Pasaba por aquí
Gran canción esa de Aute, que en voz de Pedro Guerra es aún más tierna, dulce, inolvidable... pasaba por aquí.
Siento mi desaparición, o más bien mis cada vez más largas desapariciones. El fin de semana pasado estuve en Madrid y esta semana he estado en Málaga con mi madre. Ahora debe estar a punto de llegar a casa, después de un eterno viaje en autobús, y de haberme dejado con lágrimas en los ojos.
Me ha gustado mucho que haya venido aquí, que me haya hecho compañía y se haya tumbado conmigo cada noche. Una madre es algo especial, insustituible, y tener a la mía tan cerca me ha hecho de nuevo sentirme como una niña.
Volver a ser un niño... esta vez cantan Los Secretos.
Siento mi desaparición, o más bien mis cada vez más largas desapariciones. El fin de semana pasado estuve en Madrid y esta semana he estado en Málaga con mi madre. Ahora debe estar a punto de llegar a casa, después de un eterno viaje en autobús, y de haberme dejado con lágrimas en los ojos.
Me ha gustado mucho que haya venido aquí, que me haya hecho compañía y se haya tumbado conmigo cada noche. Una madre es algo especial, insustituible, y tener a la mía tan cerca me ha hecho de nuevo sentirme como una niña.
Volver a ser un niño... esta vez cantan Los Secretos.
Pasa en ocasiones. Sí, pierdes el rumbo, la noción del tiempo, olvidas que eras alguien antes de él, y que debes seguir regando diariamente la planta de la amistad.
¿Hay algo más difícil y a la vez más simple que ser consciente de tus propias limitaciones?
Con retraso, algo a lo que deberíamos acostumbrarnos quienes en alguna ocasión hemos salido/llegado a Barajas.
Llegúe ayer por la tarde.
Llegó el 11M. Muchos morbosos lo estaban deseando, yo por el contrario he decidido irme de casa, porque no soporto más las tonterías, el morbo por el morbo, la hipocresía.
En un lugar extraño, la sala de estudios de una pequeña universidad privada donde mi hermano está poniendo un examen a sus alumnos.
Querría que el día tuviera más horas, para emplearlas en leer los libros que me esperan en la estantería.
Sin saber a ciencia cierta cual es el motivo no va...
La manta es mi gran compañera en las últimas semanas. Hace frío, en mi ciudad, y en mi casa.
Constipada, con los ojos cansados, la tele de fondo, sin sonido, vomitando imágenes de Madrid nevada, oyendo a los Héroes, con ganas de escribir, pero sin un tema del que hacerlo.
Empiezo a despertar. Llevo sin embargo con los ojos abiertos desde las 9 de la mañana, después de llegar de madrugada a Madrid. 4 días intensísimos, con un final más intenso si cabe.
Este artículo va dedicado a todos los grandes viajeros, aquellos que saben sacar el máximo jugo a recorrer kilómetros, pero sobre todo hoy va dedicado a la Niña C., que la sonrisa no se borre, que tu fuerza siga siendo la que a veces me hace ver la luz cuando ya está todo apagado. Te debemos un viaje, cumpliremos. Confía en mí.
Me ha reconfortado, me ha hecho sentirme más fuerte.