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El fin de los días grises

Sirena varada en el sur

No, no pretendo compararme con una sirena, ellas son mucho más interesantes que yo.
Pero coincide que escucho "Sirena varada" de Héroes mientras escribo.
La noche ya ha ganado la batalla a la luz del día. No importa, será la emoción que tengo por vivir esta experiencia, pero incluso las noches de MI ciudad me parecen especiales.
Escuchar a Héroes siempre me ha transportado a una serie de recuerdos maravillosos. Héroes es A., es mi hermano, es un concierto bestial en la Riviera, es una charla tras otra en la habitación de A. escuchando sin parar su música. Héroes es una parte de mi vida, el único grupo del que me puedo considerar "fan".
Actualmente no siento lo mismo cuando escucho esa música, pero siempre estará en mí. Como ellos decidieron retirarse, yo decidí "reciclarme" y abrirme a otros mundos muy diferentes. Investigando el terreno popero, el mundo de los cantautores, el chill out...
Intento encontrar nuevas cosas que me llenen, pero sólo consigo llenar las estanterías (bueno, en mi nueva habitación no tengo de eso) de cd's y cd's, música que me interesa pero por un breve espacio de tiempo.
Supongo que de nuevo esto es una especie de metáfora de la vida: las cosas dejan de interesarnos demasiado pronto, también las personas, sobre todo las personas.
Por cierto, lo escribo aquí, que no tengo tiempo de escribir emails: gracias a Nastrud por ese email ;), gracias a Helena, Toperro, Coraçao, Rut, G. y demás por vuestros comentarios; gracias a Carol por estar siempre ahí (Cáceres nos espera, haznos hueco!!), gracias a todos los que os seguís acercando por aquí a leerme. Ah!! Y gracias Clop por dejarme oir tu voz, ha sido bonito. Buen viaje!!!

La luz en mi ventana

Aunque pueda resultar extraño me encuentro escribiendo desde mi portátil, dentro del coche. Sí, resulta que justo debajo de casa de D. puedo conectarme (cosas del WiFi).
Así que he decidido pasarme por aquí a dejaros un saludo.
No me voy a extender demasiado, tengo hambre y mi estómago manda.
El día es precioso. Luce ese sol que me dijeron que tenía Málaga, hace calorcito, se está de maravilla en la calle. Quizás por eso me resisto a ir a casa, aunque debería, que debo recoger la ropa lavada, limpiar la casa y demás.
La semana que viene vuelvo a Madrid. Sí, mi madre regresa por fin de Argentina y yo quiero aprovechar para ver a mi hermano y mis amigos.
Luego es probable que en Semana Santa nos pasemos por Cáceres, haciendo por fin efectiva una invitación cursada hace mucho tiempo.
Tengo ganas de regresar a casa, de saber qué se siente cuando se vuelve de esta forma. Es decir, ya no regreso de un viaje, no, vuelvo a la que ha sido mi casa desde mi nueva casa, es extraño.
Pero me apetece. Los días aquí están siendo maravillosos, y eso que apenas he hecho nada diferente, pero estoy con él, y eso es lo más bonito que le puedo pedir a los días grises: que se vayan y me dejen en su dulce compañía.

Llegó el año después, el día D

Llegó el año después, el día D

Llegó el 11M. Muchos morbosos lo estaban deseando, yo por el contrario he decidido irme de casa, porque no soporto más las tonterías, el morbo por el morbo, la hipocresía.
El haber perdido a alguien importante te hace comprender que ni mucho menos el peor día es el día D, para nada, el peor día es cualquiera. En cualquier momento aparece la sombra, la duda, la tristeza, y no es fácil encontrar a alguien que te ofrezca su mano en ese momento.
Sí, llegó el 11M y todos se vuelcan, nos volcamos, en recordar a las víctimas y a los supervivientes... y mañana? Alguien mañana pensará en esa madre sin su hijo?, en ese novio sin su chica?, en ese hijo sin su padre? Mañana será peor, mañana de nuevo será más duro, mucho más duro que hoy, pero no habrá nadie para recordarles. Maldita hipocresía.

Desde Málaga, con amor...

No, no me he olvidado de vosotros, así que espero que vosotros tampoco déjéis de pasaros por este rinconcito.
Desde mi llegada a Málaga el viernes es la primera vez que puedo conectarme.
Las cosas van de maravilla aquí, aún no tengo internet, pero pronto espero conseguirlo. De momento me conformo con leer, escribir, ver la tele, pasear por la playa, disfrutar con la compañía de D.
Está siendo genial esto, estoy encontrándome, logrando comprender que el tiempo está en mis manos ahora, ahora sí.
La casa en la que estoy es increible. Infinitamente mejor de lo que esperaba, luminosa como pocas, amplia, con cama grande... y nada más llegar me compré una tele, que por el momento ha sido una gran inversión.
Precisamente ahora acabo de comprar un par de tonterías más que me hacían falta, y que poco a poco convierten la habitación en MI habitación.
Mi compañera, E., es una chica agradable. No se mete en nada, me deja hacer lo que sea. Le gusta conversar de vez en cuando, pero creo que respeta bastante bien mi espacio, pese a todo creo que debo hacer más por pasar tiempo con ella, el poco que coincidamos en casa.
En fin, que sólo quería contaros cómo son las cosas por aquí. Me encuentro bien, sí, estoy bien. Agradezco mucho todas vuestras palabras de ánimos. Alegra saber que la gente, gente a la que en ciertos casos ni siquiera has visto en persona, te desean tantas cosas buenas... muchas gracias.
Desde Málaga, con amor, se despide esta loca, feliz y contenta, y tremendamente enamorada, pero esa es otra historia, no?

Ahí te dejo Madrid

Cualquiera que me conozca desde hace tiempo sabe que nunca me planteé dejar Madrid.
Esta ciudad me encanta, siempre me ha gustado, siempre he querido vivir aquí.
Y sin embargo mañana me voy.
Quería escribir algo mejor, pero me he dejado las ganas en un email para mis amigas. Siento dejar aquí sólo las sobras de un corazón tembloroso.
Mis ganas le pueden al miedo. Me voy pero nunca dejaré mi ciudad, porque aquí nací, y aquí he vivido hasta hoy.
Y Madrid, o tu ciudad, cualquiera, imprime carácter... y el mío ha quedado grabado a fuego.
Desde mañana ya no soy sólo de Madrid, también lo soy de Málaga, tendré que comprarme un corazón nuevo, que este ya lo tengo muy lleno.
Ahí te dejo Madrid, espérame a la vuelta.

La línea circular

La línea circular

En un lugar extraño, la sala de estudios de una pequeña universidad privada donde mi hermano está poniendo un examen a sus alumnos.
Me he venido con él hasta aquí, no sé bien porqué, supongo que porque quería estar en un sitio distinto, cerca de alguien conocido, y también para aprovechar e irme con él al fútbol en la moto.
Extraño lugar, extraño silencio. El paso de alumnos, las miradas de desconfianza, y yo aquí, conectada con mi portátil a internet, hablando con M., con H., con A. Despidiéndome sin hacerlo, porque no sé si pronto tendré conexión a internet.
Quizás desde el viernes esta página quede algo huérfana, bueno, yo intentaré volver pronto, contando mis nuevas historias de mi nueva vida.
Nos enganchamos a ciertas cosas, elementos de los que antes no teníamos conocimiento y que ahora forman parte de nuestro día a día. Bueno, igual que te enganchas te desenganchas (miento, de la coca cola no logro quitarme), porque llegan "enganches" nuevos, y cambiamos de ciclo, y cambiamos de vía en el tren, y el destino varía con ello, pero al final resulta que el tren hacía un trayecto circular.
Sí, la vida es una sucesión de ciclos, un círculo, una línea circular... siempre volvemos al mismo lugar del que salimos.

Esos libros de la estantería

Esos libros de la estantería

Querría que el día tuviera más horas, para emplearlas en leer los libros que me esperan en la estantería.
Querría que los minutos no pasaran tan rápido y usarlos en algo tan alucinante como centrar mi vista y mi mente en unas páginas escritas.
Y sin embargo los días tienen 24 horas, y mi vida tiempo libre de sobra para ponerme a leer.
Pero no lo hago... la televisión basura y mi nuevo ordenador portátil ganan la batalla de la cultura, una vez más.
Me arrepiento, me voy a leer, no me esperéis despiertos.
Por cierto, 23:19 de la noche, Madrid, el termómetro marca -4º, se preven -9º para la noche, pero la sensación térmica dice que es de -11º.
Más que nunca me alegro de tener calefacción y mantas. No quiero ser superficial, no quiero ser frívola, hay quien no tiene la misma suerte esta noche.
Una razón más para sentirme una privilegiada.

Cuando no va

Cuando no va

Sin saber a ciencia cierta cual es el motivo no va...
No va, te metes en una dinámica negativa y no ves el color ni en el arco iris.
En ocasiones no va, se detiene el tiempo, se apaga el sol, se oscurece el día.
Las remontadas no llegan, las medicinas no curan, las personas no están.
Lo bueno que tienen estos momentos en que pasan.
Forman parte de la vida, son necesarios como lo son las caricias, los sueños, la comida, el amanecer.
Quizás no sea hoy uno de esos días, quizás hoy sea un día bueno, pero algo no va, porque no me he dado cuenta de que -como decía Serrat- "hoy puede ser un gran día".

(Basado en hechos reales, basado en partidos perdidos, basado en un dolor de garganta que no sé cómo curar. Quizás R. tenga razón y sólo sea tensión)."

Is this the world we created?

Escucho "La mataré" de Loquillo. Una preciosa canción que él, inteligentemente, ha dejado de tocar en sus conciertos para no hacer más daño si cabe a todas las personas que son maltratadas por sus parejas.
Y es que una canción que nació hace más de una década con unas intenciones bien distintas hoy tiene un discurso reprobable.
Al margen de ello, intentando extrapolar, siempre será una de mis canciones favoritas, por los recuerdos que me trae, por la fuerza que imprime el loco en cada palabra. No, no es un artista que me guste especialmente, pero esta canción forma parte de la banda sonora de mis veranos en la playa... inolvidables.

Ayer pasé un par de horas realmente agradables con G., una de esas personas a las que me apetecería ver más a menudo.
Pero en ocasiones la magia de las relaciones se cimentan precisamente en esa ausencia de contacto. No sé si me explico.
Pasa mucho que te guste tanto estar con alguien que insistes e insistes en verte, y esa amistad va cambiando, evolucionando, a un ritmo "innatural", distorsionando lo que tenía que haber sido una bella sinfonía.

La conversación, paseando por un entrañable barrio, daba paso a diversos temas: las personas, los miedos, el dinero, el trabajo. Y me quedo con esto, con el trabajo, eso de lo que ahora carezco, que aún no echo de menos pero que necesito.
No ya por el aspecto económico, sino porque ayer me dí cuenta de lo feliz que fui trabajando en la radio. Eso debe volver, es como si estuviera escrito en el libro de mi vida que mi mundo está ahí.
Y no me voy a rendir a la décima zancadilla, no? Aún me quedan muchas que recibir y muchas que evitar.

Corazones derretidos

Corazones derretidos

La manta es mi gran compañera en las últimas semanas. Hace frío, en mi ciudad, y en mi casa.
No es normal que en mi casa haga el frío que está haciendo este invierno, y eso me obliga a hacer mayor uso de la manta del habitual.
Mi manta me tapa. El portátil sobre mis piernas, yo recostada en el sillón, con Gran Hermano VIP 2 de fondo.
Hoy he ido al funeral por el padre de un amigo. Quizás son esos momentos los que más te unen a los amigos.
Días fríos como el de hoy, en los que la nieve ya se ha derretido y nuestros corazones lo hacen con un abrazo... gracias por ese calor.

Morir de siesta

Morir de siesta

Constipada, con los ojos cansados, la tele de fondo, sin sonido, vomitando imágenes de Madrid nevada, oyendo a los Héroes, con ganas de escribir, pero sin un tema del que hacerlo.
Esa soy yo hoy.
Pensaba salir esta mañana a hacer unos recados, pero nada más despertar he pasado por delante de mi ventana y he visto un brillo extraño. He dado la vuelta sobre mis pasos y he mirado a través de la ventana. Blanca, mi ciudad era completamente blanca esta mañana. Y me he acordado de D., y también de N., con quienes el domingo hablaba acerca de la nieve. No es que yo haya visto muchas veces nevar en Madrid, pero sí he tenido esa suerte que a D. se le niega por vivir en una ciudad costera y con un clima privilegiado.
El caso es que la pereza me ha invadido y he decidido que los recados los haré mañana, hoy me tapo bajo mi manta, y me dispongo a vivir la vida de relax que todos merecemos.
Decidido, si nada se complica el día 3 iré a Málaga para establecerme definitivamente. Sí, es mi fecha marcada, y pocas cosas pueden hacer que no se lleve a cabo ese sueño tan meditado.
En marzo, de todos modos, andaré entre Madrid y mi nueva ciudad, muchas cosas que solucionar aún, parece mentira.
Una conversación esta mañana me ha hecho corroborar ciertas opiniones que ya tenía sobre otra persona... y bueno, confirmar que hay personas en esta vida que viven acomplejadas en su entorno y necesitan de un espacio virtual para intentar llegar al resto. Yo me entiendo... disculpen las molestias.

¡Enhorabuena Unicaja!

¡Enhorabuena Unicaja!

Empiezo a despertar. Llevo sin embargo con los ojos abiertos desde las 9 de la mañana, después de llegar de madrugada a Madrid. 4 días intensísimos, con un final más intenso si cabe.
Al final el premio fue para Unicaja, y yo viví en primera línea la victoria, al lado de los malagueños.
Cada partido, cada instante, todo tiene que permanecer en mi memoria para siempre.
El viaje inicial, con D. y L., la llegada a Zaragoza, los paseos, las calles sin salida, las rotondas que no existen, el frío y el cierzo, la buena comida, los parkings públicos, y sobre todo el baloncesto.
No seré yo quien haga una crónica de lo sucedido, para ello están los periódicos, a mí no me pagan.
Eso sí, fue maravilloso compartir algo tan especial con D. Nadie mejor que él para mostrarme lo que significa vivir por un sueño. El sueño se consiguió, a costa de mi equipo, pero como diría aquel esos son "daños colaterales". Ver sus lágrimas, sus abrazos con L., su sonrisa, oir sus palabras a sus padres por teléfono... eso es el mejor premio que me puedo llevar de esta Copa. Ellos ganaron la Copa, yo he ganado muchas más cosas.
¡Enhorabuena malagueños!

Viajar como forma de vida

Viajar como forma de vida

Este artículo va dedicado a todos los grandes viajeros, aquellos que saben sacar el máximo jugo a recorrer kilómetros, pero sobre todo hoy va dedicado a la Niña C., que la sonrisa no se borre, que tu fuerza siga siendo la que a veces me hace ver la luz cuando ya está todo apagado. Te debemos un viaje, cumpliremos. Confía en mí.

Viajar es una de las experiencias más gratificantes que te ofrece la vida. Viajar como un turista, viajar como un investigador, viajar como un niño, viajar, simplemente viajar.
Coger un coche, y viajar sola, conducir en silencio, con la música como única y maravillosa compañía, ordenando pensamientos e imaginando encuentros.
Subirte a un autobús, poner el discman a su máximo volumen, mirar por la ventana y cerrar los ojos después. Recordando, añorando, dejando escapar la añoranza en forma de leve lágrima.
Correr por no perder un avión, facturar el equipaje, pasar multitud de controles, apaciguar los nervios de cualquier forma, llegar a destino sin tener tiempo de pensar.
Caminar, alcanzar una meta en tu vida, eso es también viajar, uno de los viajes más bonitos quizás, tal vez los más reconfortantes. Me llenan, los necesito como forma de vida.

Me gusta viajar. Me encanta descubrir con mis ojos detalles que las fotos de los catálogos no mostraban. Sentarme junto a un monumento y observar a los habitantes de esa ciudad, pueblo, aldea, villa. Ellos son el motivo de mis viajes, conocer a las personas, crecer aprendiendo costumbres distintas a las mías. Olvidar si soy más o menos que alguien, "mimetizarme con el entorno", como nos empeñamos en repetir en el mes de mayo mientras las risas callaban los sonidos de Potes.
Viajar es vivir. Descubrir algo nuevo en un lugar que has visitado decenas de veces. Volveré a un sitio que ya conozco, pero la compañía y el objetivo serán distintos, y el viaje por supuesto me hará crecer un poco más.

Quiero viajar, Niña C., nos debemos un viaje, no olvides que te quiero, aunque parezca a menudo que esas palabras quedaron enterradas bajo una apariencia de frialdad. Hay cosas que nunca cambian, pero mírame, la que no creía en el amor es una tonta enamorada, y feliz, sobre todo feliz.

La voz de una madre

La voz de una madre

Me ha reconfortado, me ha hecho sentirme más fuerte.
Escuchar durante tanto rato a mi madre, en la distancia, es algo que me llena de energía.
Necesitaba sus palabras, sus consejos, sus ánimos.
Me encanta que la persona que menos quiere que me vaya de Madrid sea la que más ánimo me da cuando me nota preocupada.
Es esa ausencia total de egoísmo que en ocasiones tienen las madres.
Todas ellas parecen marcadas por un mismo patrón. Cuando nace su hijo deben recibir una serie de instrucciones, porque todos encontramos en el resto de madres algo de la nuestra.
Una madre debe sentir de un modo completamente distinto, y quizás sea ese, el cariño de una madre (y el de un padre), el único amor incondicional que exista sobre la faz de la tierra.
Al menos a mí me resulta difícil querer tanto a alguien que vive su vida tan despegada de la mía... bueno, una oda a las madres es lo que tendríamos que hacer cada día.
Yo hoy le hago una a la mía, porque me ha puesto un nudo en la garganta y al mismo tiempo me ha devuelto la alegría al corazón. Lo puedo decir sin ánimo de ser presuntuosa: ¡¡¡Que viva la madre que me parió!!!

Yo me bajo en Atocha, yo me quedo en Madrid...

Hoy se cumplen ya once meses de esa fatídica mañana que comenzó tranquila y poco a poco se fue tornando en horrible.
No quiero esperar a que se cumpla un año de ese día para acordarme. No, porque no ha habido casi ningún día en que no haya recordado ese hecho. El más triste que he vivido en mi ciudad.
Siempre pensé que nada sería igual después de lo que sucedió. Y creo que no me he equivocado. Son pequeños detalles que te hielan la sangre, hechos que antes no significaban demasiado ahora son un mundo.
No querría olvidar nunca a las víctimas, y a todas esas víctimas que sin morir ese día casi murieron en vida. Las familias, los amigos, sobre todo los heridos. La cifra de fallecidos fue elevadísima pero detrás de ellos los afectados fueron muchísimos más, y a esos es a los que aún hoy tenemos que seguir apoyando, hoy y siempre.
Esos días, absurdamente podréis pensar algunos, me sentí más orgullosa que nunca de ser de Madrid.
Y lo digo ahora que estoy a punto de marcharme de esta ciudad:
"A mitad de camino entre el infierno y el cielo
yo me bajo en Atocha, yo me quedo en Madrid".

Se me va de las manos

Se me va de las manos

Así empezaba una canción de Ella Baila Sola, un grupo que me cogió en mis años de carrera, y una letra que más que nunca refleja mi sentir.
Creo que estoy empezando a perder el control de mi vida (si no la he perdido ya).
Necesito con urgencia un as de guía que me lleve de la mano, que me enseñe algo de luz.
Se me ha fundido la lámpara, se me agotan las fuerzas, y no sé cómo recargar las pilas esta vez.
Tengo miedo, quizás sea pánico, y mi ausente conocimiento a la hora de pedir ayuda no es buen compañero.
De repente me doy cuenta de que he buscado toda mi vida la soledad, pensando que en ella me sentiría reconfortada, y así era, así ha sido, porque siempre ha habido una mano amiga para sacarme de los agujeros en los que podría ir metiéndome. Y ahora no es que no la haya, la hay, seguro que más de lo que pienso, pero simplemente yo no sé pedir su presencia. No sé, y eso me hace dar pasos en falso y dañar a quien no se lo merece.
Hoy me siento perdida, triste, sin rumbo. Quiero que pase la noche, quiero gritar, quiero pedirle a alguien que me abrace para sentirme de nuevo AMIGA. Tal vez ese sea mi problema, que últimamente me he olvidado de mi papel de amiga... no lo sé, pero se me va de las manos.

"Que se me va de las manos entre el humo de los coches, el verano
Que se me olvida la gente que con más o menos suerte, me ha ayudado
Y se me va de las manos mientras los días siguen pasando
Y yo perdiendo la calma, ciudad extraña
Veremos si hoy trae la suerte tu llamada en mi ventana
Que los relojes no duermen y en mi mente sus agujas son espadas
Y se me va de las manos mientras los días siguen pasando
Y yo perdiendo la calma, ciudad extraña
Que se me va de las manos entre el humo de los coches, el verano
Que se me olvida la gente que con más o menos suerte, me ha ayudado
Y se me va de las manos mientras la vida sigue pasando
Y yo perdiendo la calma, ciudad extraña
Veremos si hoy trae la suerte tu llamada en mi ventana
Que los relojes no duermen y en mi mente sus agujas son espadas
Y se me va de las manos mientras la vida sigue pasando
Y yo perdiendo la calma, ciudad extraña
De mi pasado, de mi pasado
Que se me va de las manos"

El chulo de barrio

Engaña de nuevo este sol que brilla con fuerza. Claro, son las 15:25 de la tarde. Después de dos días lluviosos (qué alegría, me gusta cuando llueve, forma parte de mis rarezas) el sol nos acompaña, aunque también lo hace el frío.
Pero bueno, no vengo a hablar del tiempo, ese socorrido tema, no.
Es que hacía tiempo que no me reía tanto con un vídeo. Sí, es una tontería, no digo que no, pero es que ese energúmeno es un especimen tan habitual en las carreteras españolas que no puedo evitar reirme cuando le veo.
Se sale, es maravilloso, pero aguantad un poquito antes de darle la bofetada. Yo lo vería dos veces, la primera aguantando el minuto entero que dura; la segunda soltando la mano nada más empezar. Espero que os guste.

http://www.attitudes.org/main.html?finaljs=o

House of the rising sun

House of the rising sun

Más dedicada que nunca, a D., quien en los últimos días ha encontrado en esta canción sentimientos de todo tipo.
Inolvidable será cierta conversación, inolvidable debería ser esta canción: memorable!!

The Animals - House Of The Rising Sun

There is a house in New Orleans
They call the Rising Sun
And it's been the ruin of many a poor boy
And God I know I'm one

My mother was a tailor
She sewed my new bluejeans
My father was a gamblin' man
Down in New Orleans

Now the only thing a gambler needs
Is a suitcase and trunk
And the only time he's satisfied
Is when he's on a drunk

------ organ solo ------

Oh mother tell your children
Not to do what I have done
Spend your lives in sin and misery
In the House of the Rising Sun

Well, I got one foot on the platform
The other foot on the train
I'm goin' back to New Orleans
To wear that ball and chain

Well, there is a house in New Orleans
They call the Rising Sun
And it's been the ruin of many a poor boy
And God I know I'm one

Una décima de segundo

Una décima de segundo

Así se llama la canción que suena ahora mismo. Un maravilloso recopilatorio de Nacha Pop, X Aniversario.
Recuerdo la entrevista que le hice a Nacho García Vega (para Generación XXI, y que andará por algún rincón de internet) como uno de los momentos en los que más he disfrutado trabajando. Me dejé llevar. Tenía un guión previo preparado, para hacerle las consabidas preguntas, y me olvidé de él según empezamos a charlar. Fue inolvidable repasar la historia del pop español con uno de sus protagonistas, hablar de Antonio Vega, soñar con un nuevo disco juntos.
Bueno, todo esto viene a cuento de que estoy escuchando a Nacha Pop, mientras espero a que llegue un amigo (y una amiga suya), directo desde Barajas, para hacer noche en mi casa, que como mi madre me acaba de decir (por el messenger, nunca pensé que algún día hablaría con mi madre por ese invento) a veces parece el Hostal Diana. Y sí, la verdad es que no me cuesta que alguien pase una noche en mi casa. Yo también he abusado en muchas ocasiones de la hospitalidad de mis amigos y sus familias, cómo no iba a hacerlo yo? Y más una noche como hoy, la casa vacía y la noche triste, por razones que aún desconozco. Supongo que no soporto los silencios inexplicados :(
En fin, que paso del "Desordenada habitación" a "El sitio de mi recreo", sin rubor alguno, con la emoción en la garganta, acordándome de mi amiga T. y su cara al escuchar esa última canción. O pensando en S., a la que Antonio Vega me unió un poco más. Puedo llegar a escuchar "Suerte", de Rico, o "Tesoros", "Se dejaba llevar" (un viaje a las Fallas, una amiga a la que alejé premeditada e injustamente de mi vida... azul, líneas en el mar), "Grité una noche", "La chica de ayer" (El Penta, el bar que nunca olvidaré, que nunca olvidaremos) o "Vístete", hoy todas esas canciones me acercan a un abismo que me he creado yo misma.
Ahora dibujaré mi sonrisa y daré lo mejor de mí a las personas que llamaran a mi puerta, cansados pero eufóricos por su viaje. Escucharé sus historias, con ilusión, con ganas, e intentaré olvidar su silencio, el silencio que me martillea en la cabeza.

Crees que me equivoco muchas veces...

Es para mí una experiencia increible escribir y mientras escuchar unos temas en los que compartieron escenario Andrés Calamaro y Bersuit. Escuchar "Mi caramelo" de boca de Andrés es algo que me llega muy adentro. Cada uno tiene sus manías, sus locuras, sus pasiones, y esta es una de las mías.
Los días pasan en mi vida, a veces haciendo muchas cosas, otras veces sin demasiada historia que contar. Lo cierto es que estoy viviendo una época de adaptación, y estoy contenta, porque lo llevo muy bien.
Luego hay horas que ocupas con tus amigos, y esas son las buenas, horas en las que vas sintiendo que se aproxima una despedida que no quiero creerme, pero que es inevitable.
Me he comprado un portátil. Sí, mi vida lejos de Madrid era la excusa perfecta para gastar parte de mis ahorros es ese capricho. La semana que viene espero tenerlo. Mientras tanto mi ordenador sigue roto, pero también es cuestión de días. Al final me encontraré con dos ordenadores perfectos, pero bueno, es la idea. El de siempre se quedará en Madrid, para recibirme con los brazos abiertos (virtuales, claro) cada vez que regrese a casa.
Anoche estuve con B., C. y A., o A, B y C, que queda más alfabético ( y curioso si le añadimos mi D., jaja). Una pizza, coca-cola (la necesitaba, tenía mono), la tele de fondo y muchas risas, también momentos más serios, y sobre todo muchas miradas hacia el futuro. Mi marcha a Málaga parece que ha descolocado un poco nuestras vidas, no sólo la mía. Yo sé lo que es que tus amigos se marchen a vivir a otra ciudad, he vivido muchos casos, los de mis mejores amigos, por eso les entiendo bien, sus miedos, sus dudas; en el fondo ese sentimiento agridulce que combina la pena personal y la alegría por la otra persona. Es la vida, agridulce, como la salsa de los restaurantes chinos :P
En fin, que mientras suena la maravillosa "El viento trae una copla", pienso que es hora de cerrar por aquí. Hoy sonrío de nuevo, el viento trae una copla, y marzo traerá una vida nueva...