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El fin de los días grises

Paranoias

Yo me bajo en Atocha, yo me quedo en Madrid...

Hoy se cumplen ya once meses de esa fatídica mañana que comenzó tranquila y poco a poco se fue tornando en horrible.
No quiero esperar a que se cumpla un año de ese día para acordarme. No, porque no ha habido casi ningún día en que no haya recordado ese hecho. El más triste que he vivido en mi ciudad.
Siempre pensé que nada sería igual después de lo que sucedió. Y creo que no me he equivocado. Son pequeños detalles que te hielan la sangre, hechos que antes no significaban demasiado ahora son un mundo.
No querría olvidar nunca a las víctimas, y a todas esas víctimas que sin morir ese día casi murieron en vida. Las familias, los amigos, sobre todo los heridos. La cifra de fallecidos fue elevadísima pero detrás de ellos los afectados fueron muchísimos más, y a esos es a los que aún hoy tenemos que seguir apoyando, hoy y siempre.
Esos días, absurdamente podréis pensar algunos, me sentí más orgullosa que nunca de ser de Madrid.
Y lo digo ahora que estoy a punto de marcharme de esta ciudad:
"A mitad de camino entre el infierno y el cielo
yo me bajo en Atocha, yo me quedo en Madrid".

Se me va de las manos

Se me va de las manos Así empezaba una canción de Ella Baila Sola, un grupo que me cogió en mis años de carrera, y una letra que más que nunca refleja mi sentir.
Creo que estoy empezando a perder el control de mi vida (si no la he perdido ya).
Necesito con urgencia un as de guía que me lleve de la mano, que me enseñe algo de luz.
Se me ha fundido la lámpara, se me agotan las fuerzas, y no sé cómo recargar las pilas esta vez.
Tengo miedo, quizás sea pánico, y mi ausente conocimiento a la hora de pedir ayuda no es buen compañero.
De repente me doy cuenta de que he buscado toda mi vida la soledad, pensando que en ella me sentiría reconfortada, y así era, así ha sido, porque siempre ha habido una mano amiga para sacarme de los agujeros en los que podría ir metiéndome. Y ahora no es que no la haya, la hay, seguro que más de lo que pienso, pero simplemente yo no sé pedir su presencia. No sé, y eso me hace dar pasos en falso y dañar a quien no se lo merece.
Hoy me siento perdida, triste, sin rumbo. Quiero que pase la noche, quiero gritar, quiero pedirle a alguien que me abrace para sentirme de nuevo AMIGA. Tal vez ese sea mi problema, que últimamente me he olvidado de mi papel de amiga... no lo sé, pero se me va de las manos.

"Que se me va de las manos entre el humo de los coches, el verano
Que se me olvida la gente que con más o menos suerte, me ha ayudado
Y se me va de las manos mientras los días siguen pasando
Y yo perdiendo la calma, ciudad extraña
Veremos si hoy trae la suerte tu llamada en mi ventana
Que los relojes no duermen y en mi mente sus agujas son espadas
Y se me va de las manos mientras los días siguen pasando
Y yo perdiendo la calma, ciudad extraña
Que se me va de las manos entre el humo de los coches, el verano
Que se me olvida la gente que con más o menos suerte, me ha ayudado
Y se me va de las manos mientras la vida sigue pasando
Y yo perdiendo la calma, ciudad extraña
Veremos si hoy trae la suerte tu llamada en mi ventana
Que los relojes no duermen y en mi mente sus agujas son espadas
Y se me va de las manos mientras la vida sigue pasando
Y yo perdiendo la calma, ciudad extraña
De mi pasado, de mi pasado
Que se me va de las manos"

El chulo de barrio

Engaña de nuevo este sol que brilla con fuerza. Claro, son las 15:25 de la tarde. Después de dos días lluviosos (qué alegría, me gusta cuando llueve, forma parte de mis rarezas) el sol nos acompaña, aunque también lo hace el frío.
Pero bueno, no vengo a hablar del tiempo, ese socorrido tema, no.
Es que hacía tiempo que no me reía tanto con un vídeo. Sí, es una tontería, no digo que no, pero es que ese energúmeno es un especimen tan habitual en las carreteras españolas que no puedo evitar reirme cuando le veo.
Se sale, es maravilloso, pero aguantad un poquito antes de darle la bofetada. Yo lo vería dos veces, la primera aguantando el minuto entero que dura; la segunda soltando la mano nada más empezar. Espero que os guste.

http://www.attitudes.org/main.html?finaljs=o

Una décima de segundo

Una décima de segundo Así se llama la canción que suena ahora mismo. Un maravilloso recopilatorio de Nacha Pop, X Aniversario.
Recuerdo la entrevista que le hice a Nacho García Vega (para Generación XXI, y que andará por algún rincón de internet) como uno de los momentos en los que más he disfrutado trabajando. Me dejé llevar. Tenía un guión previo preparado, para hacerle las consabidas preguntas, y me olvidé de él según empezamos a charlar. Fue inolvidable repasar la historia del pop español con uno de sus protagonistas, hablar de Antonio Vega, soñar con un nuevo disco juntos.
Bueno, todo esto viene a cuento de que estoy escuchando a Nacha Pop, mientras espero a que llegue un amigo (y una amiga suya), directo desde Barajas, para hacer noche en mi casa, que como mi madre me acaba de decir (por el messenger, nunca pensé que algún día hablaría con mi madre por ese invento) a veces parece el Hostal Diana. Y sí, la verdad es que no me cuesta que alguien pase una noche en mi casa. Yo también he abusado en muchas ocasiones de la hospitalidad de mis amigos y sus familias, cómo no iba a hacerlo yo? Y más una noche como hoy, la casa vacía y la noche triste, por razones que aún desconozco. Supongo que no soporto los silencios inexplicados :(
En fin, que paso del "Desordenada habitación" a "El sitio de mi recreo", sin rubor alguno, con la emoción en la garganta, acordándome de mi amiga T. y su cara al escuchar esa última canción. O pensando en S., a la que Antonio Vega me unió un poco más. Puedo llegar a escuchar "Suerte", de Rico, o "Tesoros", "Se dejaba llevar" (un viaje a las Fallas, una amiga a la que alejé premeditada e injustamente de mi vida... azul, líneas en el mar), "Grité una noche", "La chica de ayer" (El Penta, el bar que nunca olvidaré, que nunca olvidaremos) o "Vístete", hoy todas esas canciones me acercan a un abismo que me he creado yo misma.
Ahora dibujaré mi sonrisa y daré lo mejor de mí a las personas que llamaran a mi puerta, cansados pero eufóricos por su viaje. Escucharé sus historias, con ilusión, con ganas, e intentaré olvidar su silencio, el silencio que me martillea en la cabeza.

Crees que me equivoco muchas veces...

Es para mí una experiencia increible escribir y mientras escuchar unos temas en los que compartieron escenario Andrés Calamaro y Bersuit. Escuchar "Mi caramelo" de boca de Andrés es algo que me llega muy adentro. Cada uno tiene sus manías, sus locuras, sus pasiones, y esta es una de las mías.
Los días pasan en mi vida, a veces haciendo muchas cosas, otras veces sin demasiada historia que contar. Lo cierto es que estoy viviendo una época de adaptación, y estoy contenta, porque lo llevo muy bien.
Luego hay horas que ocupas con tus amigos, y esas son las buenas, horas en las que vas sintiendo que se aproxima una despedida que no quiero creerme, pero que es inevitable.
Me he comprado un portátil. Sí, mi vida lejos de Madrid era la excusa perfecta para gastar parte de mis ahorros es ese capricho. La semana que viene espero tenerlo. Mientras tanto mi ordenador sigue roto, pero también es cuestión de días. Al final me encontraré con dos ordenadores perfectos, pero bueno, es la idea. El de siempre se quedará en Madrid, para recibirme con los brazos abiertos (virtuales, claro) cada vez que regrese a casa.
Anoche estuve con B., C. y A., o A, B y C, que queda más alfabético ( y curioso si le añadimos mi D., jaja). Una pizza, coca-cola (la necesitaba, tenía mono), la tele de fondo y muchas risas, también momentos más serios, y sobre todo muchas miradas hacia el futuro. Mi marcha a Málaga parece que ha descolocado un poco nuestras vidas, no sólo la mía. Yo sé lo que es que tus amigos se marchen a vivir a otra ciudad, he vivido muchos casos, los de mis mejores amigos, por eso les entiendo bien, sus miedos, sus dudas; en el fondo ese sentimiento agridulce que combina la pena personal y la alegría por la otra persona. Es la vida, agridulce, como la salsa de los restaurantes chinos :P
En fin, que mientras suena la maravillosa "El viento trae una copla", pienso que es hora de cerrar por aquí. Hoy sonrío de nuevo, el viento trae una copla, y marzo traerá una vida nueva...

On a dark desert highway...

On a dark desert highway... ... cool wind in my hair

Así empieza una de las joyas de la música internacional: "Hotel California" de The Eagles.
Escucho "Hell Freezes Over" y me empapo de su particular sonido, de la magia que compone cada nota musical de ese concierto. Me hace pensar también en la versión de los Gipsy Kings, tan distinta, que sonaba memorable en "El Gran Lebowksy".
Y recordar a los Gipsy me hace pensar en una noche de agosto, hace ya bastantes años, en un chalet precioso en La Herradura, una noche llena de estrellas, una conversación preciosa con R., cuando nuestro frágil mundo universitario, nuestro oasis de amistad, se resquebrajaba, en busca de nuevas sensaciones, nuevas personas.
Fue un momento inolvidable. Sé que ambas siempre recordamos aquel instante, sonando los Gipsy (aún en casette, un casette que yo compré en Madrid para R.), hablando, pensando, riendo, y casi llorando también.
Supongo que mi amistad con R. se nutre sobre todo de esas charlas, de esos detalles pequeños que podrían pasar desapercibidos ante el ojo humano, jaja.
Me marcho ya. Sigo sin ordenador, y por tanto de prestado. Disfrutando como a mí me gusta de mi tiempo libre.
Mañana creo que pongo punto y final al dentista, por fin. Mi boca y mi bolsillo lo agradecerán.
Hoy es un gran día, pero mañana será el día de los 300 sueños, será por eso que mi corazón se sale por la boca cada vez que hablamos... lejos, pero más cerca que nunca.

"On a dark desert highway
Cool wind in my hair
Warm smell of colitas
Rising up through the air
Up ahead in the distance
I saw a shimmering light
My head grew heavy, and my sight grew dim
I had to stop for the night
There she stood in the doorway
I heard the mission bell
And I was thinking to myself
This could be Heaven or this could be Hell
Then she lit up a candle
And she showed me the way
There were voices down the corridor
I thought I heard them say

Welcome to the Hotel California
Such a lovely place
Such a lovely place
Such a lovely face
Plenty of room at the Hotel California
Any time of year
Any time of year
You can find it here
You can find it here

Her mind is Tiffany twisted
She's got the Mercedes bends
She's got a lot of pretty, pretty boys
That she calls friends
How they dance in the courtyard
Sweet summer sweat
Some dance to remember
Some dance to forget
So I called up the Captain
Please bring me my wine
He said
We haven't had that spirit here since 1969
And still those voices are calling from far away
Wake you up in the middle of the night
Just to hear them say

Welcome to the Hotel California
Such a lovely Place
Such a lovely Place
Such a lovely face
They're livin' it up at the Hotel California
What a nice surprise
What a nice surprise
Bring your alibies

Mirrors on the ceiling
Pink champagne on ice
And she said
We are all just prisoners here
Of our own device
And in the master's chambers
They gathered for the feast
They stab it with their steely knives
But they just can't kill the beast
Last thing I remember
I was running for the door
I had to find the passage back to the place I was before
Relax said the nightman
We are programed to recieve
You can check out any time you like
But you can never leave"

Un minuto nada más

Un minuto nada más Hay días, noches, instantes, en los que dejaría todo por pasar un sólo minuto al lado de cierta persona.
No, no es siempre de la misma persona, aunque mentiría si no dijera que la mayoría del tiempo sí querría estar a su lado.
En los últimos días he tenido ganas de estar un minuto al lado de mi madre en Buenos Aires, decirle que no se preocupe, que nosotros estaremos bien, muy bien, si ella es capaz de disfrutar esa experiencia en nuestro lugar.
He tenido ganas de estar en Sevilla, junto a R., y recordarle que ser su amiga es el mejor regalo que mis años de facultad me dejaron. Darle las gracias por no haber desistido nunca, por continuar luchando conmigo, por darme lo mejor de ella. Y sobre todo, decirle que nunca olvide que por mucha felicidad que haya en mi vida jamás ella perderá su lugar, más bien al contrario, es cada vez más especial para mí.
He tenido ganas de estar en Granada, en Londres, en algún rincón de Italia, buscando la sonrisa de M., analizando con él la música, el cine, las experiencias, los sueños, nuestra vida. Pedirle, como si fuera mi último ruego, que me abrace, que me dé ese cariño que sólo él sabe darme.
He tenido ganas de viajar a cualquier ciudad en la que sé que hay un amigo, Bruselas, Oviedo, París, Valencia, Cáceres, para volver a sentir que siempre estaremos, que no hay distancia suficiente cuando existe amistad verdadera.
He tenido ganas de estar en mi barrio, en nuestro barrio, con los amigos de siempre, y con los nuevos que aparecieron para poner una sonrisa a la vida.
Pero especialmente hoy, esta noche, ahora, tengo ganas de estar en Málaga, de mirarle, comprenderle, abrazarle, sentirle y decirle que no tenga miedo de nada, que siendo como es, ese ente abstracto que es la vida le va a recompensar con creces. Mi niño, eres tú el que me haces sonreir cada día, el que me das más de lo que hubiera deseado... ojalá pudiera regalarte ese minuto, apúntalo porque te lo debo.

La chispa adecuada

La chispa adecuada Con Delinqüentes de fondo, la segunda canción de un cd que significa tanto que ha merecido incluso el artículo de alguien muy especial, "20 de enero". 20:39, "te quiero, te quiero, como las peras a los peros, te amo, yo te amo, cuando te pierdo y cuando te gano"!!!
Venía en el coche, en una noche especialmente fría -pero ese es un tema ya muy manido-, pensando, dándole mil vueltas a esta cabecita loca. Pensaba en mis amigos, en los buenos, en esos que están tan lejos y tan cerca, pensaba en la cantidad de viajes pendientes que tengo, pensaba en la gente, en las escasas sonrisas que últimamente veo, pensaba en mis sueños, detenidos por la ausencia de un contrato.
Habría que dejar de pensar durante un rato, entregarse a la vida y olvidar los asuntos que hacen que se oscurezca el día, que se oculte el sol.
Más que nunca estoy lejos de todo, de todos, es curioso. Tengo todo el tiempo del mundo y pocas personas con las que compartirlo. He decidido que aquellas que están dando la callada por respuesta no quieren estar en mi vida... yo tampoco entonces en la suya.
"Las palabras fueron avispas y las calles como dunas, cuando aún te espero llegar..."
Me despido con estas palabras de Héroes del Silencio, un grupo que marcó mi vida y que pese a no tocar desde hace ya siglos parece que quieren seguir marcando el resto de mi tiempo, de nuestro tiempo.
"Yo el reloj que sonríe a las paredes que he vuelto a pintar del mismo color"
Siento el caos, la vida es caos, mis sueños son un caos, mi futuro es caos, yo soy caos... podéis llamarme, pese a todo Diana ;)

Como una niña

Vengo a esta página con más necesidad que nunca.
Hoy, ahora, 21:15 del 20 de enero de 2005, me siento más pequeña incluso que cuando era una niña.
Me decía H. en un comentario que mi referencia a mi padre en el anterior blog le había emocionado más que cualquier otra historia. Tenías razón, no es nada fácil compartir ese sentimiento con los demás. Pero escribir me ayuda a liberarme, escribir me hace sentirme libre, bien.
Y no es que me sienta mal ahora, no, ni mucho menos. Estoy feliz, inmensamente feliz y llena de ilusión por mi madre y su viaje a Argentina. Pero dejarla en el aeropuerto, despedirme de ella, ha sido una de las cosas más difíciles que he hecho nunca. Ya, es una tontería, muchos lo veréis así, y lo entiendo, pero cuando suceden ciertas cosas en tu vida, se crean unos vínculos muy especiales entre las personas. Y eso nos sucedió a mi madre a mí desde el mismo momento en el que la vida cerró la puerta a quien más queríamos.
Estoy escribiendo y estoy llorando como una niña, llorando como no lo hacía desde hace demasiado tiempo. Pero repito, en realidad estoy feliz. Feliz porque ella ha rehecho su vida cuando parecía imposible. Simplemente que la distancia será mucha, la necesidad aumenta en ese caso, y a la vuelta todo será diferente. Para empezar seguramente yo viviré ya en otra ciudad. Es extraño. La echo de menos ya. Extraño sus palabras, sus pasos, el teléfono sonando para ella, la televisión de fondo. Todo es vacío, todo es silencio, y apenas llevo 15 minutos en casa.
Sé que el momento más difícil es este. Que mañana, al amanecer, al entrar la luz de nuevo por la ventana y al oir su voz por teléfono todo volverá a ser sencillo. Aunque ya, de momento, nunca más vivamos juntas. Te echo de menos ya, te quiero muchísimo. Pásalo bien... sé feliz, como siempre has sido.

Unos vienen, otros van

Unos vienen, otros van Cuando era pequeña y mi equipo perdía un partido, sobre todo en Copa de Europa (vaya noches que recuerdo, en el salón, con mi padre y mi hermano) era capaz de no cenar. Los ojos se me llenaban de lágrimas, lloraba porque ese estúpido deporte que es el fútbol me aportaba un montón de sentimientos contradictorios, increibles, difíciles de explicar, imposibles de entender para los que no los han vivido de cerca.
Con los años una va cambiando sus aficiones, y aunque nunca he dejado de lado el fútbol, un 20 de mayo de 1998 cumplí con mi cupo de felicidad, y a partir de ahí la intensidad de mis emociones fue bajando.
Quizás fue el trabajo, quizás fue que cuatro años después dejó de acompañarme en el sufrimiento la persona que más me animaba siempre, y las ganas desaparecieron.
Sin embargo poco después ha aparecido otra persona que lo vive como yo, y me ha enganchado de nuevo a esta fiebre, a este veneno. Y hoy estoy casi llorando, porque las emociones se juntan, las despedidas, las ausencias (te echo de menos papi), las derrotas, y me siento como esa noche en que nos humillaba un equipo danés de cuyo nombre no quiero acordarme (vale, para los que crean que no sé de qué hablo: Odense), o cuando el mejor Milan de la historia nos metió un 5-0 impresionante en San Siro...
Sí, es absurdo, es sólo fútbol, pero sé que habrá quien me entienda perfectamente, con eso me conformo.
Hoy M. se ha vuelto a ir lejos, sin billete de vuelta, le echo ya de menos.
Mañana mi madre se marcha a Argentina, será una ausencia larga, se lo merece, ojalá disfrute, ojalá olvide y viva como debe hacerlo, como todos debemos hacerlo, al 100%. Yo me quedo cuidando de un equipo moribundo, a algunas nos gusta sufrir.

Una breve visita

Una breve visita Tengo sueño, se me cierran los ojos poquito a poco mientras escucho el sonido del portátil "cedido" que hoy releva a mi ordenador, muerto, descansando el sueño de los justos.
No hay más sonido que ese constante que demuestra que este sí que vive. No como mis neuronas, gastadas de tanta tele basura (pero cómo me gusta!), de tantas noticias de una y otra índole.
Me gusta este teclado, suave, delicado, como si cada una de sus teclas fuera el pasaporte a un mundo mejor, como si supiera que soy una escritora frustrada (como casi todo el mundo) que se conforma con este blog y aún tiene sueños de algún día realizar la obra maestra. Me llama, me atrae, me invita a sentarme y escribir, deslizar mis dígitos sobre sus teclas, como cuando acaricias los labios de la persona que quieres.
Tengo sueño, sueño atrasado, sueño por escasez del mismo en un fin de semana con olor a vida, con la mezcla de sentimientos más maravillosa que puede tenerse, y con el colofón de esos "Sueños de una copa" de los que escribía la semana pasada. Los sueños a veces se hacen realidad, los sueños casi siempre merece la pena cumplirlos, aunque luego te quedes con la sensación de que tampoco eran para tanto, pero lo más hermoso seguramente sea compartir sueños, sí, nuestro sueño se va cumpliendo, y ahora sólo queda seguir haciendo realidad todos los demás, los que se van construyendo día a día.
Tengo sueño, cierro los ojos, paro las manos, apago el portátil, me dirijo a la cama, enciendo la tele y me sumerjo de nuevo en el maravilloso mundo de la tele basura. Hoy soñaré más feliz aún que ayer.

Sueños de una Copa...

Sueños de una Copa... Perdí cientos de horas en buscar un lugar y tocar un sueño...
Algo así canta Iván Ferreiro, el que fuera cantante de Piratas, uno de mis grupos favoritos.
Ahora, gracias a M. vuelvo a escuchar su particular voz, a dejarme arrastrar por sus palabras, por sus letras, siempre tan acertadas.
Os lo recomiendo, aunque ¿quién diablos soy yo para recomendar nada?
Mis primeros días en el más absoluto de los paros no van nada mal de momento. No, porque he tenido, tengo, muchas cosas pendientes, y voy poco a poco colocando todo en su sitio, sintiéndome más relajada, vaciando la tensión.
He adelgazado mucho. Eso me dice al menos todo el mundo, gente que incluso me vé bastante a menudo. Siempre me ha pasado eso, desde pequeña, si tenía exámenes o algo que me preocupaba daba igual todo lo que comiera, al final adelgazaba, y ahora parece ser que estoy de nuevo en esa etapa, creo que lo bueno es que tengo que comer más aún!!! Bieeeeeeeen, ahora podré ser una gordita feliz!
Por lo demás, estoy leyendo (no tanto como querría, pero al menos tengo ya una serie de libros preparados para hacerme feliz), escuchando música, quedando con amigos, arreglando asuntos, y temblando un poco cuando pienso que sólo quedan 10 días para que mi madre se vaya a Argentina durante dos meses. Una mezcla de envidia sanísima, de temor, de alegría... esa soy yo hoy.
Ah! Y pendiente más que nunca de Unicaja, queremos ir a la Copa del Rey!!!, queremos cada uno animar a nuestro equipo, ver a algunos amigos y soñar, sobre todo soñar.

El cielo estrellado

El cielo estrellado He visto estrellas, un manto de ellas cubre mi ciudad, y lo que en otros sitios es normal aquí es algo extraordinario.
En esta ciudad, amada y odiada por mí a partes iguales (aunque como dijo Tanguito "el amor es más fuerte"), alguien pintó con un brochazo el cielo, y tapó todas las estrellas, dejándonos huérfanos de luces naturales. A esa pintura la llamaron contaminación, y yo no descubrí lo que era una estrella hasta que salí de aquí. Más tarde conocí también las estrellas fugaces, y con ellas ya un universo paralelo de sueños y deseos.
Se ha acabado un día maravilloso, el 9º séptimo día (sí, es difícil de entender, pero vosotros sois inteligentes). Para ponerle el punto y final al día he mirado al cielo, en esta noche fría, y he visto las estrellas, y como decía el "Pelado" Cordera: "todas las cosas que me gustan tienen tu cara", y en cada estrella estabas tú... y tú, y tú, y tú también. Las personas que me gustan son cada día menos, pero cada día me gustan más. La vida es una paradoja, todo es relativo, que decía uno que yo me sé.
Madrid me ha regalado hoy unas cuantas estrellas, sin duda la belleza se encuentra en los más pequeños detalles.
Buenas noches...

Ya han llegado los Reyes Magos...

Ya han llegado los Reyes Magos... Sí, sí, a mí me llegaron ayer los Reyes Magos. Y lo hicieron en forma de malagueño lindo, y en lugar de en camello vino en autobús, y en lugar de mirra, oro e incienso traía abrazos, besos y amor. Y yo recordé cómo me sentía cuando era niña, cuando me levantaba y buscaba los regalos. Sentí algo similar cuando sonó el móvil y me dijo que estaba en la puerta de mi casa. Y bajé y me encontré el mejor regalo posible: su presencia. Y como la Cenicienta de nuevo teníamos una hora en la que la carroza se convertiría en calabaza. Pero el tiempo pasó y durante esas horas ninguno de los dos estuvimos solos, ninguno extrañamos al otro. Mi Rey Mago llegó ayer, me trajo el mejor regalo de mi vida, la sorpresa más bonita y un mensaje implícito en ella: que con él todo lo que ocurre siempre ocurre por algo, con un sentido.
Gracias mi niño, gracias por devolverme la sonrisa de cara a la noche de Reyes.
Por cierto, el año pasado un día como hoy escribí en este mismo blog uno de los artículos del que más orgullosa me siento. Si queréis volver atrás mirad en archivos, creo que este día bien merece la pena.
Repito: Gracias D., gracias por tantas cosas. Por cierto cielo, ¿Motta vuelve a entrenar ya? Quiero que juegueeeeeeee!!

Como niña con gafas nuevas

Primer día real de paro. Sí, primer día, aunque bueno, oficialmente sigo sin estar en el paro, porque parece ser que casi treinta personas a las 10:30 de la mañana son suficientes para dejar de admitir a más (y eso que se supone que trabajan hasta las dos de la tarde).
En fin, el miércoles lo volveré a intentar.
La mañana ha sido movidita, he hecho un montón de cosas, y he descubierto que eso es precisamente lo que tengo que hacer si quiero sentirme útil. No parar, no sentarme a ver la vida pasar, sino salir, andar, hacer recados, ocupar mi tiempo.
Sé que esto va a ser muy duro, pero también sé que soy capaz de sacar partido a esta situación.
Mañana también tengo un día completito, al menos la mañana. La usaremos en cerrar una nueva etapa, y es que es cierto, el 2005 va a ser un año de cambios. Como por ejemplo mis gafas, que las he cambiado por unas preciosas, o al menos así me lo parece a mí. ¡Qué vivan los Reyes Magos cuando llegan por adelantado!
Uf, ya es 3 de enero. Muchos dicen que el día 4 es el momento clave en que se olvidan todos los propósitos que hicimos el 31 de diciembre y el primer día del año. Pues no, por mucho que Ciclop ayer me metiera caña ( y de qué manera) sigo pensando en hacerlos realidad, aunque sólo sea por demostrar a todos los incrédulos que es posible cumplir lo que propones, sólo hay que concienciarse.
Buenas noches, sean buenos.

Y ahora los propósitos

Y ahora los propósitos No seré yo menos. Todo el mundo se propone nuevos planes, compromisos, ideas que cumplir al comenzar el año.
Yo no soy muy amiga de esas cosas, y sin embargo voy a intentarlo.
No soy original, pero como ni tengo que dejar de fumar ni ponerme a dieta el resto de planes son aburridos.

1. Leer más, y mejor. Intentar tocar palos que antes no me habían interesado. Para empezar, aunque eso lo hice a finales de 2004, cogí un viejo libro de Historia Contemporánea que usé en 1º de carrera. Cada día repasaré un poco la historia de ayer, que es el preludio del hoy.
2. Escuchar más música. Tengo muchísimos discos guardados, sin apenas haberlos oído, y quiero darme más oportunidades.
3. Lavar el coche!! Jaja, no es broma, no es que esté asqueroso, pero no lo he limpiado desde hace meses y el pobre ya merece un premio.
4. Jugar al baloncesto. Sí, tendré que convencer a un compañero (lo tengo, sí, sí, va por ti), pero debo jugar, me apetece.
5. Ver a gente a la que tengo un poco abandonada.
6. Escribir, o intentarlo al menos.
7. Hacer ciertos viajes pendientes.
8. Aprender a cocinar!!! Aquí pido vuestra colaboración, jaja, una se va a independizar y necesita recetas fáciles y ricas, ricas.
9. Ordenar mi habitación, y con ella mis recuerdos, mi vida, mi cabeza. Cabecita loca...
10. Sacar adelante Sietesegundios.com

Hay muchos más propósitos, pero esos irán apareciendo cada día que escriba, de un modo u otro.
Un propósito debería ser no dejar de lado este blog. No me gustaría abandonarlo, aunque tampoco lo quiero como una obligación.
El tiempo dirá si estos propósitos quedan en agua de borrajas o soy capaz de cumplirlos.
Seguiré informando

Llegó el 2005, ¿y?

Llegó el 2005, ¿y? Pues sí, el calendario ya marca que es 2005.
Se nos murió el 2004 y no derramamos ni una sola lágrima por él.
El final de año estuvo bien, fue divertido. El comienzo del 2005 fue aún mejor.
Dicen que ese es el sentido de la Nochevieja, empezar con buen pie para que el año luego siga ese ritmo. Bueno, no sé si quiero seguir ese ritmo precisamente, pero que al menos haya las mismas risas y buen rollo.
Con los especiales de Nochevieja repetidos de fondo, sola en casa, porque mi madre se ha ido a comer a casa de mis tíos y mi hermano se ha ido a su casita. No hay nada que hacer, es Año Nuevo, no se debe pedir demasiado entretenimiento.
Así que escribo y me voy, no, no me desplazo físicamente, simplemente me voy con mis pensamientos a otra parte.
Ha comenzado el año, confío en que sea bueno, pero vaya, pongamos algo de nuestra parte, que las cosas no llegan solas.
¡Mucha suerte!

Hasta el año que viene

Hasta el año que viene Llegó el último día del año.
Hace un año inauguraba este blog. Recuerdo estar por el msn hablando con D., que a su vez hablaba con N. y surgió la idea de crear uno. Yo por entonces ni siquiera sabía lo que era, pero empecé a hacer uno con la idea de que escribiéramos los dos en él. Pronto esa idea se deshechó, el blog era mío, había nacido El Fin de los Días Grises.
Hoy celebro ese momento, y a la vez no puedo evitar echar la vista atrás y repasar con mis recuerdos lo vivido este año.
No sé si comenté por aquí que últimamente los años pares eran bastante negativos para mí. Por costumbre no se me han dado demasiado bien, demasiadas desgracias, demasiada mala suerte. Digamos que en el aspecto familiar eso ha seguido su ritmo, de nuevo una despedida antes de tiempo, mi tío, poco después de la boda de mi prima, su hija. Esas cosas pasan, esas cosas tiñen de tristeza absoluta la vida.
A eso uno mi despido en el trabajo(hoy es mi primer día de parada!!!), el final demasiado tumultuoso, aunque podríamos decir que eso es algo bueno, que la vida me tiene que tener reservado algo mejor.
El año 2004 no recuerdo bien cómo comenzaba, sé que iba a casa de mis amigos A. y F. a intentar pasar una noche entre amigos, pero no fueron las cosas como deseábamos. Ese día marcó un poco el final de una etapa con ese grupo de amigos, no por mi parte, por la de todos. Se acabó de romper un hilo que ya estaba rasgado.
Quizás esa es una de las señas de identidad de este 2004 que se nos escapa de las manos: el constatar la fragilidad de muchas de las relaciones que creía más fuertes.
Me llevo, sobre todo en estos últimos días, una gran decepción con algunas personas. D. me recordaba ayer o antes de ayer más o menos que eso es ley de vida, que es muy fácil estar a tu lado cuando las cosas van bien. ¿Por qué cuesta entender que ser amigo es mucho más que eso?
Pero bueno, no quiero quedarme con esas cosas tristes, que lo son menos de lo que realmente parece. El 2004 ha tenido cosas preciosas, y esas son las que voy a recordar siempre. El 2004 es el año del reencuentro con mi madre y mi hermano. Eso es algo que nos ha costado. Desde hace 2 años parecía que cada uno hacíamos la guerra por nuestra cuenta, y poco a poco nos hemos ido concienciando de que nos necesitamos, de que mejor juntos que por separado, que la unión hace la fuerza, que tres mejor que ninguno.
Y por supuesto, por encima de cualquier cosa, 2004 es NUESTRO AÑO. El suyo y el mío. Aunque la historia no comenzó hasta abril (gracias Bersuit, gracias totales), lo que hubo antes, aunque en ocasiones fue amargo, es inolvidable. Las horas al teléfono, los emails de madrugada, las conversaciones de tardes y noches enteras. Su cara en la estación, su mirada en mi habitación, su mano en el centro de Madrid, mi ilusión en Málaga.
Sí, cualquier cosa mala de este año queda empañada por su llegada. Ha hecho que lo más feo sea maravilloso. Me ha abierto un mundo de esperanza, me da cada día algo más para respirar, es mi aire, es mi vida, no me ha dejado sola ni un instante, y mira que motivos le he dado.
Pero no quiero que esto se convierta en una entrada morbosa, en la que se lean detalles y detalles, él ya sabe todo lo que tiene que saber, que es la razón para acabar con la mala racha de los años pares. ¿Cómo olvidar el 2004?
En cuanto a viajes, que para mí son la mejor manera de medir el movimiento de mi vida, en febrero tuve la estúpida cena de Navidad (sí, sí) de la empresa, en Ezcaray, La Rioja, un sitio maravilloso al que querría volver, porque además me recuerda a M., R. y E., un fin de semana magnífico, lleno de lágrimas y risas, con parada y reconciliación en Burgos, con lluvia, sol y monasterios. Pero eso no fue en febrero. Sí recuerdo un viaje en febrero a Granada, cuando R. comenzaba su relación con J., cuando M. y O. estaban cerca de celebrar su aniversario, y cuando yo tenía la ilusión de la llegada de D. a Madrid. Una comida en un lugar al que no sería capaz de llegar, cientos y cientos de fotos (M. y yo acabábamos de estrenar nuestras cámaras digitales, para mí el mejor regalo hasta entonces. Luego D. me ha hecho muchos otros que llegan a lo más profundo de mi corazón).
En marzo aproveché el puente del Día del Padre para irme con M. y O. a Denia, un viaje necesario, para descubrir muchas cosas de nuevo, como que M. es sin duda un “insustituible”, como siempre he pensado y este año he refrendado. Porque él, junto a R., son “los muy mejores”, las personas a las que necesito ver de vez en cuando para recuperar las fuerzas. Uno en Granada (bueno, la mitad del año en Londres) y otra en Sevilla (antes en Algeciras), pero sin ellos no soy, así de claro.
En abril, en Semana Santa, no hubo viaje propiamente dicho, pero fue el Viaje de mi Vida. Los seis días y medio más intensos, con conciertos de Bersuit incluídos, seguramente algunos de los días más bonitos de mi vida.
A finales de abril un viaje por la boda de una amiga, a Potes, en Cantabria. Un lugar precioso, un viaje divertidísimo, puros, copas y borrachera, nieve, frío y una increíble casa rural en Frama. Niño, tenemos que ir juntos!!! Te va a encantar!!!
Dos semanas después, y un mes después de vernos, voy a Málaga. Cogí un autobús el jueves 13 y llego a la ciudad en la que espero vivir parte de este 2005. Fue un descubrimiento continuo, el uno del otro, la confirmación necesaria, la desaparición de los miedos, nos necesitamos, nos tendremos.
El 25 de mayo es mi hermano el que se va, también camino a Londres, que parece ser el destino del año. El poco tiempo que está fuera le sirve para romper con su vida, su vuelta fue un auténtico caos, un cambio para todos, cambio que ahora agradezco con toda mi alma. Tener a mi hermano en casa es lo mejor que nos ha podido pasar.
En junio pasé el fin de semana en La Herradura, con R., pasando antes una noche en Málaga, y es que la cercanía no podía dejarla pasar, tenía que verle!!!
En julio nos fuimos a Santiago de Compostela, a los Conciertos del Novo Milenio, donde vimos a Starsailor, Muse, Lou Reed, The Cure, Bob Dylan, Gary Jules, The Corrs y Echo & The Bunnymen. Unos días increíbles, llenos de detalles, de luz, de viento, de noches raras y locos, pero unos días donde la belleza nos ganó de nuevo la batalla, la belleza de los momentos.
En agosto llegó el momento de irme a Denia, visita obligada (aunque no tanto, es que simplemente me encanta) antes de irme a Roma y Florencia con A. Las calles de Roma me gustaron, pero las de Florencia me enamoraron, sin duda debo volver, y de la mano de él, porque esos atardeceres junto al Ponte Vecchio son para ver abrazada a la persona que amas. Mi regreso a Madrid coincidió con mi cumpleaños, que celebré aquí de la manera que pude (no estuvieron mal esas cañas en el Bacchus, el bar del año). Al día siguiente me fui de nuevo a Denia, y a los pocos días me marché a Málaga, a sentir desde dentro la Feria, qué pasada!! Os la recomendaría a todos, pero mejor no lo hago que si no se llena de más gente, y suficientes canis y lusys hay :P
Antes de irme a Madrid me pasé por Algeciras a pasar unos días con R., días también inolvidables, porque nos pasó de todo, y porque estar con ella siempre es inolvidable. Pasé otra vez unos días en Málaga y ya me volví a Madrid, a trabajar, a comenzar más bien el suplicio que ha sido el curro en los últimos meses.
En septiembre volví a bajar a Málaga, esta vez coincidiendo con el Showtime de baloncesto. En octubre pasé por Málaga a recoger a D., nos fuimos a Denia, pasamos un día en Alicante y regresamos a Madrid, todo en un fin de semana, que parecemos Willy Fogg. Volvería a bajar a Málaga en ese mes, las visitas como veis se van multiplicando. , y así pasó de nuevo en noviembre, eso sí, previamente vino él a Madrid, momento clave en el que conoció a mi madre (sin comentarios).
Y mi último viaje fue en el puente de diciembre. Volví a la ciudad de la luz, a esa ciudad que me ha conquistado y que, repito, será mi casa en poco tiempo.
Han sido muchos viajes, han sido muchos conciertos, muchas cenas, muchas visitas al Bacchus, muchos partidos narrados para la radio, muchas cosas son las que he hecho, y muchas más aún las que se han quedado en el candelero, con lo cual habrá que intentar hacerlas en este 2005 que se nos echa encima.
Con que el año fuera la mitad de bueno que este que se va ya me podría dar con un canto en los dientes.
Me voy, hoy he sido muy pesada, pero la ocasión lo merecía.
Me voy escuchando a Bersuit, mi grupo, sin duda, para mí el grupo del año, el grupo que me ha traído a la persona más importante, al que más necesito y con el que sueño ir cumpliendo uno a uno todos nuestros deseos.
“Murguita del sur” para decir adiós a un año, “Un pacto” para recordarlo siempre, “Mi caramelo” para ti.
Feliz Año 2005 a todos, gracias por leerme, gracias por seguir ahí.

Por cierto, se me había olvidado, un recuerdo sentido para todas y cada una de las víctimas de las catástrofes naturales (con mayor énfasis ahora por lo sucedido en Asia), para las víctimas del terrorismo (como las de ese cercano, en todos los sentidos, 11 de marzo), para las víctimas de imprudencias (como la sucedida esta madrugada en una discoteca de Buenos Aires), para las víctimas de malos tratos, para todos aquellos que han perdido la vida, de una u otra manera. Quizás somos demagogos y olvidamos el resto del tiempo que esas cosas están ahí, pueden pasar y en muchos casos podemos evitarlo, pero al menos que dejemos nuestro granito de arena de un modo u otro.
No podemos olvidar.

Espera por ti, espera por él

Espera por ti, espera por él “Por las noches la soledad desespera”...
Me he despertado con la canción “La soledad” de Bersuit Vergarabat metida en mi cabeza, así que no he esperado mucho para coger el cd y meterlo en el discman, y encarar así mi último día de trabajo escuchando una canción que me trae muy buenas vibraciones.
Me ha recordado a cuando D. me la paso por el Msn, cuando sólo era un breve adelanto; a cuando finalmente la conseguimos entera; posteriormente el disco entero “La argentinidad al palo” y por último al concierto, a los conciertos, pero especialmente a ese concierto que viví con él, ays, qué gran día, qué gran noche,
Os recomiendo esta canción, y es que por las noches la soledad desespera...

Esperaría que no te asuste
este instante de sinceridad;
mi corazón
vomita su verdad.
Es que hay una guerra entre dos
por ocupar el mismo lugar;
la urgencia
o la soledad.
La soledad fue tan sombría
que no te dejó encontrar
tu naturaleza divina.
La urgencia ganó esta vez,
dispuesta a penetrarte,
prepotente y altiva.

Por las noches la soledad desespera,
por las noches la soledad desespera.
Que por las noches la soledad desespera,
por las noches la soledad desespera.

Espera por ti,
espera por él,
espera por mí,
tambien por aquel ...
que con violencia sujeta su alma
a una brutal represión,
esperando apaciguarse.
O confia en el paso del tiempo,
como otra solución
para encontrar la calma.

Pero te pone loco en las noches,
rogando entrar
en los confines más oscuros.
Después te arrodillas
ante el amor maternal,
suplicando ternura.

Por las noches la soledad desespera,
por las noches la soledad desespera.
Que por las noches la soledad desespera,
por las noches la soledad desespera.

Espera por ti,
espera por él,
espera por mí,
también por aquel ...
Espera por ti,
por él ...
espera por mí
también por aquel ...

¿Y que hace este angelito, ahora,
a las seis de la mañana,
subida al mástil
de este naufragio?
¿A ver si, alzando las copas, forajidas,
viene un cielo de enfermeras
para lamer, sin asco
las heridas...
de amor?

Por las noches la soledad desespera...
¿A ver si viene del cielo
una enfermera del amor?
Por las noches la soledad desespera...