Blogia

El fin de los días grises

Feliz Nochebuena

Me tocó un piquito de la lotería (un décimo regalado por mi hermano a mi madre y a mí, premiado con 100 euritos, que no es mucho pero no es poco).

Y Sofía nació, ayer, día 23 de diciembre, para regocijo de todos los que la esperábamos con los brazos abiertos.

Mi tercera "sobrina", después de Carla y Álex.

En un ratito iré a conocerla, prometo babear ;)

Y llega la Nochebuena. Acabo de llegar a Madrid, al calor del hogar, a los brazos de mi madre. Estoy feliz, y sólo tengo un deseo como regalo: salud, por favor, sólo eso.

De números y loterías, de gordos y salud

De números y loterías, de gordos y salud

Y llega mañana la lotería, y de nuevo las ilusiones (que se suelen romper muy pronto), y las voces cantarinas de los Niños de San Ildefonso, y los disfraces en la sala donde se celebra el sorteo, y los números, y oir la radio, y mirar los billetes... y sólo tengo uno este año.

Pero me da igual, con el tiempo vamos comprendiendo que no hay mejor sorteo, no hay mejor lotería, mejor premio, que la salud, sin más.

Así que en el día antes del Día Internacional No Oficial de la Salud: Felicidades a quienes tengáis/tengamos ese bien tan preciado.

Y que nazca ya Sofía!!! Que te estamos esperando mi niña!!!

La última noche de Boris Grushenko

Entre las primeras películas de Woody Allen también se encuentra una de mis favoritas, una de humor absurdo, ambientada en la Rusia del siglo XIX, "La última noche de Boris Grushenko".

Ayer la ví por tercera vez, y pude reirme como la primera... o más.

Admiro a Woody Allen. Y me encantaría tener, una a una, cada película de este genio, en DVD original, por una vez y sin que sirva de precedente. Quizás en otra vida...

Abrazos gratis

Le copio el post a R., pero sé que se sentirá orgullosa, porque es una preciosidad (el vídeo también) ;)


Edito: para decir que hoy, junto al Oso y el Madroño de Madrid, he podido disfrutar en directo de los abrazos gratis. No, no me he lanzado a abrazar a ninguno de los que allí había. Una que es cobarde.

Camarero, una de educación

Bueno, no lo he hecho hasta hoy, pero es que ha sido ya demasiado. Me ha encendido, una mal educada, una rastrera, una persona a la que -según su forma de pensar- tendría que desearle que tuviera un hijo teleoperador.

Os cuento:

Siete de la tarde. Realizo tareas de emisión de llamadas, es decir llamar a los clientes para informar de ofertas. No viene al caso si estas son mejores o peores, es lo de menos. Para mí es un trabajo, lo suficientemente importante, pero no tanto como para querer engañar a nadie.

El caso es que me contesta una niña, sí, una niña porque no tendría más de 30 años. Una tía que la educación se la dejó en el vientre materno.

En este trabajo una se ha acostumbrado ya a que le llamen hija de puta, gilipollas, que me manden a tomar por culo, y demás.

La susodicha lo primero que hace es riéndose, decirme que sólo quiere como oferta un teléfono gratis, a lo que le ofrezco teléfonos que lógicamente no son gratuitos, pero que intento disfrazar de buenas ofertas (algunas lo son efectivamente).

Bien, me empieza a interpelar que ella no es una buena cliente, y que sólo hace lo justo para que no le den de baja la línea (cosa que a mí me resbala), y sin venir a cuento empieza a decirme -siempre gritando, eh, que esa fue una constante en toda la llamada-:
- ¿Me vas a colgar, eh? ¿Me vas a colgar?
- No, en algún momento he dicho algo de colgarle, le estoy escuchando.

Ella ha seguido subiendo el tono:
- Sois unos mentirosos, vete a engañar a otro, no pierdas más el tiempo.
- No estoy perdiendo el tiempo, estoy atendiendo a un cliente y escuchándole.
- Escuchándome!!! Si no me dejas siquiera hablar (dice ella, ante mi sorpresa increible teniendo en cuenta que no me había dejado abrir la boca ni para decirle por qué le llamábamos).
- Disculpe, le ruego que me hable con el mismo respeto con que le estoy hablando yo (ya había dicho algunos improperios).
- Tú no me respetas porque me estás intentando engañar, como todos, bla, bla, bla. Y qué te crees? Qué vas a heredar la empresa? Sois unos muertos de hambre, teleoperadores niñatos, gilipollas de mierda que no servís para nada (entre nosotros, esto último la tía valiente sólo lo dijo cuando ya me había dejado "colgada").

Es un pequeño extracto, una recreación lo más fiel posible, de las cosas que tenemos que aguantar (como muchos otros en otros trabajos, lo sé) en un trabajo como este. Es fácil ampararse en el anonimato de un teléfono para insultar y vejar a una persona, a una profesión más.

No somos basura, nadie que intenta trabajar honradamente lo es. De hecho, soy bastante mejor que esa impresentable, por algo muy sencillo: jamás he tratado, trato ni trataré a ningún semejante como auténtica basura. Con ese desprecio y usando la patética frase de "como soy el cliente te callas y escuchas lo que te digo" (que me la ha dicho, la muy sinvergüenza).

La educación, eso que quedó en el olvido.

No puedo evitarlo: ojalá esa persona tenga un/a hijo/hija teleoperador/a, pero no por el trabajo que es lo de menos, sino para encontrarse con una ¿persona? como ella.

Gracias por hacerme sentir tan mal, gracias, buena persona.

Lo sencillo

Ya he dicho en bastantes ocasiones que no me gusta demasiado la Navidad.

Y sin embargo el vivirla junto a alguien a quien le brillan los ojos con el simple sonido de un villancico me hace intentar esforzarme por poner la mejor cara.Y lo logro.

Pero además, cuando te acostumbras a recibir de los clientes improperios e insultos, que alguien se digne a despedirse de ti con un amistoso "Feliz Navidad" hace que se me ponga una sonrisa de oreja a oreja.

Y es lo que yo digo: es más difícil ser antipático que amable, o no?

No me importa lo que digan...

No me importa lo que digan...

... me encanta mi ciudad.

Madrid me maravilla, y me da absolutamente igual lo que venga a decirme nadie sobre sus defectos.

He vivido aquí 28 años, ¿de verdad alguien piensa que no sé perfectamente sus problemas e inconvenientes?

Os aseguro que los conozco, y por supuesto muchísimo mejor que cualquiera que viene de paso, que se empeñan en intentar convencerme de lo horrible que es Madrid.

Pues mejor si no os gusta, yo no os voy a convencer, ni ganas. Me la quedo para mí, y para todos los que al pasear por ella nos quedamos asombrados... y encantados.

Me encanta Madrid, y me entra la risa cuando alguien que sólo ha estado aquí un fin de semana me relata uno a uno todos los errores y trampas de mi ciudad. Pues vale, pues me alegro.

Yo me bajo en Atocha, yo me quedo en Madrid, tú sigue tu camino si quieres. A mí con esta pocilga -según algunos- me basta y me sobra (bueno, siempre que siga compartiéndola con la maravilla que es Málaga).

Olé por Madrid, y saludos a los que la odian. Y que sigan, jaja.

Nos volveremos a ver

No son justas las rupturas, al menos algunas.

Incluso las hay que me rompen el corazón. No quiero un A. sin S., ni una S. en Buenos Aires sin A.

Pero tengo que reconocerlo: no soy Dios. Ya me he dado cuenta de que la vida no es un cuento que manejo a mi antojo, y que a veces las personas que más quiero no pueden estar/ser como yo quiero.

Dije adiós para siempre a mi padre, un hasta luego que aún dura a T. y a R., cuando eran mi único y fundamental apoyo, me despedí de muchos al dejar mi trabajo en la radio, y de todos cuando me vine a Málaga. Y ahora le he dicho adiós, por un triste mensaje de texto, a una S. increíble, magnífica, maravillosa, tan lejana que me parte el corazón.

Como le dije a ella: espero que “Volver” no sea sólo el título de un tango. Porque me cuesta creer que los días de Bersuit en España llegaron a su fin. No quiero, no puedo, no debo pensar que nunca más te volveré a ver. No es justo.

Gracias por los momentos que he compartido contigo, y por las charlas aderezadas con risas y acentos diferentes. Me has enseñado mucho, no permitiré que haya un adiós definitivo.

Como decía Andrés Calamaro, aunque sé que no te gusta: “Nunca hay un adiós total entre dos ñeris”.

El tilín del corazón

El tilín del corazón

Escribí en el anterior post sobre el disco de Calamaro.

Hoy me centro en una única canción, sólo por elegir una, porque al completo el cd me ha cautivado.

Y no me importa si al resto también le ha pasado o no lo mismo, pero la grandeza de este trabajo es como las grandes obras: no son gran cosa si sólo lees un par de capítulos.

Quizás lo mejor está en la mitad del libro, quizás cuando lleves tres canciones (y no es un número al azar) quieras volver a escuchar mil y una veces esa canción... o pasar a esta que os digo:

"El tilín del corazón"

Recién acabamos de empezar a correr
no se puede parar
la segunda parte es mejor
hay que seguir hasta el final
la última estación es opcional

Cuando en la carretera
se toma cierta velocidad
hay que recordar que la voluntad
sirve para empezar a correr,
no para terminar

Nacimos para estar en el camino
y el único camino es el porvenir
todo está por venir
mejor curtir el cuero
y supervivir es una buena elección

Alguna vez todos tuvimos
que agarrarnos del sombrero
porque la tormenta era cruenta
y también hay que convencer
al tilín del corazón

Mirando pasar el pasado
no me estoy quedando mirando
nada más estoy arrastrando
a mi propia conducción
un envión y otra canción

No escucho más el propio tilín
de mi cruel Alcatraz cora-moquetín
tengo suficiente superfe
y no se hace desear
el mármol de Plaza San Martín

Tremenda riqueza poder elegir pero tiene que ser
en verdadera libertad es el verdadero deber
debería ser guardado como el fuego sagrado
que cuida las lapiceras que quieren escribir
y a los grabadores
no existen tiempos mejores
si no existe el tiempo
qué gran evocación

No se dice es mala una canción,
qué temeridad
acusar de maldad a una canción
buena oportunidad de callar
además sólo existe una canción
la que hace tilín en mi corazón
en Berlín sólo podemos escuchar
porque no queremos oír
porque no hay tiempo y además acabamos de empezar a correr

Recién acabamos de empezar
es el tilín del corazón
No se puede parar una canción
si es el tilín del corazón...

El Palacio de las Flores

El Palacio de las Flores

Un Palacio de magníficas melodías, letras y sentimiento.

Andrés vuelve, ha vuelto, y lo hace con lo mismo que a los que nos gusta nos hace defenderle a muerte.

Gracias por el regalo ;)

Que cada palo aguante su vela

Que cada palo aguante su vela

Algún amable vecino ha tenido a bien el prestarme su conexión para aprovechar esta grisácea mañana de viernes, cumpleaños además de mi amiga B.

Sentada en mi cama, con todos los periodista plumíferos de los programas del corazón atormentados con la visita de Isabel Pantoja a Julián Muñoz a la cárcel, aprovecho para dejar unas letras en mi querido blog.

Este espacio que durante años ya sirve para ir guardando cada pequeño detalle que por la vida pasa.

Sin embargo sigo sin tener muchas cosas que decir. Que estoy llena de ilusión y alegría, y que encuentro en mí unas ideas que se refrendan a cada segundo. Palabras sin respuesta. Yo sé lo que me digo. No hay mala conciencia, más bien al contrario, los hechos me dan la razón y los silencios me gritan que no me equivoco. Una vez más, estaba en lo cierto, por desgracia.

Un constante dolor de cuello se ha convertido en compañero de viaje. Empezó la semana siendo aquel amigo con el que viajas y no paras de discutir, y ahora ya me he acostumbrado a él.

No entiendo bien a la gente, ni tengo ya fuerzas para intentarlo. Que cada palo aguante su vela, que cada uno luche con sus males a solas. Ya lo decía mi madre: al final sólo te queda la familia. Qué gran verdad.

Los amigos son geniales, son algo que hay que cuidar, mimar, admirar. Pero sin pasarse, que luego descubres que llevas toda una vida sobrevalorando algo que no era para tanto. Qué bonita es la amistad, qué sentimiento tan puro y real. Qué engaño tan grande en ocasiones.

"Reproche" debería ser una palabra que no existiera en el diccionario de la amistad.

Así que repito de nuevo, que cada palo aguante su vela, que yo aguanto la mía, y no veas cómo pesa.

Mis Monografías III. Mi yaya

Qué felicidad me embarga, al lado de mi estufa nueva.

Y no porque sea nueva, sino por ese calor que emana y adormece.

Calor artificial que en nada se parece al que sentía cuando de pequeña me acercaba sigilosa a las estufas que mi yaya tenía en su casa. Esas donde veías el fuego, y como si de una chimenea se tratara, me hacían perder la noción del tiempo mirando sus llamas constantes.

Aquel fuego era distinto, era más peligroso, más natural y venía acompañado de la protección de la más grande entre las grandes: mi yaya Elisa. Sí, porque para mí no es mi abuela. Abuela era la otra, Manuela; esta en cambio era mi yaya, más cercana, más tierna, más sincera, más increíble que ninguna.

Pero se fue demasiado pronto para que yo comprendiera lo necesaria que era.

Como siempre un Mundial de Fútbol fue el acontecimiento lúdico que acompañó a lo trágico. Su adiós no fue nada repentino, pero mi cobardía me impidió siquiera despedirme. No la ví en los últimos tiempos. Ni siquiera en estos años he podido recordar cuando fue la última vez que estuve con ella. Quizás fue en Denia, quizás en Madrid, no lo sé.

Pasa el tiempo, pasan los años, y voy viendo la cantidad de cosas que aprendí de esa pequeña pero fuerte mujer. Veo en mi madre todo lo que fue mi yaya, y lo que serán mis primas, sobre todo L. y P. que tanto la adoraron y la recuerdan.

Hace ya más de 8 años del adiós, y su sonrisa siempre me viene a la mente. Sus enseñanzas están conmigo, y mi lucha ha de ser que permanezca en nuestro recuerdo, el de mi familia, toda la vida.

Como madre, como mujer sufrida más que ninguna, como abuela, y como mi yaya.

22

22

Antes que nadie (bueno, no, pero esa es otra historia) y antes de que llegue el momento incluso, quiero felicitar desde aquí al responsable de tantas cosas.

Felicidades mi niño, felicidades y que sigas soñando, con esa cautivadora sonrisa como respuesta a la dudas.

Y los dos patitos llegan, y la alegría continúa, y mi vida más unida a la tuya que nunca.

Bendito 10 de noviembre, ¿quién me lo iba a decir a mí? ¿Qué estaría yo haciendo cuando tú abriste los ojitos por primera vez?

T.E.S.M.A. ;)

MI hermano

Hoy he disfrutado un rato largo de su compañía, de este hermano frío que a veces deja translucir un poco de cariño.

He sido feliz, como siempre soy con él, cuando me desato a hablar y él me escucha como si nada, pero graba todo a fuego.

Es un ser peculiar, me hace sentirme muy segura, muy protegida, como cuando estaba mi padre.

Gracias Dani (cómo se iba a llamar si no), por poner algo de luz cuando había oscuridad.

Toma ya!!!

Mañana trabajo, pues vale.

Pero desde el martes y haste el lunes siguiente estaré de vacaciones, de las buenas, de aquellas en las que no haces nada de nada.

Vacaciones para aburrirme cocinando, viendo películas, jugando a la XboX, perdiendo el tiempo, vamos.

¡Y qué feliz voy a intentar ser!

Mi post ególatra

Mi post ególatra

Con las fotos pasando ante mis ojos es inevitable que también pasen mil recuerdos.

Vuelven poco a poco, como todas las cosas importantes, a pequeños sorbos, saboreando cada instante, rememorando su sabor, su olor, sus voces.

Entre Málaga y Madrid se pasean mis fotos, mis pensamientos, mis nostalgias, mis añoranzas, mis ausencias y presencias, mi vida.

Recupero en un simple mensaje unos años en la radio. Y en un email sentimientos olvidados.

Veo en otros el futuro que me espera, y en las fotos mi pasado. Y esa es mi vida.

Siempre he adorado las fotografías. Viene muy a cuento el último post que en su blog escribió mi Niña C. acerca de esas imágenes artificiales. Porque no son nuestros ojos, no son nuestra mirada, pero son la mejor forma de mantener el recuerdo sobre cada cosa y persona que ha estado en nuestra existencia.

Somos luz, somos agua, somos simples. Somos un elemento compuesto de miles de partículas, un cuerpo con sentimientos y un corazón lleno. Y por eso a veces rebosamos, como aquellos pantanos de entonces, cuando la sequía no nos asolaba. Y al rebosar las lágrimas no son capaces de salir, irónicamente, porque forman un inmenso tapón de melancolía.

Y aflora la música, y se mezcla con las sintonías de hoy. Y se conforma una melodía hermosa, pero diferente.

Porque yo he cambiado, y mis ideas, y mis compañías, y mis calles. Pero supongo que en el fondo sigo siendo aquella niña que sonreía de pequeña y cogía un bolígrafo a modo de micrófono para cantar canciones sin letra y hacer las delicias de mis padres. También soy esa adolescente retraída que se sentía una incomprendia. Y esa rebelde sin causa en permanente lucha consigo misma. Soy todas ellas, y alguien más maduro, menos histriónica y más paranoica. Mäs feliz, o eso creo. Y más independiente también (aunque sobre ello ya he escrito y nunca sabré si soy una dependiente crónica, o una independiente que necesita depender de los míos). Soy Diana, soy Dini, soy Di, soy incluso Diniwini para ese "simpulso" que ha vuelto a mi vida y me ha hecho reir con fuerza. Soy D., soy yo, y los que me habéis ido leyendo me vais conociendo. Los que me habéis conocido me seguís reconociendo. Y los que me aguantáis es porque sois un poco como yo, supongo.

No somos tan distintos. Sigo siendo Diana, la que ponía detrás de las fotos los nombres, la fecha y el lugar. La que ponía la música a todo trapo. La que adora el fútbol y su ciudad. La que necesita escribir para desahogarse y encontrarse. La que encuentra en sus amigos el motivo para seguir mejorando.

Soy yo, sigo siéndolo, y no intento convencerme Simplemente lo repito mil y una veces porque quiero que nadie lo ponga en duda.

Sigo sin tomar ensaladas, y mueriéndome por una pizza o una tortilla de patatas, sigo siendo adicta a la coca-cola, y sigo soñando cada día con seguir buscando el camino de la felicidad.

Creo que estoy en el camino.

Yo sigo siendo como era, en esencia, y este post es mi post ególatra. ¡Cómo lo necesitaba!

Así son las cosas

Sólo vengo para decir que estoy, pero no estoy.

Que tengo ganas de escribir, pero no escribo.

Que me encanta que llueva porque es necesario, pero me gustaba de Málaga que era un sol eterno.

Que volveré, porque nunca me voy del todo.

Que os echo de menos, aunque os tenga más que nunca.

Los nervios previos

Me encanta que mi vida se reparta entre dos ciudades tan bellas, intensas y distintas como Málaga y Madrid.

Nada que ver las gentes de uno y otro lado, ni el tiempo, ni el estilo de vida.

Y me fascina la capacidad de adaptación tan grande de la persona. Cambiar el caos por la paciencia, la prisa por la lentitud, el viento por el sol constante.

Me siento orgullosa de esto que por un lado me vino dado y por otro forma parte de mi decisión.

Quizás desde ahora me tenga que definir como "madrigueña".

En fin, que sólo es una previa, que venía aquí a contar que espero con ansiedad que lleguen las nueve de la noche. Me da igual ganar o perder (este equipo no me contagia nada bueno desde hace mucho), pero el sólo hecho de tener la suerte de acudir un año más a ver el clásico me parece suficiente.

Los focos encendidos, la lluvia reflejada, el verde césped, la ilusión de quienes acuden por primera vez, los cientos de flashes disparados a la salida de los equipos, el himno estruendoso, y la esperanza de llevar en volandas a tu equipo al triunfo ante el eterno rival.

EDITO: 00:00. Llueve en Madrid, pero hay una ilusión retomada. Así de superficial es el fútbol... y yo feliz!!!
Con el 2-0 me vuelvo a Málaga con otra cara. De felicidad.

Un pacto. Versión 2006

Confirmo ese pacto que ya firmé hace tiempo. Y lo confirmo con todos aquellos que en su momento estuvieron también en la firma ante notario :P

Mientras venía a Madrid en el coche he llorado de emoción y alegría, y la culpable ha sido de nuevo esta increible canción, sin duda una de mis favoritas. Gracias Bersuit!

"Un pacto para vivir,
odiandonos sol a sol,
revolviendo mas
en los restos de un amor
con un camino recto,
a la desesperación.
Desenlacé en un cuento de terror,

Seis años así o
escapando a un mismo lugar
con mi fantasía,
buscando otro cuerpo,
otra voz
fui consumiendo infiernos,
para salir de vos,
Intoxicado, loco y sin humor...

Si hoy te tuviera aquí,
cuando hago esta canción,
me sentiría raro,
no tengo sueño,
mi panza vibra,
tuve un golpe energético,
milagro y resurrección
y eso que estaba tieso,
bajo control

El poder siempre mata,
si para tenerte aqui
habría que maltratarte
no puedo hacerlo
sos mi Dios
te veo me sonrojo y tiemblo
que idiota te hace el amor,
y hoy quiero darle rienda,
a esta superstición

un pacto para vivir,
un pacto para vivir
un pacto para vivir"

Con las maletas vacías

Por supuesto ya estoy de vuelta. De París a Madrid, de Madrid a Málaga, absorbiendo los últimos días de mis vacaciones.

Mañana empiezo de nuevo a trabajar. No es que tenga muchas ganas, pero como cualquiera tengo esa necesidad y de obligación.

El regreso a Málaga vino acompañado de la visita de unos buenos amigos, S., A. y F., que han llenado la casa de maletas y risas. Días de turismo de nuevo, días de Trivial y Party, días de diversión, aderezados por la inquietud que nos provoca la prominente barriga de A.

Ya queda poco para tener a Sofía entre nosotros y ponerle cara a la niña de nuestros ojos.

El viaje... el viaje por Amsterdam, Bruselas y París ha sido inolvidable. Repleto de belleza y amor, con un pie dolorido, y muchas ganas de repetir experiencia. Y de nuevo muchas ilusiones en la mochila, pensamientos para un futuro cercano, ideas para una aventura próxima.

Siento que os hayáis alarmado por el anterior post. No fue nada malo, fue simplemente una noche durísima en Amsterdam, entre sus mojadas calles, una estación de tren y finalmente su andén. Poco recomendable, pero será recordada siempre.

D. maravilloso, pero eso no me extraña. Es lo que esperaba de él, y siempre supera las expectativas. Será por eso que me lo pido para siempre. No te vayas nunca.