Málaga guapa!!
He llegado hoy. A las seis y veinte de la mañana entraba en la Estación Sur, en un autobús de Daibus, repleto de gente durmiendo, dormida. A las doce y media me había despedido de D. en la estación de Málaga, sin atrevernos a dejar de sonreir para que el otro no se echara a llorar. Aún así era imposible aguantar esa rabia, mezcla de frustración, de pena, de alegría, por haber pasado 3 días y medio juntos, de una intensidad imposible de transmitir de ninguna forma, y de repente ponerle el punto y final delante de una treintena de personas que observan a través de la ventanilla del autobus, que esperan en los mismos andenes donde nosotros nos damos la mano, nos abrazamos con fuerza, nos besamos y ponemos el punto y seguido a esta historia que sigue brillando.
Málaga es linda, Málaga guapa!! Lo es porque la hemos visto con una mirada distinta, seguramente, pero es bella porque la belleza está donde uno quiera ponerla. La compañía era perfecta, el tiempo de nuevo nuestro enemigo, los relojes se pararon en ciertos momentos, pero al final del día corrieron demasiado deprisa... llegaron las doce y media del ya nuevo día 17 de mayo, y nos quedamos con miles de recuerdos en nuestra cabeza, en nuestro cuerpo, anillos en nuestros dedos, camisetas en nuestros armarios, fotos en nuestros álbumes, boletines en nuestro kiosko y cd's en nuestra discoteca particular.
Próxima estación: esperanza, gracias Dani, gracias malagueño!! Te quiero.
Conversación paranoica:
- De mayor quiero ser hippie.
- Y yo.
- Tú ya eres hippie.
- Y tú ya eres mayor.
Hubo un tiempo, no hace demasiado, en el que viajar en autobús era algo que hacía con bastante frecuencia.
Hablo con D. que viaja a Valencia para asistir a un partido de baloncesto, a trabajar más bien, a estrenarse en ese mundo tan fascinante de la radio. Y me gusta sentir sus temores, porque me recuerdan a aquello que yo sentí cuando comenzaba, y sobre todo me ha hecho pensar en cada momento mágico que he vivido haciendo radio.
Leyendo los comentarios sobre la entrada anterior de los amigos y los adioses me doy cuenta de que debería confiar más en la gente. Es decir, pasan los años y una cada día es más desconfiada respecto al resto, más temerosa ante las buenas acciones, antes los gestos altruístas. Un día llegué a la conclusión de que sólo dos personas me han querido de manera incondicional: mis padres. Pensaba que al resto de personas tienes que darles al menos lo mismo que ellos te ofrecen, sino no existe esa interacción que te hace sentir bien, sino un sufrimiento absurdo.
18:35. Mi habitación, un domingo frío de nuevo, el viento mece los árboles, al menos esa es la imagen que tengo desde mi ventana.
Recuerdo que hace ya más de un año, o no, ya no lo sé, le escribía a un amigo que estaba un poco harta de la "dictadura del tiempo" a la que nos vemos abocados. Somos muñecos en manos del tiempo: contamos los años vividos desde que nacimos, los días que quedan para las vacaciones, las horas que nos quedan para salir del trabajo, los minutos que faltan para que empiece nuestra serie de televisión favorita. Dan las 6, ya puedes conectarte a Internet! Son las 21, ya puedo llamar por el móvil! Llego tarde, llego demasiado pronto, ayer hizo un año que te fuiste, mañana hará dos que viniste, el día de tu comunión, el día de tu boda, el día que te dan las notas... hoy hace un mes que empezamos.
Cogiendo la idea de un blog que leía hoy (perdonad que no recuerde cual, el que lo haya escrito que se manifieste!!) he pensado en los amigos, en escribir sobre esa idea que quedaba lanzada al aire: qué diferentes son los amigos, las personas que nos rodean.
Me gusta hablar por teléfono, no puedo negarlo, no voy a negarlo.
Van pasando los años, y nos vamos haciendo mayores, y aunque cada vez menos eso lo note en la edad es cierto que lo siento en las circunstancias que me rodean. Desde el sábado son ya tres las parejas de amigos casados... a eso debería unir a la familia y tal, primos casados desde hace tiempo, primas más jóvenes que yo con hijos, separaciones a sus espaldas.
Nos vamos, sí, llego el fin de semana, ese que generalmente debería ser uno de los mejores puentes del año, pero al que el calendario ha abandonado. Mañana a las 7 de la mañana nos vamos a Potes, Cantabria, a la boda de C. y J.
Llega el momento, ese momento de liarse la manta a la cabeza, de olvidar prejuicios, de ignorar posibles respuestas, de imaginar caras sorprendidas e incluso gente enfadada por no haberlo dicho antes.
Si sois de Madrid, si esta noche vais al Casino, si luego salís de copas por Villalba y si os encontráis con unas locas con un arco y una de ellas vestida de Robin Hood... saludarme!!
Tuvimos un cibercura -Albert-, una cibertestigo por los pelos y que llegó a mitad de la ciberceremonia -Carol-, tuvimos ciberanillos, y tuvimos cibercompromiso... y ahora soy una mujer cibercasada, con mi cibermarío. Hasta dónde llegarán las nuevas tecnologías?
Hay ciertas cosas que nunca queremos ver, que cuando las vemos parpadeamos varias veces para intentar convencernos de que no suceden, que nunca han sucedido.
Necesito dormir. Tengo una cantidad de sueño atrasado tan grande que por más que duerma en intervalos cortitos preciso con urgencia dormir más de 8 horas seguidas y en una cama a poder ser...