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El fin de los días grises

Chulapos

Chulapos

San Cayetano, San Lorenzo y La Virgen de la Paloma.

Y las fiestas más castizas llegan.

Desconocidas seguramente para casi todo el mundo, ya que en Madrid no somos muy dados a tener ese tipo de fiestas que se dan cada año en los pueblos y ciudades de España. Y sin embargo son unas fiestas maravillosas, recomendables para niños y mayores.

No tienen mucho que ver con las fiestas tradicionales, no son los sanfermines ni las Fallas, ni siquiera se parecen a la Feria de Málaga que en nada comienza. Pero son las fiestas de mi ciudad, y por ello viene a cuento que las recuerde en mi espacio.

Esos chulapos guapos...

Mi lucha

Mientras juego al Literati pienso en posibles planes a realizar con mi hermano y su chica, quienes mañana ponen sus pies en Málaga.

Son muchas las cosas que podemos hacer juntos, pero eso es lo de menos, lo mejor es que estarán aquí, y eso es genial.

No escribiré mucho estos días. Primero por su visita, y luego porque tengo otra visita más de unos amigos a finales de semana.

Más que nunca lo necesitaba, de verdad. Mis ánimos flaquean porque mi cabeza no rige como debiera. No estoy en mi mejor momento, y no puedo decir que no tenga motivos para ser feliz. Los tengo, y muchos, todos podría decir. Pero lo irracional en mí es más fuerte. Y en este caso me está haciendo mucho daño, mucho.

A mí, y a los que me quieren y están a mi lado. Porque sufro, y les hago sufrir a ellos.

Querría ser de otra manera. Querría no pensar tanto y disfrutar más. Dejarme llevar e ignorar todo lo malo. Pero no puedo.

Y no tengo otra lucha mayor hoy en día, en mi vida, que superar esto. Y lo tengo que hacer, por ellos, pero sobre todo por mí.

Mi lucha. Llevo en ello mucho tiempo, pero ahora más que nunca afronto MI LUCHA

Esperanza

Esperanza

¡Bien, bien, bien!

A falta de una última prueba puedo decir que todo en el pequeño D. es absolutamente normal!!

Soy feliz!!! Olé prima L., todo tiene que salir bien, cuidándole quienes le cuidan.

Además, para alegrar más aún la semana: se vendrán mi hermano y su chica unos días aquí a Málaga conmigo.

¡Y el nene empieza hoy a trabajar en ACB.com!

¿Por qué las buenas noticias vienen de golpe?

Ángel de la guarda a tiempo completo

No sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos. Mentira.

Sí lo sabemos, pero a veces nuestra memoria es frágil. Como la vida misma.

Qué fragilidad. Disfrutar un nacimiento, sentir como propio lo que no es de tu sangre. Reir y llorar, tocando su manita. Llamarle por su nombre, aunque su nombre sea otro. Y de repente, llorar lágrimas de sangre por noticias que no acaban de confirmarse. El pequeño D. no está tan mal como nos hacían pensar. Y yo quiero reir bien fuerte por mi prima L., que es tan buena que no merece ni un gramo de malas noticias en su mercado de la vida.

La levedad de la vida... "somos levedad" decía Manolo García (por cierto, esta semana he conocido que otro D. importante en mi vida se casa en septiembre, por fin. Me acuerdo de él por Manolo, me hice fan por su culpa).

Una conducción tranquila, vas al trabajo, miras por el retrovisor para regresar al carril derecho porque no tienes ninguna prisa. El coche del carril izquierdo que tienes delante frena justo mientras tú miras el dichoso retrovisor, y te encuentras pegando un frenazo y un volantazo que hacen al coche un asesino sin control.

Pero mi ángel de la guarda trabaja a tiempo completo, y consigue controlar mi coche, por medio de mis manos, cuando el coche de delante y el guardarrailes parecían más cercanos que nunca. He temblado, he tenido mucho miedo. Pero tengo un ángel de la guarda excepcional.

Somos levedad... y tanto que lo somos.

Disquisiciones

Disquisiciones

Con olas de calor o sin ellas.

Con viajes o sin ellos.

Con planes de viajes futuros o sin ellos.

Con ruedas gastadas o sin ellas.

Con gasolina o sin ella.

Con fútbol o sin él.

Con vacaciones o sin ellas.

Con él y con él.

Sin ser nada original

Como leía el otro día en otro blog (http://blogs.ya.com/amihermanotxingu/) "Los blogs no son para el verano".

Porque hay menos ganas de escribir (y quizás muchas más cosas que contar), porque hay pocas personas que dediquen su tiempo a leer, porque no, simplemente.

Una pena, que un elemento tan interesante como éste esté tan delimitado por las fechas.

Quizás es otra señal más de la vida...

Aprende

Siempre me lo dijo mi padre, siempre lo he escuchado: es casi más importante saber ganar que saber perder.

De hecho quizás algunos nos acostumbramos más a perder que a ganar.

Pero hay que aprender. Y me da pena ver hoy la actitud de un piloto excepcional, pero una persona que no demuestra lo mismo en sus actos.

Lo siento, pero me decepciona la actitud prepotente e innecesaria de Fernando Alonso después de ganar de manera brillante.

Feo detalle, lo podréis ver en todas las teles, en todos los periódicos, en todos sitios vaya.

Aprende Fernando, perder no es bonito, pero no saber ganar es una derrota aún mayor.

Una partida de Trivial

"Qué aburrida esta tarde
tan gris no apetece salir,
llueve ahí fuera.

El verano pasó como un rayo de luz
montado en bicicleta.

Hoy no hay nada que hacer,
que escuchar, ni que ver,
una tarde cualquiera.

El otoño llegó con su alfombra marrón
tendida en las aceras,
y el teléfono suena por fin.
Dos amigos y un plan para mí,
y además una amiga que quiere también venir.

Una partida de Risk, un >Trivial, un Parchís, conquistaré tu país,
montones de preguntas sobre ti,
mezclar tus fichas con las mías,
bajo la mesa tramposas tus caricias.

Y aquella tarde tan gris
se llenó de color nos hicimos amigos
y el invierno pasamos pidiendo:
objetivos, estrategia, respuesta y quesitos.

Después llegaron las citas,
los parques, los cines, quedar como amigos,
y en primavera lancé mis dados, salieron seises
y nos besamos.

Y ahora en tardes así nos juntamos los cuatro,
llamamos a amigos recién separados
y en un periquete les vemos casados"

No, no es una tarde gris. Sin embargo hoy he tenido un día de esos que me han recordado a nuestras antiguas partidas de Risk, Monopoly y Trivial, aderezadas de charlas y calor.

Hoy han venido unos compañeros de trabajo a casa para una comida organizada con meses de antelación, y que aun así ha presentado importantes bajas, y es que comprometerse a quedar y luego no venir está a la orden del día.

Hemos mezclado comidas variadas, con helado de kinder de la mejor (Inma) y una eterna partida de Trivial, que he ganado, aunque creo que con cierta permisividad del visitante, debido a mi condición de anfitriona de la "I quedada de currantes 4408".

Ha sido divertido, muy apta para la repetición, y sobre todo muy natural. Y eso en los días que vivimos se agradece sobremanera.

No quiero amigos íntimos, quiero gente con la que poder conversar, sin más, con la que poder reir, que ya es mucho. Y hoy he tenido una perfecta ración de ello.

A veces tengo que huir porque no puedo más

De una despedida telefónica a mi paradisiaca playa. Mi familia, mis amigos, mis charlas telefónicas con risas y broncas a partes iguales, la paella, el tinto con limón, las cremas solares con alto factor de protección, los periódicos y los dominicales, las fotos para los amigos que vienen, las añoranzas, las lágrimas de soledad, las sonrisas de melancolía, los bombones sin leche condensada, las anécdotas de ese pasado juvenil, las historias de viajes y los miedos del futuro, las nueras recién conocidas, mi tía, la visita a Las Rotas, los abrazos a mi madre, el dolor de cuello, los viajes en coche, llenar el depósito, arreglar la luz de freno, que se acaben mi botella de agua, que me ponga morena, que no deje de pensar en él, ni en ellos, la camarera sinvergüenza, la final de la Copa América, hablar con mi prima, reirme y hacerme feliz su felicidad, las amigas de mi madre, los miles de toques al teléfono, los sueños, las ausencias, las conversaciones, y las despedidas que no se hacen porque se nos hace tarde.

Tres días de huída. tres días maravillosos, y una madre y un hermano que no me los merezco.

A vueltas con los viajes

Como todos los años ha llegado ese momento, el día en que D. se marcha de viaje con su padre.

Yo me alegro mucho por él, porque me encanta esa complicidad que tienen ambos, que les permite soñar cada año con un nuevo país que "conquistar".

Pero yo me quedo triste, desubicada, perdida. Aunque sé que es poco tiempo, ya empiezo a contar los días que nos quedan para reencontrarnos, que es siempre un momento precioso.

De momento, en un rato me marcho al trabajo, con mi cuello dolorido (empeorado además tras una horrible caída que casi supone algo peor) y el corazón dañado. Y mañana me voy con mi madre, la más grande, a Denia, a encontrarme con mi hermano y abrazarle con fuerza, y a pasar unos días especiales hasta el martes, que volveré a esta Málaga vacía sin él.

Es la vida, soy dependiente, y todos los años a estas alturas me doy cuenta de ello.

La incesante búsqueda

El sueño llega cuando menos lo buscas... y cuando quieres dormir los ojos no se cierran.

La incesante búsqueda

Odio

¿En qué mundo vivimos cuando piensas en unas vacaciones y te encuentras de frente con la muerte?

No son accidentes, ni siquiera mala suerte, ni mucho menos el destino. Es la asquerosa maldad, en estado puro.

Yo leo estas cosas y se me viene abajo todo. Adiós a la ilusión, a los sueños, a la esperanza.

Un mundo mejor no es posible, es mentira.

http://elmundo.es/elmundo/2007/07/02/internacional/1183388826.html

Desvaríos

A veces me da por analizar mi vida, mis amigos, mis ausencias y mis presencias. Y cuando lo hago y me encuentro moderadamente optimista comprendo que tengo una gran suerte.

El problema viene cuando ese "estudio" tan personal lo realizo en días en los que, sin saber porqué, los ánimos están más bajos y sólo tienes ganas de llorar.

La distancia hace mucho daño a veces, y con los años estoy comprendiendo tantas y tantas palabras que mi madre me decía y que yo me negaba a creer. Cuantas discusiones en torno a ello! Y ahora le tengo que dar la razón.

A la vez comprendo que estoy volcándome más en mi familia, quizás porque ellos me permiten ser como soy, y sobre todo disfrutar de mi felicidad sin reprocharme nada en absoluto.

Son tantas cosas, tantos pensamientos. El que más me asalta es uno: las pocas personas que me han venido a ver a mi casa, o también las pocas veces. Sé que estoy lejos, pero a veces la distancia es otra cosa. Lo dice una que se ha hecho miles y miles de kilómetros en ocasiones para ver a sus amigos.

No sé, estoy de bajón, y nadie tiene la culpa. Bueno, si hay un culpable es sólo para lo bueno: D., él, siempre él, que con su constancia y su abrigo no me deja que caiga más aún. Es tan grande el niño que hay quien todavía no ha entendido que lo nuestro es maravilloso. Gracias D., gracias mi vida.

Melancólica total

¿Por qué a veces, sin explicación alguna, la noche deja de gustarnos y la soledad nos asusta?

¿Me estaré haciendo mayor? ¿Nunca habré sido grande?

Melancolía, esa es la verdad. "Melancólica total", que dirían los de Modestia Aparte.

Sin el DNI a cuestas

Sin el DNI a cuestas

Nuestro particular tour ha sido duro, pero sin duda ha merecido mucho la pena.

Ese largo paseo entre Málaga, Madrid y Oviedo se ha teñido de alegría, de complicidad, de confianza. Y de buenos alimentos!!!

Qué bien se come en Asturias, qué bonita es la capital del Principado y cómo duelen los pies cuando utilizas unos zapatos nuevos.

Todo eso da como resultado final un mejunje de felicidad, cansancio y añoranza.

Y una P. casada y contenta. Emocionada y feliz.

Ya estoy en casa, donde el calor abrasa con una fuerza que ya no recordaba.

Por primera vez en más de diez días estoy sola, y cada día esta sensación -que antes me embriagaba y me hacía sentirme mejor- me gusta menos.

Supongo que todo son etapas, y para no agobiarme y pensar en esa soledad estoy pensando en que tengo que renovarme el DNI y el pasaporte, todo de golpe y si es posible en menos de tres días.

Pequeños inconvenientes:
- No tengo fotos y no recuerdo ningún sitio cercano donde poder hacerlas a un precio módico.
- Desconozco si la comisaría donde se hacían esos trámites siguen de obras o no.
- Me van a cobrar un dinero que ahora mismo, después de la boda, no tengo.

En fin, pequeños asuntos que se resolverán sin mayor incidencia (o eso espero, que ya sabemos como es ésto de la burocracia).

Ah, se me olvidaba. Los madridistas seguimos de enhorabuena. Ayer cayó la Liga ACB en el Palau. Baloncesto y fútbol de nuevo unidos en la victoria, y el presidente más pésimo de los últimos años dándonos lo único que nos puede hacer olvidar que deseamos con todas nuestras fuerzas que se vaya (no, no debería generalizar, pero lo hago!): campeonatos.

Ya para acabar, hoy he visto un ratito a mi prima A., y D. la ha conocido. Tenía ganas. Es una niña maravillosa, y a mí me llena de vida saber que en cierto modo he formado parte de su educación. Sí, soy feliz, pero me siento algo extraña. ¿Quién se viene a verme?

Oviedo

Oviedo

En dos días me voy a Oviedo. Y me voy a la boda de una amiga muy especial.

Una de esas personas que normalmente tendría que haber pasado por mi vida como una más de las que conoces cuando veraneas.

Pero será porque mis veraneos no han sido convencionales -ni por el lugar, ni por la gente, ni por mí misma- que puedo decir con la voz bien alta y segura de todo que tengo dos amigas increibles de esos tiempos.

Y si el año pasado en Valencia se casaba N. (o E., depende de cada uno), este año se me casa P.

Es un momento de alegría, porque viajo a una ciudad que me entusiasma y en la que tengo recuerdos imborrables, me reencuentro con esas dos personas tan importantes, presento a D. por fin (P. no le conoce!!!), y es una escapada, un final de trayecto. Se acaban los exámenes, vuelven las vacaciones!!!

Me gusta tener la suerte, inmensa suerte, de poder tener a estas dos personas a mi lado, y de formar parte del que puede ser el día más bonito en la vida de P. Enhorabuena y gracias, gracias y enhorabuena. Que las cosas no cambien nunca, que cada año soñemos con ese breve y efímero abrazo en Denia, en nuestro pequeño paraíso al que tanto debemos.

Sólo dos días, nada más.

Sal ya

Hoy no es un buen día para que llueve como lo está haciendo.

Hoy necesitaba el sol como el aire para respirar. Quizás por eso hoy no respiro mucho, porque este aire no es el que me sirve.

Necesito el sol, hoy sí, y mañana que llueva todo lo que sea. Pero sol, sonríeme, por favor.

VIVE

Es sin duda lo más inteligente que le puedes decir a quien quieres. Y a mí me lo han dicho, me lo han repetido y quiero hacerlo: Vive Diana, vive.

Qué fácil parece, no?

Gracias papá

Es el deporte un motor que mueve muchos corazones, muchas almas, muchas emociones, e incluso ilusiones.

Entre el fútbol y el baloncesto se mueven mis impulsos. No lo niego, soy futbolera empedernida, amante de este deporte hasta decir basta. Y por ello agradeceré siempre a mi padre que me metiera en la sangre el amor hacia este denostado ejercicio.

Esta tarde-noche mis emociones han viajado a la velocidad de la luz. He llorado, he reído, he sufrido, he llorado y reído en el mismo instante, me he callado, he sollozado, he hecho una mueca, un gesto de disgusto...

El equipo filial del Madrid ha certificado el descenso a Segunda B. Una pena, injusto incluso si nos atenemos al juego realizado en ocasiones, pero en el fútbol la veteranía es un grado, y el Castilla adolecía de eso más que de nada. Espero con ansia un pronto ascenso, que celebraré como lo hice hace dos temporadas.

A la misma hora el Málaga aseguraba la permanencia en Segunda, en una de las temporadas más difíciles de los últimos tiempos, por motivos económicos que incluso han puesto en duda la continuidad del club. Yo estaba hoy en La Rosaleda, con D. y su padre, viéndoles sufrir, viéndole llorar. Y hemos podido abrazarnos para celebrar como una explosión de alegría el gol del empate. No lo he podido evitar, las lágrimas han brotado, he comprendido lo duro que es luchar por algo que no es un título de Liga o Copa de Europa. Quizás más noble, qué más da, un objetivo distinto, una alegría increible.

Corriendo hemos ido a mi casa, para ver el cuarto partido de los playoffs de la Liga ACB de baloncesto: DKV Joventut-Real Madrid. Si ganaban los de Badalona volvían a una final catorce años después. Si ganaba el Madrid se prolonga el sufrimiento un partido más. Así será finalmente. Agónico, intenso, eterno. Y el Madrid se ha hecho con la victoria.

Y sin tiempo para celebrarlo cambiamos de canal y nos enfrentamos al fútbol. A la última emoción del día... y no me voy a poner a hacer una crónica de lo que ha pasado. Para eso están los periódicos y los periodistas que cobran (que una es periodista pero no cobra un duro por ello). Que se ganen su dinero.

El Madrid ha vencido. Y durante el partido he llorado como una niña. Porque entre los dedos se nos iba la posibilidad de ganar de nuevo un título. Y porque soñaba con estar el domingo 17 en Madrid, en el Bernabeu, con mi hermano. Cantando los goles, abrazándonos y festejando. Porque ese día se cumplen cinco años del día más horrible de mi vida, y soñaba con que ÉL estaría desde arriba apoyándonos. Y festejando. Soñaba con todo eso y se escapaba entre los dedos, como mis lágrimas se escapaban despavoridas de mis ojos. D. me decía que creyera y yo no sabía cómo hacerlo. Pero llegó, hubo algo de fe y aún cabe la posibilidad de que el día 17 de junio, cinco años después, ÉL me haga llorar de nuevo porque querríamos disfrutar juntos ese título, que tiene que caer, que tiene que ser nuestro.

Qué grande es el deporte. Gracias papá por enseñarme que puede hacernos felices también. Gracias y hasta el domingo 17 de junio.

Un padre nuestro

Con todo el respeto del mundo.

Este fin de semana una prima mía me hizo reir a carcajadas. Y por eso os dejo ésto aquí.

Espero que os provoque al menos la cuarta parte de carcajadas que a mí.