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El fin de los días grises

Paranoias

Pasaba por aquí

Gran canción esa de Aute, que en voz de Pedro Guerra es aún más tierna, dulce, inolvidable... pasaba por aquí.
Siento mi desaparición, o más bien mis cada vez más largas desapariciones. El fin de semana pasado estuve en Madrid y esta semana he estado en Málaga con mi madre. Ahora debe estar a punto de llegar a casa, después de un eterno viaje en autobús, y de haberme dejado con lágrimas en los ojos.
Me ha gustado mucho que haya venido aquí, que me haya hecho compañía y se haya tumbado conmigo cada noche. Una madre es algo especial, insustituible, y tener a la mía tan cerca me ha hecho de nuevo sentirme como una niña.
Volver a ser un niño... esta vez cantan Los Secretos.

Para ti, para vosotros, para ellos

Para ti, para vosotros, para ellos Pasa en ocasiones. Sí, pierdes el rumbo, la noción del tiempo, olvidas que eras alguien antes de él, y que debes seguir regando diariamente la planta de la amistad.
No creo que la distancia física haya acrecentado la distancia real, ni mucho menos, pero sí es cierto que he dejado de preocuparme por quien no merece la pena.
No lo he pasado bien, lo reconozco, no es bonito decir adiós sin ni siquiera despedirte, pero es necesario hacerlo cuando dejas de tener ganas de ver a alguien.
Hay casos muy distintos. Está el de una amiga a quien yo creía mejor de lo que ha resultado, que desde que me marché a Málaga no he vuelto a saber de ella... duele, pero menos de lo que pensaba. Una ya tiene el corazón endurecido ante ciertas cosas, y esta es una de ellas.
Luego está el caso de R., con la que el otro día tuve una charla que me abrió mucho los ojos. He podido cometer errores, pero como siempre ahí ha estado ella en el momento oportuno para llamar a mi puerta y advertirme: "Di, te estás perdiendo".
Así que me intento buscar, rebuscar, encontrarme, y veo que la perfección no existe, pero que yo estoy cerca de lograrla... jaja, bueno, no es para tanto.
Ah! Traigo el mal tiempo a todos lados, hoy en Madrid llueve, en Málaga brilla un sol de justicia... por qué siempre estoy en el lugar menos adecuado?

Conocer tus limitaciones

Conocer tus limitaciones ¿Hay algo más difícil y a la vez más simple que ser consciente de tus propias limitaciones?
No se puede ir de lo que no se es, no se debe presumir de lo que no se tiene, no se tiene que jugar a un juego del que no sabes las reglas.
Me conecto poco desde que estoy en Málaga, no tengo mucho tiempo, y si lo tengo prefiero emplearlo en otras cosas.
Ayer por ejemplo, lo pasé jugando al baloncesto, paseando por la playa y charlando con un montón de personas a las que había leído cientos de veces y nunca había visto. Junto a un té pakistaní, D. y el sol de mi ciudad, el que me quemó :S.
A lo que iba. Como me conecto tan poco leo todos los blogs de golpe, y me sorprendo viendo cómo proliferan los blogs que pretenden ir de algo. Blogs que pretenden ser una página informativa (para eso están los periódicos), que quieren ser un compendio de críticas musicales y cinematográficas...
Vale, es cierto que cada uno es libre de hacer lo que quiera, sí, sí, asumo esa premisa, pero ¿y si encima no lo hacen tan bien como piensan? Es decir, hay quien se piensa el rey/la reina de la narrativa, presume de ello y pretende tener un "blog maestro".
Bah, yo qué sé. Que cada uno haga lo que quiera, simplemente me hace gracia: no conocemos nuestras limitaciones.

(Ahora llega el momento de que me caigan palos, bienvenidos serán. No soy mejor que nadie, lo sé, vivo con ello, pero no pretendo hacer el mejor blog del siglo, simplemente un sitio en el que volcar mis pensamientos... y hoy pensaba esto).

Pasó la Semana Santa

El año pasado la Semana Santa fue muy muy especial... como esta, pero distinta.
Sí, digamos que el año pasado comenzó algo precioso, lo más bonito que hasta el momento he vivido.
A lo que voy, que me enrrollo. El listón estaba altísimo, casi imposible de alcanzar, pero creo que casi casi puede haberse superado. Y lo hace además con un día perfecto, el de hoy.
El viernes me marché a Madrid (hace más de una semana). Cené con unos amigos, el sábado tuve día de relax, el domingo ví y dormí con D., por cosas del destino, algo totalmente imprevisto. El lunes llegó mi madre, dos meses después. El martes lo pasé con ella, recogí a D. en Atocha, y el miércoles nos fuimos a Cáceres, con C. y C.
Estuvimos allí hasta el viernes, unos días llenos de buen rollo, amor, cariño, paz, alegría. Me encantó la ciudad extremeña, era una de mis cuentas pendientes, y ya la he saldado.
El viernes llegamos a Málaga y pasamos un fin de semana calmado, que se cerró ayer con el Unicaja-Madrid, que tuve la suerte de hacer para Onda Madrid (uno de los momentos gloriosos de mi breve carrera profesional).
Y como decía se ha cerrado todo con un día gracias al cual he rozado el cielo... así es mi vida, no está nada mal, al menos a mí me gusta.

Trasteando

Trasteando Con retraso, algo a lo que deberíamos acostumbrarnos quienes en alguna ocasión hemos salido/llegado a Barajas.
Con retraso y una sonrisa franca llegó mi madre, dos maletas inmensas, y miles de regalos para todos.
La recibimos con sorpresa incluída: la presencia de su sobrina, su hermana y la hija de su sobrina (una hermosa niña por la que mi madre babea). Y lloró, cosa que yo no pensaba que haría. Y se abrazó con fuerza a mí, y cuando en la calle vio a su hijo casi se muere de felicidad. Sí, tenía en la cara el reflejo de la felicidad, hoy lo tengo claro.
Comimos todos juntos y por la tarde desembaló sin parar las maletas e historias de todo tipo.
No tiene acento argentino, pero sí se le escapan expresiones. Y me hizo gracia ver que tengo que contarle las cosas de la tele porque no sabe quien está peleado con quien.
Por fin llegó, y yo por la noche tragué lengua y empecé a desenterrar mil historias que en estos dos meses han pasado, historias con las que rió, con las que se enfadó, con las que se sintió feliz, básicamente eso, feliz.
Como feliz me siento yo. Con mi madre y mi hermano en casa, esperando que llegue D. y dispuesta a irme a Cáceres.
Y es que la primavera llegó (no, no voy a copiar eso tan manido ya de la primavera trompetera, aunque reconozco que también yo he caído bajo el influjo de los Delinqüentes), pero para mí lo importante es que ha llegado una época de bienestar prácticamente desconocida en los últimos años.
Ahora sólo falta una cosa: liarme la manta a la cabeza y disfrutarla.

El regreso a casa

El regreso a casa Llegúe ayer por la tarde.

Las obras de la M-30 me recibieron con los brazos abiertos, sólo ellas, porque nadie más había en mi casa.

Mi hermano había huído de esta ciudad "invivible pero insustituible", que dijo en su día Sabina.
Y yo me encontré de nuevo con la casa en la que hasta hace dos semanas había vivido los últimos 25 años de mi vida. 25 años, se dice pronto.

Sin embargo, los días en Málaga han sido tan especiales que parece que he vivido allí siempre.

Curiosamente se echan de menos cosas a priori insustanciales, y en mi caso, al margen de a las personas (a las que extraño, y mucho), algo que añoro con fuerza es la ducha de mi casa.

Sí, así como lo leéis. No he encontrado en mi vida una ducha que salga con tanta fuerza y a una temperatura tan maravillosa.

Es la ducha perfecta, nada que ver con la de Málaga, en la que conseguir un chorro de agua mínimamente potente y la temperatura adecuada es una quimera.

Así que disfruté de la ducha como si fuera la primera que me daba en meses, y luego me fui a cenar con mis amigos. La noche estuvo plagada de risas, aunque el cansancio y mi dolor de cabeza impidieron que se prolongara demasiado.

Echo de menos a D., quizás más que nunca, y eso que sólo hace un día que no le veo. Pero las personas somos así de caprichosas, enseguida nos acostumbramos a lo bueno, aunque durante once meses apenas nos hayamos visto, de repente ahora 24 horas sin él son como una vida entera vacía.

Ahora tengo la tele de fondo, sin sonido, mientras en Onda 6 ponen el Pamesa-Caja San Fernando. Espero como agua de mayo una llamada. Mi regreso ha sido un poco solitario. Iba a quedar hoy con unos amigos pero en el último momento ha sido imposible vernos. Mañana será.

Hoy es un día de celebraciones para muchos: San José, Fallas y el Día del Padre. Día para recordar, día nostálgico, día triste, en fin. Pero la tristeza hay que borrarla del calendario, descartarla como opción. Mañana saldrá de nuevo el sol, y faltará un día menos para reencontrarme con todos los que quiero, con todos, esta vez sí. Bienvenida a casa, a tu segunda casa, ¿o es la primera?

Sirena varada en el sur

No, no pretendo compararme con una sirena, ellas son mucho más interesantes que yo.
Pero coincide que escucho "Sirena varada" de Héroes mientras escribo.
La noche ya ha ganado la batalla a la luz del día. No importa, será la emoción que tengo por vivir esta experiencia, pero incluso las noches de MI ciudad me parecen especiales.
Escuchar a Héroes siempre me ha transportado a una serie de recuerdos maravillosos. Héroes es A., es mi hermano, es un concierto bestial en la Riviera, es una charla tras otra en la habitación de A. escuchando sin parar su música. Héroes es una parte de mi vida, el único grupo del que me puedo considerar "fan".
Actualmente no siento lo mismo cuando escucho esa música, pero siempre estará en mí. Como ellos decidieron retirarse, yo decidí "reciclarme" y abrirme a otros mundos muy diferentes. Investigando el terreno popero, el mundo de los cantautores, el chill out...
Intento encontrar nuevas cosas que me llenen, pero sólo consigo llenar las estanterías (bueno, en mi nueva habitación no tengo de eso) de cd's y cd's, música que me interesa pero por un breve espacio de tiempo.
Supongo que de nuevo esto es una especie de metáfora de la vida: las cosas dejan de interesarnos demasiado pronto, también las personas, sobre todo las personas.
Por cierto, lo escribo aquí, que no tengo tiempo de escribir emails: gracias a Nastrud por ese email ;), gracias a Helena, Toperro, Coraçao, Rut, G. y demás por vuestros comentarios; gracias a Carol por estar siempre ahí (Cáceres nos espera, haznos hueco!!), gracias a todos los que os seguís acercando por aquí a leerme. Ah!! Y gracias Clop por dejarme oir tu voz, ha sido bonito. Buen viaje!!!

La luz en mi ventana

Aunque pueda resultar extraño me encuentro escribiendo desde mi portátil, dentro del coche. Sí, resulta que justo debajo de casa de D. puedo conectarme (cosas del WiFi).
Así que he decidido pasarme por aquí a dejaros un saludo.
No me voy a extender demasiado, tengo hambre y mi estómago manda.
El día es precioso. Luce ese sol que me dijeron que tenía Málaga, hace calorcito, se está de maravilla en la calle. Quizás por eso me resisto a ir a casa, aunque debería, que debo recoger la ropa lavada, limpiar la casa y demás.
La semana que viene vuelvo a Madrid. Sí, mi madre regresa por fin de Argentina y yo quiero aprovechar para ver a mi hermano y mis amigos.
Luego es probable que en Semana Santa nos pasemos por Cáceres, haciendo por fin efectiva una invitación cursada hace mucho tiempo.
Tengo ganas de regresar a casa, de saber qué se siente cuando se vuelve de esta forma. Es decir, ya no regreso de un viaje, no, vuelvo a la que ha sido mi casa desde mi nueva casa, es extraño.
Pero me apetece. Los días aquí están siendo maravillosos, y eso que apenas he hecho nada diferente, pero estoy con él, y eso es lo más bonito que le puedo pedir a los días grises: que se vayan y me dejen en su dulce compañía.

Llegó el año después, el día D

Llegó el año después, el día D Llegó el 11M. Muchos morbosos lo estaban deseando, yo por el contrario he decidido irme de casa, porque no soporto más las tonterías, el morbo por el morbo, la hipocresía.
El haber perdido a alguien importante te hace comprender que ni mucho menos el peor día es el día D, para nada, el peor día es cualquiera. En cualquier momento aparece la sombra, la duda, la tristeza, y no es fácil encontrar a alguien que te ofrezca su mano en ese momento.
Sí, llegó el 11M y todos se vuelcan, nos volcamos, en recordar a las víctimas y a los supervivientes... y mañana? Alguien mañana pensará en esa madre sin su hijo?, en ese novio sin su chica?, en ese hijo sin su padre? Mañana será peor, mañana de nuevo será más duro, mucho más duro que hoy, pero no habrá nadie para recordarles. Maldita hipocresía.

Desde Málaga, con amor...

No, no me he olvidado de vosotros, así que espero que vosotros tampoco déjéis de pasaros por este rinconcito.
Desde mi llegada a Málaga el viernes es la primera vez que puedo conectarme.
Las cosas van de maravilla aquí, aún no tengo internet, pero pronto espero conseguirlo. De momento me conformo con leer, escribir, ver la tele, pasear por la playa, disfrutar con la compañía de D.
Está siendo genial esto, estoy encontrándome, logrando comprender que el tiempo está en mis manos ahora, ahora sí.
La casa en la que estoy es increible. Infinitamente mejor de lo que esperaba, luminosa como pocas, amplia, con cama grande... y nada más llegar me compré una tele, que por el momento ha sido una gran inversión.
Precisamente ahora acabo de comprar un par de tonterías más que me hacían falta, y que poco a poco convierten la habitación en MI habitación.
Mi compañera, E., es una chica agradable. No se mete en nada, me deja hacer lo que sea. Le gusta conversar de vez en cuando, pero creo que respeta bastante bien mi espacio, pese a todo creo que debo hacer más por pasar tiempo con ella, el poco que coincidamos en casa.
En fin, que sólo quería contaros cómo son las cosas por aquí. Me encuentro bien, sí, estoy bien. Agradezco mucho todas vuestras palabras de ánimos. Alegra saber que la gente, gente a la que en ciertos casos ni siquiera has visto en persona, te desean tantas cosas buenas... muchas gracias.
Desde Málaga, con amor, se despide esta loca, feliz y contenta, y tremendamente enamorada, pero esa es otra historia, no?

Ahí te dejo Madrid

Cualquiera que me conozca desde hace tiempo sabe que nunca me planteé dejar Madrid.
Esta ciudad me encanta, siempre me ha gustado, siempre he querido vivir aquí.
Y sin embargo mañana me voy.
Quería escribir algo mejor, pero me he dejado las ganas en un email para mis amigas. Siento dejar aquí sólo las sobras de un corazón tembloroso.
Mis ganas le pueden al miedo. Me voy pero nunca dejaré mi ciudad, porque aquí nací, y aquí he vivido hasta hoy.
Y Madrid, o tu ciudad, cualquiera, imprime carácter... y el mío ha quedado grabado a fuego.
Desde mañana ya no soy sólo de Madrid, también lo soy de Málaga, tendré que comprarme un corazón nuevo, que este ya lo tengo muy lleno.
Ahí te dejo Madrid, espérame a la vuelta.

La línea circular

La línea circular En un lugar extraño, la sala de estudios de una pequeña universidad privada donde mi hermano está poniendo un examen a sus alumnos.
Me he venido con él hasta aquí, no sé bien porqué, supongo que porque quería estar en un sitio distinto, cerca de alguien conocido, y también para aprovechar e irme con él al fútbol en la moto.
Extraño lugar, extraño silencio. El paso de alumnos, las miradas de desconfianza, y yo aquí, conectada con mi portátil a internet, hablando con M., con H., con A. Despidiéndome sin hacerlo, porque no sé si pronto tendré conexión a internet.
Quizás desde el viernes esta página quede algo huérfana, bueno, yo intentaré volver pronto, contando mis nuevas historias de mi nueva vida.
Nos enganchamos a ciertas cosas, elementos de los que antes no teníamos conocimiento y que ahora forman parte de nuestro día a día. Bueno, igual que te enganchas te desenganchas (miento, de la coca cola no logro quitarme), porque llegan "enganches" nuevos, y cambiamos de ciclo, y cambiamos de vía en el tren, y el destino varía con ello, pero al final resulta que el tren hacía un trayecto circular.
Sí, la vida es una sucesión de ciclos, un círculo, una línea circular... siempre volvemos al mismo lugar del que salimos.

Esos libros de la estantería

Esos libros de la estantería Querría que el día tuviera más horas, para emplearlas en leer los libros que me esperan en la estantería.
Querría que los minutos no pasaran tan rápido y usarlos en algo tan alucinante como centrar mi vista y mi mente en unas páginas escritas.
Y sin embargo los días tienen 24 horas, y mi vida tiempo libre de sobra para ponerme a leer.
Pero no lo hago... la televisión basura y mi nuevo ordenador portátil ganan la batalla de la cultura, una vez más.
Me arrepiento, me voy a leer, no me esperéis despiertos.
Por cierto, 23:19 de la noche, Madrid, el termómetro marca -4º, se preven -9º para la noche, pero la sensación térmica dice que es de -11º.
Más que nunca me alegro de tener calefacción y mantas. No quiero ser superficial, no quiero ser frívola, hay quien no tiene la misma suerte esta noche.
Una razón más para sentirme una privilegiada.

Cuando no va

Cuando no va Sin saber a ciencia cierta cual es el motivo no va...
No va, te metes en una dinámica negativa y no ves el color ni en el arco iris.
En ocasiones no va, se detiene el tiempo, se apaga el sol, se oscurece el día.
Las remontadas no llegan, las medicinas no curan, las personas no están.
Lo bueno que tienen estos momentos en que pasan.
Forman parte de la vida, son necesarios como lo son las caricias, los sueños, la comida, el amanecer.
Quizás no sea hoy uno de esos días, quizás hoy sea un día bueno, pero algo no va, porque no me he dado cuenta de que -como decía Serrat- "hoy puede ser un gran día".

(Basado en hechos reales, basado en partidos perdidos, basado en un dolor de garganta que no sé cómo curar. Quizás R. tenga razón y sólo sea tensión)."

Is this the world we created?

Escucho "La mataré" de Loquillo. Una preciosa canción que él, inteligentemente, ha dejado de tocar en sus conciertos para no hacer más daño si cabe a todas las personas que son maltratadas por sus parejas.
Y es que una canción que nació hace más de una década con unas intenciones bien distintas hoy tiene un discurso reprobable.
Al margen de ello, intentando extrapolar, siempre será una de mis canciones favoritas, por los recuerdos que me trae, por la fuerza que imprime el loco en cada palabra. No, no es un artista que me guste especialmente, pero esta canción forma parte de la banda sonora de mis veranos en la playa... inolvidables.

Ayer pasé un par de horas realmente agradables con G., una de esas personas a las que me apetecería ver más a menudo.
Pero en ocasiones la magia de las relaciones se cimentan precisamente en esa ausencia de contacto. No sé si me explico.
Pasa mucho que te guste tanto estar con alguien que insistes e insistes en verte, y esa amistad va cambiando, evolucionando, a un ritmo "innatural", distorsionando lo que tenía que haber sido una bella sinfonía.

La conversación, paseando por un entrañable barrio, daba paso a diversos temas: las personas, los miedos, el dinero, el trabajo. Y me quedo con esto, con el trabajo, eso de lo que ahora carezco, que aún no echo de menos pero que necesito.
No ya por el aspecto económico, sino porque ayer me dí cuenta de lo feliz que fui trabajando en la radio. Eso debe volver, es como si estuviera escrito en el libro de mi vida que mi mundo está ahí.
Y no me voy a rendir a la décima zancadilla, no? Aún me quedan muchas que recibir y muchas que evitar.

Corazones derretidos

Corazones derretidos La manta es mi gran compañera en las últimas semanas. Hace frío, en mi ciudad, y en mi casa.
No es normal que en mi casa haga el frío que está haciendo este invierno, y eso me obliga a hacer mayor uso de la manta del habitual.
Mi manta me tapa. El portátil sobre mis piernas, yo recostada en el sillón, con Gran Hermano VIP 2 de fondo.
Hoy he ido al funeral por el padre de un amigo. Quizás son esos momentos los que más te unen a los amigos.
Días fríos como el de hoy, en los que la nieve ya se ha derretido y nuestros corazones lo hacen con un abrazo... gracias por ese calor.

Morir de siesta

Morir de siesta Constipada, con los ojos cansados, la tele de fondo, sin sonido, vomitando imágenes de Madrid nevada, oyendo a los Héroes, con ganas de escribir, pero sin un tema del que hacerlo.
Esa soy yo hoy.
Pensaba salir esta mañana a hacer unos recados, pero nada más despertar he pasado por delante de mi ventana y he visto un brillo extraño. He dado la vuelta sobre mis pasos y he mirado a través de la ventana. Blanca, mi ciudad era completamente blanca esta mañana. Y me he acordado de D., y también de N., con quienes el domingo hablaba acerca de la nieve. No es que yo haya visto muchas veces nevar en Madrid, pero sí he tenido esa suerte que a D. se le niega por vivir en una ciudad costera y con un clima privilegiado.
El caso es que la pereza me ha invadido y he decidido que los recados los haré mañana, hoy me tapo bajo mi manta, y me dispongo a vivir la vida de relax que todos merecemos.
Decidido, si nada se complica el día 3 iré a Málaga para establecerme definitivamente. Sí, es mi fecha marcada, y pocas cosas pueden hacer que no se lleve a cabo ese sueño tan meditado.
En marzo, de todos modos, andaré entre Madrid y mi nueva ciudad, muchas cosas que solucionar aún, parece mentira.
Una conversación esta mañana me ha hecho corroborar ciertas opiniones que ya tenía sobre otra persona... y bueno, confirmar que hay personas en esta vida que viven acomplejadas en su entorno y necesitan de un espacio virtual para intentar llegar al resto. Yo me entiendo... disculpen las molestias.

¡Enhorabuena Unicaja!

¡Enhorabuena Unicaja! Empiezo a despertar. Llevo sin embargo con los ojos abiertos desde las 9 de la mañana, después de llegar de madrugada a Madrid. 4 días intensísimos, con un final más intenso si cabe.
Al final el premio fue para Unicaja, y yo viví en primera línea la victoria, al lado de los malagueños.
Cada partido, cada instante, todo tiene que permanecer en mi memoria para siempre.
El viaje inicial, con D. y L., la llegada a Zaragoza, los paseos, las calles sin salida, las rotondas que no existen, el frío y el cierzo, la buena comida, los parkings públicos, y sobre todo el baloncesto.
No seré yo quien haga una crónica de lo sucedido, para ello están los periódicos, a mí no me pagan.
Eso sí, fue maravilloso compartir algo tan especial con D. Nadie mejor que él para mostrarme lo que significa vivir por un sueño. El sueño se consiguió, a costa de mi equipo, pero como diría aquel esos son "daños colaterales". Ver sus lágrimas, sus abrazos con L., su sonrisa, oir sus palabras a sus padres por teléfono... eso es el mejor premio que me puedo llevar de esta Copa. Ellos ganaron la Copa, yo he ganado muchas más cosas.
¡Enhorabuena malagueños!

Viajar como forma de vida

Viajar como forma de vida Este artículo va dedicado a todos los grandes viajeros, aquellos que saben sacar el máximo jugo a recorrer kilómetros, pero sobre todo hoy va dedicado a la Niña C., que la sonrisa no se borre, que tu fuerza siga siendo la que a veces me hace ver la luz cuando ya está todo apagado. Te debemos un viaje, cumpliremos. Confía en mí.

Viajar es una de las experiencias más gratificantes que te ofrece la vida. Viajar como un turista, viajar como un investigador, viajar como un niño, viajar, simplemente viajar.
Coger un coche, y viajar sola, conducir en silencio, con la música como única y maravillosa compañía, ordenando pensamientos e imaginando encuentros.
Subirte a un autobús, poner el discman a su máximo volumen, mirar por la ventana y cerrar los ojos después. Recordando, añorando, dejando escapar la añoranza en forma de leve lágrima.
Correr por no perder un avión, facturar el equipaje, pasar multitud de controles, apaciguar los nervios de cualquier forma, llegar a destino sin tener tiempo de pensar.
Caminar, alcanzar una meta en tu vida, eso es también viajar, uno de los viajes más bonitos quizás, tal vez los más reconfortantes. Me llenan, los necesito como forma de vida.

Me gusta viajar. Me encanta descubrir con mis ojos detalles que las fotos de los catálogos no mostraban. Sentarme junto a un monumento y observar a los habitantes de esa ciudad, pueblo, aldea, villa. Ellos son el motivo de mis viajes, conocer a las personas, crecer aprendiendo costumbres distintas a las mías. Olvidar si soy más o menos que alguien, "mimetizarme con el entorno", como nos empeñamos en repetir en el mes de mayo mientras las risas callaban los sonidos de Potes.
Viajar es vivir. Descubrir algo nuevo en un lugar que has visitado decenas de veces. Volveré a un sitio que ya conozco, pero la compañía y el objetivo serán distintos, y el viaje por supuesto me hará crecer un poco más.

Quiero viajar, Niña C., nos debemos un viaje, no olvides que te quiero, aunque parezca a menudo que esas palabras quedaron enterradas bajo una apariencia de frialdad. Hay cosas que nunca cambian, pero mírame, la que no creía en el amor es una tonta enamorada, y feliz, sobre todo feliz.

La voz de una madre

La voz de una madre Me ha reconfortado, me ha hecho sentirme más fuerte.
Escuchar durante tanto rato a mi madre, en la distancia, es algo que me llena de energía.
Necesitaba sus palabras, sus consejos, sus ánimos.
Me encanta que la persona que menos quiere que me vaya de Madrid sea la que más ánimo me da cuando me nota preocupada.
Es esa ausencia total de egoísmo que en ocasiones tienen las madres.
Todas ellas parecen marcadas por un mismo patrón. Cuando nace su hijo deben recibir una serie de instrucciones, porque todos encontramos en el resto de madres algo de la nuestra.
Una madre debe sentir de un modo completamente distinto, y quizás sea ese, el cariño de una madre (y el de un padre), el único amor incondicional que exista sobre la faz de la tierra.
Al menos a mí me resulta difícil querer tanto a alguien que vive su vida tan despegada de la mía... bueno, una oda a las madres es lo que tendríamos que hacer cada día.
Yo hoy le hago una a la mía, porque me ha puesto un nudo en la garganta y al mismo tiempo me ha devuelto la alegría al corazón. Lo puedo decir sin ánimo de ser presuntuosa: ¡¡¡Que viva la madre que me parió!!!