ¿para qué?, ¿para quién?
Si hay un terremoto de sentimientos que lo haya, que venga, y ya haremos una reconstrucción mañana.
Los cimientos de mi vida ya se movieron cuando perdí de vista su sonrisa para siempre. Y supe, y luché, y logré, reconstruirla. Así que no me voy a morir por una noche lluviosa y triste. Estoy en Madrid, estoy en la casa donde me he criado y he crecido. No hay que disimular.
Stand by
Haciendo tiempo. Miro en internet de vez en cuando si hay algo interesante. Cambio de canal cada rato, porque nada me entretiene lo suficiente. Pongo la cabeza a funcionar, pensando en mil cosas que tengo que hacer, en unas cuantas personas que tengo que ver, y en determinadas cosas que prefiero olvidar.
Leo, pienso, miro, escucho, y hablo con mi madre, que sin duda es lo mejor que puedo hacer, y que quizás denota que estoy en Madrid.
Día primaveral, pero primaveral de verdad, de los que por el sur ya se han olvidado y de los que por aquí cada vez hay menos.
Un sol brillante, una temperatura cálida. No tenemos playa pero tenemos el Retiro, y eso es un paraíso auténtico también.
Quedan pocas horas. Para reunirnos los de siempre, para juntarnos con unos cuantos miles más de personas, llenando un espacio, donde las luces se encenderán, y los gritos darán paso a la emoción, la tensión, tal vez la euforia, tal vez la decepción.
Hoy hay fútbol, hoy es el Clásico, y ante eso poco más podemos decir.
Cuenta atrás, para lo que sea, pero cuenta atrás, como casi siempre.
Cuando llega la luz
Por primera vez en muchas semanas puedo abrir la ventana de la habitación y dejar que el aire te golpee sin pasar frío.Despacito, sin aturullarse, la primavera se va instalando.
Ya caen los primeros helados (ese inimitable de Kinder de la Inma, mmm), los primeros paseos por la playa sin tener que abrigarte, los primeros rayos de sol que te llenan de vitalidad.
Y cuando todo eso cae, como una señal, el que cae es mi coche, jaja.
Sí, lo he tenido que dejar a arreglar, bueno, mejor dicho a adecentar, para que le cambien las cerraduras, le pongan una antena y le pongan un limpiaparabrisas trasero. Y ya de paso que le quiten una abolladura del lateral del conductos (que todo sea dicho, no he hecho yo).
Y es que sí, lo tengo muy abandonado al pobre. Pero es que en general soy un poco dejada. Con la gente, con las cosas, con la casa.
Vivo al día, y eso conlleva ciertos "peros" que cuesta asumir.
El fin de semana ha estado bien, variadito, en compañía, con tapitas y vinos, con helados y amigos. A veces las cosas más simples son las que nos llenan los grandes momentos.
No necesitamos más, quizás una buena charla a tiempo, una sonrisa apropiada, o un sms sorprendente e inesperado.
Tenemos suerte de que nuestro mayor problema sea tener que ir durante una semana en autobús al trabajo. Vaya drama, no?
Buena semana para los escasos lectores de mi blog. Pocos pero maravillosos.
Esperando una respuesta, que llega de mí
Vuelve la crisis, vuelven las llamadas de clientes.
Y yo me planteo tantas, tantas cosas.
Tiempo de reflexión, tiempo de evaluación.
Tal vez pronto tenga la respuesta, sé que está en mí.
Chef-o-matic
Hemos sucumbido al maravilloso encanto de la Chef-o-matic, y desde ayer nuestra vida es mejor, somos más felices... y comemos como reyes.Breve, pero intenso. La Chefo bien lo merece. Qué viva la madre que la parió!
3 años
De un departamento a otro. Y ahí me quedo hasta que me echen. Y cuando cierre este departamento, pues ya veremos qué ocurre y dónde voy. Si voy.
Buenos amigos, otros menos buenos, gente maja, y gente mala, que una letra lo cambia todo.
Pero al fin y al cabo es sólo dinero. Ni más ni menos. Y quien le quiera dar más importancia es que tiene un serio problema.
Pero en los días en que vivimos tener un trabajo es importante, y llevar tres años en el mismo un logro, más aún sin tener contrato indefinido.
Nos engañaron con la primavera
Incluso la alergia hacía su inclusión en nuestras vidas. No había duda, aunque el calendario marcara aún la estación invernal la ciudad recogía una primavera apacible, agradable, melancólica, preciosa.
Fue un espejismo. La hoja del calendario fue arrancada y dio paso a la primavera. De manera oficial, a las dos de la tarde, con el sol radiante, con la esperanza de un adiós a los días grises.
Nada más lejos de la realidad. Nos engañaron con la primavera. Dos días seguidos feos, porque ni siquiera llueve (con todo lo bonito que eso trae después).
Grises y desapacibles. Quitando las ganas de salir a pasear por las calles. No hace frío, pero no es primavera.
Nos engañaron con la primavera. Un decreto debería obligar a que cada fin de semana de la primavera fuera un día rutilante de sol y pajaritos.
Un día que nos recordara que es fin de semana, y que hay tiempo para lo que sea, tiempo para nada.
Pero no, nos dan días de sol en horario laborable, y a mí eso sí que me deprime. Quiero sol, pero lo quiero a jornada completa.
Orgullosa

No soy fotógrafa, ni tengo intención de serlo.
Pero una siempre es un poquito más feliz cuando un trabajo suyo tiene repercusión.
Hoy, por primera vez en mi vida, y con amplia ayuda de D. se ha publicado una foto que yo hice en ACB.com
La foto ilustra el artículo que sobre el jugador Boniface Ndong, ha escrito D.
El artículo es sublime, sin duda, la foto no tanto.
Pero hoy me acuesto un poco más satisfecha. No sé, orgullo quizás.
http://www.acb.com/redaccion.php?id=56215
Nula solidaridad
A veces no actúas, y cuando quieres hacerlo ya es tarde.
Acaba de llamar una mujer a la puerta de mi casa. Iba arreglada, ocultando en su ropa la miseria y la vergüenza que en sus palabras me ha mostrado.
La pobre me ha pedido ayuda, sin más, porque es lo que necesitaba: ayuda. Y yo se la he negado.
Por miedo, porque me ha descolocado, porque no esperaba que llamara alguien a mi puerta pidiéndome lo justo.
Y cuando se ha ido es cuando he pensado: en frío, tarde, mal. Debería haberla ayudado, con lo que fuera. Algo de comida, algo de dinero, un simple ánimo.
Pero sólo me ha salido un "no, lo siento". Ha agachado la cabeza sin decir nada, avergonzada por lo que estaba haciendo, y se ha ido a seguir buscando un alma solidaria en la puerta de al lado.
Estamos convirtiéndonos en seres absurdos, sin conciencia ni sentimientos.
Hoy me he sentido un poco peor persona :(
Un 4 de marzo, 4 años
Una aventura que con el tiempo se ha convertido en la mayor experiencia de mi vida.
Comencé conviviendo en un gran piso en Alameda de Barceló, y he acabado teniendo mi propio piso, con todo lo que eso supone.
Y sin darme cuenta, cerrando los ojos y abriéndolos de nuevo, me descubro que mi vida ahora está aquí.
Voy y vengo de Málaga a Madrid, y no sé bien con qué quedarme. Siempre, cada día, echo de menos Madrid, pero sé que aquí he creado algo.
Y sobre todo, aquí está D., y eso es hoy en día todo.
4 años en Málaga. El tiempo vuela, vuelan los recuerdos, cambian los paisajes, continúan los sueños.
Noche de Champions
Nada que ver, no se disfruta ni una cuarta parte.
Y encima hoy derrota contra el Liverpool, 0-1.
Anfield será blanco... o eso espero
Malos finales
Era difícil mejorar lo que no estaba en mis manos. No lo logré. No supe ni pude poner una sonrisa en su cara.
Su gesto final al despedirnos era una mueca de tristeza. Y yo me quedé con esa imagen en mi mente, toda la tarde, todo el día.
La tarde mejoró para mí, no sabía si también para él. Finalmente comprendí que sí, que pudo minimizar las cosas y puso una sonrisa... pero yo ya no pude verlo.
Y en la soledad y la frialdad de la noche (provocada por la ausencia de estufa y compañía), el día acabó peor que cómo empezó.
Con silencios, con ausencias de abrazos, de besos, de miradas, de comprensión.
Hay lágrimas, porque a veces son el mejor bálsamo. Es difícil no conseguir lo que necesitas en un instante: sólo comprensión, sólo una palabra adecuada. No la he tenido. Me derrumbo. Esta noche es un mal final de un buen principio.
Os dejo esta canción: carnaval, el aleph, Nena Daconte, los corazones que se van...
"Me cuesta recordar mis pasos por el carnaval,
Con quien estuve, con quien me puse yo a bailar.
Tardamos mucho en no volver a ver la luz del sol nacer,
Tardamos tanto que salió un aleph en un rincón.
Desde entonces le pierdo la pista, no sé a lo que fue, no sé adonde vuela, no sé dónde está,
Donde está,
Mi corazón donde se ha ido a derrumbar,
Mi corazón que alguien lo busque para mí,
Donde está, que esta noche no duerme contigo.
Donde está,
Mi corazón que alguien le diga que volví,
Mi corazón que alguien le diga que pasó lo peor,
Que esta noche me muero de frío.
Donde está, que alguien lo busque para mí,
Que alguien lo ate para ti,
Que alguien lo encuentre, le diga que lo ando buscando por toda la ciudad.
Qué fue lo que vio desde el rincón del comedor,
Que le hizo marcharse de aquí sin ganas de volver.
La vida es una vez, le intentaba yo contar,
Exprime lo mejor y entonces se largó.
Y así fue como apenas recuerdo que perdí los besos, las ganas de hacerlo, las ganas de ti.
Donde está,
Mi corazón donde se ha ido a derrumbar,
Mi corazón que alguien lo busque para mí,
Donde está, que esta noche no duerme contigo.
Donde está,
Mi corazón que alguien le diga que volví,
Mi corazón que alguien le diga que pasó lo peor,
Que esta noche me muero de frío.
Donde está, que alguien lo busque para mí,
Que alguien lo ate para ti,
Que alguien lo encuentre, le diga que lo ando buscando por toda la ciudad.
Es como borrar un huracán,
Que me perdone pero dónde está,
Que alguien le diga que lo ando buscando a oscuras por toda la ciudad.
Es como David, yo soy Goliat,
Es tan pequeño que donde estará,
No quiero batallas pero estoy tan sola y perdida en esta ciudad,
Es no hacer lo que hacen los demás,
Lo que le habrá hecho regresar,
A su mundo perfecto, lo doy por perdido, de allí nadie ha vuelto jamás."
Buscando un ideal
Pero él ha vuelto, y en esta ocasión os recomiendo el artículo sobre el viaje de 26 horas en tren por China, con vídeo incluído (en el que mi cara es todo un poema, un poema de odio y mala leche, jaja).
www.buscandounideal.com
Sigue buscando un ideal, toda la vida seguirá haciéndolo, porque es un soñador empedernido. Y no se lo digáis, pero eso me encanta de él ;)
Ese pasado 2008
Veo que mi último y críptico escrito no ha tenido mucho éxito. Será que me complico demasiado.Así que hoy cojo el típico test que se manda al correo, y lo contesto. Me entretengo y los queráis saber de mí: ahí lo tenéis.
• Test 2oo8 •
2008: Se acabó!!!!!!!!!! Que has hecho????
1*¿Perdido a un amigo? Sí. He perdido amigos de todas las maneras posibles.
2*¿Estar soltero/a casi todo el año? No, ni un día.
3*¿Hecho algo de lo cual te arrepientes? No me arrepiento de lo hecho. Normalmente lo pienso todo muy bien. Otra cosa es arrepentirse de no haberlo hecho. Ahí no puedo pronunciarme.
4*¿Has hecho novillos? No tengo dónde hacerlos. Vamos, al trabajo he ido siempre que debía.
5*¿Visitaste otro país? Sí, China.
6*¿Perdido algo importante para ti? Amigos
7*¿Teñido el pelo? No
8*¿Leído un gran libro? He leído libros, pero no creo que hayan sido grandes libros; sí muy interesantes. La verdad es que no recuerdo si “La desbandá” lo leí en 2008 o en 2007.
9*¿Has ido al concierto de uno de tus grupos favoritos? Mmm, no.
10*¿Conociste a alguien especial? He conocido a gente que quizás en un tiempo sean importantes. Pero ahora no estoy en mi momento más sociable.
11*¿Te gusta alguien ahora mismo? Me encanta
2008: Amigos y enemigos:
1*¿Te cae mal alguien? Bueno, mejor decir que hay gente que no me cae bien
2*¿Has hecho nuevos amigos? Sí, he conocido, como ya he dicho, gente que puede llegar a ser importante en mi vida
3*¿Has resuelto alguna pelea? Me meto en todos los fregados y salgo escaldada. Pero hace un par de días me dí cuenta de que eso iba a cambiar. Que cada palo aguante su vela.
4*¿Te has distanciado de alguien? Simplemente la distancia se ha hecho realidad. Por desgracia.
5*¿Te arrepientes de haber sido amigo de alguien? No. Yo doy porque quiero dar, si luego no recibo no es cosa mía, eso corresponde a la otra persona.
2008: Tu CUMPLEAÑOS!
1*¿Tuviste una tarta? Creo que no, pero tuve a las personas más importantes de mi vida a mi lado, mejor que ninguna tarta.
2*¿Hiciste una fiesta? No, no la hice, pero sí llevé a cenar a un sitio muy especial a mis 3 imprescindibles
3*¿Recibiste regalos? Sí! Aunque no llegaran el mismo día de mi cumple. De todos modos, los regalos hechos por los de siempre. Al resto la distancia también le afecta para esto.
2008: Todo Sobre Ti:
1*¿Has cambiado este año? Sí, claro que sí. He perdido la fe ciega que tenía en la amistad. He modelado mi comportamiento, he intentando que las cosas me afecten menos… pero no lo he conseguido del todo.
2*¿Te cortaste el pelo? Sí, lo justo y necesario
3*¿Cambiaste tu estilo? No. Soy como soy, vista lo que vista
4*¿Fuiste al colegio? No tenía que ir.
5*¿Tuviste un trabajo? Sí, pero no sé si lo tendré ya por mucho tiempo
6*¿Condujiste? Casi a diario. Mucho
7*¿Alguien que conoces dio a luz? Sí. Alguien muy especial
8*Te mudaste? No.
9*¿Te fuiste de vacaciones? Sí, de momento las vacaciones más increíbles de mi vida.
10*¿Cambiarías algo sobre ti ahora mismo? Mucho. Menor implicación. Más egoísmo, más aún.
2008 – 2009
1*¿2008 fue un buen año? Tuvo de todo. De lo mejor y de lo peor. Pero en general sería injusto decir que no fue un buen año
2*¿Piensas que el 2009 será mejor? Me gustaría que como poco siguiera siendo igual.
3*¿Celebraste Halloween? No, ni ahora ni -de momento- nunca.
4*¿Bailaste bajo la lluvia? No, quizás salté y sonreí, pero no bailé.
5*¿Tuviste o tienes una relación especial con alguien? La tuve, la tengo… la tendré.
6*¿Pintaste un cuadro? Nunca tuve buena mano para la pintura.
7*¿Escribiste un poema? Jamás he escrito un poema.
8*¿Le gastaste una broma a alguien? Supongo que sí, de vez en cuando lo intento.
9*¿Pretendiste ser feliz? Siempre lo pretendo, cada día. Aunque a veces me cuesta conseguirlo. Pero es mi único objetivo en esta vida
10*¿Dormiste alguna vez bajo las estrellas? No. Nada de dormir al aire libre este año.
11*¿Te quedaste un día entero en tu casa sin hacer nada? Muchas veces. Seguramente sea uno de mis pasatiempos favoritos.
12*¿Lloraste por una estupidez? A menudo.
13*¿Te metiste en un accidente de coche? No, toco madera…
14*¿Te gastaste mucho saldo en el móvil? No tengo teléfono de tarjeta, pero aún así he gastado menos que otros años.
15*¿Viste a alguien famoso? Seguro que sí, pero es algo que no me preocupa ni entusiasma demasiado.
Burbujeando
El sol y la luna se entrelazan, el día y la noche se confunden.
Pasan alegrías y penas, a la misma velocidad, y sin tiempo para reaccionar.
Confusión y tolerancia, entremezcladas. Rabia y pasotismo.
Todo sirve, todo pasa, todo ocurre.
Todo.
Y yo sigo esperando... esperando a que el tren no pare, a que el sol y la luna sigan sus ciclos.
Esperando la lluvia, la nieve, el viento y el sol.
Esperando a que venga, a que se vaya, a que vuelva, a que se escape.
No sé qué sucede. Todo burbujea. Yo estoy burbujeando.
Sin más. Quizás no hay nada, sin sentido, con palabras. Palabras sin sentido, sentido con palabras.
Dexter
Ya he acabado de ver la tercera temporada de Dexter (tranquilos, no voy a contaros nada). Y me he quedado fría.Sí, me ha gustado, porque me encanta el ritmo de esta serie, su humor negro, cómo se juega con las imágenes, y Miami!!!
Sin embargo, me ha dejado fría. No me ha creado la tensión de anteriores temporadas, ni la duda de cómo iba a solucionar los problemas en los que se metía.
Dexter se nos hace mayor, y sus guionistas parece que también.
De todos modos, os recomiendo que no dejéis de verla. Es un personaje absolutamente genial.
Y por último, para "freakies" totales de la serie. ¿Sabéis con quién se acaba de casar el actor que hace de Dexter en la vida real?
Tachán, tachán: con la actriz que hace de Debra Morgan, su hermana! Casi ná...
China in my mind :)
Seis meses hace hoy que nos subíamos en un avión, con escala en una minúscula terminal en Moscú, para acabar llegando a Shanghai.Ya seis meses del viaje de mi vida, creo que de momento de nuestras vidas.
Un mes entero viajando por China, compartiendo con vosotros en cierto modo nuestra aventura y alucinando con las experiencias vividas.
Otro país, otro continente, otra forma de vida. Maravilloso.
Y ahora miramos atrás con nostalgia. Deseando volver para visitar lo que quedó pendiente. Añorando todo, cada vez que vemos una foto, cada vez que pensamos en que subimos a la Muralla China, en que visitamos Xian y pudimos ver los increibles Guerreros.
China fue una delicia, el viaje inolvidable. Los recuerdos pueblan mi mente, invaden cada rincón, y las vivencias son tantas...
Volvería en un abrir y cerrar de ojos, para revivir y para seguir descubriendo.
Y ya han pasado seis meses, casi nada...
Vamos a bailar
Por favor, disfrutadlo y a bailar!
Brevedad
Los savants
A raíz de un interesante post leído en el foro ACB.com, (http://foros.acb.com/viewtopic.php?t=338353), he podido en esta mañana de Navidad, tranquila y maravillosamente soleada, adentrarme un poco más en la historia de estar personas, denominadas "savants" (de síndrome del sabio), y de la que os haréis una pequeña idea recordando el personaje de Dustin Hoffman en "Rain Man", Raymond Babbit.
Bueno, no voy a ser yo quien os lo explique, mejor mirad estos enlaces y si os interesa me vais a comentar:
http://es.wikipedia.org/wiki/Kim_Peek
Esta es la historia de Kim Peek, el hombre en el que se basó la película que os comentaba antes: "Rain Man".
http://es.wikipedia.org/wiki/Savant
Y aquí hablan del síndrome del sabio.
Y aquí un vídeo para que lo veáis más claro aún.
Espero que os guste. Un abrazo y felices fiestas.
Quiero nieve
Quiero nieve, pero aquí eso parece una quimera.Nieva en muchas ciudades de España, incluso nieva en mi añorada Madrid.
Pero aquí no nieva.
Y ya tengo olvidadas las sensaciones tan infantiles que proporcionaba una nevada abundante.
El brillo ilusionado de los ojos infantiles, las manos congeladas tras tirar bolas de nieve, los pasos temerosos para no acabar besando el suelo...
Qué divertido... y qué utópico en esta ciudad.
No podría nevar hoy en el Nou Camp y así suspender el partido? (para darnos más tiempo y reestructurarnos, digo yo).
Buen finde... o lo que queda.
Orgullo
Pero lo que no se puede tolerar es que el entrenador diga públicamente que es imposible ganar en el Nou Camp.
Es momento de que te marches. En el deporte hay que tener orgullo. Y si llevando la camiseta del Madrid piensas que no puedes ganar, en Barcelona o en Sebastopol, mejor que lo dejes.
Sólo orgullo, nada más.
Monday, monday
Lo cierto es que lo sucedido el jueves en mi empresa ha tornado las cosas a un punto bastante diferente. Al menos a nivel personal.
No soy nada rencorosa, pero sí sé valorar ciertas actitudes, y con ellas en la mano me presto a cambiar mi forma de ser con ciertas personas. Inevitable.
Por lo demás, se ha acabado el fin de semana. Presagiaban lluvias y tormentas, y esas sólo fueron en mi cabeza, que me ha dado un par de días de dolor absoluto. Ni ibuprofeno, ni aspirina, ni paracetamol. Sólo ayer a última hora de la tarde el dolor se borró, y pudimos dibujar un cuadro: unas horas perfectas con quien nunca me falla.
Así que aunque sólo sea por eso el finde ha merecido la pena.
Hoy también iba a llover y de nuevo brilla el sol. Ese brillo tan particular de los días fríos. Ese brillo que me recuerda a Madrid, a mis paseos en los que volvía con la cara helada y la sonrisa tonta de quien es feliz con poco.
Lissi, yo también echo mucho de menos esas charlas sobre lo divino y lo humano. El pelo ocupa demasiada cabeza, y ya son menos los que aparte de una bella melena tienen algo dentro. Al menos en mi opinión, claro. Nunca dije que lo mío fuera verdad absoluta.
Oír, ver y callar
En los que todo lo que dices parece lo contrario de lo que piensas.
Días en los que querría vivir sola en este mundo, para no tener que opinar.
O quizás, mejor aún. días en los que fuera capaz de morderme la lengua y no intentar defender nada ni dar un punto de vista contrario a la mayoría.
Oír, ver y callar... yo? Ni en sueños.
Hoy quiero que el día acabe. Y que la gente piense. Y que cada uno mire hacia dentro.
Me equivoco mucho, miles de veces al día. No pasa nada por reconocerlo.
Y otra vez he de morderme la voz
¿No es absolutamente preciosa esa frase? "y otra vez he de morderme la voz, no sea que vuelva a hablar de dos antes de tiempo y es mejor que no salgas corriendo".
Es Conchita, la cantante, la autora. Y me sirve como excusa para poner unas palabras en mi sitio.
Día de invitados, de amigos, de "cenita confidencial".
Hoy es la música el principio al que han seguido las fotos, y los recuerdos.
Y he visto fotos de mi magnífica prima A. (esa niña con nombre de canción a la que quiero con todo mi corazón); de mis amigos, esas personas que en un pasado fueron todo y ahora no son más que eso: fotografías; de bellos parajes, paisajes que me hacían feliz, que construyeron lo que hoy soy. Una charlatana que rememora sus batallitas, pero no tanto como quisiera.
He encontrado fotos de cuando trabajaba en Radio Libertad. Fotos de Q., de M.C., de F., fotos del hoy conocido en estos mundos bloggeros Dani Díaz (el taxista del 20 minutos), el niño que me tuvo loca y con el que me prometí tantas veces (siempre nos quedará "la noche de las estrellas" en nuestra amada Denia). Fueron días inolvidables, de compañerismo, esfuerzo, sacrificio y risas. Más profesionales que quienes cobraban millonadas; y nosotros sin ganar un duro, tan felices por entrevistar a Roberto Carlos o pelearnos con Luis Aragonés.
Hice buenos amigos de esa etapa, aunque no fue fácil continuar con la relación. Pero me quedan las llamadas esporádicas de mi querido Chipi y mi especialísimo Juanji. Las llamadas veraniegas de Javi Callejo, un grande del periodismo deportivo, un tío currante que es mejor persona aún que periodista (y parecía difícil). Los escasos sms con Daniwini...
No cambiaría ni uno solo de aquellos días, de horas interminables y días que siempre tenían una continuidad. De esas noches en el salón de la emisora, con Íñigo. De nuestras aventuras y desventuras, nuestras confidencias, nuestras discusiones, nuestras meteduras de patas y los ataques de risas, finalmente carcajadas.
Repetiría cada experiencia, cada jueves coronado a altas horas de la madrugada por Camilo Sesto.
Cada viaje, a Zaragoza, a Mérida, a Andorra (para ver el debut europeo de nuestro Rayito), a Manchester.
Cada luz roja que daba paso al inicio de cualquiera de los programas en que participábamos.
No me arrepiento de nada de lo que hice. Si acaso me arrepiento de haberlo dejado tan olvidado.
Demasiada nostalgia para una tarde de viernes. Me entristece no poder hoy abrazar a alguna de esas personas, que más que compañeros fueron amigos. Y que en cierto modo siempre lo serán. Pero la distancia es mucho más que los kilómetros que nos separan.
EDITO PARA AÑADIR ESTO. HABLAN DE ESA F. DE MI TEXTO. QUÉ ALEGRÍA!
Francisco José Horrillo nació en Madrid hace 30 años. De padres extremeños, se licenció en 1999 en Ciencias de la Información en la Universidad Complutense de Madrid. Su primer trabajo lo desarrolló en la emisora madrileña de Radio Libertad. En el año 2000 se desplazó a Extremadura para trabajar como corresponsal del Periódico de Extremadura en la comarca de Vegas Altas, además de coordinar La Crónica de Don Benito y Villanueva de la Serena. Desde marzo de 2005 se encarga de la corresponsalía del diario HOY y la emisora COPE en la comarca.
http://www.extremaduraaldia.com/badajoz/fran-horrillo-ganador-del-i-premio-de-comunicacion-municipal-lopez-prudencio-de-badajoz/16335.html
Amor irreductible
Es decir, ¿por qué amas a una persona hasta la locura y de repente ese sentimiento se va acabando, transformándose en ocasiones en odio?
Duele el amor, cierto, pero ¿qué es lo que explica que los sentimientos varíen de una forma tan salvaje?
No, no se ha roto el amor en mi vida, ni muchísimo menos. Simplemente es una pregunta que lanzo al aire, para así recuperar también un poco la vida de este blog, cada día más apagado.
El fin de octubre
Se va a acabar octubre. Ya se me ha pasado esa idea tan negativa de un septiembre negro.Luego no lo fue tanto, pero mi estado anímico no era el mejor.
Siguen los cambios, pero me voy acostumbrando. Ley de vida.
A mi prima pequeña, A. la operan de apendicitis, nada importante, pero es ella, y ella sí que es muy importante, lo más. Y aunque oigo su voz, siempre feliz y animada, me falta su abrazo. Cosas de vivir a más de 500 kms de casa.
Aunque a veces me pregunto, ¿cual es mi casa? ¿Es posible sentir que soy de dos sitios, que tengo dos casas, que no puedo desprenderme de ninguno de los dos lugares? Sé que lo importante son las personas de cada uno de los sitios... pero si pienso en dejar una ciudad por la otra encuentro tantas dudas, tanta incertidumbre que prefiero no usar la cabeza en esos menesteres.
No sé si me importa tan poco la ciudad donde vivir. Creo que es más importante para mí de lo que pensaba. Pero ahora estoy ya demasiado implicada. Con Málaga y con Madrid, con ambas, con las dos. Necesito una cosa de una y otra muy distinta de la otra. Intento combinarlas, pero es difícil, y sé que al final -hiciera lo que hiciera- pensaría que la otra era la opción correcta.
Así que mejor dejar que el tiempo corra, que siga su ritmo, y que mi vida me lleve donde tenga que llevarme. Sin más, pero también sin menos.
Des...
Llueve en Málaga. Afortunadamente este mes nos estamos acostumbrando a que llueva en Málaga, es una buena noticia, aunque me suponga tener que ir al trabajo con demasiada antelación. Pero la lluvia siempre es buena noticia, si cae en su justa medida.
Y todo sigue igual. O no. No lo sé. Lo cierto es que siento que demasiadas cosas han cambiado, y siguen haciéndolo, y a mí tantos cambios nunca se me dieron bien. Me siento descolocada, desubicada, destartalada...
Nada, que toca acostumbrarse a los cambios, y pensar en la miseria que cobraremos estos meses, debido a una nueva maniobra de la empresa.
Tengo hambre, pero mi estómago tampoco se lleva bien conmigo estos días. Algo he debido hacer mal, en general, para que en particular pocas cosas me salgan bien.
La negatividad del otoño, el regreso de los días grises.
Llueve en Málaga, diluvia en Madrid.
Y yo me mojo, pero no me importa, porque los paraguas están para algo, y si no los usas no tienes derecho a protestar.
Paranoia total. Desorden. Des...
Sin escalas
por no tener no tengo ni casa, ni trabajo;
mi nombre no aparece en la lista del paro
pero al caer la noche yo voy calle abajo
cantando...
In the night, in the night, in the night...
en la noche"
No era nuestra idea inicial cuando supimos que yo tenía vacaciones y que D. podría tener un par de días libres. Pero una mala revisión, un coche que me quiere empezar a hacer sufrir, y un cambio radical de planes nos llevó a mi ciudad natal. A nuestra otra ciudad. Málaga-Madrid, sin escalas, más que en nuestros corazones.
Tres días enteros en Madrid, tiempo para ver el Prado, pasear como turistas, comer como habitantes de la ciudad, flipar con el maravilloso clima y los paseos gigantescos (desde China no nos libramos de estar horas y horas caminando), hacer compras, "rozar" el Retiro, y disfrutar con Amparanoia.
Yo iba con reticencias, lo reconozco. No es mi estilo y no me conocía ninguna canción. Hubo cambio de planes incluso con mis amigos, ruptura de planes, más bien, pero sé que entenderán que Amparo se despedía de Madrid para siempre, y yo tenía que darle a D. y a ella la oportunidad para juzgar su música.
Y sigue sin ser mi estilo, pero es innegable que tiene gancho y que en directo es realmente mágica. Contagia su energía, su ritmo, y hace que se te queden en la mente sus melodías. He llegado tarde. Tendría que haber ido muchos años antes a un concierto suyo. Ahora sólo me queda el recuerdo de haber estado en el penúltimo de su carrera, y el último en Madrid.
Ya hemos vuelto, como siempre con el corazón revuelto y la cabeza loca, llena de ideas, planes y meditación. Pero el tiempo manda, el destino nos organiza, y nosotros somos marionetas, sin escalas, pero marionetas.
Ida y vuelta
Ya estoy en Málaga. Paso agridulce por Madrid. Comparto lo dulce, dulcísimo, que fue por fin conocer a la pequeña I., la alegría de la casa de mis primos L. y S. Merecían un ángel como esta niña, a la que dan ganas de comerse a besos.Lo agrio no lo quiero compartir esta vez. Me asola, me asusta, me crea una duda tremenda.
Adoro Madrid, cada vez más. Necesito a mi madre y a mi hermano como nunca, y sin embargo este finde me ha dolido mucho.
Duele Madrid, duele la distancia. Esta vez sí...
P.D.: la foto es producción propia, o de D., no sé quién la hizo. Agosto, Yangshuo, un paraíso en el que me encantaría volver a perderme.
Porque yo lo digo
Alucinando me encuentro.
Con motivo del centenario del nacimiento del artista malagueño Miguel de Molina se quieren realizar una serie de actos. Perfecto y lógico.
Entre esos actos está el de la repatriación de sus restos mortales. Miguel de Molina se exilió y vivió y murió en Argentina. Ahí fue enterrado, en su capital, Buenos Aires.
La Diputación de Málaga ha decidido que un buen homenaje sería repatriarle. Bien hasta aquí. Una idea como otra cualquiera.
Leo esta noticia y me asombro: http://www.laopiniondemalaga.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008092400_11_207166__LUCES-DE-MALAGA-hermana-Miguel-Molina-paraliza-repatriacion
Resulta que la hermana de Miguel de Molina se niega a la repatriación porque dice que el artista nunca habló de ello y que no fue bien tratado en España (recordad que uno de los motivos para irse fue que al ser homosexual era duramente perseguido).
Mi pregunta es: si la familia cercana al artista se niega de forma taxativa, ¿por qué y quién es la diputada provincial de Cultura, Susana Radío, para decir que estudiarán otras opciones de no recibir la autorización de los familiares argentinos?
Es decir, si la familia dice que no, es no, y punto. No hay otras opciones.
Vale que sea malagueño de nacimiento y que ahora quieran aprovechar eso para dar lustre a una ciudad abandonada culturalmente, pero señora Susana Radío o como se llame, deje de luchar por algo que ya parece imposible y que es la voluntad de sus familiares y céntrese en traerme algún concierto o acto cultural que me hagan pensar que esta ciudad merece ser capital de la cultura.
Hasta el gorro de políticos y similares. Hasta el gorro y más allá.
Contrastes
En un lugar hay riadas que se llevan por delante la vida de personas, y en otro el meteorólogo anuncia lluvias que no han llegado.El agua no cae aquí. No hay lluvia, no hay esperanzas para acabar con esta sequía (al margen de que los gobernantes no sean capaces de solucionar nada, al menos lo que está en sus manos).
Es la vida, llena siempre de contrastes, aventuras y sorpresas.
La vida que a veces se tiñe de aburrimiento y en unos minutos te pone a tope de adrenalina, para que compenses, para que el ying y el yang tengan su razón de ser.
Hoy brilla el sol, y ayer también lo hizo, y antes de ayer lo mismo. Y eso que iba a llover. Ya no puedes confiar en nadie. Quizás ni en ti mismo.
Ha empezado Gran Hermano 10, y quienes me conocen saben que soy fan de este tipo de concursos. Sí, así soy yo. Como la vida misma, llena de contrastes, aventuras y sorpresas, jaja.
Buena semana para todos. Yo lucharé para que la mía también lo sea: lo necesito.
Nada por nada
Por eso mismo, no cuento nada.
Septiembre
Ha empezado bien septiembre, pero va a ser un mes muy largo.No me gusta mucho. Supongo que nunca me ha gustado, o al menos mientras estudiaba nunca podía gustarme, porque era el regreso a la rutina, a las obligaciones, a todo lo que no nos entusiasmaba: el colegio.
Con el tiempo aprendí a querer un poco mes a este mes insustancial, pero ahora... ahora de nuevo no lo soporto.
No es en septiembre donde tengo mis mejores días. No es temporada de viajes ni de reencuentros.
Es un mes de transición, de parón, de falta hasta de reflexión.
No me gusta septiembre. Pero por suerte ya quedan sólo 21 días para que se acabe y llegue octubre. Porque ¡cómo me gusta octubre!
La Campos, dios qué suplicio
Robo este magnífico artículo a P.Roberto J., de Vaya Tele (y se lo agradezco además), porque cuenta perfectamente lo que yo opino de la "pseudo-periodista" Maria Teresa Campos.
Creo que es una de mis grandes fobias televisivas. Por mi parte, se acabó ver por la mañana Telecinco. Y qué pena que se haya desperdiciado el saber estar y el talento de Vicente Vallés.
http://www.vayatele.com/2008/09/03-maria-teresa-campos-lo-de-siempre-y-sin-disfrazar#more
Cifras y letras

-7 aviones:
Madrid-Moscú
Moscú-Shanghai Pudong
Shanghai-Guilin
Xian-Beijing
Beijing-Shanghai
Shanghai-Moscú
Moscú-Madrid
-3 trenes:
AVE Málaga-Madrid
26 horas de Guilin a Xian
AVE Madrid-Málaga
-Varios autobuses, entre destinos en China.
-Diversos alojamientos:
Casa de Patri en Shanghai
Hostel en Hangzhou
Hostel en Yangshuo (a 3€ por cabeza y noche, en una zona idílica, buena habitación, mal servicio y aire acondicionado demasiado fuerte e incontrolable)
2 hostels distintos en Xian (uno que dejaba mucho que desear, en todos los sentidos, por mucho que lo recomendaran la Trotamundos y la Lonely; el otro bastante mejor, de hecho: perfecto)
Hostel en Beijing
-También 7 ciudades visitadas:
Shanghai
Suzhou
Hangzhou
Guilin
Yangshuo
Xian
Beijing
-Diversos museos
-Variedad de comidas internacionales:
China, de diferentes regiones
Nepalí
Japonesa
Brasileña
Tailandesa
Occidental
30 días de viaje, cientos de anécdotas, miles de fotos (bueno, más de mil), una decena de vídeos, otra decena más de Metros, miles de kilómetros recorridos, unos cuantos yuanes gastados, algunos euros también, muchas coca-colas con sabor a vainilla, dos guías de viaje, dos pares de playeras y una decena de camisetas compradas, otro par de playeras tirado a la basura, un constipado y una cistitis, ampollas en los dos pies, casi veinte granizados, tres nuevas amigas (la chinita del Honey Drink, Liu Feng y Rachel) y millones de chinos...
Son tantas cifras y tantas letras. Esto es sólo un pequeño resumen de lo que ha sido nuestro viaje a China. Espero que os haya gustado nuestra aventura narrada tanto como a nosotros vivirla y contarla.
16 de agosto
A veces una tiene obligaciones que cumplir, más importantes que ninguna otra, y así pasó el 16 de agosto, que me ví obligada a cumplir... años.32 añitos para el saco. Un día precioso, con las tres personas que le dan lustre a mi vida pasando el día entero conmigo. Y a ello se unió sorpresivamente R., la que siempre fue mi "muy mejor amiga", jaja.
No faltó nadie, si acaso los despistados de turno, pero aparte de eso, bueno, sí que faltó alguno, de los que duelen. Pero la cosa se repite y la vida cambia, no merece la pena preocuparse por ello.
Día de Feria en Málaga, de vino dulce y tintito, de tapas y paseos, de muchas Olimpiadas, de baloncesto y llamadas, acabando por una espectacular cena en Bellavista. Buen colofón para un gran día, adornado con tarta de merengue.
Ojalá todos los 16 de agosto fueran como este. Necesito a mi gente, y en días como ayer los tengo a todos, de una u otra forma. Gracias a todos.
El final del viaje...
Del jet-lag, que esta vez ya hemos empezado a sufrir, desde el primer momento, durmiendo sólo dos horas desde que llegamos anoche a España.
De los reencuentros con los amigos: con S. y D, amigos y taxistas, maravillosos y ofreciéndose siempre a hacernos la estancia en Madrid más fácil. Con J. y E., viniendo a recogernos a Málaga, con nuestras maletas hasta arriba y nuestros corazones llenos de historias.
De los nuevos planes.
De las visitas: de mi madre y mi hermano, de M., de quien quiera venir que será bien recibido.
De la vuelta al trabajo. Arj, lo peor, sin duda. Me alegra volver a ver a mis compis, pero sería mejor hacerlo fuera del trabajo, no creéis?
De la vida en euros, olvidando los yuanes, que tanto nos gustan, y que tantas alegrías nos han dado.
De la buena comida, como la que hemos probado hoy, debajo de casa de D., con su mami: tortillita y croquetas. Mmm, no saben los chinos lo que se pierden.
Un mes entero fuera de casa ha dado para mucho. Y ahora llega el momento de ir contando las pequeñas historias de China, los grandes paisajes, las enormes aventuras. Vivencias que se graban a fuego, que no olvidaré jamás. Un viaje casi perfecto. Y digo casi porque la perfección asusta, y ni siquiera creo que fuera buena. Pero si este viaje no ha sido perfecto poco ha faltado (si hasta hemos vuelto con todo nuestro equipaje!!!).
En fin, para despedirme, nada mejor que uno de los poemas más maravillosos del grandioso Mario Benedetti, su "Viceversa":
Tengo miedo de verte
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte
tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte
tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte
o sea
resumiendo
estoy jodido
y radiante
quizá más lo primero
que lo segundo
y también
viceversa.
Yo subi a la Muralla China
Lo he conseguido, y he subido a la Gran Muralla, pese a las ampollas de los pies, pero era una vez en la vida.
Os contare la experiencia con mas tiempo. Ha sido una gran sensacion. Y ahora toca descansar.
Ya no nos queda nada, en breve estamos en casita (el dia 11 por la noche aterrizamos en Barajas, y el 12 llegamos a Malaga). Tenemos ya ganas, de verdad. Todo esto es un sueno, pero el cansancio acumulado ya es grande, jaja.
Por ultimo, y sabiendo que sera mi ultimo articulo antes de pisar tierra patria: gracias por cada uno de los comentarios. Todos ellos nos han hecho especial ilusion. Cuando uno esta tan lejos valora mas si cabe todo lo que tiene. Y yo tengo tanto... al menos grandes lectores, jaja (es broma).
Y ahora si, antes de despedirme: como os dije no llevo regalos. Espero que sepais comprenderme. No queria supeditar el viaje a buscar regalos para tal y cual, queria disfrutar a tope. Eso si, postalitas las que querais, vale?
Besitos grandes!!!
Xi'an
Os escribo desde un ciber en Xi'an, despues de haber visto a los famosos guerreros de Terracota y haber alucinado con esta maravillosa ciudad.
Manana nos vamos a Beijing, y alli se acabara nuestra aventura. Asi que hasta el dia 12 mas o menos no podre escribir nada de nada. Nos meteremos de pleno en la voragine de unos Juegos Olimpicos convulsos y una ciudad china, con todo lo que ello supone.
Siento la brevedad, la falta de acentos y de la maravillosa letra que marca nuestro pais, pero es que China es asi. Ya os contare grandes anecdotas a la vuelta, lo estamos deseando, con una tortilla de patatas y un tintito de verano.
Solo un breve apunte: estuvimos 26 horas en un tren, en asiento duro, con chinos por todos lados (imaginables y no imaginables), desde Guilin a Xi'an. Pero ese es otro capitulo. Tsai chien!!
Suzhou, Hangzhou y adiós a Shanghai
Es nuestra última noche en Shanghai. Noche de despedidas de un lugar que nos ha dado muchas cosas buenas.Y Shanghai debe estar triste, porque nos despide con una tromba de agua imponente. Nos moja de lluvia, y nos empapa de recuerdos.
El domingo y el lunes estuvimos en Suzhou y Hangzhou. Alucinaréis cuando veáis fotos, nosotros también lo hicimos viendo tantas maravillas. Y realmente inenarrable el episodio en el tren. Dios, por qué no escribirán los chinos las palabras normales, jaja, es broma. Es imposible hacerse entender con ellos, no hay manera.
En fin, que tendría mil cosas que contar, y tengo muchas ganas, pero también mucho sueño, y mañana a las 6 y media estaremos en pie para irnos a Guilin (mientras vosotros aún estaréis pensando si ir o no a dormir, grrrr, os odio).
Empieza la nueva etapa de nuestro viaje. El viaje aventura, intentando hacernos entender por los chinitos, mision imposible?
Patri ha sido la anfitriona perfecta. Me ha conquistado más de lo que ya había hecho. Siempre ayudando, incluso abroncando cuando lo merecíamos. Nuestra protectora y nuestra amiga. Jo, no quiero que salga de mi vida, la verdad, porque ya tiene un hueco importante en mi corazón ( y sé que también en el de D., el malaguita).
Nos vamos. Me voy. Adiós Shanghai. Enjuaga mis lágrimas de despedida. Nos vemos en once días, y entonces ya sí nos diremos adiós de forma definitiva. Me quedo con tu vida, con tu movimiento y con tu magia. Con tu Bund y tu Ciudad Antigua, con Yu Yuan y Nanjing, con la Perla, Jinmao y la nueva torre que supera a las dos. Con todo lo que nos has dado. Sólo espero que tú, Shanghai, también te quedes algo de nosotros. Aunque sólo sea porque nuestros pies han quemado tu asfalto.
Adiós Shanghai.
Shanghai, punto y coma
Ya ha llegado el padre de Dani y hoy tenemos un día infernal, recorriendo todo lo que podamos de Shanghai. Vamos, que lo que D. y yo hemos visto en 11 días hay que enseñárselo en uno. Me canso sólo de pensarlo.
Mañana por fin nos vamos a Suzhou y Hangzhou, así que no volveremos a Shanghai hasta el lunes por la noche, y ya será para poco, porque si todo sale bien el miércoles por la mañana estamos camino de Guilin (y se acabaría lo del internet por unos días).
Miguelito, Dani se olvidó el sombrero en Málaga. Una verdadera pena, porque habría causado sensación con él. Pero lo aprovecharemos en Feria, vale?
A los demás, lo de siempre, que me encanta que me escribáis, me hace una ilusión tremenda. Y que siento no poder meter un granizado en el avión, porque sino os lo llevaba para que lo probaséis.
Por cierto, D. está acabando con las existencias de camisetas de fútbol. Si no se ha comprado ya 10 no se ha comprado ninguna, un friki, pero guapo, eso sí, jaja.
En fin, que en cuanto tenga tiempo volveré por aquí. Sed buenos, y acordáos de nosotros. Mua!!!
Shanghai, una semana y un día
Ocho días llevamos en Shanghai. Y nosotros seguimos a lo nuestro, entre nihao! xie xie y tsai chien, que son las únicas palabras que controlamos. Y es que el chino es demasiado complejo. Dicen los que llevan un tiempo aquí que no es difícil comenzar a comprenderlo, incluso a hablarlo, pero vamos, que le vayan con ese cuento a Mao, que yo no me lo creo.
Tengo la tele china de fondo. No hay nada peor que esto. Son 65 canales, pues no hay nada, nada, que merezca la pena. Es horrible. Lo mejor por tanto es apagar la tele y leer, en esos pequeños momentos de asueto que nos debemos permitir si no queremos acabar con las piernas amputadas.
Y es que con la tontería llevamos un ritmo de 5 a 6 horas diarias caminando, con esas temperaturas de las que os hablaba, con lo cual no es de extrañar que empiece a notar que he perdido algo de peso. Bien! Adiós a esa barriguita incómoda, jaja.
Si algo tiene Shanghai es que es gigante. Entonces para cualquier cosa que vayas a hacer necesitas unas horas. Y luego está lo de ducharte (siempre con agua fría, porque el cuerpo te lo pide, de verdad), salir a la calle y en cinco minutos tener de nuevo la ropa completamente empapada. Ya vamos por la calle con una toallita en la mochila, para cuando nos detenemos ir secándonos el sudor (que yo no he sudado en mi vida!).
Ayer hicimos otro de nuestros gigantescos paseos. Nos fuimos a Pudong, a una estación de metro donde tienen otro mercado del fake, para pelearnos con los chinitos regateando, muy divertido. Y desde ahí la gran caminata del día hasta la Torre Jinmao y la Perla de Oriente. Es impresionante caminar entre esos rascacielos (el cuarto más grande del mundo es la torre Jinmao, que alberga en ella el Hotel Hilton). Pero claro, el paseíto fue como de 4 kilómetros o así, bajo el sol abrasador. Terminal.
Con lo que cuando cogimos el metro paramos en la que es nuestra calle favorita en Shanghai, una callejuela preciosa, peatonal, Wujiang Road, donde tienen un sitio excepcional, que estamos pensando en exportar a España. Nuestros granizados con trocitos de gelatina, mmm, deliciosos.
Desde allí fuimos a casita, a cenar más comida china (es de otro nivel, os lo aseguro) y a descansar. Sí, quizás nos llaméis matados, pero aquí os querría ver yo, a ver si soportáis esto, jaja.
Y ahora nos iremos a conocer una parte que nos queda de Shanghai, el templo de Longhua, al sur de la ciudad. Ya son destinos algo más apartados del centro, y que ir a visitar requiere justo lo que nosotros tenemos: tiempo en Shanghai.
Lo cierto es que ya tenemos una visión bastante global de la ciudad, como si de determinada forma, algo la conociéramos. Las calles ya no nos son extrañas, las palabras no impresionan, ya sólo aspiramos Shanghai, la absorbemos como los niños pequeños. Estamos disfrutando muchísimo de esta pequeña luna de miel, que en breve pasa a ser un viaje turístico, jaja, porque ya llega el padre de Dani. Antes de eso nos queda el viaje romántico por el Bund, por la noche, que ya os contaré en otro momento (básicamente, cuando lo haya hecho).
Ah, ni siquiera encuentro postales! Es increible, yo que quería llevar postales para todo el mundo, y que así la gente dejara de pedir regalos, y no hay forma. En ocho días no he visto ni una postal de Shanghai...
Seguiré con la búsqueda por el resto de China.
Os echo de menos mucho. Más aún a los que me dejáis comentarios, porque tengo la sensación de que sólo escribo para vosotros cuatro: Becquer, Lissi, Raquel y Miguelito. Debe ser que a nadie más le interesa esto. Me da igual, es más que suficiente. Me alegra que nos sigais, siempre que podamos intentaremos dejar una pequeña pincelada de todo esto.
Ya por último. Lo he dejado caer, pero quiero profundizar un poco más: la comida china es excepcional. Nada que ver con lo que solemos comer en España. Es algo sublime, un pollo picante con cacahuetes, un pato, mmm, maravilloso. Se me hace la boca agua.
Besitos, tsai chien!
El tifon que no llega
Decían que venía un tifón, no muy grande, uno chiquitito. Y que el viernes por la noche y el sábado descargaría toda su rabia sobre los habitantes shanghainitas.
Otro fallo más del hombre del tiempo. Es increible. Llevamos aquí ya seis días (mañana será una semana), y antes de venir habíamos visitado varias webs para hacernos una idea del tiempo que tendríamos. Bueno, pues se presagiaba para toda la semana lluvia, lluvia y más lluvia.
Las únicas gotas que vimos caer fueron anoche, y si eso era un tifón entonces en España hemos vivido miles de tornados.
Eso sí, deben ser gotas radioactivas, porque ensucian la ropa y huelen fatal, debido a la polución de esta ciudad. No quiero ni imaginar lo que seré Beijing. Ya os contaré de primera mano lo dañina que puede ser la contaminación unida al sudor, lo veréis en fotos incluso.
Pero en fin, que Shanghai mola. Así de sencillo. Tienes restaurantes de todo el mundo para elegir (aparte de en chinos, hemos comido ya en un nepalí, un thailandés, un japonés y un brasileño). Centros comerciales en la esquina de una calle que son como el gran centro comercial de cualquiera de nuestras ciudades. Y los chinos son unos consumistas. Como ayer hablábamos con P., han debido descubrir que aquello del comunismo que les enseñaron es menos divertido que el capitalismo enfermizo que ahora les corroe. Si Mao levantara la cabeza fliparía en colores. Qué derroche.
No sé si ya os lo dije, pero los taxis son súper baratos, sale de media entre 1 y 2 euros (éste ya es un trayecto largo), así que merece la pena moverse con ellos, aunque siempre debes llevar todo escrito en su grafía, claro.
Nos manejamos ya bastante bien caminando. D. tiene un excepcional sentido de la orientación (mejor que en Málaga, donde se pierde a menudo, jaja), y acabamos siempre encontrando aquello que nos proponemos. Además, en cuanto la gente te ve con un mapa se acercan a preguntarte si pueden ayudarte (aunque hayas sacado el mapa para abanicarte).
Esa es otra: el calor. Yo nunca he vivido esto. Te levantas a las 8 de la mañana y tienes 35 grados. No te asustes, ya no subirá más, pero tampoco bajará. 35 grados todo el día, sin parar. A veces con sol, a veces con nubes, incluso con lluvia. Y una humedad increible. Pero eso ya lo sabíamos. Aunque nunca te puedes preparar lo suficiente. Claro, todos los sitios, desde taxis a la tienda más minúscula, tienen aire acondicionado, con los consiguientes problemas de salud que se generan. Sí, lo reconozco, la pasada noche estuve con fiebre. Una mini gripe que creo que he atajado y que me provocó horribles sueños en los que los chinos no hacían más que ofrecerme cosas para comprar. Así toda la noche, una pesadilla continua.
Así que tras descubrir Mercados del Fake (Paco, camisetas de fútbol con pantalón incluído a 5 euros), Mercados de Antigüedades (Lissi, fliparías con los carteles de Mao y compañía a 1 €, seguro), Mercados de la Electrónica (Diossss, qué ganas de comprarme de todo!), nosotros seguimos explorando la ciudad. Hemos visto la parte más moderna de China, la del crecimiento, la que invadirá este país en pocos años, convirtiéndola en un oasis del capitalismo enfervorizado y del consumismo salvaje, la de los McDonalds, Burguer King, Starbucks y Kentucky Fried Chicken. Pero también hay pequeños momentos para la China de antes, para las casitas bajas y la gente sentada en sus sillas, comiendo por la calle, gritando, pelando patatas. Hemos visto sus mercados, imposibles para nuestra nariz, os lo prometo. Y rascacielos imponentes, tanto que la vista no alcanza a verlos del todo. Hemos visto yuppies y gente humilde escupiendo sin parar. Y paraguas para la lluvia, y paraguas para el sol.
Y aún nos quedan 3 semanas. Mañana quizás vayamos a Nanjing, un pueblo a unas cuatro horas de Shanghai, donde pasaremos un par de días, otal vez a Zhouzhuang, ida y vuelta el mismo día. Os seguiremos contando, aunque ya nos quedan pocos días con un acceso a internet tan fácil. Gracias P. por visitar nuestra casa y comprobar que todo está bien. Y gracias a los que me leéis e incluso os animáis a comentar. Así es más fácil también que yo me anime a escribir.
China 2.0
Seguimos alucinando con todo, la cultura china, los edificios, la comida, los chinos en sí.
Todo, todo, es un contraste absoluto respecto a lo que conocíamos, y poco tiene que ver con la imagen que nos venden de China.
Al menos aquí, en Shanghai. La seguridad es máxima, hasta el punto de no tener sensación de miedo en ningún instante. Nos estamos matando a pasear y el jet-lag es un mito que no nos ha visitado. Dormimos y comemos en horario chino, sin recordar qué hacíamos en nuestro país. Son seis horas de diferencia que sólo se notan cuando escribes un email y no recibes respuesta hasta el día siguiente.
En un ratito nos vamos, y seguimos nuestro periplo shanghainita, a ver qué tal se da el día.
Siento este micro-relato falto de estilo, pero es que tengo aún miles de cosas que hacer y el tiempo es oro en China!
Sed buenos! Y gracias por comentar ;)
Doble D 1 - Moscú 0
Sí, después de horas y horas interminables de vuelos y esperas en el aeropuerto de Moscú (razón por la cual si nadie me hace cambiar de opinión brindo mi odio eterno a los rusos) pisamos suelo chino.
Y ya hemos comido comida china (que aquí es sólo comida, claro), y hemos paseado, y estamos sufriendo este calor con humedad que os haria reiros del terral. ¡Pero estamos en China! Parece mentira, después de meses y meses de planes y sueños, que ahora estemos cumpliendo todo. Lo visto hasta ahora, que tampoco ha sido mucho, es fantástico, y el jet lag nos afecta un poquito, pero somos fuertes y queremos comernos la ciudad a bocados.
Al contrario que los rusos, los chinos son gente amable, simpática y con ganas de sonreir, y cuando estás tan lejos de casa sólo eso es suficiente. Intentaré contar poco a poco algunos cosas que visitemos, anécdotas y demás. Para empezar, un trayecto en taxi que en Madrid iría de 8 a 10 euros aquí te cuesta 1 euro. Y los yuanes* y nosotros ya somos amigos.
(*)Los Yuanes son la moneda oficial china.
En fin, que os dejo, que debo seguir descubriendo esto. De momento sólo quería contaros que estamos bien y que la locura de viaje ha merecido la pena. ¡Estamos en China!
Recuperando
Sólo necesitaba Denia.Miento, y sus playas, su piscina, mi jardín y mi familia.
Y también a mis amigos.
Incluso ese partido inolvidable de Nadal, visto en total con diez personas diferentes (es lo que tiene que fuera interminable y que mientras jugaba quedara con unos amigos).
No voy a olvidar jamás el abrazo de mi madre al recibirme. Ni los besos de mi primita A., tan impresionante que sorprende que no sea ya presidenta del gobierno a sus casi 12 años. Ni las trastadas de la pequeña N., adornadas luego con un "lo siento" un poco fingido. Ni las palabras y los cigarros de mi tía y madrina. Ni el paseo precioso por las calles de mi segunda o tercera casa con mi hermano, de mi pueblo preferido, de Dènia (con acento "p'al otro lado"). Ni olvidaré jamás lo feliz que me hace D. cada mañana al despertarme a su lado. O la ilusión que me hizo ver a una E. embarazada, a punto de traer al mundo a Gabriel. La cara de J, su marido, mi amigo, una persona expepcional. Y el paseo accidentado en coche de M., acompañado de otra M, porque nosotros somos la Doble D y tú te has buscado con quien hacer una Doble M. :P
2 días en el paraíso. Visitando a los recuerdos y llenándome de paz y cariño.
Nunca he ido a Dènia y me he marchado de allí sin llorar. Nunca. Y esta vez también derramé la lagrimita de rigor. Porque allí estaría días y días, buscándome y sin duda, encontrándome.
Por cierto, no sé si me dará tiempo a escribir algo antes de marcharme. El sábado, casi cuando comienza el domingo, cogemos un avión, primero rumbo a Moscú y luego hacia Shanghai. Un viaje que me tiene de los nervios, pero no esos nervios ante un examen, sino los nervios cuando has quedado con alguien especial. ¿Me entendéis, no?
Esperadme a la vuelta. O a mitad de camino...
Mi cárcel del silencio
Llevo unos minutos delante de la pantalla. Siento la irrefrenable necesidad de escribir, pero las palabras se han encerrado en una cárcel de silencio.No, no me siento bien. Y no sé bien cual es la razón. Busco, rebusco, encuentro ausencias, me pierdo entre personas "extrañas", me siento sola y necesito esa soledad. Mi incoherencia es brutal. Mi sensación de tristeza crece. Y no sé cual es la solución, porque desconozco el problema.
Es un recuerdo tan de mi adolescencia que me asusta. A veces llegas a un punto en el cual has estado tan bien, tan cómoda, tan feliz, que de repente sientes hasta miedo al vacío. ¿Vértigo? Quizás.
No hablo, digo palabras sin más.
No abro mi corazón, lo dejo entreabierto, pero nadie se asoma del todo.
Y nunca he sabido gritar para pedir ayuda, no sé hacerlo. No puedo hacerlo. Y no es orgullo, es desconocimiento.
La semana que viene me voy a Denia, a buscar mi paraíso. A ver a mi familia, con mi madre y mi hermano a la cabeza, mi madrina y mis dos primitas pequeñas, mis niñas preciosas. A compartir con D. una vez más sabores dulces, miradas de complicidad, y esa visita inevitable a Las Rotas, para observar ese mar nítido, esas rocas, para hablar con las olas y preguntarles por él.
Y en dos semanas, quince días exactamente estaré camino de China. Para pasar allí un mes. Y tengo miedo, y mucha ilusión, pero miedo eh.
Quiero gritar, quiero hablar, pero no encuentro con quien. Porque unos están ocupados, otros concentrados, otros tan lejos, otros perdidos, otros no están, y quizás vuelvan, pero eso ya me da igual (y esta idea me entristece aún más).
Nunca he sabido reconocer que no estoy bien. También es verdad que estas "crisis" me duran poco rato. Que luego me encuentro con alguien que me devuelve la fe. Porque eso es verdad, soy una afortunada con la gente que me rodea. ¿Por qué no seré capaz de decir la verdad?, como dice Conchita.
En fin, que sí, que España está en la final, pero para mi desgracia no soy capaz de sentirlo. No, porque nunca me gustó ese entrenador ni siquiera los propios jugadores. Y por primera vez puedo comprender a los no futboleros (Dios, esto es sacrílego), cuando ven pasar a su alrededor coches con banderas, personas con la cara pintada, y tú no sientes lo mismo.
Es una pena, pero aunque el domingo seré la primera delante de la pantalla no consigo emocionarme con ello. Me alegro inmensamente por todo lo que provoca, por esa felicidad extrema que ha hecho olvidar que no tenemos un duro para acabar el mes, que las hipotecas pueden subir hasta 300€ en un año, que la gasolina está por las nubes y nuestros sueldos por los suelos.
Hasta aquí llega hoy mi silencio escrito... mi pequeño diario.
P.D.: como parece que es moda, yo también pongo una fotito mía de pequeña. :)
Eso es felicidad, jaja.
Noche de San Juan
Desde mi balcón, con el mar tan cerca y tan lejos. La luna brillante.Mi papel y mis tres deseos.
Tu papel y tus tres deseos.
Coincidiremos... o no.
Noche mágica, una noche más. La magia de tu piel en mis manos. Cada noche podría ser la noche de San Juan.
Porque no hay mayor ilusión que celebrar cada segundo a tu lado.
Sueños, pensamientos, nostalgia, recuerdos... magia, simplemente magia.
Ya está aquí el ejército enemigo!
Una baja al pequeño supermercado de barrio, justo en la esquina, a comprar leche para el desayuno, y recibe golpes de todo tipo de la viejecita de turno (y no tan viejecita ni mujer, que también hombres había peleándose) en busca de la patata perdida.Nos hemos vuelto locos. Me saca de quicio este país, la desinformación, la cólera, la prisa que entra, los nervios y los ataques de mala educación y falta de respeto.
Si usted quiere llenar la nevera porque va a llegar la Tercera Guerra Mundial hágalo, pero no es necesario empujarme, colarse ni dar codazos, de verdad que no. Que hay alimentos para todos, que usted no podrá comerse, en el próximo mes, todo lo que está comprando.
Es la guerra, sí, pero la guerra de la mala educación.
Cada día me gusta menos España, o mejor dicho, cada día me gustan menos algunos españoles. Seres engreídos que han empezado a tener dinero y no saben cómo gastarlo. Más humildad hace falta, y más respeto, pero eso no se compra. Eso se tiene o no se tiene.
Pero bueno, sin matar a nadie, y con unos cuantos rasguños ya estoy en casa: con mi brick de leche y mi Nesquick preparado para tomar.
Ah! Y con medio depósito de gasoil!! Tendré que matar a alguien por una garrafa? Tengo miedo! (MODO IRÓNICO ON, por favor).
Una tregua
Cuidado, que ya me siento muy protegida y necesitada por D., pero quiero una tregua, y si es a su lado mejor que mejor.
Ánimo chache, ánimo a todos los que sufren y dan todo por no hacerlo.
La Novena... seis años después

15 de mayo de 2002. Entre aplausos, ovaciones, alegría y entusiasmo el Madrid se coronaba por novena vez en su historia Campeón de la Copa de Europa.
No podía ser de otra forma: el patrón de Madrid, San Isidro, empujaba con fuerza a Zidane para meter uno de esos goles que pasan a la historia, por su belleza pero sobre todo por su repercusión.
Fue quizás la victoria menos brillante de la Champions (después de ganar en otras ediciones en la final a Juventus y Valencia), ante el Bayer Leverkusen alemán, en Glasgow.
Recuerdo ese día sin especial felicidad. Al contrario que en las otras dos finales no la viví con mis amigos, sino con mi hermano y los suyos. Llegamos además tarde, perdiéndonos casi el primer gol blanco. Además, ese día fui especialmente injusta con mi padre, en el día precisamente de su santo. Y aunque yo no lo sabía, eso me va a acompañar toda la vida, porque me quedaba menos de un mes para compartir junto a él.
Por eso no puedo celebrar este día, aunque debería. Porque además de ser San Isidro, fiesta en mi ciudad natal, sexto aniversario de la Novena y bla, bla, bla, sobre todo también fue el día que ví por primera vez a D.
Fue en un concierto de Bersuit, en Gruta 77, en Carabanchel, y nada hacía presagiar que todos mis pasos posteriores estuvieran acompañados por su eterna sonrisa. También ese día conocí a la inolvidable S., maravillosa persona que ocupa un lugar preferencia en mi corazón. Y estaba mi querido "hermano" A. Aquel que desde mis 3 años sigue a mi lado, de una u otra forma, recordándome quien soy.
Porque noches como la de hoy estoy un poco perdida. Cuando pasan pocos minutos de las 12, el día se ha convertido en San Isidro y yo me siento tan sola.
Seis años después de la Novena. Mis preocupaciones son otras, mi trabajo también, mi ciudad, mis amigos, mi casa, mi coche, mi novio. Todo y nada. Todo nuevo, nada se mantiene. Porque ninguno de los que estábamos entonces somos iguales, ni de lejos, a los de ahora. Por supuesto más mayores, más maduros, más apagados.
¿Recuerdas M. aquello de que ya no sonreías igual? Yo tampoco, yo de hecho sonrío mucho para mí, o para él incluso, pero no sonrío como antes, como cuando R. me dijo que tenía una sonrisa muy característica. Ya no lo es, porque no aparece mucho. La vida pasa, y el tiempo nos hace perder alegría. Y aunque a grandes rasgos soy feliz cuesta mostrar esa felicidad como cuando éramos niños. Y es que es difícil decidir liarse la manta a la cabeza y reir a carcajadas, y saltar en los charcos, y correr por las calles sólo por correr, brincar, bailar, ser feliz. A cambio ofrecemos nuestra imagen más tópica, típica y seca. Somos mayores, y yo quería seguir siendo niña.
Como cuando saltaba los escalones de mi urbanización de cuatro en cuatro, o cantaba a cada instante una canción, y corría por los jardines sólo para llegar antes... antes a qué? antes que quien?
Sí, esta noche es una noche triste. Pero mañana cuando me despierte seguirá siendo San Isidro, y pensaré en la verbena de mi ciudad, en lo bien que lo pasé algún año paseando por esos lugares tan emblemáticos del paisaje de mi Madrid. Y recordaré cómo canté el gol del gran Zizou. Y que hace cinco años se cruzó en mi vida un malagueño con un pañuelo rojo en la cabeza y una sonrisa eterna. Y cómo me enamoré de él y hasta hoy eso no cambia. Y con eso deberá ser suficiente para alegrarme de que sea 15 de mayo, aunque esté a más de 500 kms del sitio donde debería estar hoy, al menos hoy. Sin embargo todo eso será por la mañana. Esta noche toca llorar, toca rememorar, y sufrir un poquito. Porque me siento algo sola, y encima escucho una canción en la que no había reparado. Su letra me sacude, demasiado para esta noche sin estrellas.
Que cuando me vaya... de aquí
De mi tierra, de mi gente
De mi tierra, la que me vió nacer
La que me vió crecer, la que me vió ganar
Y me enseñó a perder
Enfado

Esperaba más éxito en el post de los presidentes del Gobierno y la letra "zeta", pero supongo que habrá muchos que habrán pasado de leerlo, porque creerán que tenía connotaciones políticas, y luego están los que directamente nunca responden. En fin, a otra cosa mariposa.
No está siendo el mejor fin de semana en cuanto a "resultados". Estos, como tal, bastante malos: derrota de Unicaja, enésima derrota de los malagueños; y derrota del Málaga, dolorosísima, porque nos entra un miedo importante.
Además, se suponía una gran jornada ayer, con aquello de la Noche en Blanco. Decepción total. Sí, porque habíamos tenido la inmensa suerte de vivirla en París (bueno, casi, porque mi maltrecho pie nos impidió disfrutarla, pero verla, lo que es verla, sí que lo hicimos) y encontrarnos con la nula publicidad del evento en la ciudad (no ví ni un sólo cartel), con la mala organización, con la poca iluminación de los edificios emblemáticos (lo de la noche en blanco digo yo que también irá por eso, no?), y la incesante aunque levísima lluvia, hicieron que la noche no fuera como esperábamos. A eso se une que ya teníamos prisa desde antes de salir porque D. tenía ciertas obligaciones laborales que cumplir. Total, que acabamos junto con unos amigos en una tetería. Bien, entretenido, ricos los crepes y los batidos :)
Y sigue este fin de semana triste. A las 6 y poco nos hemos despertado. He llevado a D. a la estación de trenes para que cogiera un AVE con destino a Madrid, para lo que os contaba de sus obligaciones laborales. Todo el día sin él. No pasaría nada sino fuera porque es domingo, y vamos, porque quiero pasar cada segundo con él, que es el que me consuela y me hace reir.
Así que hace un ratito llamo a mi madre, para ver cómo van las cosas por los Madriles, en mi casita, y me cuenta una historia rocambolesca de una prima mía. Y mi enfado ha ido en aumento, porque esa prima asquerosa es una mentirosa, y cuando a mí me meten en una mentira y no puedo defenderme se me ocurren millones de venganzas. Conclusión: estoy triste y tremendamente cabreada. Se me pasará pronto, claro que sí, pero me encantaría que la gente tan mentirosa pagara sus mentiras, de la forma que fuera, y si puede ser quedando en ridículo mejor. Pedazo de mentirosa...
Ays, qué desahogo. Esto de tener un blog cuando una está solita en casa es una delicia, eh.
Que el domingo acabe bien. Sed bueno... y comentad, que todavía es gratis.
Con una Zeta serás presidente
Hoy ha muerto Leopoldo Calvo Sotelo. Descanse en paz. Sin duda un momento para reflexionar internamente, y agradecer a este personaje la labor efectuada para vivir una transición ejemplar
Si no me equivoco es el primer presidente de la democracia que fallece, no?
Pues voy a ser una oportunista increible.
Hace meses, cuando nos encontrábamos en pleno proceso electoral, una de esas tardes gloriosas de charlas con mis compis salió una pequeña anécdota. A fuerza de ser sincera no sé quien lo dijo antes, juraría que fue Ángela la que lo dejó caer...
¿Os habéis fijado que todos los presidentes del Gobierno, desde la democracia, tienen una "zeta" en su apellido?
Esta idea inicial descartaba al pobre Calvo Sotelo, cierto. Pero ahora podemos refrendarla: ¿Os habéis dado cuenta de que todos los presidentes del Gobierno, desde la democracia y aún vivos, tienen una "zeta" en su apellido?
Aquí lo tenéis:
- Adolfo Suárez
- Felipe González
- José Mª Aznar
- José Luis Zapatero
Curioso cuanto menos...
Pues otra vuelta de tuerca. ¿Os habéis fijado que todos los presidentes del Gobierno, desde la democracia y aún vivos, tienen una "zeta" en sus dos apellidos?
Ahí está la muestra:
- Adolfo Suárez González
- Felipe González Márquez
- José Mª Aznar López
- José Luis Rodríguez Zapatero
Mmm, da que pensar. Entonces, divaguemos sobre el futuro. ¿Sabéis otro ejemplo que podría cumplir esta premisa en el futuro? Lo dejo y me voy, los comentarios para vosotros:
- Rosa Díez González
Con la pantalla azul

Mi pantalla del ordenador se ha vuelto azul. Pero no me importa.
Hace unos meses ni siquiera tenía ya ordenador. Mi portátil pasó a mejor vida sin despedirse de mí, después de todos los buenos ratos que habíamos pasado juntos. Y sin mediar mucho tiempo le sustituí. Sí, sin pena, sin dolor. Si él se había ido sin avisar yo no me iba a quedar parada esperando que otro apareciese.
Sustituí mi viejo portátil por un nuevo y flamante ordenador de sobremesa, clónico, hecho a mi imagen y semejanza, con mis gustos y mis fobias.
La pantalla -esa misma que ahora está azul- me la prestaron (a fondo perdido, todo sea dicho, ya que no quieren recuperarla) desde la casa de mi príncipe D.
Y aquí estoy ahora, con una pantalla azul, que me permite de todos modos disfrutar de todo (excepto quizás de las fotografías, porque ya no distingo bien cual es el azul del mar y el del cielo). Pero no me importa.
Ha sido una semana intensa. Y esta que está empezando no lo es menos. Intensa por las visitas que han venido, se han ido y llegarán.
Intensa porque he visto series, películas, fútbol, baloncesto e incluso una obra de teatro ("Salir del armario", muy divertida, y tras la cual conocí a José Luis Gil, el famoso Señor Cuesta de "Aquí no hay quien viva").
Intensa porque he tenido momentos interesantes a nivel social, recalcando la magnífica partida de Tabú, con Flexicoco, D., P. y S.
Ha sido intensa porque mi cabeza nunca descansa, y me planteo mil cosas, las abandono y las retomo. Pienso, reflexiono, me como el coco, afirmo, niego. Y no llego a muchas conclusiones... o tal vez sí, pero son feas. Y las escondo en algún rincón para intentar olvidarlas, y vivir sin ellas. Sin embargo vuelven. Sea la pantalla azul o no. Los días no son grises ahora, pero tampoco son tan azules como mi pantalla. No es mi culpa, creo esta vez. Querría cambiar ciertas cosas, supongo que a ciertas personas. Ponerme enfrente suya y gritarles: "eh! Despierta, ¿somos amigos o es parte del pasado?". Pero no tengo valor, ni ganas ya. Supongo que me he cansado de tirar del carro de las llamadas, los emails y los sms. Es su tiempo, no el mío, y quizás entonces ya no sea ni siquiera nuestro tiempo.
Mi pantalla es azul, mi días no son grises. Mi vida es lo más parecido al color rosa.
Nunca es para siempre
Y abre tus ojos y me encontrarás con la misma entrega, con la misma voluntad"
Pero como ellos decían, Presuntos Implicados, nunca es para siempre.
Ahí lo dejo, ¿cuantas reflexiones posibles en estas frases, verdad?
¿Cuántos "adioses"?¿Cuántos "hasta pronto"?
Nunca es para siempre, o quizás sí.
Yo sigo creyendo, porque mi amor hacia algunas personas es para siempre, aunque ellos ya no me quieran a mí, ja ja.
¿Quién me ha robado el mes de abril?
Llegan días familiares, días de visitas y desenfreno.
No se para, no hay stop, sólo planes y más planes.
Me gusta y me estresa. Me gusta más que me estresa.
Mi casa se llena, deja de ser ese oasis de paz, ese sitio de mi recreo, y pasa a convertirse en un hogar, con calidez, charlas, discusiones y una niña pequeña, mi primita N.
Hacienda no me devuelve un duro, pero el mes de abril me trae cosas mejores.
O eso espero...
Mi diario parte de tráfico (II)
Breve, pero sin duda explicativo de lo que es la jauría "trafiquil" en la que me muevo a diario en Málaga.
Un ciclomotor, tres personas. En orden: una niña de apenas 3 años, con las manos entre el manillar. El que supongo que será su padre, conduciendo. Y la que supongo que será su madre, detrás del todo.
Todos sin casco, por supuesto (vaya a ser que se nos despeinen estos Mister y Miss Universo).
¿No creéis que abiertamente y sin pudor puedo decir que esa niña es una hija de puta?
Nota de autor: No me meto con la niña, sino con esos engendros que son padres.
Sí, mi Capitán!

¿Qué es un Capitán?
¿Y tú me lo preguntas?
Capitán eres tú, mi Capitán.
Porque cuando un compañero está absolutamente negado de cara al gol (Higuaín acababa de fallar de nuevo dos mano a mano con Palop) él se acerca corriendo, le anima, le grita, y pide al público que le aplauda.
Y el gol cae... y mi Capitán vuelve a sonreir, porque sabe que algo de culpa tiene él de que el Pipita consiga por fin su tanto.
Sí, mi Capitán!
Otra de efemérides

Llegué a Eurocen como quien no quiere la cosa, porque el paro se acababa. Hace de esos dos años, ni más ni menos.
Y ese fue el único trabajo en el que me hicieron caso (aunque para ello creo recordar que quité de mi currículum el título de Periodismo).
Una breve entrevista. D. me esperaba fuera, en el coche, y mi madre en casa. Y por primera vez salía de una entrevista de trabajo pensando que no me desagradaban tanto las condiciones.
Sin embargo no me llamaron cuando dijeron que lo harían (ahora ya sé que eso es habitual en esta empresa, nada sucede cuando debe).
Lo hicieron varios días después, y cogí el teléfono porque estaba feliz, porque acababa de "casi-cerrar" la compra de mi piso.
Un curso del que sólo quedamos tres supervivientes: Anita en mi departamento, Samuel en cualquier otro y yo.
Desde aquel primer día de trabajo, con Jorge ayudándome y la sempiterna Lorena como jefa de equipo, hasta hoy han pasado tantas cosas, tanta gente, tantos disgustos y últimamente tantas risas.
Nada que ver tiene la Diana que entró entonces. Desconfiada ante la gente, temerosa de cada reacción, preocupada por cada llamada. De SIPU al 4408, de Front a Back, de Back a Lady Point.
La trayectoria ha sido amplia, diversa. He aprendido muchas cosas, aunque no parezca que en un sitio así se puede aprender nada.
He aprendido que quien menos creas puede ser un cordero disfrazado de lobo. Que te pisarán si no pisas tú antes (pero me sigo negando a pisar), que lo importante es el "yo" por encima de todo, que no te fíes de nada ni nadie...
Bueno, eso creía. Pero de unos meses a esta parte todo es distinto. Ya hay gente de la que quiero y necesito fiarme, gente que me hacen sentirme como en casa, y que me quitan la pereza de tener que ir a trabajar.
Me río con ellos, discutimos, desvariamos, opinamos, criticamos, y trabajamos!!! Sí, porque pese a lo que algunos puedan pensar realmente esta gente sabe sacar tiempo para todo.
No me arrepiento en absoluto de haber caído en esta empresa. Pero no por los jefes, ni por el trabajo, ni por los incentivos (jaja), sino por ellos, por sus sonrisas, a veces por sus abrazos, y porque son gente que realmente quitan lo gris a cualquier día.
Ya dos años. No sé cuanto me queda. No sé si me queda mucho o poco. Da igual. Es una experiencia inolvidable, en todos los sentidos. El trabajo es sólo eso trabajo, algo que necesitamos para todo lo demás; pero a mí me está dando también otras cosas. Y ya sólo eso es un incentivo de verdad.
Mi diario parte de tráfico (I)
- Un semáforo en verde. Obligación de ir a la izquierda. 2 carriles. Nuestro coche ocupando el izquierdo, una furgoneta blanca el derecho.
Decide que es buen momento para girar completamente el sentido y cruzarse delante de nosotros, obligándonos a un importante frenazo y a un temblor posterior al pensar en lo que podía haber pasado. Íbamos a 50, golpe cuasi frontal, peligro de muerte.
- Calle de 2 carriles. Yo voy por el izquierdo, un coche por la derecha, sin intermitente ni nada se cruza y decide meterse por la calle de la izquierda, obligándome a otro frenazo. Le meto una pitada, me hace un gesto y me manda a donde Cristo perdió el gorro (encima...).
- Medio minuto después, llegando ya a mi casa, calle de un solo sentido; un niñato sin casco (no vaya a ser que se despeine) decide venir en sentido contrario y por el centro de la calle. No me hace falta frenar, ya voy suficientemente despacio viendo que día tras día paso por varios episodios similares.
Siento que seguramente los padres de alguno de estos tres "brillantes" conductores tengan que despedirse de ellos antes de tiempo.
Pero es cuestión de educación, supongo. Siento rabia, cada día me juego la vida por culpa de que otros no consideren que la suya merezca la pena. Si es así, si piensan que no merece la pena, ¿por qué no se estrellan contra un muro y nos dejan vivir a gusto? No se lo deseo, pero no me entristecería. Me estaré haciendo una mala persona...
Días de vino y rosas

Qué pocas cosas hacemos en general con las personas más cercanas, con las que más nos importan.
Somos capaces de quedar a comer/cenar/merendar/desayunar con cualquier buen amigo, o con un amigo a secas, sin importar si llueva o truene, pero luego no quedamos a comer con nuestra madre, por ejemplo.
Somos capaces de irnos de viaje con el primero que conocemos que tiene gustos parecidos a los tuyos, y sin embargo, ¿cuantas veces desde que dejas de ser un niño viajas con tus padres?
Le cuentas tus más recónditos secretos a alguien a quien conociste hace semanas, y de quien a veces ni siquiera sabes los apellidos, pero no abrimos la boca ante nuestra familia si no es para protestar.
No sé, son reflexiones acerca de lo mal que administramos el tiempo, los cariños, las emociones y los amigos.
Se prevé una reestructuración vital, un cambio que ponga las cosas en el orden natural.
Acabó la Semana Santa, llevándose así horas de vueltas para buscar sitio, lluvias (o churrascos impertintentes como dice mi hermano), barbacoa precisamente bajo la lluvia, futbolines vencedores y tiritos de baloncesto, paseos en quad sin pisar el acelerador, viajes iniciales de más de 500 kms, torrijas, partido de baloncesto en Vistalegre, partido de fútbol en el Bernabéu, vistas preciosas en Nueva Sierra, muchas palabras esta vez, muchas necesidades, y lágrimas que se quedaron guardadas en una habitación.
Con la compañía de mi trío imprescindible, de las tres personas que organizan todo y mueven mis hilos de este teatrillo imaginario que a veces es mi vida.
He vuelto a la normalidad, aunque a veces ésta sea más normal que los días extraordinarios.
Todo es relativo, como un día me repitió hasta la saciedad él, el principal director de mi corazón.
La radio
Llamadme loca, pero me entusiasman las tertulias de la radio.
Políticas, deportivas, sociales o del corazón.
Me lo paso pipa oyendo cada cosa que dicen los supuestos expertos de todos y cada uno de los temas.
Porque anteriormente aquel periodista que actuaba como tertuliano ponía sobre la mesa un sinfín de muestras de su especialidad en la materia a tratar. Ahora no. Ahora todos saben de todo, todos son capaces de manejar a la perfección (ay que me da un síncope) todos los temas a debatir. Ya sea fútbol, política o el crecimiento del pimiento... yo qué sé.
Pero el caso es que me río, me altero, sufro y disfruto, oyendo cada mañana la tertulia de "Protagonistas", el programa de Luis del Olmo, en Punto Radio.
Y es que en mi casa sólo se escucha esa emisora, y no por elección, sino por obligación, ya que es la única que se sintoniza correctamente. Cosas de las antenas.
Así he tenido la opción de cada mañana, entre las 9:30 y las 10, escuchar las opiniones más interesantes, las de los oyentes, que saltan al ruedo con rabia, furor, intensidad, y me dejan sin palabras, jaja. Es recomendable, de verdad.
En fin, que me gusta la radio, mucho, muchísimo. Me gusta escucharla desde pequeñita, cuando desayunaba con el informativo de fondo, mis galletas y mi cola-cao; me gustaba trabajar en ella, haciéndome también especialista de todo; me gusta escucharla ahora, para que nunca me sienta sola en mi casa.
Y es una pena que la radio ya no enganche a los jóvenes, una lástima, porque no saben lo que se pierden. Ese universo infinito...
Ser Dios
Quiero ser Dios, o estar en la mente de ella y arreglarlo todo.
Me destrozan sus lágrimas, me matan sus palabras rotas por el dolor.
Joder, quiero ser Dios, que todo vuelva a ser como antes y él deje de sufrir.
Se lo merece, es grande, es increible, el mejor hijo, el mejor hermano, el mejor amigo.
Y no puedo seguir viéndole así, me rompo por dentro. Cada una de sus lágrimas es un pinchazo en mi corazón.
No hay ánimos que dar, no hay palabras de consuelo, sólo la esperanza de que ella recapacite.
Perdón por un post tan personal y críptico, pero tenía la necesidad de soltarlo, como terapia. Uf, estoy volviéndome loca, de terapia en un blog... que me perdonen todos los psicólogos y demás.
Game Over

No soporto a los que piensan que mientras conducen están jugando a la Play Station o a la Xbox.
Algún día se les acabarán las vidas, ¿y entonces?
GAME OVER
Crash

20 de mayo de 1998
Siempre, siempre, recuerda ésta como una fecha ciertamente especial.
Los que, como yo, son frikis totales futboleros entenderán lo que significa recordar fechas en las que tu equipo hizo algo memorable, fantástico, inolvidable.
Pues a lo que voy. El 20 de mayo de 1998 en el Amsterdam Arena, en el minuto 66 de la segunda parte, Pedja Mijatovic hizo una diablura y tras un pase al área, un remate de Roberto Carlos y unos rechaces, marcó el gol que le hizo pasar a la historia del Real Madrid.
32 años después el Madrid ganaba la 7ª Copa de Europa.
Cuando yo nací ya habían pasado 10 años desde que se consiguió la última.
Siempre tuve que escuchar aquello de las Copas en blanco y negro, de las ocasiones desperdiciadas, de la grandeza del club que logra ese título.
Y llegó, cuando todos sabíamos que iba a llegar. Porque el ambiente que durante esa temporada yo viví en el Bernabéu en los partidos de Champions no lo he vuelto a ver en ningún sitio (y dudo que jamás se repita).
Y aquel 20 de mayo hice un examen por la mañana, Opinión Pública, con el ahora muy reconocido Fermín Bouza (lo aprobé, y además puedo decir que fue sin duda mi asignatura favorita). Comí en el Pan's & Company de la Plaza de los Cubos, con compañeros de clase, y perdí el tiempo en la oficina de mi hermano, en la calle Princesa, hasta que se acercó la hora del partido.
Entonces mi hermano, Elena, Teresa y Rossana (esta última pasota total del fútbol, sólo vino para compartir el momento) fuimos a un bar por Moncloa (¿Costa Romana?), también con Julio, un amigo de mi hermano. No me pidáis muchos detalles. La sidra y la sangría corría por nuestra sangre, los nervios, la emoción, el mini siempre en manos de Teresa y el momento más explosivo de mi vida. Es decir, como instante tan breve, no puedo dudarlo: el más impactante. El gol que os decía de Pedja...
No podría describir, aunque quisiera (y creedme que quiero) ese momento, esa alegría incontenible, los gritos, los abrazos, las lágrimas, todo unido en uno. Y lo que faltó hasta el pitido final, que nunca llegaba.
La fiesta posterior fue inolvidable (aunque más lo sería aún la de la 8ª), el camino con champán hacia Cibeles, abrazándote con cualquiera de esos miles de aficionados que había en la calle, encontrándome con Alberto en plena plaza de Cibeles (como encontrar una aguja en un pajar), el paseo a Velázquez para acompañar a Rossana, nuestro baño en un estanque sucio como pocos. Todo, todo, fue espectacular.
Y hoy recuerdo esto con tanto detalle porque acaban de eliminar al Madrid de nuevo de la Champions.
Porque conseguimos la 9ª Copa de Europa un 15 de mayo de 2002 (y que por diversos motivos siempre me hace sentir mal).
Y porque van ya cuatro años sin entrar en cuartos de final.
Quizás no comprendáis mi desazón, es posible, y no me molesta, pero este año tenía especiales esperanzas puestas en este torneo.
Y no me quedo siquiera con la miel en los labios, sino con fotos, recuerdos, vídeos, de un ayer glorioso, de unos momentos únicos, ¿irrepetibles? Espero que no. D. y yo nos merecemos celebrar juntos una Champions, un ascenso y la Liga del Málaga ;)
Buenas noches, y buena suerte
El pasado fue ayer

3 años ya.
¿Quién iba a decirme que mi estancia en Málaga se iba a prolongar (al menos) por 3 años?
Es alucinante cómo pasa el tiempo, y todo lo que ocurre durante ese lapsus, a veces imperceptible, 1095 días.
Me embarqué en una aventura sin saber bien lo que me esperaba, y lo que me he encontrado ha sido una vida más que estable al lado de D. (no, no vivimos juntos, pero casi es una forma de hablar, porque estamos haciendo una convivencia de lo más heterodoxa). Un trabajo, que ya va para dos años (el próximo día 27 se cumplirá dicha efeméride), con sus altibajos, pero que me da tooooodo lo que necesito (calma y dinero). Una casa, que también cumple en breve 2 años (y es que el trabajo y la casa vinieron de la mano, prácticamente). Mucha gente conocida, unos de paso, otros más eternos. Gente que me acompaña en mi forzada y buscada soledad.
He dejado tanto atrás…
He dejado gente que nunca más volverá, y gente que sigue como el primer día.
He dejado a lo que más quiero y extraño, mi madre y mi hermano.
A toda mi familia, con “elementos” nuevos a los que aún no conozco.
He dejado mis paseos por el Retiro, y mis domingos en el Bernabéu, las vistas en moto, y los atascos llenos de pensamientos. Mi Madrid que tanto quiero.
He dejado mucha música (sí, escucho bastante menos música que antes).
He dejado el cine y las cenitas en casa de algunos amigos.
He dejado los cine-fórum en casa de F. y A. (donde ahora también vive S.).
Pero al final, reflexionando, todo eso es recuperable cada vez que voy. Y voy mucho.
Así que nunca se sabe si el regreso será temprano (que es una opción que se está barajando), o si habrá que esperar 3 años más. No lo sé.
Me gustaría, eso sí, recibir más visitas, porque eso es algo de lo que adolezco, pero ya me he aburrido de decirlo. Mi casa está aquí, cerca del Dumbo …, con vistas al campo de Segalerva, y con rayos de sol permanentes, con un centro cercano o lejano según el alcohol y el calor.
3 años en Málaga, el pasado fue ayer. Llegué un viernes, con mi madre en Argentina, despidiendo a mi hermano entre lágrimas en Madrid, lloviendo en Málaga, el coche lleno de vida, un susto en la autovía, una compañera de piso (de primeras muy simpática, luego fue un sinvivir), una televisión gigante que aún hoy me acompaña. Toda una vida en una maleta grande…
El pasado fue ayer, sin duda, ayer mismo.
Con la puerta entreabierta

Este blog tiene la luz apagada y la puerta entreabierta.
Por si vienen mil historias para ser contadas, por si regresan las ganas de escribir, por si se os ocurre qué puedo contar.
Tengo una vela encendida, iluminando el blog, pero no encendáis la luz, que el ambiente así es más íntimo.
Entre la Alhambra y el cielo

Fin de semana en Granada.
Por motivos laborales de D. el sábado por la mañana, muy prontito -a esas horas en las que las carreteras no están aún puestas-, nos marchamos camino de la ciudad nazarí, para ver jugar a unos chavales a ese deporte tan excitante que es el baloncesto.
Finalmente, el baloncesto que jugaron los chavales fue lo que menos vimos.
Resumiendo de la forma más breve posible: Alhambra, paseos, paseos, paseos interminables, maravillosa Alhambra, regreso al pabellón, camino del hotel, lluvia a raudales, calados del todo, trayecto a otro pabellón (en este caso para ver el CB Granada-Real Madrid), camisetas gratis, más lluvia, más paseos, tapas, abrazos, besos, lluvia, frío, dolor, dormir, despertar, desayunar, pasear, bus turístico, Parque de las Ciencias, mala comida, más dolor, más abrazos, muchas fotos, búsqueda del coche, regreso a casa, gran fin de semana.
Ese es mi resumen, completo eh? Jaja, ha estado muy bien, muy divertido, y con un poco de todo. Y como todas las cosas buenas se terminó, y llegó la pena, la soledad y más dolor (y es que me he hecho daño en el pie y apenas puedo plantarlo).
Repetiremos, y para seguir con los viajecitos este finde nos iremos a Madrid de nuevo, que tenemos bautizo del pequeño Marcos. Allá vamos!
Salir a tomar el aire, o como suicidarse

... y Dexter.
Sí, mis vacaciones en esta ocasión tienen como protagonista principal a Dexter. Muchos sabréis a quién me refiero, pero quien aún no haya tenido el placer que corra a bajarse (digo a ver en algún canal) un capítulo de esta serie, otra más de las que enganchan. ¿Cómo quieren así que prefiera salir a la calle que quedarme en casa con D. viendo series como frikies? No es nuestra culpa.
Se van las pequeñas mini-vacaciones que me había ganado. Y ahora hasta julio (si me dan mi ansiada excedencia con rumbo asiático) no hay más. Así que tendré que mentalizarme todo el día de mañana. "Debo trabajar. No llores, no llores, no llores".
Dexter Morgan, mmm, interesante personaje.
Mis vacaciones, unos días excelentes que ya forman parte de mi pasado.
Mención especial también a mi prima A., con la que compartimos el sábado pasado una tarde-noche inolvidable, llena de juegos y carcajadas, como hacía tiempo que no tenía, con una sensación de FAMILIA ya olvidada. Y es que no hay nada como los 11 años bien llevados, con ese toque de ingenuidad y esas ocurrencias aún infantiles (cosas nuestras, como el título del post).
Y ya está. Volví a Denia, donde tan tan feliz he sido, y donde con ÉL estoy descubriendo otra forma de ser feliz. Maravilloso lugar.
Pasaba por aquí
Vengo... y me voy corriendo, que en cuanto acabemos de comer el delicioso ágape que mi madre está preparando nos iremos en dirección a Denia.
Semana de vacaciones, y después del finde en Madrid nos vamos a otra tierra muy mía. A pasear por la playa, a tomar gofres con chocolate en el paseo, a visitar Las Rotas (visita emotiva y obligada).
Y ya está! Que pronto estaremos de vuelta. No os dará tiempo a extrañarnos. Un plisplas, un ¡ya he vuelto! ;)
Pasadlo bien!
Sueño en chino

Desde hace un tiempo sueño en chino. Sí, sí, sueño que digo "ni hao" y "xie xie", que es lo único que creo saber decir.
Sueño en gente con carita sonriente y ojos oblicuos.
Sueño con rollitos de primavera y cerdo agridulce.
Sueño con murallas inmensas y palillos.
Con imitaciones y ropa falsa.
Y me encanta.
Como algunos sabéis, uno de los grandes planes que tengo para este año es el de viajar a China. Empezando por Shanghai, que es donde está P. (a la que se echa taaaaaaaaanto de menos). Y luego que sea lo que Dios o mi dinero quiera.
Pero como hay que ir previendo cualquier detalle, si sabéis cualquier cosa sobre este país y su gente... aquí me tenéis, y aquí tenéis vuestro lugar. Os abro la puerta de mi casa virtual de par en par, para que charlemos un poco sobre China y los chinos, vale?
O sobre cualquier cosa. Tomad asiento, ahora os traigo un cafelito ;)
Comenta que algo queda
A juzgar por la inmensa cantidad de comentarios que dejáis en mi blog, no tengo ninguna duda de que os apasionan todos y cada uno de los temas de los que trato.
Sí, sí, anonadada me hallo. ;)
¿Hay alguien ahí?
Recuerdos del ayer

Cada vez que jugaban el Atlético y el Madrid en el Calderón se daba un hecho reseñable para mis recuerdos de hoy en día.
Daba igual que fuera sábado o domingo, daba igual el resultado final, pero mis amigos y yo nos reuníamos en una u otra casa, unos y otros, todos o algunos, para ver el partido y disfrutar, no tanto del juego (ya que eso pasaba a ser lo de menos), sino de cada una de las ocurrencias.
Es algo inolvidable, y hoy, que acaba de terminar ese Atleti 0 Real 2, vuelvo a acordarme, y a añorar esos momentos.
No lo niego, me entristece haber tenido que oír el partido, sin poder verlo, sola. Parece que la victoria lo es menos, y es que la distancia en días así es grande. Sin mis amigos, sin mi hermano (que me ha mandado un sms, y eso en él es otro triunfo), sin D.
Sí, hemos ganado, la distancia es grande, la victoria es importante, pero yo he perdido una ocasión de estar con ellos de nuevo. ¿Habrán quedado?
Reflexiones

Cómo cuesta escribir cuando sabes que debes, pero no tienes nada especial sobre lo que hablar...
Porque podría -como mi compañero Paco- ponerme a hablar de lo triste que se está volviendo una serie otrora graciosa como "Los hombres de Paco", pero ya lo ha escrito él, y no creo que pueda mejorar su opinión.
O podría seguir hablando de lo rico que estaba el roscón de nata que me tomé (que aquí en Málaga descubro que lo llaman "Rosco", o eso creo).
También podría hablar de fútbol, de cómo el Madrid arrasa en Liga y no es capaz de ganar en Copa (continuando quizás así con la maldición que nos persigue en esa competición).
O escribir sobre música, cine, un disco duro multimedia que es mi nuevo hijo...
Pero lo cierto es que no me apetece demasiado. Tampoco tengo ganas de contar lo DECEPCIONADA (con mayúsculas) que estoy con ciertas personas, con quienes ha comenzado este 2008 una nueva época, sin duda.
La verdad es que si tiro de la manta hay muchos temas que tratar aún, muchos, todos, pero prefiero quedarme con mi Nesquick, la radio de fondo, mi estufita y navegar por la red con mi velero, mientras el sol golpea mi cara y sueño despierta con viajes planeados, amigos añorados y familia ausente...
¿Os subís al velero?
Gracias bro

Escribo de nuevo, y es que esta mañana estoy prolífica. Se nota que estoy en casa y ya he acabado de limpiar y demás tareas "marujiles".
Sólo quiero escribir para agradecer todo, absolutamente todo, a mi hermano.
Que siempre está a mi lado cuando le necesito.
Que nunca me niega la ayuda.
Que no dice no a nada.
Que sonríe, aunque no tenga ganas.
Que me aguanta carros y carretas.
Que me hace llorar y que me hace reir.
Que para mí ha sido como un padre los últimos cinco años.
Gracias por todo, Dani, gracias por ser mi apoyo cuando lo he necesitado, y aún hoy lo necesito.
Te quiero
El Roscón de Reyes

Por fin se han acabado estas fechas.
Me siento más libre, más feliz... más jodida, que hoy trabajo, jaja.
No, de verdad, necesitaba que acabara todo esto. Tenía una presión extraña que se ha tornado en dolor de cuello, y que parece mejorar con el final de las fiestas. O quizás con los regalos de los Reyes, todo sea dicho.
Pero no, no voy a hablar de todo lo que me han traído (he sido buena!!! Los Reyes me lo han demostrado!). Quiero centrarme en el Roscón de Reyes, esa maravilla de la artesanía humana, relleno de nata, y que me vuelve loca, hasta el punto de querer acumular roscones y roscones para todo el año. Porque creo que la magia de este producto reside en tomarlo sólo estos días. Es decir, pegarte el lujo de un roscón con nata sólo durante cinco o seis días. Uf!! Qué delicia.
Vale, no sabía cómo actualizar y lo quería hacer de alguna manera.
Lo dicho: se acabaron las fiestas, probé y volé con el AVE, paseé por mi ciudad natal y volví a mi ciudad adoptiva, estuve con mis amigos y con mi familia, recibí y dí regalos, y hoy trabajo. Maldito Eurocen, hoy trabajo :(
Sed felices!!! No hay otro objetivo en la vida.
Feliz 2008
Pocas palabras quedan horas antes de acabar el año.
Lo que aún no se ha dicho quizás no merezca la pena hacerse ya.
El año se acaba, las esperanzas siguen siendo las mismas, los sentimientos no cambian, son iguales que ayer, y los mismos serán mañana.
Suenan nuevas canciones, eso sí, las de el Cuarteto de Nos, de los que os dejo una canción. Gran descubrimiento de finales de 2007, descubrimiento totalmente casual, hasta puntos insospechados.
Ha sido un gran año, porque estamos vivos, VIVOS. Y eso es maravilloso.
Pasad un buen final de año, y un gran comienzo, y no cambiéis, amigos.
Soleada Navidad
Acabamos de llegar a casa, tras dejar a mi hermano cogiendo el AVE a Madrid, con uno de esos maravillosos billetes por 30€ que anunció Magdalena Álvarez, y de los que muchos niegan su existencia aún hoy. Pues puedo decir que existen, que funcionan y que yo tengo ya varios comprados. :P
Navidad soleada en Málaga, tras una Nochebuena lluviosa, y con una espectacular cena.
Pasó el día, pasó la noche, y la normalidad sigue. La normalidad es ese ente que todos necesitamos para seguir adelante. Porque los sucesos excepcionales nos alteran, para bien o para mal, pero nos convierten en personas distintas, casi personajes.
Y a mí me gusta la normalidad.
Quizás esté siendo la Navidad menos navideña de toda mi vida, pese a que tengo un precioso árbol de Navidad puesto en mi salón, pero lo importante, lo único importante, es evitar el sufrimiento y los malos ratos, y cambiarlos por cariño y sonrisas. Y eso lo he tenido y lo estoy teniendo.
Sin regalos, sin Papá Noel, sin amigos, sin primos, sin cordero, sin conejo, sin turrón, sin polvorones ni mantecados, sin mazapanes.
Una Navidad distinta, pero una buena Navidad, a fin de cuentas. Como cualquier otro día, y esa normalidad -ya os lo he dicho- , me gusta.
Pasadlo bien.
Que llegan!!!
Bueno, bueno, gracias a los que han colaborado en resolver el pequeño misterio "REC", tanto por email, como en persona.
Como decía alguna compañera de trabajo, esto debe tratarse de una magnífica campaña promocional... y no me extrañaría que así fuera.
Estoy feliz, rematadamente feliz, y eso es algo que no podía decir desde hace varios meses. El motivo es la luz detrás del túnel, un túnel de análisis y visitas que se ha resuelto positivamente. Aunque queda una mancha importante: todo fue un error.
A quien quiera más información sólo tiene que contactar directamente conmigo: a través de email, en persona o por una llamada de teléfono (si es por la mañana mejor, que luego decís que no cojo el teléfono, y es cierto, pero es que por la tarde y por la noche no tengo ganas de hablar por el dichoso aparatito).
Y eso, que tengo motivos de sobra para la felicidad, por mucho que los portátiles, las X-boxes y demás aparatos eléctricos quieran quitarme este ratito de magia.
Además, tengo a mi madre en Málaga, lo que supone -aparte de su compañía, siempre agradable- unas maravillosas comidas, y una casa cálida cuando llego de trabajar (y no el averno en que se había convertido estos días).
A otra cosa, que parece que en el post anterior no me expliqué: P.C. es mi forma de decir "por cierto", ya que es una expresión que repito muy a menudo. No, no es "pedazo de cabrones" como mi hermano insinuó, ni "Paco Cuenca", como el amigo Becquer dijo, jaja.
Bueno, que os dejo, que tengo que ir a hacer unas tareas... nos vemos pronto!!!
Y todo lo demás
Estoy en Madrid. Cambiando el calor, o casi, de Málaga, por el frío de mi ciudad.
Pero la casa es tan cálida, y los mimos de mi madre, y las miradas de mi hermano, y los abrazos de A., que me siento abrigada. Aunque sin D. cada día me cuesta más.
Me asusta y me apasiona, a partes iguales, el posible regreso a Madrid, una idea que nos ronda la cabeza cada vez más, de un tiempo a esta parte.
La analizo, la estudio, la sopeso, y sé que al final serían todo alegrías, pero... creo que ya no pertenezco a ningún sitio, o quizás esté completamente repartida entre dos.
Quiero decir que estoy en Madrid y añoro Málaga, y estoy en Málaga y extraño Madrid. Un poco y un todo.
Y todo lo demás...
El fin de los días grises y No hombre no!!!
Sello mi alianza con esta web, y a partir de ahora también me podréis encontrar navegando a través de este enlace.
Anda, ponedlo en favoritos!!!
http://elfindelosdiasgrises.nombreno.com
Gracias!!!
Crash!
Pasaba por aquí y me he dicho: "voy a saludar a los pocos lectores que atesoro".
Sí, porque que haya gente que te lee es un tesoro, igual que los buenos amigos son un tesoro, una pareja que te comprende y te ama es un tesoro, y todas esas cosas que todos queremos creer.
Pero sí, que te lean es un tesoro. Porque una acostumbraba a escribir sus cosas cuando era bien pequeña, ya fuera en un diario, o en cartas a las amigas, o en cartas a las amigas que nunca se enviaban. Y escribía sin parar (de ahí que tenga pasión absoluta por los bolígrafos). Y pocas veces releía lo que había escrito, y si lo hacía apenas me reconocía en ello.
Ahora, por suerte, existen los blogs, y todos aquellos que escribíamos para nosotros lo hacemos para un público anónimo que cada vez lo es menos.
Probadlo. Id a vuestros primeros post, luego id a los del centro y finalmente acabad con alguno de esta semana.
Claro que sí, sois vosotros mismos, pero ¿habéis visto las diferencias?
Esas mismas diferencias son las que tenemos en nuestra vida, y las plasmamos con letras.
Vaya, he filosofeado... y me siento bien. Pasad buen fin de semana. Yo vuelvo a casita, a pasar más frío que aquí, seguro.
Vuelvo a Madrid
P.D.: El título no es por nada, me gusta esa expresión, a que suena bien?
Otra: Esta semana he visto 3 pelis en el cine, y todas gratis:"El orfanato", "Cecilie" y "REC". Mmm, interesantes cuanto menos.
Ah! Y celebré el cumple de D., qué rico mi niño, con sus 23 añitos y esa sonrisa tan maravillosa. Feliz cumpleaños de nuevo Dani, gracias por todo. No me digas!!!
Tan cerca de mí
Pedro Guerra me recuerda a T. y a Budapest, a puentes y risas, a conciertos en Murcia y canciones en todos lados.
T. me recuerda a Hoyo de Manzanares, a mi facultad, a Bruselas, a pollo con especias, a cantautores, a miedo al compromiso, a sinceridad, a más risas.
A complicidad, a lejanía, a cariño, a puentes y copas tiradas al Danubio, a Praha en solitario, a lágrimas, a su pasión al vivir, a su magia, a sus tiradas de cartas, a Amsterdam, a abrazos.
T. me recuerda a amistad, y a ese cd que tanto resumía lo que sería nuestra vida "Tan cerca de mí".
Te echo de menos T., y siempre, siempre, me acuerdo de ti. Me debes una visita, y yo te debo cientos...
La lectura
Me encantaría sacar tiempo para leer más.
Pero tengo que limpiar la casa, y además cocinar, y hacer la compra, y a eso uno que mis ratos de ocio también los lleno con películas, series y tonterías varias.
Que me encanta tumbarme y no hacer nada, encender una vela y apagar la luz. Y dormirme en esa sombra iluminada por lo incandescente.
Qué bonita palabra: incandescente.
Sí, me gustaría leer más. Pero soy vaga, y prefiero hacer otras cosas, aunque luego me arrepienta.
Incandescencia, es precioso.
4 de noviembre

Mientras D. duerme en el sillón de mi salón (no, no nos hemos enfadado. Somos frikis y nos hemos quedado dormidos allí, pero es que si hubiérais probado mi sillón lo entenderíais), navego y navego por internet. Y me aburro. Y es que esto ya no es lo que era. Qué pocas cosas interesantes hay. Ni aquel foro que sirvió de plataforma a la historia de mi vida, ni aquel otro que me entretenía con sus peleas, ni nada de nada. Me aburre soberanamente la red de redes.
Siempre quedan los blogs, cierto, pero os habéis dado cuenta de que los fines de semana apenas hay actualizaciones. Me pregunto si es que todo el mundo actualiza en el curro o qué pasa. Dudas...
Me quedaré con la luz en la ventana; Benjamin Biolay; la manta tapando mis piernas; el nuevo móvil que no es para mí, sino para mi madre, y que no suena desde hace días; el paseo cercano por el Rastro malagueño; el partido Málaga-Numancia; estar con él; y vivir un domingo en esta, mi otra ciudad.
Internet me aburre. Creo que me aburren cada vez más todas las cosas, todas las personas, y entiendo muy bien a D. cuando dice que tendríamos que irnos a vivir a otro país, huir un poco, y ver si de verdad la gente te echa en falta.
Porque yo lo que echo en falta es que se acuerden de mí. Quizás sí, quizás sea que me llego a sentir sola, porque no noto las respuestas que necesito, porque no llegan las llamadas, ni los sms, ni las visitas. Todo se queda en el "a ver si nos vemos". Y me entristezco.
Pero tras la tristeza vendrá la sonrisa, o eso quiero creer.
Sin sentido
Domingo para mí al 100%. Y eso en parte es necesario, aunque eso no quiere decir que sea bueno. Yo me entiendo.
D. se levanta pronto y se marcha a Granada, a sufrir una nueva decepción de su equipo, y van varias ya , con lo poco que llevamos de temporada. Su voz me acompaña todo el día, y es que la soledad es sólo física, porque me ha dado tiempo a hablar con él, con mi madre, con mi prima L., y con mi hermano. Dichoso y maravilloso invento el teléfono.
Me encanta mi casa, mis espacios, mi propia compañía. Y sin embargo hay algo que falla, y no sé qué es. O sí, pero me cuesta reconocerlo. Quiero estar aquí y allí, con él y con todos, sola y acompañada.
Son dualidades, contradicciones, distancia y dolor.
Crearía una ciudad en el medio de la nada, en el medio de todo. Donde pudiéramos estar todos juntos, donde confluyera lo mejor de cada mundo. Pero esa es una utopía que a diario sueñan los sabios... y que nadie aún ha logrado para sí.
Supongo que en cierto modo es la infelicidad propiciada por la felicidad. Cuando todo va bien hay que buscar algo con lo que mostrarnos descontentos. O al menos así soy yo, rebelde sin causa. Soy feliz y no quiero creérmelo del todo. Y me angustio en ocasiones pensando en posibles fallos del mañana, cuando el hoy sólo me ofrece bondades.
Ni yo me entiendo.
Mi oportunismo y yo

Pues sí, oportunista como nunca, pero estas cosas ocurren cuando se tiene que aguantar semana tras semana a periodistas sin el más mínimo sentido de la objetividad, y ni de la deportividad siquiera.
Estas cosas ocurren cuando todo el mundo se vuelca con un deporte al que dudo mucho que se deba denominar así.
Esto sucede cuando todos se vuelven unos victimistas y llorones de tomo y lomo.
Joder, qué feliz me hace que Kimi hoy se haya llevado el Campeonato del Mundo de F1. Alonso, ni 1º ni 2º, 3º... y gracias por todo.
Ese Raikkonen!!!
Perdidos y encontrados

Decididamente debería haber escrito cada cosa que se me ocurrió, y que me ocurrió, en el mismo momento.
Pero no lo hice, y entonces me encuentro ahora con unas cuantas historias que contar, pero sin muchas ganas de hacerlo.
He estado dos semanas de vacaciones, donde los amigos, los niños, la familia, "Lost" y la gastronomía han ocupado una parte importantísima.
Pero eso se acabó. Poco a poco quizás recopile por aquí cada lugar en el que he comido, ese asiático, ese brasileño, ese buffet libre de comida china con wok, el pescaíto, mmm, se me hace de nuevo la boca agua. Será en otro momento.
He pasado unos días increibles, todos ellos, ha sido divertido, entrañable, emotivo, perfecto.
Ahora ha acabado y hoy he vuelto por fin al trabajo. No ha sido el regreso soñado, porque los cambios han minado la moral de buena parte de mis compañeros. Sin duda, se va a provocar una enorme fractura entre el grupo, y es una verdadera pena, porque últimamente había un rollo de lo más interesante, vaya, que ir a trabajar había dejado de ser incómodo.
Pierdo dinero, pero pierdo de vista los sábados, y eso para mí vale mucho más que cualquier euro que me ofrezcan. Estoy feliz.
Por otro lado, sigo soñando cada día con mi viaje a Shanghai. Lo veo tan factible, tan exótico, tan imprescindible, que me sirve como acicate para esforzarme en conseguirlo.
Y nada más, lavadoras nuevas que llegarán, coches que pasan una revisión mucho más cara de lo esperada, y un concierto mágico de Héroes del Silencio a la vuelta de la esquina. Sevilla, 20 de octubre. Ahí estaremos, gritando "Sirena varada", entre otros regalitos.
Pero esa es otra historia, y deberá ser contada en otro momento.
Cosas de Málaga

Vengo con una noticia de esas impactantes, de las que hacen que te eches a reir, o a llorar, pero que te bajan a la tierra, y te recuerdan que España es diferente, y Málaga ni te cuento.
Resumo y luego pongo el link.
La NBA organiza un tour por Europa, para que los distintos equipos de su competición jueguen contra equipos FIBA. A Málaga le toca en suerte uno de sus partidos, Unicaja de Málaga-Memhis de Grizzlies, el equipo de Gasol, para que todos sepáis de lo que hablo.
Para promocionar el partido y sus productos se coloca en plena Plaza del Marqués de Larios (para que me entendáis, centro puro y duro histórico de la ciudad) un enorme, inmenso, gigantesco balón de baloncesto de ¡2 metros de diámetro!
Pues al grano: lo han robado. Sí, así, como suena. Se han llevado de un sitio plagado de gente un balón de 2 metros de diámetro... alucinante!!!
http://www.20minutos.es/noticia/287569/0/Robo/balon/NBA/
Manga larga
Vuelvo a Málaga, desterrando de mi vestuario la manga larga, la poca manga larga que he podido ponerme en madrid.
Se va esa brisa fresca y nos recibe un sol respondón.
Me quedo sola, por primera vez en tres semanas, con miedo por no saber si podré con ello, o si me he vuelto una mujer temerosa.
Supero las primeras horas, me sirve para ello cada palabra que mi madre en estas tres semanas me ha repetido, los resultados y las apariencias. Eso es más que suficiente.
Me quedo sola, con las palabras, los abrazos, las caricias y la comida congelada.
Con ganas de utilizar mi nueva manta, mi nuevo organizador para el armario, mi nueva colonia, mis viejos platos.
Son muchos kilómetros de distancia, pero más son los que hay entre mi hermano y su chica, y ellos los llevan bien.
Hablaba con D. estos días, en ese pequeño paraíso que ha sido la que fuera la habitación de mi hermano en Madrid. Hablaba con D., como decía, de la necesidad que tenemos de sentir que también en Málaga tenemos los amigos que tenemos en Madrid. Hablábamos mucho, en ese cuarto, en Sol, en Plaza de España, en la Rosaleda del Retiro, en la Plaza del Ángel Caído, en el estanque.
Hablábamos porque lo necesitábamos, y las palabras se peleaban por salir. Al final todas llegaban a meta, y se sellaba con un beso.
Han sido unos días preciosos, unas vacaciones necesarios y ahorradoras, de cara a un viaje a Shanghai.
Ahora nos quedan días de ajetreo, pero ya en Málaga. Cambio de nuevo mi ciudad por mi ciudad, su ciudad por su ciudad, porque ambos somos ya de los dos sitios.
Y para demostrarlo, he ido a La Rosaleda a ver una nueva victoria de mi Málaga, de su Málaga. Y ya son siete de siete. Y las sonrisas que han asomado al balcón bien merecen todos los esfuerzos y todos los kilómetros.
Seguiremos informando, de momento aviso: he vuelto a guardar la manga larga.
Mejor
Voy mejor.
Las noticias en torno mía van mejorando, aunque quedan resquicios, y de los grandes, que no se superan en una semana, ni en miles de semanas quizás.
Pero hoy sonrío con un peso menos, y me doy a la vez cabezazos contra la pared por las montañas que he creado de un granito de arena.
Prefiero esto a haber tenido razón.
Me voy de vacaciones. Cuando hoy salga a las 21:45 de mi trabajo dejaré atrás esas puertas hasta el lunes 15 de octubre. No sé en qué condiciones volveré, no sé cual será entonces mi labor, pero me importa poco si me reporta una nómina mensual.
El trabajo es sólo eso.
Ah! Debo, tengo, me obligo, a hablar del discazo del Maestro Andrés. Volviendo a las andadas. Enamorado me hallo de sus nuevas canciones y sus palabras de siempre. Gracias loco.
Queda...
Queda tan poco para mis vacaciones...
Y menos aún para la gala de Gran Hermano.
Un poco menos para el partido del Madrid contra el Betis.
Y toda una vida por delante.
La mala vida
Que las rachas, buenas o malas, son ley de vida es algo que cada vez menos se puede discutir.
Lo bueno, lo necesario para seguir viviendo, es que se combinan con acontecimientos del bando opuesto.
Sin embargo, la tristeza me embarga, y mi prima L. pierde a D., ya sin remisión, ya sin solución, sin marcha atrás pero con cuenta atrás.
Y mirar hacia delante parece un milagro, porque cuando sueñas toda la vida con la felicidad y la consigues, la acaricias, la abrazas, la tomas como tuya, cuesta entender que deben robártela. Ni cinco meses y ahora toda una vida destrozada. O dos, o tres, o más. Porque el dolor de mi prima L. es mi dolor, y mi pena se extiende entonces a más gente.
No puedo sonreir cuando ella va a llorar ríos por D. Se nos va D., sin dejar de respirar, pero nos lo quitan. La vida no ha sido justa con L., ni mucho menos. Y yo me siento tan triste...
Sólo gracias
Gracias a todos mis amigos, a todos los que han pensado en mí en estos días.
Gracias, de mi parte y de parte de D.
Gracias por eso, por ser nuestros amigos. Es lo más grande del mundo.
Málaga, La Bombonera...

Soy abonada del Málaga C.F.. Sí, es mi nueva adquisición. Un flamante y económico abono para ver toda la temporada a este equipo de 2ª división.
Y hoy me he estrenado con mucho calor, un compañero pesado e inculto, D. y su papi, y una victoria ilusionante por 3-0.
Es sólo el principio. Y me ha gustado. Poder compartir otra cosa más con D., siendo como somos ambos tan aficionados a este deporte basura.
Dos equipos, dos ciudades, dos vidas... Madrid y Málaga, dos pasiones.
Tocando fondo

Tú piensas que tocas fondo, que va a ser difícil levantar la cabeza y sonreir de cara al resto.
Pero hay quien dice que debes sonreir para dar la nota frente al resto.
Pides un amigo y recibes unos cuantos. Sus palabras, sus sonrisas, sus ánimos, sus abrazos a través de un teléfono o de un sms, sus regalos en forma de blog.
Lo paso mal, lloro, me hundo, sufro como nunca, o como antaño. Y ellos me recogen del barrizal para obligarme a levantar la cabeza.
Lo que tiene tocar fondo es que debes levantarte luego. Tengo miedo, pero tengo amigos. Y eso es tanto...
Y no me crees
Muchos días han pasado ya. Muchos. Y parece todo tan lejano.
Primero mi hermano y P., días de paseos eternos, de calor y playa, de quemaduras, de Xbox 360 y Fifa, de fútbol en la tele y comidas para engordar. De confidencias y tes, de sueños, de ideas, de planes, de amor fraterno.
Después mis amigos S. y D., comenzando por un concierto multitudinario y continuando por días, tardes y noches de Feria, de "Cortojal", de borracheras hipergraciosas, de pasta cocinada en casa, de Tintito, de mojitos y caipirinhas, de lágrimas y carcajadas, de abrazos y demostraciones de afecto continúo, de charlas melancólicas, de "premios que tocan seguro", de Perrita Cursi.
Días que coincidieron con la visita de R. y J., sorprendente por inesperada y por tremendamente divertida, con cigarritos de la felicidad incluídos y fotos de mi sobrino A.
Han sido unos días preciosos. Han sido unas personas excepcionales, que me hacen reencontrarme con la felicidad, olvidar mi pequeña gran crisis. Necesitaba algo así, para comprender que la distancia es dura pero siempre habrá alguien que te tienda la mano, o aparezca para mirarte a los ojos y decirte que estará a tu lado cuando sea.
Chulapos

San Cayetano, San Lorenzo y La Virgen de la Paloma.
Y las fiestas más castizas llegan.
Desconocidas seguramente para casi todo el mundo, ya que en Madrid no somos muy dados a tener ese tipo de fiestas que se dan cada año en los pueblos y ciudades de España. Y sin embargo son unas fiestas maravillosas, recomendables para niños y mayores.
No tienen mucho que ver con las fiestas tradicionales, no son los sanfermines ni las Fallas, ni siquiera se parecen a la Feria de Málaga que en nada comienza. Pero son las fiestas de mi ciudad, y por ello viene a cuento que las recuerde en mi espacio.
Esos chulapos guapos...
Mi lucha
Mientras juego al Literati pienso en posibles planes a realizar con mi hermano y su chica, quienes mañana ponen sus pies en Málaga.
Son muchas las cosas que podemos hacer juntos, pero eso es lo de menos, lo mejor es que estarán aquí, y eso es genial.
No escribiré mucho estos días. Primero por su visita, y luego porque tengo otra visita más de unos amigos a finales de semana.
Más que nunca lo necesitaba, de verdad. Mis ánimos flaquean porque mi cabeza no rige como debiera. No estoy en mi mejor momento, y no puedo decir que no tenga motivos para ser feliz. Los tengo, y muchos, todos podría decir. Pero lo irracional en mí es más fuerte. Y en este caso me está haciendo mucho daño, mucho.
A mí, y a los que me quieren y están a mi lado. Porque sufro, y les hago sufrir a ellos.
Querría ser de otra manera. Querría no pensar tanto y disfrutar más. Dejarme llevar e ignorar todo lo malo. Pero no puedo.
Y no tengo otra lucha mayor hoy en día, en mi vida, que superar esto. Y lo tengo que hacer, por ellos, pero sobre todo por mí.
Mi lucha. Llevo en ello mucho tiempo, pero ahora más que nunca afronto MI LUCHA
Esperanza

¡Bien, bien, bien!
A falta de una última prueba puedo decir que todo en el pequeño D. es absolutamente normal!!
Soy feliz!!! Olé prima L., todo tiene que salir bien, cuidándole quienes le cuidan.
Además, para alegrar más aún la semana: se vendrán mi hermano y su chica unos días aquí a Málaga conmigo.
¡Y el nene empieza hoy a trabajar en ACB.com!
¿Por qué las buenas noticias vienen de golpe?
Ángel de la guarda a tiempo completo
No sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos. Mentira.
Sí lo sabemos, pero a veces nuestra memoria es frágil. Como la vida misma.
Qué fragilidad. Disfrutar un nacimiento, sentir como propio lo que no es de tu sangre. Reir y llorar, tocando su manita. Llamarle por su nombre, aunque su nombre sea otro. Y de repente, llorar lágrimas de sangre por noticias que no acaban de confirmarse. El pequeño D. no está tan mal como nos hacían pensar. Y yo quiero reir bien fuerte por mi prima L., que es tan buena que no merece ni un gramo de malas noticias en su mercado de la vida.
La levedad de la vida... "somos levedad" decía Manolo García (por cierto, esta semana he conocido que otro D. importante en mi vida se casa en septiembre, por fin. Me acuerdo de él por Manolo, me hice fan por su culpa).
Una conducción tranquila, vas al trabajo, miras por el retrovisor para regresar al carril derecho porque no tienes ninguna prisa. El coche del carril izquierdo que tienes delante frena justo mientras tú miras el dichoso retrovisor, y te encuentras pegando un frenazo y un volantazo que hacen al coche un asesino sin control.
Pero mi ángel de la guarda trabaja a tiempo completo, y consigue controlar mi coche, por medio de mis manos, cuando el coche de delante y el guardarrailes parecían más cercanos que nunca. He temblado, he tenido mucho miedo. Pero tengo un ángel de la guarda excepcional.
Somos levedad... y tanto que lo somos.
Disquisiciones

Con olas de calor o sin ellas.
Con viajes o sin ellos.
Con planes de viajes futuros o sin ellos.
Con ruedas gastadas o sin ellas.
Con gasolina o sin ella.
Con fútbol o sin él.
Con vacaciones o sin ellas.
Con él y con él.
Sin ser nada original
Como leía el otro día en otro blog (http://blogs.ya.com/amihermanotxingu/) "Los blogs no son para el verano".
Porque hay menos ganas de escribir (y quizás muchas más cosas que contar), porque hay pocas personas que dediquen su tiempo a leer, porque no, simplemente.
Una pena, que un elemento tan interesante como éste esté tan delimitado por las fechas.
Quizás es otra señal más de la vida...
Aprende
Siempre me lo dijo mi padre, siempre lo he escuchado: es casi más importante saber ganar que saber perder.
De hecho quizás algunos nos acostumbramos más a perder que a ganar.
Pero hay que aprender. Y me da pena ver hoy la actitud de un piloto excepcional, pero una persona que no demuestra lo mismo en sus actos.
Lo siento, pero me decepciona la actitud prepotente e innecesaria de Fernando Alonso después de ganar de manera brillante.
Feo detalle, lo podréis ver en todas las teles, en todos los periódicos, en todos sitios vaya.
Aprende Fernando, perder no es bonito, pero no saber ganar es una derrota aún mayor.
Una partida de Trivial
"Qué aburrida esta tarde
tan gris no apetece salir,
llueve ahí fuera.
El verano pasó como un rayo de luz
montado en bicicleta.
Hoy no hay nada que hacer,
que escuchar, ni que ver,
una tarde cualquiera.
El otoño llegó con su alfombra marrón
tendida en las aceras,
y el teléfono suena por fin.
Dos amigos y un plan para mí,
y además una amiga que quiere también venir.
Una partida de Risk, un >Trivial, un Parchís, conquistaré tu país,
montones de preguntas sobre ti,
mezclar tus fichas con las mías,
bajo la mesa tramposas tus caricias.
Y aquella tarde tan gris
se llenó de color nos hicimos amigos
y el invierno pasamos pidiendo:
objetivos, estrategia, respuesta y quesitos.
Después llegaron las citas,
los parques, los cines, quedar como amigos,
y en primavera lancé mis dados, salieron seises
y nos besamos.
Y ahora en tardes así nos juntamos los cuatro,
llamamos a amigos recién separados
y en un periquete les vemos casados"
No, no es una tarde gris. Sin embargo hoy he tenido un día de esos que me han recordado a nuestras antiguas partidas de Risk, Monopoly y Trivial, aderezadas de charlas y calor.
Hoy han venido unos compañeros de trabajo a casa para una comida organizada con meses de antelación, y que aun así ha presentado importantes bajas, y es que comprometerse a quedar y luego no venir está a la orden del día.
Hemos mezclado comidas variadas, con helado de kinder de la mejor (Inma) y una eterna partida de Trivial, que he ganado, aunque creo que con cierta permisividad del visitante, debido a mi condición de anfitriona de la "I quedada de currantes 4408".
Ha sido divertido, muy apta para la repetición, y sobre todo muy natural. Y eso en los días que vivimos se agradece sobremanera.
No quiero amigos íntimos, quiero gente con la que poder conversar, sin más, con la que poder reir, que ya es mucho. Y hoy he tenido una perfecta ración de ello.
A veces tengo que huir porque no puedo más
De una despedida telefónica a mi paradisiaca playa. Mi familia, mis amigos, mis charlas telefónicas con risas y broncas a partes iguales, la paella, el tinto con limón, las cremas solares con alto factor de protección, los periódicos y los dominicales, las fotos para los amigos que vienen, las añoranzas, las lágrimas de soledad, las sonrisas de melancolía, los bombones sin leche condensada, las anécdotas de ese pasado juvenil, las historias de viajes y los miedos del futuro, las nueras recién conocidas, mi tía, la visita a Las Rotas, los abrazos a mi madre, el dolor de cuello, los viajes en coche, llenar el depósito, arreglar la luz de freno, que se acaben mi botella de agua, que me ponga morena, que no deje de pensar en él, ni en ellos, la camarera sinvergüenza, la final de la Copa América, hablar con mi prima, reirme y hacerme feliz su felicidad, las amigas de mi madre, los miles de toques al teléfono, los sueños, las ausencias, las conversaciones, y las despedidas que no se hacen porque se nos hace tarde.
Tres días de huída. tres días maravillosos, y una madre y un hermano que no me los merezco.
A vueltas con los viajes
Como todos los años ha llegado ese momento, el día en que D. se marcha de viaje con su padre.
Yo me alegro mucho por él, porque me encanta esa complicidad que tienen ambos, que les permite soñar cada año con un nuevo país que "conquistar".
Pero yo me quedo triste, desubicada, perdida. Aunque sé que es poco tiempo, ya empiezo a contar los días que nos quedan para reencontrarnos, que es siempre un momento precioso.
De momento, en un rato me marcho al trabajo, con mi cuello dolorido (empeorado además tras una horrible caída que casi supone algo peor) y el corazón dañado. Y mañana me voy con mi madre, la más grande, a Denia, a encontrarme con mi hermano y abrazarle con fuerza, y a pasar unos días especiales hasta el martes, que volveré a esta Málaga vacía sin él.
Es la vida, soy dependiente, y todos los años a estas alturas me doy cuenta de ello.
La incesante búsqueda
El sueño llega cuando menos lo buscas... y cuando quieres dormir los ojos no se cierran.
La incesante búsqueda
Odio
¿En qué mundo vivimos cuando piensas en unas vacaciones y te encuentras de frente con la muerte?
No son accidentes, ni siquiera mala suerte, ni mucho menos el destino. Es la asquerosa maldad, en estado puro.
Yo leo estas cosas y se me viene abajo todo. Adiós a la ilusión, a los sueños, a la esperanza.
Un mundo mejor no es posible, es mentira.
http://elmundo.es/elmundo/2007/07/02/internacional/1183388826.html
Desvaríos
A veces me da por analizar mi vida, mis amigos, mis ausencias y mis presencias. Y cuando lo hago y me encuentro moderadamente optimista comprendo que tengo una gran suerte.
El problema viene cuando ese "estudio" tan personal lo realizo en días en los que, sin saber porqué, los ánimos están más bajos y sólo tienes ganas de llorar.
La distancia hace mucho daño a veces, y con los años estoy comprendiendo tantas y tantas palabras que mi madre me decía y que yo me negaba a creer. Cuantas discusiones en torno a ello! Y ahora le tengo que dar la razón.
A la vez comprendo que estoy volcándome más en mi familia, quizás porque ellos me permiten ser como soy, y sobre todo disfrutar de mi felicidad sin reprocharme nada en absoluto.
Son tantas cosas, tantos pensamientos. El que más me asalta es uno: las pocas personas que me han venido a ver a mi casa, o también las pocas veces. Sé que estoy lejos, pero a veces la distancia es otra cosa. Lo dice una que se ha hecho miles y miles de kilómetros en ocasiones para ver a sus amigos.
No sé, estoy de bajón, y nadie tiene la culpa. Bueno, si hay un culpable es sólo para lo bueno: D., él, siempre él, que con su constancia y su abrigo no me deja que caiga más aún. Es tan grande el niño que hay quien todavía no ha entendido que lo nuestro es maravilloso. Gracias D., gracias mi vida.
Sin el DNI a cuestas

Nuestro particular tour ha sido duro, pero sin duda ha merecido mucho la pena.
Ese largo paseo entre Málaga, Madrid y Oviedo se ha teñido de alegría, de complicidad, de confianza. Y de buenos alimentos!!!
Qué bien se come en Asturias, qué bonita es la capital del Principado y cómo duelen los pies cuando utilizas unos zapatos nuevos.
Todo eso da como resultado final un mejunje de felicidad, cansancio y añoranza.
Y una P. casada y contenta. Emocionada y feliz.
Ya estoy en casa, donde el calor abrasa con una fuerza que ya no recordaba.
Por primera vez en más de diez días estoy sola, y cada día esta sensación -que antes me embriagaba y me hacía sentirme mejor- me gusta menos.
Supongo que todo son etapas, y para no agobiarme y pensar en esa soledad estoy pensando en que tengo que renovarme el DNI y el pasaporte, todo de golpe y si es posible en menos de tres días.
Pequeños inconvenientes:
- No tengo fotos y no recuerdo ningún sitio cercano donde poder hacerlas a un precio módico.
- Desconozco si la comisaría donde se hacían esos trámites siguen de obras o no.
- Me van a cobrar un dinero que ahora mismo, después de la boda, no tengo.
En fin, pequeños asuntos que se resolverán sin mayor incidencia (o eso espero, que ya sabemos como es ésto de la burocracia).
Ah, se me olvidaba. Los madridistas seguimos de enhorabuena. Ayer cayó la Liga ACB en el Palau. Baloncesto y fútbol de nuevo unidos en la victoria, y el presidente más pésimo de los últimos años dándonos lo único que nos puede hacer olvidar que deseamos con todas nuestras fuerzas que se vaya (no, no debería generalizar, pero lo hago!): campeonatos.
Ya para acabar, hoy he visto un ratito a mi prima A., y D. la ha conocido. Tenía ganas. Es una niña maravillosa, y a mí me llena de vida saber que en cierto modo he formado parte de su educación. Sí, soy feliz, pero me siento algo extraña. ¿Quién se viene a verme?
Oviedo

En dos días me voy a Oviedo. Y me voy a la boda de una amiga muy especial.
Una de esas personas que normalmente tendría que haber pasado por mi vida como una más de las que conoces cuando veraneas.
Pero será porque mis veraneos no han sido convencionales -ni por el lugar, ni por la gente, ni por mí misma- que puedo decir con la voz bien alta y segura de todo que tengo dos amigas increibles de esos tiempos.
Y si el año pasado en Valencia se casaba N. (o E., depende de cada uno), este año se me casa P.
Es un momento de alegría, porque viajo a una ciudad que me entusiasma y en la que tengo recuerdos imborrables, me reencuentro con esas dos personas tan importantes, presento a D. por fin (P. no le conoce!!!), y es una escapada, un final de trayecto. Se acaban los exámenes, vuelven las vacaciones!!!
Me gusta tener la suerte, inmensa suerte, de poder tener a estas dos personas a mi lado, y de formar parte del que puede ser el día más bonito en la vida de P. Enhorabuena y gracias, gracias y enhorabuena. Que las cosas no cambien nunca, que cada año soñemos con ese breve y efímero abrazo en Denia, en nuestro pequeño paraíso al que tanto debemos.
Sólo dos días, nada más.
Sal ya
Hoy no es un buen día para que llueve como lo está haciendo.
Hoy necesitaba el sol como el aire para respirar. Quizás por eso hoy no respiro mucho, porque este aire no es el que me sirve.
Necesito el sol, hoy sí, y mañana que llueva todo lo que sea. Pero sol, sonríeme, por favor.
VIVE
Es sin duda lo más inteligente que le puedes decir a quien quieres. Y a mí me lo han dicho, me lo han repetido y quiero hacerlo: Vive Diana, vive.
Qué fácil parece, no?
Gracias papá
Es el deporte un motor que mueve muchos corazones, muchas almas, muchas emociones, e incluso ilusiones.
Entre el fútbol y el baloncesto se mueven mis impulsos. No lo niego, soy futbolera empedernida, amante de este deporte hasta decir basta. Y por ello agradeceré siempre a mi padre que me metiera en la sangre el amor hacia este denostado ejercicio.
Esta tarde-noche mis emociones han viajado a la velocidad de la luz. He llorado, he reído, he sufrido, he llorado y reído en el mismo instante, me he callado, he sollozado, he hecho una mueca, un gesto de disgusto...
El equipo filial del Madrid ha certificado el descenso a Segunda B. Una pena, injusto incluso si nos atenemos al juego realizado en ocasiones, pero en el fútbol la veteranía es un grado, y el Castilla adolecía de eso más que de nada. Espero con ansia un pronto ascenso, que celebraré como lo hice hace dos temporadas.
A la misma hora el Málaga aseguraba la permanencia en Segunda, en una de las temporadas más difíciles de los últimos tiempos, por motivos económicos que incluso han puesto en duda la continuidad del club. Yo estaba hoy en La Rosaleda, con D. y su padre, viéndoles sufrir, viéndole llorar. Y hemos podido abrazarnos para celebrar como una explosión de alegría el gol del empate. No lo he podido evitar, las lágrimas han brotado, he comprendido lo duro que es luchar por algo que no es un título de Liga o Copa de Europa. Quizás más noble, qué más da, un objetivo distinto, una alegría increible.
Corriendo hemos ido a mi casa, para ver el cuarto partido de los playoffs de la Liga ACB de baloncesto: DKV Joventut-Real Madrid. Si ganaban los de Badalona volvían a una final catorce años después. Si ganaba el Madrid se prolonga el sufrimiento un partido más. Así será finalmente. Agónico, intenso, eterno. Y el Madrid se ha hecho con la victoria.
Y sin tiempo para celebrarlo cambiamos de canal y nos enfrentamos al fútbol. A la última emoción del día... y no me voy a poner a hacer una crónica de lo que ha pasado. Para eso están los periódicos y los periodistas que cobran (que una es periodista pero no cobra un duro por ello). Que se ganen su dinero.
El Madrid ha vencido. Y durante el partido he llorado como una niña. Porque entre los dedos se nos iba la posibilidad de ganar de nuevo un título. Y porque soñaba con estar el domingo 17 en Madrid, en el Bernabeu, con mi hermano. Cantando los goles, abrazándonos y festejando. Porque ese día se cumplen cinco años del día más horrible de mi vida, y soñaba con que ÉL estaría desde arriba apoyándonos. Y festejando. Soñaba con todo eso y se escapaba entre los dedos, como mis lágrimas se escapaban despavoridas de mis ojos. D. me decía que creyera y yo no sabía cómo hacerlo. Pero llegó, hubo algo de fe y aún cabe la posibilidad de que el día 17 de junio, cinco años después, ÉL me haga llorar de nuevo porque querríamos disfrutar juntos ese título, que tiene que caer, que tiene que ser nuestro.
Qué grande es el deporte. Gracias papá por enseñarme que puede hacernos felices también. Gracias y hasta el domingo 17 de junio.
Un padre nuestro
Con todo el respeto del mundo.
Este fin de semana una prima mía me hizo reir a carcajadas. Y por eso os dejo ésto aquí.
Espero que os provoque al menos la cuarta parte de carcajadas que a mí.
La desbandá
Merece la pena leerlo. Siempre, y en ocasiones más aún: www.buscandounideal.com
Un regalo para las palabras...
Y de propina...
No salgas de casa y hagas algo que te puedan reprochar.
Si no era suficiente con ser famoso y que todo el mundo pudiera hablar de ti por cualquier actuación o presencia en un medio público, ahora también una camarera aprovechada y hábil se ha permitido el lujo de escribir una novela -seguramente insustancial- en la cual incluye fragmentos de sucesos reales, como el "interesantísimo hecho" de que Gwyneth Paltrow apenas deje propina. "Gwyneth Paltrow vino al bar. Quería decirle que yo había estado haciendo una lista donde ella aparecía, pero Gwyneth no era tacaña, sólo estúpida. Pensé que probablemente no podría calcular el 15% (porcentaje de propina que suele darse en Nueva York)". Carga contra Madonna, otra tacaña más, contra Paul McCartney, por estar demasiado borracho para dar propina, contra Barbra Streisand o Kelly Preston (la mujer de rojo, también esposa de John Travolta), por no ser demasiado estiradas.
Estoy aburrida de los aprovechados, y cansada de tener que dejar propina por un servicio. Coño, no me hacen ningún favor, simplemente me atienden. A mí en mi trabajo nunca nadie me ha dado una propina, y me parece lo normal. ¿Por qué hay que abonar un servicio extra, que no debería ser obligatorio, y si no se hace ya pueden hablar mal de ti?
Pues que hablen mal de mí, pero por mi parte se acabó lo de dar propinas. Es su trabajo, lo siento, no tengo que ser yo, o tú, o él -famoso o no- quien sufrague el sueldo que su jefe no le da.
Mala suerte.
Los defectos y excesos (I)
Me falta algo del orgullo que otros tienen.
Me falta amor propio y más mala leche de cara a los demás.
Me sobran las continuas protestas ante los de siempre, que se comen todos todos mis malos ratos.
Me faltan mis amigos.
Me sobran algunas compañeras de trabajo.
Me falta hacer ejercicio.
Me sobra comerme la cabeza por una cosa, y por otra, y por otra más, por todo.
Me sobra espacio en el ordenador para llenarlo de archivos.
Me faltan cosas que bajarme.
Me falta tanto... me sobran buenas intenciones.
Tuyo o mío
Como debe ser. Sonrío por estupideces, sin conocer el motivo, y me enfado con el mundo porque no estoy en el lugar que creo merecer.
Son paranoias y como tales me pertenecen. Y quien quiera entender... que se compre una moto.
Ni yo sé lo que digo, ni yo sé si debo decir algo.
Pero me apetecía escribir y teclear las letras aún tan nuevas.
Dame un abrazo y hazme olvidar las tristezas, comparte conmigo la alegría de no vivir en otro lugar, de ser quienes somos y de estar como estamos. Sigo sin entender, sigo sin explicarme.
¿Es el cielo? No, es el manicomioooo
Lo habréis visto ya seguramente, pero os ruego encarecidamente que volváis a verlo y os fijéis especialmente en ese momento del título.
Aún me estoy riendo... y además os escribo por fin desde mi ordenador y mi conexión a internet: EN MI CASA!!!
Hace calor...

Llega el calor, y olvido que he pasado frío, que las mantas fueron mis amigas íntimas y que la estufa adornaba mi salón, como un cuadro más.
Ha llegado el calor, y olvido la ropa que me tapaba, y me desnudo ante la vida, sin mostrar ni un ápice de mi cuerpo, porque el pudor es mayor que la sensación se sofoco.
Con el calor se va el frío, paradoja y perogrullada, a partes iguales. Y llegan más caras felices, porque pensamos en los largos paseos a la orilla de la playa, las maravillosas noches de verano, el ardor de las pasiones y el frío del hielo en los labios.
Hace calor, y yo voy al reencuentro de los míos, un fin de semana más. Para un bautizo, aunque cualquier excusa sería perfectamente válida.
Viajar en mi coche con D., hablar, cantar, discutir, en nuestro trayecto. Ver a mi madre, ver a mis amigos. Pasar la tarde-noche con ellos, entre carcajadas y recuerdos.
Ha llegado ya el calor, mi cuerpo lo siente, y los planes se agolpan. Las palabras también, aunque este blog parezca indicar lo contrario. Tengo tanto qué decir. Tantos adioses, tantas bienvenidas, tantas certezas... y tanta incertidumbre.
Hace calor...
Anarquía

Mi portátil ha muerto. Ha caído en acto de servicio, y puede que no haya forma de resucitarlo.
A veces pienso en lo increiblemente fascinante y feliz que sería el mundo si, quizás con un beso, pudiéramos resucitar a las cosas... y a las personas. Utoía, sueño, fantasía.
Lo que decía. Mi portátil ha muerto, y con él las pocas, pocas opciones de escribir.
El mundo cibernético ha desaparecido de mi vida a pasos agigantados. Y lo echo de menos, pero mi dinero es inferior a las ganas. Vosotros me comprendéis.
No sé cuando, dónde ni cómo podré hacerme con un nuevo ordenador, así que volvió la época de los libros, los dvd's, la soledad conmigo misma, conociéndome y queriéndome.
Empieza la Semana Santa, las procesiones, la fe, todo aquello que nunca formó parte de mi vida, quizás por vivir en una gran ciudad, o tal vez porque simplemente en mi familia no hay tal devoción por nada, nada, nada, más que por el núcleo fuerte de la familia.
Me sorprende todo lo que mueve en una ciudad como Málaga. Calles cortadas, planes cambiados, rutas alternativas, todo en torno a un trono, a una imagen, a una promesa en fin. Lo cierto es que lo respeto, pero casi sin empezar ya estoy harta de no poder llegar por el camino habitual a mi casita, o no tener sitio para aparcar, o aplazar tal o cual plan por no "deber" coger el coche.
Así que me voy. El viernes santo me marcho a Denia, que ahí aunque haya procesiones a mí no me impedirán hacer lo que quiera. Y me muero de ganas por eso: por hacer lo que quiera. ¡Anarquía!
Todo tiene su fin
Esta canción marca un momento importantísimo en mi vida. El final de un ciclo, de una historia preciosa, de una amistad en "triunvirato", de algo hechizante que acabó partido por la mitad.
Es un viaje final, una despedida sin saberlo, un coche nuevo, Asturias, la música alta, las ventanillas bajadas, el viento en nuestras caras.
Fue un último viaje juntos: D., R. y yo. Oviedo como centro de operaciones, la sidra como compañera, llamadas interminables de D. a su novia I., ver fugazmente a P. (para una vez que voy a su ciudad).
Recuerdos imborrables, discusiones muy feas. Al final de todo quedó una sonrisa, marcada por un atasco interminable en nuestro regreso a Madrid.
Sin saberlo, o quizás sí, ahí se acabó nuestra historia. Nuestros caminos se fueron separando, incluso hoy cada uno seguimos en otra ciudad de España. Echando la vista atrás me entra la añoranza, esa nostalgia que no sabe si hacerte sonreir o llorar. Fueron unos años preciosos y un viaje increible como colofón.
En Oviedo se selló el fin de una de las historias de amistad más bellas jamás escritas. Al menos para mí, y digan lo que digan.
Han sido dos de los mejores amigos que nunca he tenido, y al menos R. sigue siéndolo. D. está más perdido, o más bien fui yo la que me separé de su lado. No sé bien porqué. A veces huyo.
Fueron días muy bonitos, preciosos, y siempre que escucho esta canción de U2 recuerdo esa carretera, sus sonrisas, sus caras, sus abrazos. Nuestra amistad. Joder, qué bonito era aquello.
A media luz
No me acabo de leer ningún libro, no termino ninguna película, ni llego al final de casi ninguna serie.
Dejo algo de comida en los platos, la cama a medio hacer y la persiana a medio bajar (o subir).
Nunca termino de limpiar la casa, ni empiezo a limpiar el coche, jamás acabo de pintar la casa.
Incluso este blog se ha quedado a medias. También por eso nunca me separo del todo de los míos, de nadie, de todos...
Escondidos
¿Somos más de lo que imaginamos? ¿Creemos ser menos de lo que somos? ¿Somos tal y como pensamos? Incluso me planteo otras dudas: ¿pensamos?, ¿somos?, ¿nos dejamos llevar?
"Que no te vaya bonito, que te vaya de muerte".
La Fuga.
Nos sobran razones para sonreir. La principal de todas es que despertamos a diario. Pero preferimos ahogarnos en vasos de agua. Urdir mil motivos para poner un gesto sombrío y recibir la palmadita en el hombro. Maldita compasión.
He pensado mucho estos días en las personas que tienen lo que no se merecen, para bien y para mal. Aquellos que no se esfuerzan y que se achantan ante todo, y aquellos que luchan hasta la extenuación pero las cosas nunca salen.
La pobreza, la miseria, el hambre, el miedo.
"A veces llega un momento en que te haces viejo de repente,
sin arrugas en la frente pero con ganas de morir".
Celtas Cortos
Envejecemos, y no es sólo cuestión de años, de horas, de minutos. Envejecemos porque borramos las sonrisas de nuestra cara, y nos teñimos de pavor adulto. Dejamos de emocionarnos con lo que lo hacíamos antes. Cambiamos las conversaciones sobre la amistad por las charlas sobre pañales y compromisos, hipotecas y familia.
Olvidamos las canciones, dejamos de hablar de música y cine, del partido de Ronaldinho o Robinho, de la fiesta en tal o cual bar.
Convertimos nuestra vida en una masa más, sin sabor, sin olor. Una comida que alimenta pero no agrada.
"Prendido a tu botella vacía,
esa que antes siempre tuvo gusto a nada.
Apretando los dedos, agarrándome,
dándole mi vida a ese para-avalanchas"
Andrés Calamaro
Sí, dicen que hay un mundo de sensaciones, tentaciones o yo qué sé. Ese mundo se aleja, todos nosotros nos estamos alejando del verdadero sentido de la vida. Seguimos escribiendo, intentando mostrarnos ante quienes nos leen, pretendiendo cada día ser un poco más "cool" que el anterior. Pretendemos tener más elogios, más palabras bonitas, y nos olvidamos que sólo son eso, sólo son palabras, que se agradecen, por supuesto, pero que nos recuerdan lo lejanos que estamos los unos de los otros, que sólo somos capaces de escribir en un frío teclado, ante una insensible pantalla, sin rozar la mano del que nos lee, sin mirarle a los ojos.
Nos distanciamos, y es triste, pero es ley de vida. Nunca querría reconocerlo, pero estamos tan tan lejos. Estamos escondidos.
Pasaba por aquí
Pasaba por aquí. Estoy sin ordenador, espero recuperarlo este fin de semana, y así cumplir de nuevo con mis obligaciones (y las que no lo son tanto, sino más bien devociones, como lo que me dijo la Niña C.).
Echo de menos escribir, mucho, muchísimo. Es un vacío que me inunda y en cierto modo me entristece. Pero esta vez no hay más solución que esperar que se arregle mi portátil y las teclas vuelvan a su sitio. Con ellas las palabras, las tildes, los puntos suspensivos y los pensamientos.
Os extraño. Ya queda menos.
A la primera persona
Os dejo para acabar el año con la canción que más he escuchado este último mes.
Sé que no compartiréis muchos mi opinión, pero fascinada me encuentro por este tema. Y desconozco los motivos ocultos que hay, pero más me fascina aún el vídeo y la cara de Alejandro.
Feliz 2007. Muy feliz
Pre-Nochevieja

Aún no sé si escribiré un post despedida de este magnífico año.
Pero como no confío mucho en que vaya hacerlo no quiero dejar pasar la oportunidad de acordarme de ciertas personas.
De tres en particular. Tres que han venido a iluminar nuestras vidas, sobre todo las de sus padres, y que me han hecho feliz.
Bienvenidos a Carla, Alejandro y Sofía, por orden de nacimiento. Bienvenidos a este mundo tan raro de treguas rotas, hambre, destrucción y pena de muerte, pero también de amor, calor, amistad, sensaciones, sentimientos y alegría. De risas y llantos, de luz y oscuridad.
Este mundo ofrece muchas variantes, pero vosotros habéis tenido la inmensa suerte de nacer en el lado dulce de la vida, el lado amable, y tenéis junto a vosotros a personas que os quieren desde antes de abrir los ojos.
Sólo puedo daros las gracias, por las ilusiones que nos habéis regalado. Y por haber hecho de este 2006 un año increible.
(Si finalmente no escribo quiere acordarme de mi nuevo piso, mi nuevo trabajo, mi consolidación en Málaga, mi niño que me tiene loca, mis amigos de siempre y mis nuevos amigos. De lo feliz que he sido, que soy y que quiero seguir siendo. Y de lo importante que es adornar todo esto con salud).
Ha sido un gran año, a nivel personal, este 2006. Lástima que se va... hasta nunca amigo.
P.D.: para los más rebuscados, este Alejandro de aquí es el mismo Héctor del primer post que escribí en el 2006. Cosas de sus padres.
Feliz Nochebuena
Me tocó un piquito de la lotería (un décimo regalado por mi hermano a mi madre y a mí, premiado con 100 euritos, que no es mucho pero no es poco).
Y Sofía nació, ayer, día 23 de diciembre, para regocijo de todos los que la esperábamos con los brazos abiertos.
Mi tercera "sobrina", después de Carla y Álex.
En un ratito iré a conocerla, prometo babear ;)
Y llega la Nochebuena. Acabo de llegar a Madrid, al calor del hogar, a los brazos de mi madre. Estoy feliz, y sólo tengo un deseo como regalo: salud, por favor, sólo eso.
De números y loterías, de gordos y salud

Y llega mañana la lotería, y de nuevo las ilusiones (que se suelen romper muy pronto), y las voces cantarinas de los Niños de San Ildefonso, y los disfraces en la sala donde se celebra el sorteo, y los números, y oir la radio, y mirar los billetes... y sólo tengo uno este año.
Pero me da igual, con el tiempo vamos comprendiendo que no hay mejor sorteo, no hay mejor lotería, mejor premio, que la salud, sin más.
Así que en el día antes del Día Internacional No Oficial de la Salud: Felicidades a quienes tengáis/tengamos ese bien tan preciado.
Y que nazca ya Sofía!!! Que te estamos esperando mi niña!!!
Abrazos gratis
Le copio el post a R., pero sé que se sentirá orgullosa, porque es una preciosidad (el vídeo también) ;)
Edito: para decir que hoy, junto al Oso y el Madroño de Madrid, he podido disfrutar en directo de los abrazos gratis. No, no me he lanzado a abrazar a ninguno de los que allí había. Una que es cobarde.
Camarero, una de educación
Bueno, no lo he hecho hasta hoy, pero es que ha sido ya demasiado. Me ha encendido, una mal educada, una rastrera, una persona a la que -según su forma de pensar- tendría que desearle que tuviera un hijo teleoperador.
Os cuento:
Siete de la tarde. Realizo tareas de emisión de llamadas, es decir llamar a los clientes para informar de ofertas. No viene al caso si estas son mejores o peores, es lo de menos. Para mí es un trabajo, lo suficientemente importante, pero no tanto como para querer engañar a nadie.
El caso es que me contesta una niña, sí, una niña porque no tendría más de 30 años. Una tía que la educación se la dejó en el vientre materno.
En este trabajo una se ha acostumbrado ya a que le llamen hija de puta, gilipollas, que me manden a tomar por culo, y demás.
La susodicha lo primero que hace es riéndose, decirme que sólo quiere como oferta un teléfono gratis, a lo que le ofrezco teléfonos que lógicamente no son gratuitos, pero que intento disfrazar de buenas ofertas (algunas lo son efectivamente).
Bien, me empieza a interpelar que ella no es una buena cliente, y que sólo hace lo justo para que no le den de baja la línea (cosa que a mí me resbala), y sin venir a cuento empieza a decirme -siempre gritando, eh, que esa fue una constante en toda la llamada-:
- ¿Me vas a colgar, eh? ¿Me vas a colgar?
- No, en algún momento he dicho algo de colgarle, le estoy escuchando.
Ella ha seguido subiendo el tono:
- Sois unos mentirosos, vete a engañar a otro, no pierdas más el tiempo.
- No estoy perdiendo el tiempo, estoy atendiendo a un cliente y escuchándole.
- Escuchándome!!! Si no me dejas siquiera hablar (dice ella, ante mi sorpresa increible teniendo en cuenta que no me había dejado abrir la boca ni para decirle por qué le llamábamos).
- Disculpe, le ruego que me hable con el mismo respeto con que le estoy hablando yo (ya había dicho algunos improperios).
- Tú no me respetas porque me estás intentando engañar, como todos, bla, bla, bla. Y qué te crees? Qué vas a heredar la empresa? Sois unos muertos de hambre, teleoperadores niñatos, gilipollas de mierda que no servís para nada (entre nosotros, esto último la tía valiente sólo lo dijo cuando ya me había dejado "colgada").
Es un pequeño extracto, una recreación lo más fiel posible, de las cosas que tenemos que aguantar (como muchos otros en otros trabajos, lo sé) en un trabajo como este. Es fácil ampararse en el anonimato de un teléfono para insultar y vejar a una persona, a una profesión más.
No somos basura, nadie que intenta trabajar honradamente lo es. De hecho, soy bastante mejor que esa impresentable, por algo muy sencillo: jamás he tratado, trato ni trataré a ningún semejante como auténtica basura. Con ese desprecio y usando la patética frase de "como soy el cliente te callas y escuchas lo que te digo" (que me la ha dicho, la muy sinvergüenza).
La educación, eso que quedó en el olvido.
No puedo evitarlo: ojalá esa persona tenga un/a hijo/hija teleoperador/a, pero no por el trabajo que es lo de menos, sino para encontrarse con una ¿persona? como ella.
Gracias por hacerme sentir tan mal, gracias, buena persona.
Lo sencillo
Ya he dicho en bastantes ocasiones que no me gusta demasiado la Navidad.
Y sin embargo el vivirla junto a alguien a quien le brillan los ojos con el simple sonido de un villancico me hace intentar esforzarme por poner la mejor cara.Y lo logro.
Pero además, cuando te acostumbras a recibir de los clientes improperios e insultos, que alguien se digne a despedirse de ti con un amistoso "Feliz Navidad" hace que se me ponga una sonrisa de oreja a oreja.
Y es lo que yo digo: es más difícil ser antipático que amable, o no?
No me importa lo que digan...

... me encanta mi ciudad.
Madrid me maravilla, y me da absolutamente igual lo que venga a decirme nadie sobre sus defectos.
He vivido aquí 28 años, ¿de verdad alguien piensa que no sé perfectamente sus problemas e inconvenientes?
Os aseguro que los conozco, y por supuesto muchísimo mejor que cualquiera que viene de paso, que se empeñan en intentar convencerme de lo horrible que es Madrid.
Pues mejor si no os gusta, yo no os voy a convencer, ni ganas. Me la quedo para mí, y para todos los que al pasear por ella nos quedamos asombrados... y encantados.
Me encanta Madrid, y me entra la risa cuando alguien que sólo ha estado aquí un fin de semana me relata uno a uno todos los errores y trampas de mi ciudad. Pues vale, pues me alegro.
Yo me bajo en Atocha, yo me quedo en Madrid, tú sigue tu camino si quieres. A mí con esta pocilga -según algunos- me basta y me sobra (bueno, siempre que siga compartiéndola con la maravilla que es Málaga).
Olé por Madrid, y saludos a los que la odian. Y que sigan, jaja.
Que cada palo aguante su vela

Algún amable vecino ha tenido a bien el prestarme su conexión para aprovechar esta grisácea mañana de viernes, cumpleaños además de mi amiga B.
Sentada en mi cama, con todos los periodista plumíferos de los programas del corazón atormentados con la visita de Isabel Pantoja a Julián Muñoz a la cárcel, aprovecho para dejar unas letras en mi querido blog.
Este espacio que durante años ya sirve para ir guardando cada pequeño detalle que por la vida pasa.
Sin embargo sigo sin tener muchas cosas que decir. Que estoy llena de ilusión y alegría, y que encuentro en mí unas ideas que se refrendan a cada segundo. Palabras sin respuesta. Yo sé lo que me digo. No hay mala conciencia, más bien al contrario, los hechos me dan la razón y los silencios me gritan que no me equivoco. Una vez más, estaba en lo cierto, por desgracia.
Un constante dolor de cuello se ha convertido en compañero de viaje. Empezó la semana siendo aquel amigo con el que viajas y no paras de discutir, y ahora ya me he acostumbrado a él.
No entiendo bien a la gente, ni tengo ya fuerzas para intentarlo. Que cada palo aguante su vela, que cada uno luche con sus males a solas. Ya lo decía mi madre: al final sólo te queda la familia. Qué gran verdad.
Los amigos son geniales, son algo que hay que cuidar, mimar, admirar. Pero sin pasarse, que luego descubres que llevas toda una vida sobrevalorando algo que no era para tanto. Qué bonita es la amistad, qué sentimiento tan puro y real. Qué engaño tan grande en ocasiones.
"Reproche" debería ser una palabra que no existiera en el diccionario de la amistad.
Así que repito de nuevo, que cada palo aguante su vela, que yo aguanto la mía, y no veas cómo pesa.
Mis Monografías III. Mi yaya
Qué felicidad me embarga, al lado de mi estufa nueva.
Y no porque sea nueva, sino por ese calor que emana y adormece.
Calor artificial que en nada se parece al que sentía cuando de pequeña me acercaba sigilosa a las estufas que mi yaya tenía en su casa. Esas donde veías el fuego, y como si de una chimenea se tratara, me hacían perder la noción del tiempo mirando sus llamas constantes.
Aquel fuego era distinto, era más peligroso, más natural y venía acompañado de la protección de la más grande entre las grandes: mi yaya Elisa. Sí, porque para mí no es mi abuela. Abuela era la otra, Manuela; esta en cambio era mi yaya, más cercana, más tierna, más sincera, más increíble que ninguna.
Pero se fue demasiado pronto para que yo comprendiera lo necesaria que era.
Como siempre un Mundial de Fútbol fue el acontecimiento lúdico que acompañó a lo trágico. Su adiós no fue nada repentino, pero mi cobardía me impidió siquiera despedirme. No la ví en los últimos tiempos. Ni siquiera en estos años he podido recordar cuando fue la última vez que estuve con ella. Quizás fue en Denia, quizás en Madrid, no lo sé.
Pasa el tiempo, pasan los años, y voy viendo la cantidad de cosas que aprendí de esa pequeña pero fuerte mujer. Veo en mi madre todo lo que fue mi yaya, y lo que serán mis primas, sobre todo L. y P. que tanto la adoraron y la recuerdan.
Hace ya más de 8 años del adiós, y su sonrisa siempre me viene a la mente. Sus enseñanzas están conmigo, y mi lucha ha de ser que permanezca en nuestro recuerdo, el de mi familia, toda la vida.
Como madre, como mujer sufrida más que ninguna, como abuela, y como mi yaya.
Toma ya!!!
Mañana trabajo, pues vale.
Pero desde el martes y haste el lunes siguiente estaré de vacaciones, de las buenas, de aquellas en las que no haces nada de nada.
Vacaciones para aburrirme cocinando, viendo películas, jugando a la XboX, perdiendo el tiempo, vamos.
¡Y qué feliz voy a intentar ser!
Mi post ególatra

Con las fotos pasando ante mis ojos es inevitable que también pasen mil recuerdos.
Vuelven poco a poco, como todas las cosas importantes, a pequeños sorbos, saboreando cada instante, rememorando su sabor, su olor, sus voces.
Entre Málaga y Madrid se pasean mis fotos, mis pensamientos, mis nostalgias, mis añoranzas, mis ausencias y presencias, mi vida.
Recupero en un simple mensaje unos años en la radio. Y en un email sentimientos olvidados.
Veo en otros el futuro que me espera, y en las fotos mi pasado. Y esa es mi vida.
Siempre he adorado las fotografías. Viene muy a cuento el último post que en su blog escribió mi Niña C. acerca de esas imágenes artificiales. Porque no son nuestros ojos, no son nuestra mirada, pero son la mejor forma de mantener el recuerdo sobre cada cosa y persona que ha estado en nuestra existencia.
Somos luz, somos agua, somos simples. Somos un elemento compuesto de miles de partículas, un cuerpo con sentimientos y un corazón lleno. Y por eso a veces rebosamos, como aquellos pantanos de entonces, cuando la sequía no nos asolaba. Y al rebosar las lágrimas no son capaces de salir, irónicamente, porque forman un inmenso tapón de melancolía.
Y aflora la música, y se mezcla con las sintonías de hoy. Y se conforma una melodía hermosa, pero diferente.
Porque yo he cambiado, y mis ideas, y mis compañías, y mis calles. Pero supongo que en el fondo sigo siendo aquella niña que sonreía de pequeña y cogía un bolígrafo a modo de micrófono para cantar canciones sin letra y hacer las delicias de mis padres. También soy esa adolescente retraída que se sentía una incomprendia. Y esa rebelde sin causa en permanente lucha consigo misma. Soy todas ellas, y alguien más maduro, menos histriónica y más paranoica. Mäs feliz, o eso creo. Y más independiente también (aunque sobre ello ya he escrito y nunca sabré si soy una dependiente crónica, o una independiente que necesita depender de los míos). Soy Diana, soy Dini, soy Di, soy incluso Diniwini para ese "simpulso" que ha vuelto a mi vida y me ha hecho reir con fuerza. Soy D., soy yo, y los que me habéis ido leyendo me vais conociendo. Los que me habéis conocido me seguís reconociendo. Y los que me aguantáis es porque sois un poco como yo, supongo.
No somos tan distintos. Sigo siendo Diana, la que ponía detrás de las fotos los nombres, la fecha y el lugar. La que ponía la música a todo trapo. La que adora el fútbol y su ciudad. La que necesita escribir para desahogarse y encontrarse. La que encuentra en sus amigos el motivo para seguir mejorando.
Soy yo, sigo siéndolo, y no intento convencerme Simplemente lo repito mil y una veces porque quiero que nadie lo ponga en duda.
Sigo sin tomar ensaladas, y mueriéndome por una pizza o una tortilla de patatas, sigo siendo adicta a la coca-cola, y sigo soñando cada día con seguir buscando el camino de la felicidad.
Creo que estoy en el camino.
Yo sigo siendo como era, en esencia, y este post es mi post ególatra. ¡Cómo lo necesitaba!
Así son las cosas
Sólo vengo para decir que estoy, pero no estoy.
Que tengo ganas de escribir, pero no escribo.
Que me encanta que llueva porque es necesario, pero me gustaba de Málaga que era un sol eterno.
Que volveré, porque nunca me voy del todo.
Que os echo de menos, aunque os tenga más que nunca.
Los nervios previos
Me encanta que mi vida se reparta entre dos ciudades tan bellas, intensas y distintas como Málaga y Madrid.
Nada que ver las gentes de uno y otro lado, ni el tiempo, ni el estilo de vida.
Y me fascina la capacidad de adaptación tan grande de la persona. Cambiar el caos por la paciencia, la prisa por la lentitud, el viento por el sol constante.
Me siento orgullosa de esto que por un lado me vino dado y por otro forma parte de mi decisión.
Quizás desde ahora me tenga que definir como "madrigueña".
En fin, que sólo es una previa, que venía aquí a contar que espero con ansiedad que lleguen las nueve de la noche. Me da igual ganar o perder (este equipo no me contagia nada bueno desde hace mucho), pero el sólo hecho de tener la suerte de acudir un año más a ver el clásico me parece suficiente.
Los focos encendidos, la lluvia reflejada, el verde césped, la ilusión de quienes acuden por primera vez, los cientos de flashes disparados a la salida de los equipos, el himno estruendoso, y la esperanza de llevar en volandas a tu equipo al triunfo ante el eterno rival.
EDITO: 00:00. Llueve en Madrid, pero hay una ilusión retomada. Así de superficial es el fútbol... y yo feliz!!!
Con el 2-0 me vuelvo a Málaga con otra cara. De felicidad.
Con las maletas vacías
Por supuesto ya estoy de vuelta. De París a Madrid, de Madrid a Málaga, absorbiendo los últimos días de mis vacaciones.
Mañana empiezo de nuevo a trabajar. No es que tenga muchas ganas, pero como cualquiera tengo esa necesidad y de obligación.
El regreso a Málaga vino acompañado de la visita de unos buenos amigos, S., A. y F., que han llenado la casa de maletas y risas. Días de turismo de nuevo, días de Trivial y Party, días de diversión, aderezados por la inquietud que nos provoca la prominente barriga de A.
Ya queda poco para tener a Sofía entre nosotros y ponerle cara a la niña de nuestros ojos.
El viaje... el viaje por Amsterdam, Bruselas y París ha sido inolvidable. Repleto de belleza y amor, con un pie dolorido, y muchas ganas de repetir experiencia. Y de nuevo muchas ilusiones en la mochila, pensamientos para un futuro cercano, ideas para una aventura próxima.
Siento que os hayáis alarmado por el anterior post. No fue nada malo, fue simplemente una noche durísima en Amsterdam, entre sus mojadas calles, una estación de tren y finalmente su andén. Poco recomendable, pero será recordada siempre.
D. maravilloso, pero eso no me extraña. Es lo que esperaba de él, y siempre supera las expectativas. Será por eso que me lo pido para siempre. No te vayas nunca.
Desde Bruxelles
Llegué ayer aquí. Un nuevo paraíso habida cuenta del sufrimiento extremo pasado en Amsterdam la noche anterior.
Lo cierto es que el día en Amsterdam fue inolvidable. Por lo bueno, y por lo peor. Pero lo malo se borrará con el tiempo y sólo quedará en una anécdota de frío, oscuridad y tiempo que no corre. No sería justo ceñirnos a los malos momentos, porque ni por asomo son peores que los buenos... esos fueron maravillosos. Volveremos.
Pero los excesos se pagan, y ayer llegamos a Bruselas, a casa de mi querida T. Una casa acogedora al máximo, y que a nuestro cansancio le vino estupendamente para convertirla en cuartel general. Un único intento de salir a la calle abortado por un descomunal chaparrón, una cena perfecta, y una noche de descanso.
Y ahora corriendo a iniciar la ruta turística, ver todo lo posible de esta ciudad y seguir disfrutando de conocer cosas nuevas, recordar las viajes y seguir de la mano de mi amado D.
El sábado el destino es París. Hasta la vuelta
Tiempo para seguir…
Estaría bien que me gustara el café, para poder sentarme frente al ordenador, con la ventana abierta, el atardecer entrando por ella, la brisa rozándome el rostro. Dar pequeños sorbos, mirando al vacío, mientras doy caladas a un cigarro que no hace más que humear.
Para eso también estaría bien que me gustara fumar, esconderme tras ese gesto que evita que los tímidos miremos al suelo cuando tenemos enfrente unos ojos que nos imponen.
Estaría muy bien que supiera pintar o hacer música. Así mi tiempo libre lo ocuparía en la creación.
Pero no me gusta nada de eso. Soy muy simple.
Me gusta el deporte, me encanta emocionarme con las pequeñas victorias, con las grandes derrotas, con los medianos empates.
Me fascina la televisión, esa conjunción de imagen y sonido perfecta, esas historias malas, aburridas, somníferos para el insomne, diván para el preocupado.
Me moría por la música, por escuchar una y otra vez una canción que me pusiera el vello de punta.
Soy simple, y esa simplicidad me arrastra.
Me gusta la gente, me gusta mi gente, me gustan mis sentimientos y mis ideas. Me angustia que los demás esperen de mí más de lo que quiero y voy a dar. Me asusta el mañana sin ellos, el pasado errado, el presente sin futuro.
Me llena la melancolía, me invade la nostalgia y me maravilla mi vida, la vida en general.
Odio llorar por quien nunca ve tus lágrimas, por quien sólo te recuerda en una fecha.
Me entristece haber perdido la dirección y el teléfono de una de las personas que más me enseñaron a sentir. Quizás la vida nos dé una oportunidad en otro momento, y nos reencontremos. Pero de momento, iré a su ciudad por fin, 11 años después de prometerlo y no tendré dónde llamar ni buscarle.
Así soy yo. Incongruente, inconstante, indecisa, incoherente, inútil. Pero soy feliz, y quien tiene que saberlo lo sabe, quien tiene que perseguirme me persigue, y quien tiene que estar en mi vida estará siempre.
Quizás no escriba nada antes de irme, por si acaso aviso. Del 1 al 15 de octubre por fin estoy de vacaciones, y entre el 3 y el 9 Amsterdam, Bruselas y París nos esperan. Qué ganas de ver a T. por fin, y así cumplir otra promesa que ya duraba 7 años. Siete, qué número tan especial.
También volveré a mi ciudad. Madrid, cómo echo de menos ese caos que me enamora.
Estaría bien beber ahora un café y dar una calada a un cigarro, expulsar el humo, cerrar los ojos, sentir la música y saborear la bebida.
Pero no estoy bebiendo café, ni fumando un cigarro, ni entra el sol por mi ventana. Entra frío, la noche me acompaña, la sed me persigue y mi boca sabe bien.
Tiempo para seguir…
Chissssss, silencio, se piensa
Se piensa mucho, por eso necesito silencio, para plasmar en palabras todas las ideas, todas las vivencias, todos mis sueños, sobre todo mis sueños.
Porque no paro de soñar, imaginar, idealizar.
Quiero seguir, simplemente seguir. Compruebo a diario que lo que nos parece más sencillo es al final lo más difícil: seguir, continuar, no parar.
El descanso tras la batalla
La victoria nos ha traído silencio. Ausencia de historias que relatar, pocas emociones que narrar, falta de ideas que inventar.
Lo cierto es que no me apetece mucho escribir. Y no es por falta de vida o de tiempo, es simplemente que no se me ocurre de qué hablar en este pequeño espacio.
R., probé tu receta de macarrones al horno y salieron increíbles. Luego he ido renovando la receta, añadiendo bacon y pasas, creo que es un gran invento. Gracias de nuevo.
A veces hace sol, a veces llueve, hay días que hago mucho y otros que no hago nada en absoluto. Tengo ratos en los que recuerdo a ciertas personas y otros en los que no dedico ni un instante al pasado y la melancolía. Quizás porque no quiero meterme en esa fosa insondable, en ese agujero que pocas veces trae sonrisas, y sí mucha añoranza.
Necesito volver a Madrid. Pero estoy esperando a hacerlo cuando tenga una casa en condiciones a la que volver, y no una estructura sin conformar.
Necesito viajar, y eso llegará en octubre, para reencontrarme con viejos y especiales amigos.
Necesito coger mi coche para hacer un recorrido algo más largo que el cotidiano hasta Campanillas.
Tengo tantas cosas pendientes que se acumulan en el cajón de las obligaciones, sin solución, sin reparar los pequeños desperfectos.
Espero llamadas, escribo mensajes, doy señales de vida si no me las dan a mí, y en ocasiones sólo recibo un silencio que dice más que mil palabras.
No tengo ganas de escribir, eso lo resume todo.
Me siento bien, pero en cambio no tengo ganas de escribir. O precisamente por eso, nunca lo sé con exactitud.
Campeones del Mundo, con aroma a vainilla…
Ser campeones del mundo tiene olor a vainilla. Sí, y suena a Ana Torroja reversionando los grandes éxitos de Mecano.
Porque ese es el escenario de mi obra de teatro mientras escribo.
No habría sido posible escribir un guión mejor, con tintes trágicos, con momentos de rabia contenido, con euforia, con alegría, con posterior tristeza.
España es campeona del mundo. Y no lo es del “deporte rey”, aquel deporte que no da ni una alegría a este desmembrado país.
España es campeona del mundo, de ese deporte tan extraño que pocos entienden, con un equipo formado por tíos muy altos, muy grandes (y también en lo personal), que manejan un balón de manera encomiable.
Chavales, hombres, entregados de verdad a una causa: el triunfo.
Amigos que lloran cuando uno, el mejor de ellos, se queda fuera de la gran final por una desgraciada lesión.
Amigos que se entregan a la fiesta cuando llega el momento, ignorando – o queriendo hacerlo- que hay varias cámaras y millones de personas mirando cada gesto que hacen.
Amigos que se abrazan, sonríen, y nos hacen a nosotros (distantes telespectadores) emocionarnos con sus propias lágrimas.
El partido fue glorioso, perfecto en defensa durante la primera mitad, inolvidable.
Los jugadores se partieron el pecho para llegar a lo más alto, y gritar por encima del resto de naciones que se habían dado cita en ese estrambótico país, caótico y deseado, que es Japón.
Y bien que han gritado, bien que nos han hecho gritar, saltar, llorar, reir.
Sí, reconozco que yo he llorado, en silencio, a oscuras en esa sala de cine donde he tenido la suerte de ver ese espectáculo con D. y su padre.
Y sin embargo, de todos los gestos preciosos que he visto, me quedo con uno. El que más me ha llegado, el que más me ha sorprendido.
Pepu Hernández ha dirigido magistralmente a su equipo, a la selección española, justo pocas horas después de conocer que su padre había fallecido a miles de kilómetros de distancia.
Y se ha callado, pocas personas sabían este hecho durante el encuentro. Quiso que los jugadores no conocieran la noticia para que sólo pensaran en ganar, y no empañar un momento tan especial, único, histórico.
Es una de esas historias que te hacen admirar a las personas. Aunque seguro que habrá quien no lo comprenda y piense que es un enfermo.
Yo, que tuve la suerte de entrevistar a este gran hombre tantas veces, hoy me quito el imaginario sombrero para decir: “Chapeau, José Vicente, eres grande”. Y por supuesto para darle mi pésame y mi enhorabuena. Qué contradicción, qué irónica es la maldita vida.
Somos campeones… y huele a vainilla, vaya que sí huele.
(Para aquellos que seguro que no saben de qué va todo esto: España ha ganado el Mundobasket en Japón, en un partido memorable contra Grecia.
Pau Gasol, elegido posteriormente M.V.P. (jugador más valioso) del torneo, no pudo jugar debido a una inoportuna lesión producida en la semifinal contra Argentina. Y todos sus compañeros se han conjurado en ganar para poder dedicarle a él, gran estrella de un equipo magnífico, ese triunfo que nunca este país había conseguido.
Por último, Pepu Hernández es el entrenador. Un hombre sabio, sereno, que respira paz e infunda calma, o viceversa. Su padre murió el día antes del partido y esa noticia no se dio a conocer públicamente hasta algo después de la victoria y la celebración. Por ello mi homenaje, por ello y porque encima es un maestro en lo suyo. Queda dicho. Campeones del Mundo de Baloncesto).
Hoy hablo de baloncesto

Son poco más de las ocho de la mañana de un sábado.
D. dueme, mi madre duerme, y yo debería dormir.
Pero son tantas las cosas que quiero y debo hacer que me cuesta mucho "reconciliar" el sueño.
Quería pasarme por aquí para animar a todos aquellos que aun tengan dudas a que mañana, a las 12:30, en la Sexta, se den cita con la historia, con la emoción, con el saber hacer, con el talento, con la ilusión.
Sueño con una victoria, y por si esa no llegara, que nadie olvide las sensaciones de ayer cuando acabó el partido.
Gracias por darnos algo que creíamos olvidado. Sí, hoy hablo de baloncesto.
Que viva la música!!!
Que las casualidades a veces no son tales sino “otra cosa” es tan real como la vida misma.
La primera vez que leí algo acerca de Facto Delafe y el las flores azules fue a través de M., por su blog.
Sin embargo a esa lectura no le presté demasiada atención, ya que no había escuchado la música.
La siguiente vez fue en su mismo blog, en un artículo llamado “Después” en el que M. ponía imágenes a su vuelo en coche, y la música me hipnotizó, ese “este no se para” me conquistó para siempre.
Pero ahí quedó la historia. Me bajé la canción, un día se la puse a D., pero no la llegó a escuchar totalmente (el sonido tampoco era muy brillante).
El otro día otro paseo bloggero me llevó a mi Niña C., que colgaba el vídeo de esta canción en su espacio.
La historia me hizo gracia, y se lo quise comentar a D. De repente, entre risas, me reconoce que sin haber leído ninguno de los dos blogs había bajado por su cuenta esa canción.
Facto Delafe uniendo mundos dispares con un fino hilo. Al fin y al cabo tenemos tanto en común como que somos amigos, somos uno, somos nuestra vida, somos una casualidad, y le hemos puesto la misma música a nuestra banda sonora.
Que viva la música!!!
La voz de la alegría
Es la voz, sin duda, una de las cosas que más felicidad irradia.
Al menos es la voz de mi madre estos días el termómetro perfecto para valorar que su felicidad alcanza unos límites que parecían olvidados.
No escuchaba su voz tan feliz, tan plena, tan radiante, tan llena de cariño y emoción desde hace muchos años.
La vida truncó las esperanzas de esa mujer vital y alegre, y la convirtió en una persona que alguna vez me reconoció no tener ganas de vivir, con lo duro que para un hijo es escuchar eso de tu madre.
No quiero decir que ahora de golpe todo haya cambiado y de nuevo vea la vida de color de rosa. No es eso; es saber que tiene la posibilidad de llenarse el alma con pequeños frasquitos, poco a poco, sin plenitud, pero con realidad.
Sonríe, y lo hace desde dentro, como cuando nosotros éramos pequeños y sonreíamos ante algo sin pensar en nada más. Como aún hoy D. sonríe si sus artículos gustan, o M. lo hace cuando tiene una idea brillante, o como cuando R. ve despertar al pequeño Álex, o como H. sonríe con sus enanas, preciosas enanas, o como lo hará la Niña C. cuando dé en los morros a ese bicho malo que la ha convertido en una luchadora nata.
Sonríe así, con los pulmones hinchados, repletos de aire, soplando suavemente para que me alcance a mí también, para que esa fuerza en forma de soplido me roce y me provoque un sentimiento similar.
Yo también sonrío, con un incongruente nudo en mi garganta, porque sé que nos faltan más momentos así, y no es culpa de él, sino de su ausencia. Y le extraño, y cada día le lloro, y le recuerdo, y le siento cerca. Pero querría sentirle aún más cerca, y abrazarle, y que ese apoyo que me da desde sabe Dios donde me lo diera a unos centímetros de mí. Querría darle un beso y decirle que le quiero, y me frustro y pataleo. Y no es justo, no lo es, no es nada justo teñir mi alegría inicial de esta añoranza que me nubla la vista en forma de lágrimas.
Pero, ¿alguien habló de que la vida es justa?
Cuando un día te das cuenta de que hace tiempo que no lloras.
Cuando descubres que la sonrisa es un huesped habitual en tu casa.
Cuando las penas vienen con cuentagotas, y las gotas no caen en ningún lado, no aparecen.
Cuando juntas tantas anécdotas y tantas risas que no podrías enumerar una sola.
Cuando no necesitas apuntar un momento especial porque sabes que se repetirá a menudo.
Cuando sabes que eres feliz, y tu único temor es mantener ese instante detenido para siempre.
Siento que he logrado encontrar la paz interior. Que de mi vida han salido los malos momentos. Que no tengo más que agradecer cada minuto a quien se sienta aludido, por poner el color en un cuadro en blanco y negro.
No es sólo por una persona, es por todas.
Estoy orgullosa de los amigos que tengo, de la familia que me quiere, del novio que me mima.
Estoy feliz porque no existe la soledad, y si aparece es más que deseada.
Contenta porque oigo sonreir a mi madre como no lo hacía desde hace más de cuatro años, y ya era hora.
Satisfecha porque he encontrado mi lugar en un sitio, y no es Málaga ni Madrid, es aquel en el que la distancia no importe, para nada, para nadie.
Han sido días inolvidables, refuerzo de toda una vida.
Días que volverán, de una u otra manera, con ellos, con otra gente, con personas que están por nacer y cariños que están por volver.
Gracias a todos los que me queréis, porque en esta lucha constante por fin me siento ganadora.
Llega el baloncesto
Ha comenzado el Mundobasket, y con ello el tiempo para los frikis que se despiertan a las 6 de la mañana para ver partido tras partido.
Sí, conozco a alguno que asílo ha hecho y lo va a hacer mientras dure. Y encima disfruta como un enano. Hay gente para todo.
Y me contagia, me ha hecho tener unas ganas inmensas de ver baloncesto, un partido tras otro.
Tiempo de basket, tiempo de pasión. Y nada de decir que España es favorita (aunque casi lo pensemos), que luego nos estrellamos como siempre.
Treinta años y un día
Todas las mañanas me despierten besos!!!
Vaya días que he pasado. Llenos de cariño a raudales, de risas sin parar, de música, de bailes, de carvajales, de felicidad.
Ya se han ido. Los viajeros cargados de ilusión han regresado a Madrid y nos han dejado a la doble D con la tristeza a cuestas.
Pero ha merecido mucho, muchísimo la pena.
Quizás es cierto que cuando convives durante las 24 horas del día con las mismas personas, bajo el mismo techo, algo más de cuatro días, empieza a crearse un pequeño vínculo. Como D. me comentaba hace unos minutos, sabes hasta donde puedes llegar, entiendes sus ideas, conoces cuales son sus gustos, sus chistes... todo.
Bueno, decir además que mi treinta cumpleaños fue increible, maravilloso, inolvidable.
No paré de recibir el cariño de estas fantásticas cuatro personas, y de muchas otras que desde la lejanía pensaron en mí y se hicieron notar.
Lo cierto es que ayer me sentí tremendamente afortunada. No sé lo que habré hecho o dejado de hacer, pero me parece alucinante que tenga la suerte de tener personas tan diferentes y tan necesarias a mi lado.
No es fácil llevar casi año y medio viviendo fuera de mi ciudad y seguir sintiendo el calor de ellos. Notar que te extrañan, que te necesitan, que aunque no estés en aquellas cenas que organizábamos sin embargo tu nombre suena siempre. Es importante, es increible, es precioso, y me encanta.
Porque los amigos es algo que no puede conseguirse fácilmente. Por mucho esfuerzo que se haga se deben unir tantos factores para sentirte amigo de alguien que la labor se complica. Y no me preocupa. Porque quizás me falta alguien con quien tomarme un café cuando D. no está, pero sé que los amigos, los que están de verdad cuando se cae el cielo encima, están conmigo cada minuto, cada segundo.
Estoy feliz, soy feliz, tengo tanto, tanto...
Carvajal, te quiero

Paseo por el centro, la noche, cena en una calle desconocida y los pinchos del Pombo, las luces, la Malagueta, Ricky Martin, Shakira y Pink Floyd (o eran Enrique Iglesias, Paulina Rubio y Pignoise?), arena y gente, mucha gente. Parque que es el Parque, faro que es el Faro...
Minutos que son horas, horas que son segundos, y una compañía que rellena cada instante. Las risas y el Carvajal (así queda bautizado para nosotros en esta feria el Cartojal).
Dos visitantes más, un calor asfixiante, un árbol en la calle que es el Árbol en la Calle, un desayuno-merienda y casi cena en la playa (otra ronda, por favor). Gibralfaro, las vistas y el fin del aire acondicionado. Muchos pasos, muchísimos, mucho cansancio, tapas, más Carvajal, risas, historias, D. y sus mil anécdotas, una portada de la calle Larios horrible, cada vez más gente.
Chupitos, y otros chupitos más, alguno otro de sobra, más chupitos, por favor!!!
Vuelta al lugar al que nunca se llega y siesta para unos, Sexo en Nueva York para otros. Despedida, descanso, ducha, calor y más Feria.
El clavo en la cena, las atracciones, el cumpleaños feliz, el bolso de regalo, el agua de la mochila, el camino hacia el coche, y Chenoa para emocionarnos (Chenoa!!! te quiero!!!). Pensar en A., e imaginarnos la vida que vendrá con S., Sofía, nuestra nueva sobrina esperada para diciembre.
La noche más calurosa que recuerdo, el desayuno copioso en casa, la mañana de relax, la comida en los Montes, que son los Montes. Platos de los Montes, increible sabor, imposible de acabar. La triple siesta de S., los regalos para C., el doble paseo a casa de D., el dvd de Luis Miguel, botellas de agua que vienen y van, duchas constantes, "Los Managers" en el cine por 3€ en la sala Factory (y tenía aire acondicionado). El primer aire fresco de los últimos días, el paseo por Huelin, las pizzas para llevar, el helado de Don Mickey, la cena tardía sin hambre, las buenas noches y aquí estoy escribiendo.
Este es mi resumen desde la noche del viernes.
Poned música de carnaval y cantad conmigo: "Carvajal, carvajal, carvajal te quiero, nananananananana, en el mundo enterooooooooooo"
Volverán las palabras
Sí, volverán. Pero de momento se marchan unos días. Y es que llega la Feria, mis amigos, tiempo libre, noches de fiesta, cartojal de día, y pocos minutos para escribir.
En fin, que desaparezco, me escondo y ya me mostraré al resto del mundo cuando este maremagnum acabe.
Lo pasaré bien, todo por vosotros ;)
Canciones
Escucho "Labios compartidos" de Maná, pero no dejo de canturrear, con esa vocecita casi interior que usamos cuando una canción nos engancha, constantemente el estribillo de "Me voy", de Julieta Venegas, una canción con algo, con nada, quizás con todo. Una letra, una melodía, una idea, un vídeo musical, un enganche a ella.
"Porque no supiste entender a mi corazón,
lo que había en él, porque no tuviste el valor de ver quien soy,
porque no escuchas lo que está tan cerca de ti,
sólo el ruido de afuera y yo,
que estoy a un lado, desaparezco para ti
No voy a llorar y decir que no merezco esto,
porque es probable que lo merezco, pero no lo quiero
por eso me voy, qué lástima pero adiós,
me despido de ti y me voy,
que lástima pero adios me despedo de ti
Porque sé que me espera algo mejor,
alguien que sepa darme amor,
de ese que endulza la sal y hace que salga el sol.
Yo que pensé nunca me iría de ti,
que es amor del bueno de toda la vida,
pero hoy entendí que no hay suficiente para los dos.
No voy a llorar y decir que no merezco esto,
porque es probable que lo merezco, pero no lo quiero,
por eso me voy, qué lástima pero adiós,
me despido de ti y me voy,
que lástima pero adios me despedo de ti
Me voy, qué lastima pero adiós,
me despido de ti y me voy,
qué lástima pero adiós
me despido de ti y me voy"
Sofocos
Hoy el calor es sofocante.
Tengo todas las persianas bajadas, las cortinas echadas, la necesidad de aire fresco, pero éste sólo parece salir de la nevera, y no veo demasiado correcto estar con la cabeza dentro toda la mañana.
Hoy es día de cambio, también hay mucho calor en mi corazón. Mi soledad se acaba esta noche. D. está de regreso. Ya está en España, ya me he quedado afónica de tanto hablar con él (aunque sólo haya sido por teléfono), ya he recuperado la sonrisa.
La oscuridad de cada noche desde que se fue hoy se torna en preciosa noche de verano.
Puedo volver a hablar de lo maravillosas que son esas noches malagueñas, con una ligera brisa (que en días como hoy ni aparece, claro), con un cielo en ocasiones estrellado (la ausencia de estrellas no es sólo cosa de Madrid).
Me encanta cómo está mi nueva casa. Me siento tan bien que tengo un hambre feroz, y sigo teniendo necesidad de que me dejéis una simple receta de cocina, que nunca me hacéis caso. A ver, para que os resulte más fácil, el tema sobre el que puede girar la receta es: pasta. Sí, quiero nuevas recetas de pasta, para poder varias de las que ya me sé de memoria (y que me salen riquísimas, jaja).
Si se os ocurre otra receta de cualquier otra cosa, pues bienvenida será. Bueno, aviso que no soy mucho de ensaladas (mucho? No tomo una ensalada ni aunque me esté desmayando) ni platos fríos. Jo, encima me pongo exigente.
Quiero irme de viaje. Será que escuchar a Red Hot Chilli Peppers me inspira sensación de lejanía, de nuevos mundos, de conocer. Necesito, quiero, que mis ojos se llenen de imágenes nuevas que luego intentaré reflejar en palabras.
Otro juego: definid, si os apetece, vuestra ciudad o cualquiera en sólo una palabra, vale?
Gracias por hacer este post vuestro. Gracias de antemano.
Delirios
Despertar con la voz de D., a una hora temprana, después de una barbacoa con R., M., O., J., G. y su novia C.
Su voz me sirve de acicate para hacer del día algo mejor.
Salgo a la calle y encuentro a J. con nuestro pequeño A., cada día más bonito, más sonriente, más cercano.
Día de playa en el Cañuelo, bocadillos, agua, calor, y pequeñas conversaciones. Estamos más silenciosos que nunca, y sin embargo creo que nos decimos más cosas que nunca con los gestos y las miradas.
Me reconforta su presencia, la de mis amigos, la de los que siempre han estado a mi lado. En unos días en que los recuerdos no hacen más que volver, mientras desembalo cajas y abro cajones.
Escribir ahora desde mi pequeño, nuevo y deshabitado “despacho”. Cuando la casa es más grande que las necesidades surgen estos pequeños lujos. Ya sólo me falta decorar la casa con unos cuadros, un par de detalles y sentiré que estoy logrando lo que quería de estas paredes mal pintadas.
Me imagino la cara de D. cuando vea en qué he convertido nuestra casita en sus días de ausencia. Y me encanta pensar en ese momento.
Me acuerdo de la niña C., que estará también ahora mismo en algún país lejano.
Pienso en H., en sus pequeñas, en que me da pena no estar más cerca.
Pienso en mucha gente y me llena el alma saber que la vida me ha dado la oportunidad de conocer a grandes personas, con increíbles pensamientos y tremendas ideas.
Los paseos se vienen a mi mente, mi ciudad en obras, mi nueva ciudad también en obras, mi otra ciudad bañada por la luz, el agua y el viento.
Estoy feliz, poque él vuelve, ellas vendrán, ellos siguen, y nadie falta, y quien falta nunca se ha ido.
Denia es especial
Denia es especial. Es el lugar al que necesito volver de vez en cuando para encontrarme conmigo misma, y es el sitio al que siempre soñé venir con alguien que supiera ver con sus ojos lo que yo veía con los míos.
D. comprende bien, cuando mira al horizonte desde Las Rotas, que estamos viendo mucho más.
Yo veo mi pasado, una infancia donde mi padre correteaba entre las piedras y se escondía en las cuevas, jugando con mi hermano, en días nublados, que eran los que aprovechábamos para visitar ese enclave privilegiado.
También veo mi adolescencia, yendo con mis amigos en eternas excursiones de tarde, de un autobús a otro, para ver aquella imagen de postal que tan bien conocemos.
Y veo los momentos en que he ido yendo con grandes amigos, para que vieran e intentaran comprender esa parte tan extraña de mí.
No cambio Denia por ningún lugar del mundo. Como si fuera mi pequeño paraíso, el lugar al que volver después de una dura batalla.
En estos días he visto a M., a P. y a su novio P., a J.A. y E., a todos los asturianos, a los que no lo son…
Y ahora D. se ha ido, y Denia ya no me parece tan bonita, tan brillante, tan especial. Quizás es que los sitios son realmente bonitos si tienes a tu lado a la persona adecuada.
Tal vez entonces cuando vuelva a Málaga me dé cuenta de que lo que realmente me gusta de vivir ahí no es el mar… sino él. Te echo de menos.
Un grito ahogado
¿Qué es la necesidad?
Necesitamos el aire para respirar.
Y el agua para no deshidratarnos. Los alimentos. La luz del sol. El descanso diario.
En otro orden de cosas, necesitamos la familia, los amigos, las personas vaya, y el cariño que nos dan.
Necesitamos el roce, las caricias, los gestos, las palabras.
Y el movimiento, el pensamiento, los planes, el futuro.
Precisamos no olvidar el pasado, ni quienes fuimos, ni quienes somos.
Y dar pasos al futuro sujetando fuerte con nuestras manos a las personas que queremos que estén en ese viaje vital.
Necesitamos la superación, el trabajo, el dinero y el techo.
Necesitamos los pequeños caprichos, los vicios y los lujos.
Necesitamos tantas cosas materiales… y sólo en ocasiones comprendemos que conseguir todo eso de nada sirve si no puedes compartirlo.
¿Qué hago en Málaga si no está él? ¿Vine aquí como superación personal o vine aquí porque no sé vivir sin D.?
Es mi necesidad, él es la necesidad más fuerte que hoy tengo.
Si despierto con ilusión cada día es porque sé que tendré su mano pase lo que pase.
Si hago esto o aquello lo realizo porque sé que al final del día tendré su voz, para calmarme, criticarme, apoyarme, ayudarme, quererme.
Y estos días no tengo nada de eso. No tengo su mano, y sobre todo no tengo su voz. Y por más que intento retenerla en mi mente, recordarla, sentirla, no suena igual. Cuando él está a mi lado su voz suena suave, tierna e implacable. Ahora su recuerdo me llega lejano, tibio, y sin la fuerza suficiente para animarme como debería.
Porque le necesito. Porque también necesito a mis verdaderos amigos, ahora y siempre. No en estos días porque esté algo más sola, sino estos días de cambio, de avance, de cruzar puentes sin retorno.
Son necesidades, difíciles de compensar con otras cosas, imposible más bien.
Hoy necesitaba pegar este grito, un grito ahogado. Gracias por escuchar mis palabras calladas.
Brutus el magnífico
Ha venido por fin mi hermano a Málaga. Y lo hace en el mejor momento posible, justo cuando me he quedado solita.
He tenido el peor viaje de mi vida hoy. Desde Denia, un viaje que no debería llegar a cinco horas, y sin embargo ha superado las seis, ya que he tenido que parar como seis veces. Me encontraba fatal, estaba mareada, con nauseas, y finalmente he vomitado. ¿Sabéis lo difícil que es conducir mareada? No quiero recordarlo.
El caso es que he llegado a Málaga sin fuerza para respirar, y mucho menos para trabajar. Así que tarde libre y a esperar a mi hermano.
Me ha llenado su llegada, ha sido un soplo tremendo de aire fresco, y un inmenso trabajo el tener que subir mi viejo dormitorio de Madrid a mi nueva casa. Pero una vez finalizado nos hemos dado un enorme homenaje, y nunca la palabra "enorme" tuvo mejor significado.
Hemos ido a un lugar llamado Brutus, una franquicia donde la comida tiene medidas desproporcionadas. No os miento: medio kilo de patatas fritas y hamburguesas del tamaño de una pizza. Alucinante.
Eso sí, tardaré un tiempo en comer de nuevo hamburguesas, o al menos eso me parece ahora mismo.
D. está ya en Egipto, disfrutando como se merece. Le extraño tanto... pero me sirve saber que está bien. Es más que suficiente.
De Málaga a Valencia
Ya estoy en Valencia.
He llegado después de seis horas de viaje en coche. Tan pronto hemos despertado que ni siquiera recuerdo haberme dormido.
Ahora mismo estoy en casa de los novios, aunque ellos no están.
La hospitalidad de mi amiga N. es tal hacia nosotros que nos ha dejado preparada una casa preciosa con el aire acondicionado, comida en la nevera, un baño de hidromasaje y dos juegos de toallas comprados exclusivamente para nosotros. Vamos, que ni en los mejores hoteles.
Y encima nos ha buscado un chófer y todo (el hermano del novio), que pasará a recogernos para llevarnos a donde se celebre la boda, que no tengo ni idea de qué sitio es.
De Valencia no hemos visto nada. Cierto es que tanto D. como yo ya conocemos esta ciudad, y a eso se une el viaje ya comentado, largo y largo. Pero nos faltará tiempo para dar un pequeño paseo por esta ciudad, "avenida de gigantes", como un día dijo Revólver.
Y también nos escasea el preciado bien medido por los relojes para ver a nuestro amigo M. Nos ha llamado pero estábamos comiendo, y en breve debería llamarle para decirle que no falta mucho para que vengan a buscarnos. Me encantaría poder tener un ratito para tomarnos algo con él, tan callado, tan profundo, tan sincero, tan M., o P., depende de unos y otros.
En fin, que mañana proseguimos nuestro pequeño Tour, sin Pereiros, Sastres ni Landis, pero con bodas, playa y familia, amigos y reencuentros, cariño y añoranza, sonrisas y despedidas.
Será otra historia, y pronto quizás sea narrada... tiempo al tiempo
Se casa N.
Bueno, en realidad ya está casada, pero el viernes, es decir mañana, nos hace partícipes a todos los demás de ese evento.
Y cojo mi coche, cojo a D. y nos vamos a Valencia a pasar ese único día, porque al día siguiente me marcho corriendo a mi madre a Denia. Que ya son muchos días y ya no puedo más...
Estoy bien, espero en breve poder escribir más aún.
D. se marcha a Egipto y quiero intentar valorar y aprovechar esa soledad que tanto me asusta. Espero compartir esos días con vosotros.
Besos, cálidos y calurosos, con aroma a pescaíto y a paella.
Robo a mano armada
Se lo quita a mi querida y extrañada H.
Tu última/o
1- ¿...charla de "tú a tú" ¿con quién ha sido?
Mis charlas de tú a tú, viendo los ojos, sintiendo la respiración, las he tenido últimamente con D., y bueno, algo similar, pero muy breve con una compañera de trabajo, A.
2- ¿...llamada de teléfono fue?
A mi madre, para decirle que espero que haya pasado un gran día de cumpleaños, que 61 años no son nada si se llevan con la vitalidad que ella los lleva, y que la quiero. Hace unos minutos.
3- ¿...SMS?
A la Niña C., para contestar a un mensaje suyo que ma he hecho sonreir, y lo necesitaba. Gracias guapa, gracias mi niña.
4- ¿... email personal?
A la Niña C., también. Fue hace ya una semana, y es que no tengo internet y sólo los martes puedo escribir algo. Ella necesitaba hacerse oir y yo quise escucharla.
5- ¿... carta manuscrita, recuerdas a quién escribiste?
Sí, a H., una breve reseñita junto a unas fotos, o quizás a alguien más, pero eso por desgracia ya quedó en el olvido.
Bueno, y esto me recuerda que debo muchos sms, charlas cara a cara, llamadas, cartas. Y que además os echo de menos.
Sí, a ti te echo de menos, y a ti también, y tu sonrisa, y tus palabras, y tus ánimos, y tus llamadas, y tu presencia, y tu cariño.
No me dejes nunca.
La frase
"Ya va a llegar el día en que los mares se conviertan en Soda y las olas resuenen en Stereo, porque todo volverá a ser como fue"
Esta frase resume, en mi opinión, la belleza de las palabras.
No significa mucho, o al menos no parece significarlo, pero no tengo dudas de que para los fanáticos de un grupo magistral como es Soda Stereo esta conjunción de palabras es pura belleza.
Y para mí, que me encanta Soda Stereo, sin llegar a límites fanáticos, me parece que las palabras pueden ser una obra de arte en sí mismas.
Cómo hablar
Nos falta decisión propia. Escasea alarmantemente la autonomía de pensamiento. Da igual si la elección es a o b, blanco o negro, alto o bajo, gordo o flaco. Nos cuesta definirnos.
Abogamos por esa absurda diplomacia que envuelve de falsedad cada conversación que mantenemos (o al menos un 80% de estas).
Será por el miedo al rechazo, por la ingenua y adolescente necesidad de tener que caer bien a todo el mundo. El caso es que estamos consiguiendo vivir en un mundo de medias tintas.
Y no me gusta.
A mí no me gusta que se me reprochen cosas cuando desaparezco del mapa, pero menos aún me gusta que si pregunto me digan que todo está bien.
No me gusta que me escriban un “te echo de menos” y cuando nos veamos no nos hablemos ni cinco minutos.
No comprendo porqué juzgamos tan rápido la ausencia, la falta de llamadas, la escasez de noticias.
Últimamente no estoy para nadie, es cierto. Puedo justificarlo, justificarme, pero no tengo necesidad. Quien quiera me lo puede preguntar, puede interrogarme si se debe a una crisis antisocial o a cuestiones internas. Puede mostrar interés en decirme qué piensa sobre esa actitud, o no decirme nada, pero entonces no admitiré posteriores reproches.
Con todo esto pretendo explicar que tendríamos que saber antes porqué una persona ya no llama como antes, ya no queda como hace tiempo, ya no es igual. Antes intentar ponernos sus zapatos y después juzgar. Yo también lo hago mal, que conste que no quiero decir que yo analice cada actitud antes de decantarme por una u otra opinión. Me confundo mucho, tomo decisiones incorrectas y sobre todo injustas. Pero quizás me esté cansando de pedir perdón y que nadie me lo pida a mí. Quizás abogo por el silencio en vista de que las palabras no solucionan nada.
Es fácil preguntar a alguien si está bien. Lo difícil es poner el interés suficiente para saber si nos está diciendo la verdad. Me propongo intentarlo, y no es Nochevieja ni una fecha marcada para hacer promesas. Es el momento en que quiero coger el toro por los cuernos y decidir por mí misma. Elegir ver el telediario de Antena 3 o de Telecinco porque a mí me apetezca. Le guste a quien le guste.
¿Pepsi o Coca Cola? ¿Cola Cao o Nesquick? ¿Lost o Prison Break? ¿Beso, verdad o atrevimiento?
Niños indefensos
¿Hasta qué puntos somos conscientes de que no tenemos nada más valioso que nuestra propia vida?
¿De qué sirve todo el dinero ganado, los planes de futuro, los sueños, si no tenemos salud?
Castiga al ser más indeseable del mundo con la falta de salud y ese ser, antes impenetrable, grosero, cínico, se convertirá en un pobre niño indefenso.
Y es que eso es lo que somos ante la enfermedad: niños indefensos, temerosos, ávidos de una voz, una mano, una pastilla, que nos traiga la salud.
Desde aquí mi apoyo a todos aquellos que a diario tienen la lucha más importante: la lucha por la vida.
A por ello!
Ya voy consiguiendo contar a un cliente una historia de Movistar mientras tabulo la llamada.
Ahora sólo me queda ser capaz de escribir mientras veo la tele con D. al lado.
Me costará, mi blog se merece toda la atención del mundo.
Felices minutos, felices días, feliz vida a todos amigos.
Estando a tu lado...
... sin que me veas.
Son sólo unas palabras, plagadas de sentimientos, vacías de falsedad.
Lo siento H., siento ese adiós, ese vacío que quienes hemos pasado por esa situación sabemos lo que es.
Estoy a tu lado, aunque no me veas, aunque nos veamos menos de lo que me gustaría.
H., mi amiga en la distancia, el hombro en el que llorar a través de este blog o de un email.
Encontrarte me llenó de alegría, de esperanza, de confianza.
Y ahora debo devolverte parte de todo lo que me has ofrecido con unas palabras que quiero llenar de cariño, de apoyo.
Estoy contigo, estando a tu lado, sin que me veas.
Tiempo libre para nada
No me gustan los pusilánimes.
Me alineo mejor en el lado de las personas con carácter (no entro ahora en si yo soy o no de ese grupo, simplemente me atraen más).
Me frustran sobremanera aquellos que callan ante las dudas, que agachan la cabeza ante todo, que nunca responden a una palabra más alta que la otra.
Pero sobre todo desprecio a los cobardes. Y no me refiero a los cobardes por no atreverse a hacer puenting o subirse a una montaña rusa. Me refiero a aquellos cobardes que, teniendo un puesto de responsabilidad, no son capaces de decir las cosas mirando a la cara y mandan siempre a otra persona como “cartero real”. Bueno, sí, hablo de un caso en concreto, y no veáis cómo me enciendo cada vez que pienso en ello. Cobarde, más que cobarde, borra la sonrisa de tu cara y sé capaz de decir lo que tienes que decir tú mismo, mala persona.
Olé, qué a gusto me he quedado. Me ha dado por levantarme pronto últimamente, sin reloj ni obligaciones marcadas (aunque siempre con mil cosas que hacer), y me encanta lo bien que aprovecho el día. Será mi horario, será la rutina que tengo, qué será, será…
En fin que así es mi vida y así se la he contado. Ah, no os dije que estuve en Madrid con D. Apenas vimos a A. y a F. en su casa, estuvimos viendo el fiasco de Eurovisión, nos reímos, lo pasamos bien. Y vimos a Unicaja ganar a Estudiantes, sufriendo entre mucho mal educado y algunos que realmente merecen la pena como aficionados al baloncesto. Fue un fin de semana muy completo, que ya parece muy lejano, pero me apenó no ver a C. y S. S. estaba de boda, de C. no sé nada, así de seco.
Se me olvidaba ví también a mi “casi hermano”, A. y a su chica, S. Por fin pudimos tener una charla más larga de 5 minutos, sentados relajados en esa terraza del 4º piso, con el sol como compañía, y las vistas de mi barrio. Barrio, un barrio cada vez más desconocido, pero también extrañado.
Esto da de sí mi vida. No escribo porque no sé sobre qué hacerlo, pero hago muchas cosas. Tantas que lo que falta es tiempo libre… tiempo libre para nada.
No hago deporte
No hago deporte.
Así de escueto. No lo hago.
Apenas camino, apenas dos o tres veces al año cojo un balón de baloncesto para echar unas canastas, y quizás si la moneda cae de cara otra vez más en esos 365 días quizás juego una partida de ping-pong (o tenis de mesa, tanto da que da lo mismo).
Sin embargo si me transporto a mi infancia me veo siempre con un balón de fútbol o baloncesto, jugando al ping-pong y al tenis, nadando en la piscina, jugando al volley incluso.
Era mi leit motiv, el ocupar todo mi tiempo practicando deporte.
No echo de menos aquellos momentos, pero sí me hubiera gustado continuar haciendo algunos de ellos.
Porque las pocas veces que cojo un balón de baloncesto y juego unos minutos, me doy cuenta de lo bien que me siento. Odio los deportes individuales o que únicamente se practican para mantener la forma.
Los respeto, vaya, profundamente, pero me aburren sobremanera: gimnasios, bicicletas estáticas, me producen sopor.
Es como lo de la comida, como aquellas personas que no disfrutan comiendo y sólo lo hacen como una obligación diaria. No podría verlo así. Cada día tenemos la enorme suerte (nosotros que somos unos privilegiados) de poder comer hasta tres veces! Dios!!! Es un placer increíble al que nos obliga el cerpo humano!!! No es maravilloso?
En fin, que me voy por las ramas. No hago deporte, y debería intentarlo. Tendría que recuperar la forma física, para no verme en poco tiempo como una persona incapaz de levantar un dedo sin quejarse del dolor o el cansancio.
Vaya, que estaría bien volver a la infancia y adolescencia para disfrutar de las horas muertas jugando al fútbol y al baloncesto. Supongo que era feliz; ahora también lo soy, pero me falta forma física.
No olvidéis ese detalle
Es algo que ya he comentado en otras ocasiones: cuando la felicidad entra con fuerza en mi vida, y se instala incluso (nunca la felicidad eufórica, que de esa ya he hablado en otros artículos y es difícil de mantener más de dos días seguidos), me resulta harto complicado escribir asiduamente.
Es curioso, pero es la tristeza, la duda, el temor, mi musa.
No hay más excusa que esa.
Os cuento: tengo cada mañana libre. Mañanas primaverales que elevan el espíritu hasta altares inimaginables. Mañanas llenas de planes y cariño, de vida, de esa vida que no me canso de nombrar constantemente. Porque no es lo mismo vivir que estar vivo.
Como en mi casa, relajada, cocinando, disfrutando, aprendiendo. Y me marcho tranquilamente a mi trabajo. Entro a las cuatro de la tarde, y salgo a las nueve y media, con dos descansos de diez y veinte minutos. El trabajo hay días que es más estresante, cuando los clientes deciden que no eres un operador de una empresa de telefonía, sino un psicólogo que tiene todo el tiempo del mundo para escuchar sus súplicas, lloros, quejas y demás. Pero normalmente es bastante divertido, se pasa el tiempo volando. Y sin darme cuenta son las diez de la noche y ya estoy en casa. Me gusta el horario porque me permite disfrutar de las horas que más me gustan del día: la mañana y la noche. Y también me gusta porque es el que tengo, y en ese caso hay que saber adaptarse.
¿Los compañeros? Bueno, digamos que con el ritmo de trabajo que tenemos apenas se tiene relación con nadie. Tal vez al principio y en algún descanso, pero no confío en hacer amigos allí. Mis amigos están donde tienen que estar.
En fin, que entre ese trabajo y mi casa, mis ratos libres y vivir, no me queda mucho qué contar, y la verdad es que eso me apena un poco, porque echo en falta ponerme a escribir y contar cosas que nunca pensé que podrían salir de mí. Quizás con esa pequeña pena que ahora siento pueda escribir más, ¿no? Nunca se sabe, los misterios de las musas son insondables.
Pero yo estoy siempre por aquí, no olvidéis ese detalle.
Culpa del fútbol
Y sin ser sevillista, ni mucho menos, cómo he podido emocionarme yo tanto?
Será culpa del Arrebato, será culpa del fútbol…
Merci Zizou

Llegaba el final del encuentro, y cuando ya esperaba que Zidane aguantaría hasta el final, López Caro decidió que era el momento de decir adiós.
Con una timidez impropia de uno de los mejores jugadores de la historia del fútbol, Zinedine Zidane se dio su
último paseo hacia el banquillo del Madrid en el Bernabeu.
Para los amantes del fútbol éste es un momento histórico. No tengo ninguna duda de que Zidane es el mejor futbolista que he visto en directo en un campo de fútbol. El único futbolista que con una jugada suya casi me hizo llorar.
Magistral el francés, mágico su fútbol.
Nunca olvidaré las cinco temporadas en que he disfrutado de este artista del balón. Le echaremos de menos, pero podremos contar que nosotros vimos jugar a este crack con el 5 a su espalda.
Merci Zizou
Sentir lo que sientes
Con todo el respeto hacia el resto de ciudades y pueblos que hay entre medias... ¿no pueden acercar un poco Madrid y Málaga?
Hoy duele, no sé si será porque ha sido un fin de semana de muchas emociones, pero el caso es que duele pensar que mañana estaré lejos de todo lo que hoy está en mis manos.
Y al lado de la otra parte de la cama, el que me hace caminar con fuerza.
Arj, me gusta la salsa agridulce, pero nunca pensé que mi vida sería una comida china rebosante de esa salsa.
Quiero estar con ellos, quiero estar con él. Necesito revivir a cada momento nuestros 25 meses de vida, y no olvidar del todo los otros 27 años a.D. (antes de Dani).
En fin, quizás algún gobierno haga una autopista personal Madrid-Málaga, con vías del AVE para mi coche, para que llegue apretando el acelerador sin tener que hacer nada más, en un breve espacio de tiempo, soñando con ellos, con él, con mi ciudad, con mis ciudades, con mi vida, con mi VIDA.
No llores, no llores, tienes suerte de sentir lo que sientes.
Grita
Son las 2;49 de la noche. He llegado hace algo más de una hora de Ambite... bueno, os pongo en precedentes.
A las 8 de la mañana he salido de Málaga. El cumpleaños de S. y la despedida de Zidane bien merecían el viaje.
Pero sobre todo el día de la Madre, no por nada, sino porque mi mamá parece demasiado triste últimamente, y yo, torpe como nunca, no logro sacarle una sonrisa.
Al grano: llego a Madrid antes de la una de la tarde, y F. y A. (enhorabuena por esa futura paternidad, qué orgullosa estoy de ser vuestra amiga) junto con C. me vienen a buscar para irnos a Ambite, rumbo a la fiesta campera-campestre-nocturna-extraña de mi querida S.
S. es especial, esa sería la única manera que tendría de definirla a estas horas.
Por ser tan especial merecía un día así de especial, lleno de preguntas, lleno de comida, lleno de risas, de miradas, de noticias, de regalos, y lleno, repleto, de amigos.
S. tiene que ser feliz. Merece ser feliz, de verdad os lo digo y quienes la conocéis opináis lo mismo.
Total, que ha sido un día precioso. He regresado a Madrid después de mucho tiempo. También regreso a mi blog después de otro tanto (R. lo siento, si por mí fuera...)-. Y sin embargo algo lo empaña. El saber que he fallado a mi Niña C. Al menos así lo siento yo, y creo que no sé qué hacer para que en ella aparezcan las ganas de creer en mí. Por eso lo hago aquí, porque no sé si quiere o no leerme, escucharme, verme. Pero yo me muero por saber qué le pasa, qué le hace estar perdida, y no gritarme. Coño C.: GRITA!!!
El cautivo
Desde la casa de D. observo el paso de la procesión del Cautivo, una de las más tradicionales y bonitas de la Semana Santa malagueña.
Ayer por fin conocí a A., el hijo de R., una personita que irradia felicidad y que nos va a hacer a todos mejores.
Pasé un bonito día en La Herradura, acompañada de dos de las personas más importantes de mi vida, y metiendo en ésta a alguien que va a ocupar indefectiblemente otro hueco que estaba vacío.
Veo en la tele anuncios de nuevos programas en los que Telecinco machaca la figura de la periodista Encarna Sánchez. No lo comprendo. Repudio mi profesión, y sobre todo a las personas, sin más, cuando veo cómo se ataca sin piedad, con acusaciones baratas, a una persona fallecida hace tiempo. Me da igual si fue una buena o mala persona, no soy quién para saberlo. Pero crecí escuchándola, mostrando su prepotencia, todo lo que queráis, pero ¿merece alguien, que no ha matado a nadie, un ataque tan feroz por parte de quienes colaboraban con ella? Hay que ser cobarde, tremendamente cobarde, para actuar de esa manera.
Yo, como cualquiera de vosotros, también he trabajado con gente indeseable, personas que merecen mi máximo desprecio, pero no me imagino hablando barbaridades de ellas una vez fallecidas, sin permitirles el derecho a la réplica, a la defensa.
Ni todos somos tan buenos, ni algunos son tan malos. Nuestros actos a veces no se acompañan de la bondad que creemos, y nosotros también hacemos daño a quienes nos rodean.
Por esa razón, y porque me molesta sobremanera este tipo de actos, me siento ofendida cuando veo que siguen atacando a muerte a quien no tiene ya voz para la defensa. Hay que ser muy inhumano, hay que ser muy malo, hay que ser un auténtico cabrón (con perdón), para atreverse a decir todo lo que dicen personajes de tal bajeza moral que merecen desaparecer de los medios de comunicación.
Lástima que la imagen de los periodistas se refleje en gentuza como esta. No, no me siento para nada identificada, ni ofendida siquiera si alguien decide criticar a toda la profesión. Me da igual, yo no caería en eso, pero no por ser mejor o peor periodista, sino porque mi educación me impide ser cruel.
En fin, que tenía que desahogarme, que me quema la rabia por ver este tipo de espectáculos barriobajeros. Y no sé qué pensaréis vosotros, pero vaya, aquí queda esta tribuna abierta. Admito críticas, admito halagos. Admito todo...
A los tambores
Suenan los tambores. Se aproxima una procesión. Ya estamos en Semana Santa. Y yo vivo en una ciudad donde esta celebración es algo más que una excusa para tomarse unos días de vacaciones (así siempre lo viví yo en Madrid).
En mi televisión resuena Bersuit, gracias a un DVD con la grabación de un directo. Gracias a D. y gracias a dos años intensos de cambios, felicidad y dudas que parecen disiparse.
Mi estancia en Málaga parece prorrogarse. La casa es la excusa para ello, la posibilidad de quedarme en el trabajo sería la confirmación.
“Yo no tengo fechas para recordar. Mis días se gastan de par en par, buscando un sentido a todo esto”
Echo de menos Madrid. Sé que aún me queda más de un mes para poder ir, y esa sola idea me entristece un poco. Por otro lado, ahora más que nunca necesito y quiero disfrutar de mi nuevo lugar.
No todo son luces, siempre existen sombras. En este caso las que provoca sentir que no eres demasiado importante para quien creías serlo. Confirmar, o reconfirmar, que para esa persona sólo eres alguien más, que no necesita de nadie más que de ella misma.
Siempre defiendo el egoísmo. Lo hago precisamente porque soy egoísta, y defenderlo es una forma de defenderme a mí. Pero no tolero ya los excesos. Egoísta sí, única persona en el mundo no.
Mi amigo-hermano A. ha vuelto ya de Argentina, tras más de tres meses, y me muero por verle y que me cuente todo lo que ha vivido, en cierto modo es como si yo hubiese estado allí.
Es curioso cómo pasa el tiempo, para bien y para mal. Supongo que de todos modos cuando pides que el tiempo se pare éste no hace más que volverse loco, las manecillas de los relojes pasan, vuelan, se disparan. Digamos que los últimos mil y pico días de mi vida han cogido velocidades próximas a las de la luz, porque no soy capaz de enumerar las vivencias, las personas conocidas, las personas perdidas, las cosas hechas y las cosas por hacer.
Siento mi vida llena. Sí. Me gustaría mucho estar más cerca de la gente, necesito de sus abrazos, de sus voces, pero supongo que aún así no me puedo quejar.
Como si de un puzzle se tratara alguien se ha encargado de colocar las piezas (hay una energía con nombre y apellidos que ha sido el mayor responsable, y yo me imagino ahora que está feliz). A mí me lo han puesto todo al lado, no tengo ningún mérito, si acaso el de la insistencia, el de luchar por mi vida, por hacer lo que quiero y con quien quiero.
“Vos me estás mirando y yo voy a caer”.
Me vuelvo a mi mundo de procesiones, caída de sol, Bersuit y esperanza. Me vuelvo pensando en Macaco y su nuevo disco, con las manos levantadas, en la N.C. escuchándolo, en H. leyendo mi email, en M. intentando comprenderme, en D. cantando a mi lado “Mi caramelo”.
“Qué linda que estás, sos un caramelo, te veo en el recreo y me vuelvo loco, todas las cosas que me gustan tienen tu cara, y espero a los asaltos, así juego a la botellita con vos. Mi bomboncito. Qué excitante que estás, tendrías que saberlo. Esa cola es la manzana más buscada, y esos celos, el alimento de mi creación. Quisiera arrancarte un día y morirme en un telo con vos… o quizás en un auto.
Han pasado cinco años, asumiste las cosas, hace tiempo que estoy buscando mi verdadero yo. Hay una especie de simbiosis, lo dijo mi psicóloga, haría bien a la terapia alejarme un tiempo, unos setenta años. ¿Cómo estás querida? Tengo esposa, hijos. De vez en cuando hablo con ella y hasta hago el amor. No es que quiera molestarte, pero me es imprescindible sentarme en un café y soñar un poco… Y tal vez amarnos. Y ha pasado mi hora, quién robó mis años? Cambio a toda esta familia por un segundo con vos. Si te veo ahora, aunque termine en un hospicio, tomo la botella y juego a la botellita con vos…”
Me vuelvo por tanto a los tambores…
La eternidad como amiga
Es hoy, domingo, el primer día que desde hace semanas me siento relajada frente a la televisión. Suena Ojos de Brujo, su último trabajo, mientras de fondo Canal 2 Andalucía se dispone a echar un Caja San Fernando-Leche Río Breogán que no me atrae demasiado.
Estoy en MI CASA. Sí, en mi nueva casa, en la que vivo desde el jueves. La sensación es estupenda. La luz me emborracha, y las sensaciones me impiden poner palabras que expresen mi realidad.
Todo ha venido de golpe, como muchos presagiabais. En este caso parece que mi sobrinito A. ha traído debajo del brazo no sólo un pan, sino también un trabajo y una casa para su tita.
Sí, de la casa al trabajo. Doy un salto inmenso para contaros que desde hace una semana soy teleoperadora de Movistar, sí, sí, del Programa de Puntos, de esas que os niegan los adelantos de puntos, y os ponen las cosas difíciles.
De momento estoy a prueba, y aunque creo que voy mejorando a pasos agigantados (además de que estoy disfrutando como una enana) las esperanzas de continuar no son muchas. Al menos esa es la sensación generalizada que se desprende de cada compañero con el que hablas.
Pero bueno, acabaré el mes, lo cobraré, y luego ya veré si debo continuar con mi búsqueda de trabajo desesperada o puedo empezar a estudiar unas oposiciones mientras trabajo atendiendo el teléfono. Seguiré contando cómo va esto.
De tener o no tener ese trabajo dependerá también que pueda o no tener internet en casa. Es algo que a día de hoy considero básico para no perder completamente el contacto con los míos. De todos modos como me dijo mi amiga C., la gente que quiere estar a tu lado va a estarlo aunque no des señales de vida durante meses. Es cierto, o al menos así lo espero.
Quería volver a mi blog. Lo echaba de menos, os echaba de menos. La tortilla se ha dado la vuelta y ahora tiño mis palabras de alegría. Sólo espero que aunque sea con cambios esa alegría se quede a mi lado un tiempo, al fin y al cabo creo que tan mala compañía no soy, ¿no?
Estáis invitados a mi casa, eso sí, no vengáis todos de golpe, que muy grande no es. Uy, pero qué grandes momentos espero pasar aquí dentro. Ha empezado otra nueva etapa. 1 año y casi un mes después de llegar a Málaga la Bella doy otro giro, acompañada del increíble D., de quien ni a sol ni sombra me permite que la tristeza llegue a mi corazón. No tengo dudas de que nada hubiera sido posible si él no me hubiese apoyado como lo ha hecho. Tengo a la sensatez como novio, tengo a la sonrisa perfecta como compañero, y espero tener a la eternidad como amiga.
No me he marchado.
Estoy, y más viva que nunca.
Con piso nuevo, y con un trabajo (a prueba durante un mes) que me han dado un enfoque nuevo a mi vida en Málaga.
La felicidad está de visita, y mientras ella está me mantiene tan ocupada que ni siquiera tengo tiempo para escribir en mi blog.
Pero pronto haré hueco, así que no os olvidéis de mí, que seguro que habrá nuevas historias que contar.
Dispuesto a enseñarme
Me gusta cocinar.
Rectifico: me encantaría saber cocinar.
Soy capaz de quedarme pegada a la pantalla viendo programas de cocina de todo tipo.
Me atraen sobremanera los libros de cocina que pueblan por doquier las librerías del país.
Sin embargo, no dispongo del lugar adecuado para probar mis dotes de cocinera.
Sí, tengo una casa y una cocina, pero son compartidas, y necesito mi espacio. Libertad, saber que nadie vendrá a meterme prisa o decirme tal o cual tontería.
Pero eso sí: dadme recetas, dadme tiempo, dadme la cocina y los utensilios, dadme ingredientes, y comienza la cocina experimental de D.
Quiero cocinar, ¿algún cocinero (ya si puede ser tipo Darío Barrio) está dispuesto a enseñarme?
El cielo de veras
El cielo de veras que no es éste de ahora
el cielo de cuando me jubile
durará todo el día
todo el día caerá
como lluvia de sol sobre mi calva
Mario Benedetti
“Después”. Poemas de la oficina (1953-1956)
Con un zumo de piña, Bunbury y la copiosa lluvia en el exterior, la lluvia que entorpece la celebración que merece el Festival de Cine de Málaga.
Esos son los ingredientes de mi receta, de mi pregunta: ¿Qué es exactamente el triunfo?
¿Cómo distinguimos a un triunfador de alguien que ha luchado al máximo pero no ha conseguido la recompensa? ¿De veras el triunfador es el que cuenta con dinero, trabajo, amor, éxito en fin?
¿O el triunfador es quien sin llegar a conseguirlo, pero esforzándose al máximo, ha seguido intentándolo hasta el fin de sus días?
Me enternecen los jubilados que buscan su nuevo lugar en el mundo tras haber dedicado toda a una vida a un empleo.
Me gusta verles ejercer labores que nunca antes habían tenido la oportunidad.
¿No son en ocasiones los hombres más mayores quienes más luchan por la igualdad en materia de género? Es decir, ¿no es cada vez más habitual ver al “señor de la casa” (nótense las comillas) realizar la compra en el supermercado? ¿Pedir la vez en el puesto del mercado?
¿Qué es el triunfo?
No sabría contestar con brevedad a dicha pregunta –algo retórica tal vez-, pero me encantaría tirarme horas y horas analizando fríamente en qué consiste el triunfo, según mi modo de ver.
Para empezar, y quizás pueda explayarme en breve, una triunfadora ha sido mi madre, sí señor, y lo que aún le queda por demostrar. Gracias mami, cada día lo digo con más orgullo: gracias por convertirme en quien soy. Contigo estoy viendo el cielo de veras.
Ya tienes quien te haga eterna
Hablar con R. y saber que al otro lado, además de “la muy mejor” habrá siempre un niño, es una sensación extraña.
Álex ha llegado para hacernos sentir cosas nuevas, para aumentar sentimientos y para recuperar algunos en cierto modo relegados al pasado.
Su sonrisa que sólo puedo imaginar, pues aún no la he visto, pone en R. un rictus de incredulidad. Ella, siempre con un instinto materno tan escondido, tiene en sus brazos a un niño: a su hijo.
Álex va a cambiar muchas cosas, sin duda. Entre ellas nuestro papel en esta historia. Creo que he dejado de ser la amiga rara, la amiga excéntrica e incluso la amiga desaparecida en los últimos tiempos, para pasar a ser “la tita Di”.
Acaba de tener una conversación con R. Su voz denota felicidad, absoluta felicidad. Un tono que hacía años que no sentía en ella, y que me hace reconciliarme con nuestra amistad.
R. no es una amiga más, por mucho que cuando me entra la rabia quiera creerlo así y decida entre mascullaciones ¿? que ya es forma del pasado. Me engaño, porque R. nunca podrá ser sólo parte del pasado.
Me he enfadado con ella, me enfadaré mil veces más, pero siempre viene a mi mente algún paseo por la calle Velázquez para borrar de mí esa duda.
Con R. he vivido lo mejor y lo peor de mi vida. Cuando vivíamos lo mejor no éramos muy conscientes, pero sí, sin duda y por desgracia, lo éramos cuando vivimos lo peor.
Por escasos minutos me quedé sin ver al pequeño Álex a punto de nacer. Creo que eso hace que se acrecienten mis ganas de abrazarle por fin. De tocar sus manos y mirarle mientras pienso en mil historias que en un futuro me gustaría que leyera.
No sé a dónde nos lleva ese futuro, no tengo ni la más remota idea. Sueño con mantener al menos lo que hoy tengo, y que en ese viaje serpenteante, que a veces es la vida, mantenga mis principios, y mis principios –aunque lo haya negado por cabezonería- también contienen a R.
La eternidad nos espera. Tú, R., ya tienes quien te haga eterna.
Porque si no no es normal
La hermosa luz del día, el breve paseo por mi barrio – con la música atronando en mis oídos-, las ideas, me hacen entender que me gusta la vida que llevo.
Pese a no encontrar un trabajo de ninguna de las maneras (y más no puedo bajar el listón, lo prometo), pese a tener una compañera de piso que decide dar una clase particular de 12:45 a 14:45 (¿y yo cuando cocino, so tonta???, ¿como cuando tú quieras?).
Pero la esperanza de pronto perderla de vista, la ilusión por haberme decidido a dar un nuevo paso valiente en mi vida, las ganas y la felicidad de seguir junto a D., hacen que se apaguen los miedos y se abra la luz a la ilusión.
Suena una música que desconozco, pero que me llena de vitalidad y alegría. Me imagino escribiendo estas mismas palabras en otra habitación, con la misma luz pero distinta orientación, distinto olor, ninguna compañera.
Y sólo ese pensamiento me dibuja una sonrisa.
De fondo una televisión sin sonido que abunda sobre ese hijo de puta cobarde que sólo sabe golpear a una niña de cinco años. Y eso entristece a cualquiera que no tenga el alma sucia. Y te llena de rabia comprender que de nada va a servir esta nueva barbarie. Que otras se sucederán, con menor publicidad, y las mujeres y los niños seguirán bajo la “tutela” de valientes hijos de puta. Cuidado, que no dejo de lado a todos aquellos hombres que también sufren de maltrato. Soy consciente de que aunque sean una minoría están incluídos, por supuesto, en ese grupo de víctimas que sufren sin consuelo.
A veces no nos damos cuenta de lo tonto de nuestros dolores. Pero nadie puede culparnos por ello. El egoísmo es quizás la única cosa que nos hace comunes a todos. Lo nuestro antes que lo de los demás.
Y no soy yo quien reprochará a nadie esto. Vaya, que solidaridad y yo no estamos muy unidas.
Una cosa más que cambiar, que mejorar, y me lo propongo hoy, 9 de marzo, que no es principio de año ni comienzo de curso, pero sí que es el día en que las cosas cambiarán en mi vida.
Además, hoy la Niña C. cumple años, y aunque no sea la mejor situación del mundo la que vive, bien merece una enorme felicitación y un recuerdo feliz. Niña, eres muy grande, muy especial, muy necesaria. Mejórate pronto, ¿vale? Que queremos que vengas a visitarnos a Málaga lo antes posible. Nos lo debemos, guapa.
Por cierto, para los que no conozcáis Málaga yo os recomendaría sin duda estas fechas. Sí, nada de Semana Santa ni Feria, no, no, la Málaga auténtica, la Málaga más pura, la diaria, la cotidiana, con un sol que debe estar costando millones a la Diputación mantener cada día en lo más alto, porque si no no es normal…
Perdona por la omisión
Ya he cumplido un año en Málaga.
A. ya ha cumplido sus primeros días de vida.
Yo cumplo con mis objetivos planeados.
D. cumple con la vida.
Cada uno de nosotros cumple con sus obligaciones.
El día se cumplen dos años desde la primera vez que hablamos por teléfono.
Málaga cumple con su habitual cita con el sol.
Hay quien hoy cumple años, el día 8 también, y el día 9 una de las “especiales” cumple años y se reencuentra con la vida. Y yo me acuerdo de ella, como hago muy a menudo, y me sonrío por haberla conocido.
H., quizás no estabas en aquella lista, pero ten claro que para mí no eres “una más”, esa gente apenas ocupa espacio en mi vida, y sin embargo tú tienes un papel que cumplir, y lo haces con creces. Perdona por la omisión…
Del agua y otros menesteres
El agua entra por la garganta, fría, clara, cristalina de hecho.
El contacto con el interior es agradable, y su sabor (o no) es una delicia.
No cambio una botella de agua por el mejor vino del mundo, en según qué circunstancias.
El día que me compararon con una botella no supe si tomármelo como un halago o un insulto. Lo primero era lo acertado. Como en un concurso en el que tienes dos opciones, la A era la correcta.
La A de agua.
A mi madre no le gusta el agua en absoluto. Es quizás el líquido menos apreciado por ella a la hora de beber. Y sin embargo parece que sí le ha gustado el piso que la enseñé, con lo cual se acerca la posibilidad de tener un domicilio propio, una casa donde dar rienda suelta a la libertad que emana de mí.
También le gusta Málaga, aunque aún ésta no le haya dado su mejor cara.
Y volviendo al agua. Me encanta cuando en momentos de necesidad acuciante, como los de ahora, el agua cae del cielo en grandes cantidades, limpiando mi coche, llenando pantanos, mojando mi ropa, inundando mi alma de sensaciones.
Estas son pequeñas historias reales, del agua y otros menesteres…
Cuando H. sea A.
M. duerme en el salón, la misma habitación que esta noche de nervios hemos compartido.
Sobre ese sillón y con un saco de dormir encima (sí, debió pasar mucho calor y se ha salido de él).
M. duerme aún, porque es pronto y anoche nos acostamos tarde. Porque los nervios no pudieron calmar el cansancio y el sueño.
El "niño sin nombre" se resiste. Quiere impedir que seamos nosotros dos de los primeros en verle la carita.
Anoche conocí Cádiz. Una Cádiz cerrada por la oscuridad, vacía para mí que iba en el taxi con la cabeza absorbiendo pensamientos.
Me hubiera gustado que todo fuera de otra forma, que el "niño sin nombre" nos enseñará sus manitas, acariciarle y mirarle con la ternura de quien sabe que está viendo a alguien especial. Pero parece que, por más esfuerzos que haga la madre, ese nacimiento se retrasará hasta nuestra marcha.
M. duerme, soñando con que ya será padrino cuando se despierte. La luz entra por la ventana, y las teclas suenan atronadoras entre tanto silencio. Yo también he dormido, poco, menos de lo que debería, pero no tengo sueño, sino ganas de despertar a todos y que nos marchemos.
Ignoro si J. finalmente vino anoche. Si lo hizo yo no la escuché, pero estará inventando miradas de su nieto.
Empieza un nuevo día, quizás el día en el que el "niño sin nombre" al fin tenga uno.
Quizás el día en que H. por fin sea A., ya os escribiré entonces, desde Málaga, cuando H. sea A.
