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El fin de los días grises

A mamá

Ya lo advertía yo: me iba de comida familiar, mi predisposición no era buena, y al final sin que haya pasado nada he vuelto a casa asqueada.
Y cabreada con mi madre, más que cabreada con la triste sensación de que no nos entendemos.
Y por ello mismo la conciencia me da un toque y sólo quiero decir una cosa, pese a eso, pese a que nos cueste tanto dialogar en ocasiones: mamá, te quiero muchísimo.

La familia

La familia

Es extraño pasar un fin de semana en Madrid y no trabajar. Vamos, es extraño para mí, claro.
Me gusta la sensación de levantarme a la hora que sea (generalmente sin haber dormido mucho), con la felicidad de no tener horarios (y más ahora que no tengo reloj), con la tranquilidad de ver el sol por mi ventana y saber que el día está de mi parte, que hay tantas cosas que hacer. Hoy abren la piscina en mi urbanización, la verdad es que no es algo que me ilusione. La piscina dejó de gustarme hace ya muchos años. Quizás la tolero más cuando estoy en la playa, entonces sí, entonces se convierte en algo fundamental.
Ha llegado el verano, porque no, no nos engañemos, esto de primavera tiene poco por no decir nada. Ya sobra la ropa, el calor nos acompaña durante todo el día y parte de la noche y en la gente se dibuja una sonrisa especial.
Me voy de comida familiar. Uf, eso es duro, de verdad. No es algo que me entusiasme, quizás porque cada vez soporto menos la crítica injustificada que existe en mi familia, ante todo, ante todos. No puedo con ello, quién es nadie para juzgar el sufrimiento de una u otra persona y su manera de llevarlo adelante? De un tiempo a esta parte esa hipocresía me saca de quicio, y cada reunión familiar se convierte en un momento para potenciar mi paciencia, y si no lo hago mala solución tiene.
En fin, pero mi madrina celebra su cumpleaños, y ella se merece que esté ahí, y mi madre también me ha pedido como un favor que la acompañe, con lo cual, haremos de tripas corazón y dejaré de lado esta maravillosa mañana de sábado en Madrid para adentrarme en el Más Allá, en Móstoles, vamos. Todo sea por las tartas, al menos eso dulcificará el día.

La cesta de la compra

La cesta de la compra

Me encanta ir a hacer la compra a un supermercado. No es que yo abogue por las grandes superficies en favor de las pequeñas tiendas de barrio, no, para nada, cada una tiene su lugar, ninguna me parece excluyente. Pero yo adoro coger un carro e ir llenándolo de todo tipo de alimentos. Será porque disfruto muchísimo con la comida, creo que es de calle la mejor obligación de las que tenemos. Dios!! Os dais cuenta de que nos obligan a hacerlo al menos 2 ó 3 veces al día? Pensad que nos obligaran también a hacer otras cosas diariamente. Yo disfruto mucho comiendo, por ello ir a comprar comida se convierte en un regalo, en los prolegómenos de grandes momentos que tendré a lo largo de la semana.
Comida y cena, por encima del desayuno, que ese no lo disfruto tanto (aunque sin mi Nesquick no soy persona). Y además no puede faltar luego el aperitivo, bolsas y bolsas de patatas de todos tipos y colores, y chocolates, y dulces, y... y paro ya que se me hace la boca agua.
Siempre me entristeció un poco aquella gente que no disfruta comiendo, que lo hace como una mera obligación, que no ve en ello el inmenso placer que provoca. Vaya, no soy nadie para reprocharlo, cada uno que viva las cosas como quiera, sólo sé que para mí no hay mejor regalo que invitarme a comer, jaja.
P.D.: Feliz cumpleaños a Víctor Flyte, caen unos poquitos, pero y lo bien que los llevas? Un beso enorme y que cumplas muchos más. Sigue igual.

Aún no tengo sueño

Aún no tengo sueño

Cuando era pequeña dormía en la misma habitación que mi hermano. A menudo en esa época me asaltaban los miedos, las dudas, temores infantiles: la muerte, la soledad, los deberes, el rechazo. Entonces mi hermano siempre me decía lo mismo: "para dormir dame la mano y piensa en aquellas cosas que te gustan. Sueña despierta". Y eso hacía, cerraba los ojos, le daba la mano, para no sentirme sola, y empezaba a pensar en viajes, en lugares bonitos, en cosas divertidas. Y así, con una sonrisa en la boca cada noche el sueño llegaba y me invadía esa paz de la ensoñación infantil.
Hoy en día cuando me cuesta dormir no tengo la mano de mi hermano, sin embargo me sigue quedando el recuerdo de esas palabras. Cierro los ojos con fuerza y vuelvo a pensar en viajes, fundamentalmente pienso en viajes. Lo curioso es que casi siempre no le ponía compañía a esos viajes. Me debía ir sola, vaya, porque no recuerdo que apareciera nadie en mi recorrido por el mundo. Desde hace poco tiempo viajo acompañada, sí, él me acompaña a todos lados, me da la mano, me besa, me abraza, y caigo en un sueño profundo que se extiende... porque sigo soñando, ahora dormida, con ese viaje, con todos esos viajes, con todos esos planes que tenemos, que compartimos.
Hoy me he acordado de esas palabras de mi hermano, y he pensado al mismo tiempo en D.: "llevo varios meses soñando despierta, soñando acompañada".
Este te lo dedico a ti, este tiene tu nombre, este es nuestro sueño, sigamos soñando siempre por favor, no dejes de darme la mano cada noche.

Pequeños detalles para sonreir

Echaba de menos pasear por Madrid, aunque hayan sido apenas unos metros, mezclarme con el tumulto, pegando el sol de cara, con mi discman a cuestas, mi cara de felicidad que provoca estar enamorada, ganas de mirar de frente, de vivir mi ciudad.
Me gusta mucho Madrid. Comprendo que no todo el mundo piense lo mismo, pero soy una urbanita, y he vivido siempre en esta ciudad. Me gusta su gente, me gusta su alegría, su caos, su ruido.
Pero el coche me impide saborear estos momentos, excepto en ocasiones contadas, como la de hoy. Obligada a coger el metro y el bus he tenido que rememorar todos aquellos paseos que como el de hoy daba a diario hace dos años escasos.
Me ha gustado coger de nuevo el 63, pequeños detalles tontos que antes eran cotidianos y cansinos y hoy me han llenado de alegría... qué absurda es la felicidad, qué cerca la tenemos a veces.

Nuestra nube azul

Nuestra nube azul

Me gusta hablar con A.T.
A.T. es un escritor bastante famoso, que ejerce también, y muy bien, de improvisado periodista en semanarios sobre todo.
A.T. es una persona afable, simpático, inteligente, que llegó a mi vida gracias a mi hermano. Admira a mi hermano casi al mismo nivel que yo, algo que él sabe, y que hace que nos caigamos mejor aún.
Le habré visto 4 ó 5 veces, una vez estuve en su casa y me encantó ese lugar, una casa preciosa en el centro de Madrid, llena de libros por todos lados, desde el suelo hasta el techo.
A.T. es un negado de los ordenadores y ese es otro punto a nuestro favor, eso y la necesidad que ahora mismo tiene de mi hermano.
Me ha gustado lo que me ha dicho: Diana, ya te llamaré más a menudo, porque sólo necesitaba escuchar a alguien que me tranquilizara, y tú lo has hecho. Me gusta hablar contigo...
Es mútuo A.T., admiración por tu obra y admiración fundamentalmente por tus valores personales.
En ocasiones sólo necesitamos oir una voz calmada, alguien que nos transmita paz, sosiego y sobre todo interés, aunque sólo estemos contando el último partido desastroso de Ronaldo. Es importante tener a esa persona que te devuelve a un estado tranquilo, que te quita los temores, que elimina de ti esa angustia vital. A.T. ha encontrado hoy en mí eso que yo sé en quien encontrar. Desde siempre en R., últimamente en alguna persona más. Me gusta, es la mejor manera de darte cuenta de que no estás sola, que en este universo de personas, ruidos y olores puedes encontrar un pequeño oasis de silencio, luz y nubes. Mi nube azul, nuestra nube azul, de la que no quiero que nos bajemos jamás.
Vuelvo a sentirme bien, por qué? Bueno, porque nos tenemos que crecer ante los imprevistos de la vida y de la muerte, y porque me he sentido muy respaldada, con tantas voces silenciosas que me han dado esa paz en forma de palabras escritas.
Bueno y también porque M. y C. tenían razón: qué maravilla es Bebe!! Estoy aún en la primera escucha de su cd, "Pafuera telarañas", pero me da muyyyy buen rollo. Que siga sonando la música, que siga brillando el sol, que sigan vagando los sueños!!!

Noches de verano

Noches de verano

Hay pocas cosas que me gusten más de Madrid que cuando llegan estas noches de "cuasi verano" y nos da por invadir las terrazas en busca de aire y cañas. Hoy ha sido una tarde de esas que ha terminado hace un rato. Sentarte en torno a una mesa, rodeada de gente que busca lo mismo que tú, compartir una charla insustancial con esos viejos amigos a los que apetece contar tus ideas, tus paranoias.
Me encanta esta época de terrazas, cielo azulado al anochecer, brisa cálida y pasos rápidos. Me gusta volver con mi coche desde ese barrio que tanto me agrada, aparcarlo, mirar al cielo y sentir que afortunadamente llegó este tiempo.
Me gustan estas noches de falso verano, en los que un jersey nunca sobra pero seguramente tampoco haga falta. Sentarme en el suelo, en el césped, en un banco, sentirme libre y echar en falta ese momento fumar, porque no fumo pero en ese instante un cigarro sería perfecto. A veces lo cambio por una coca-cola, y bebo, respiro, vuelvo a mirar al cielo y me acuerdo de todas las personas con las que he compartido estas noches de verano... y sobre todo pienso en todas aquellas con las que me gustaría compartirlas alguna vez.
El día ha ido bien. He parado poco en casa, he tenido actividad, me he sentido viva, mi cabeza no para, eso me asusta, pero sé que no puedo evitarlo. Sí, estoy mejor, pero sólo he dado un pequeño paso, queda mucho camino que recorrer aún.
Me gustan las noches de verano, una pena que a Madrid le escondan las estrellas tras un manto de contaminación, entonces ya sería casi perfecto.

Ese balón naranja

Ese balón naranja

Lo primero de todo: GRACIAS TOTALES (como dijo el gran Gustavo Cerati de Soda Stereo tras cantar "De música ligera" y dar por cerrada una etapa musical clave en Argentina. Os recomiendo esta canción, sobre todo la versión en directo, si no la encontráis, pedídmela y os la paso).
Gracias totales a todos los que con vuestras palabras, vuestra voz e incluso con un ejercicio de paranoia digno del mejor showman del mundo (me has conquistado del todo D.) habéis conseguido que vea luz en el tunel repentino en que me metí el viernes. Ayer toqué fondo, y hoy comienzo de nuevo. Pero el comienzo va a ser distinto, va a ser genial, porque he salido de casa escuchando a un grupo que anima como pocos, La Casa Azul, y he mirado al sol de frente sin temor a cegarme por su luz. Porque hoy brillo más, porque hoy he sentido las ganas de comerme el mundo, de planear viajes (agosto debe ser mi mes), de ver a gente y de ¡jugar al baloncesto!
Síííí, ha vuelto el buen tiempo y con él las ganas de coger ese balón naranja, botarlo y botarlo y tirar a canasta, jaja.
Para ello cuento con mi amiga E., la que consiguió el año pasado que después de muchos años yo volviera a practicar este deporte, jo, fue alucinante el primer día que volví a sentir esa sensación de mirar a una canasta, lanzar y encestar (bueno, eso no pasa tantas veces como debiera :P).
Ah! Otra cosa que me ha ilusionado mucho: me acaba de decir un compañero de trabajo (sí, sí, C., justo ese que estás pensando, es genial) que ayer me escuchó por la radio. Uf, eso llena mucho. Al principio me escuchaban mis padres, pero dejaron de hacerlo cuando lo vieron como un trabajo rutinario. Mis amigos nunca tuvieron mucho interés en oirme, si acaso la primera vez, a partir de ahí se perdió el interés, mi hermano que es es mi oyente fiel y D., mi mayor fan, jaja, el que ha conseguido que haga los partidos creyendo que alguien me oirá al menos. Pues me ha gustado que haya otro más que me ha escuchado, que me reconociera incluso antes de que dijeran mi nombre. En fin, que no todo está perdido, que aún hay personas que escuchan la radio. Por cierto N., ya me dirás qué te parece esa posibilidad que has dejado en el blog de D.: una pareja radiofónica? Uf, ojalá.
Mil besos, que diría una gran amiga, mil gracias, que digo yo... a todos, por seguir ahí.

Días grises con cielo soleado...

No hay término medio en esta ciudad? No existe la primavera? Pues no, no existe. Parece verano!!!!!
Dicen que cuando hablas del tiempo es porque no hay nada mejor de lo que hablar.
Traslado eso a un papel, a una pantalla, si escribo del tiempo es que no hay nada mejor sobre lo que escribir. No, no hay nada mejor, sólo quiero que acabe ya este fin de semana y volver a recuperar las ganas de hacer cosas. De hecho tenía en mente irme el fin de semana que viene a La Herradura, en Granada, a ver a mis amigos e intentar aprovechar para ver a D., y ahora mismo no puedo ni pensar en ello.
...
Pausa, 10 minutos al teléfono. Sabéis lo que es sentir a veces una inmensa lejanía con la persona que te llama? No una distancia física, que también, sino una lejanía porque lo que te cuenta es tan extraño, tan ajeno a ti, que te cuesta hasta seguirle el rollo.
Eso me acaba de suceder...
...
Otra pausa para el teléfono...
...
Otra más.
Por qué cuando menos ganas tienes de hablar más te llaman?
Voy a dejar esto. No es un buen día, qué va, ni mucho menos. Quizás mañana las cosas vuelvan a ordenarse solas en el cajón.
Lo peor es que ahora mismo no tengo ni ganas de ponerme a ordenar yo nada, y así es difícil que las cosas vuelvan a su sitio...
Perdón por estos días tan grises, pronto cogeré el rotulador para colorear el cielo de mis sueños.

Un crespón negro

Un crespón negro

Acostumbramos a frivolizar con la vida 24 horas al día prácticamente, casi los 365 días del año, incluso 366 si es bisiesto, y a veces la vida nos responde a esa frivolidad con una bofetada en el alma, de esas que te duelen durante bastante tiempo.
Tengo la mala suerte de coger siempre el teléfono en el momento más inoportuno. Hoy no debería haber contestado, tendría que haber estado ya en la calle, camino de mi noche de reencuentro, de una noche frívola a más no poder. Pero el teléfono de casa ha sonado
Ring, ring
- Sí?
- E.? (voz de una mujer, mi tía, llorando)
- No, soy D., E. no está.
- D., J. se ha muerto, le ha dado un infarto.
- Cómo?
... silencio eterno ...
Sólo lágrimas. No necesitaba oir más. Lloro por J., por supuesto, pero lloro sobre todo por su mujer, por sus hijas (una de ellas ahora mismo en Italia de viaje de novios) y lloro por mi madre, a 450 kms de aquí y recibiendo por teléfono y con mi voz temblorosa la noticia de que su cuñado se ha muerto. Lo que además le hace volver a los días más oscuros de nuestras vidas.
Querría estar con mi madre en estos momentos, ves como iba a echar de menos a mi hermano? Sus palabras, su voz, su abrazo.
Si no están ninguno de ellos, prefiero quedarme sola, distraerme si es que puedo, negarme rotundamente a ir a un tanatorio, porque me he vuelto egoísta y por encima de todo está mi salud, mi mente, mi corazón, y yo ya no puedo ir sola a un tanatorio sin hundirme completamente.
La vida es frívola, sólo deja de serlo en el momento de la muerte.
Hoy no puedo seguir frivolizando, es ese día del año en el que se rompen las reglas: no, este año no frivolizaré todos los días.
D.E.P. J.

Primavera sin su amor

Primavera sin su amor

La culpa hoy la tiene la compañía de la luz, sí, sí, yo esta mañana estaba inspirada, pero ahora... uf, no sé bien qué contar.
El día ha sido uno más, insulso, sin historia, por el momento. Esta noche he quedado, tampoco espero gran cosa la verdad, pero al menos veré a gente a la que siempre me agrada encontrarme.
Se me acaban mis días de independencia. El domingo estará de vuelta la dueña de la casa, y tendré que volver a acostumbrarme a horarios, a silencios a ciertas horas, a hablar en susurros por las noches por teléfono, a tener la música más baja y las cosas más ordenadas. Siempre me pasa lo mismo. Al principio no me apetece mucho quedarme sola, no sé porqué, pero en cuanto pasan las primeras horas me doy cuenta lo absolutamente genial que es la soledad, y lo bien que me sienta, aunque se me multipliquen las ganas de no hablar con nadie, de no hacer nada. Aumenta mi instinto de animal antisocial, silenciosa, feliz en mi mundo, cabreada cuando me interrumpen mis pensamientos.
Debería irme a vivir sola, aunque bien visto, y lo bien que estoy en casa? Sobre todo teniendo una madre que se va de viaje durante largas temporadas... mejor me quedo. Además, y lo bien que cocinan las madres?
Escucho a Bunbury (antes a La Buena Vida), hablo con D., pienso, nunca dejo de pensar, hago un simulacro de escrito y me alegra el hecho de ver el sol a través de mi ventana y la nevera llena.
Buen fin de semana para todos.

Si la luz me deja...

Me gustaría escribir, me he levantado con ánimos de emular a algún literato, pero la compañía eléctrica ha decidido ponerme la zancadilla, con lo cual la luz viene y se va y mis ideas se estancan, intentando ser escritas siempre.
No puedo arriesgarme otra vez, ya escribiré luego, o quizás no, la luz decidirá por mí.
Hoy se me apagó la luz... temblé.

Fuera de lugar

Fuera de lugar

Con una letra rosa, como sólo podía tener alguien que esconde tanta dulzura, me dice "es q pienso en ti y solo me sale amor".
Y C. me sorprende, porque creo que hace unos meses no me habría dicho eso, ni ella ni nadie, y por supuesto yo tampoco lo habría pensado.
La vida gira, nosotros también giramos, quizás normalmente ni siquiera sentimos ese movimiento, pero cada día vamos cambiando de posición. Nuestros pies van modificando nuestro interior... nuestros pasos nos cambian.
No creía en el amor, no creía en las personas, sólo confiaba en mis padres, ni siquiera en mí misma.
Me sentaba en las escaleras al lado del instituto, esperando que llegara alguien, para hablar de lo de siempre, para intentar encontrar en ellos alguna conversación que me diera una respuesta. Pasaba los días entre unas paredes sucias, unas mesas pintadas y unos compañeros a los que no me tomé la molestia de conocer. Estaba perdida, siempre me sentí, siempre me he sentido un bicho raro. Demasiadas inquietudes quizás, ideas muy claras en algunos temas, eso no se llevaba, las dudas de los adolescentes me llegaron tarde.
Fuera de lugar, así me he visto durante mucho tiempo.
Y sin embargo al final creo haberme encontrado. Todo comienza por conocerse una misma, por mirar dentro de ti y sacar todo aquello que no te gusta y moderar lo que aún es salvable. He tocado fondo muchas veces, socialmente hablando sobre todo. Me he sentido sola, me he sentido rechazada, y por fin, siendo yo misma, he logrado cambiar eso. Ese era el problema: he estado toda mi vida intentando ser lo que los demás querían que fuera. Es eso lo que escondía dentro de mí, M.M? Es posible.
Pero llevo tiempo siendo yo, si a alguien no le gusta, no pasa nada, lo entiendo, lo respeto, pero permitidme seguir siendo yo, me gusta más así.
Por cierto, me vuelven a recordar algo importante: viaje a Cáceres. Tengo que hacerlo, es fundamental, además, aprovechamos y nos vamos a Ibiza, que no nos pilla de paso pero nos apetece, no?

Nos volveremos a ver...

No ha sido fácil salir de Barajas, con el coche bastante más vacío que unos segundos antes, con una mueca de pena, la música triste sonando en mi radio y una promesa de no llorar.
He cumplido con mi promesa, aunque en algún momento me ha costado, pero no tengo razones para estar triste, no, no las tengo. D. tenía razón, esta separación me servirá para darme más cuenta aún de lo importante que es en mi vida mi hermano. Que le necesito, que es fundamental, todo eso lo sé, pero siempre le he tenido cerca para cualquier cosa, por banal que fuera.
Se marcha, pero será un adiós breve. Antes de que me dé cuenta le tendré de nuevo a mi lado, podré abrazarle y volver a decirle lo que siento: que le quiero, que le quiero mucho, que no he conocido nunca a nadie como él.
Deja un momentáneo vacío que va a ser difícil de llenar. Su voz tranquilizadora no la tendré cada mañana en mi trabajo, el mismo que cada día me quita más fuerzas. Pero todo esto nos va a unir más si cabe, debe hacerlo.
Es curioso, pero toda la gente que más quiero se va lejos, acaban saliendo de Madrid y tomando caminos distantes. Seguimos sin embargo unidos siempre, por distintos medios, por muchos motivos, pero la distancia no es justa conmigo. Algún día debería recompensarme trayéndoles a todos a mi lado... no creo que pida tanto.

No podría sonreir

No podría sonreir

Hoy no es un buen día, ni mucho menos.
Hacía bastante que no tenía uno de esos días grises que he querido desterrar de mi vida. Pero a veces te das cuenta de que cuando no te encuentras todo lo bien que deberías es más fácil sentirte sola. Es decir, ante una sonrisa encuentras miles de respuestas, palabras de ánimo, gestos amables. Ante un rictus triste, de pena, de enfado, lo único que recibo es silencio, silencio, silencio.
Me siento sola, hoy no encuentro la mano a la que necesito aferrarme con fuerza.
Hoy quiero cerrar los ojos y dormir, y olvidar estas lágrimas que recorren mi cara.
No me sirve salir de casa, ya he estado parte de la tarde fuera de casa.
Necesito un abrazo, necesito cariño, necesito todo aquello que cada día buscamos en los demás, que nos hace ser personas dependientes emocionalmente.
Demasiado silencio en mi casa, y sin embargo huyo de la música, porque cuando me siento así no me ayuda, más bien al contrario.
Dormir, sólo eso... hoy no es un buen día, ni mucho menos. Estoy triste, me siento sola... mañana será otro día, es fácil que sea mejor.

Un sastre para mi tiempo

Un sastre para mi tiempo

Cómo me gustaría disponer de más tiempo para hacer lo que quiero. Tengo la sensación de malgastar mi tiempo libre y sin embargo no encuentro la solución a ese problema. Por qué? Bien, lo explico. Trabajo cuatro horas diarias, con esto quiero decir que tengo todas las tardes libres. Mis inquietudes me han llevado a no interesarme en la vida por gimnasios, clases extras, idiomas, cursos, que puedan rellenar ese tiempo, así que me he entregado encantada de la vida a los placeres de las películas, la lectura, internet, la música, es decir, el ocio casero.
Lógicamente cuando surge soy la primera en apuntarme a cualquier plan entre semana, ya sean unas cañas, una cena, un partido de fútbol. Pero cada día me vuelvo más celosa de mí misma, me gusta estar en casa, y si salgo es para hacer realmente algo que me apetezca muchísimo. Elijo con mimo mis compañías, mis planes. Los fines de semana suelo trabajar, los domingos por la mañana, y he aquí precisamente mi problema.
Si tuviera los fines de semana libres viajaría, sin duda, ya habría ido a Cáceres a ver a C., a Oviedo a reencontrarme con P., a Valencia a visitar a E. y M., a Denia a pasear por la playa, a Granada, con mis niños, a Algeciras, pese a la distancia para compartir la nueva vida de R. y por supuesto a Málaga con D., muy a menudo.
No es un problema por tanto de dinero, sino un problema de tiempo, y tampoco, para ser más concreta es un problema de tiempo mal repartido. Ojalá pudiera juntar todas esas tardes libres y hacerme con ellas un vestido de tiempo, un vestido para viajar y cumplir con todo aquello que necesito hacer, porque así lo siento, porque esos compromisos ya me pesan en el alma incluso.
Jo, necesito un sastre para mi tiempo...

Recuperando el pulso

Recuperando el pulso

Me gustaría saber qué sienten hoy, ahora mismo, la gran mayoría de madrileños (y con madrileños por supuesto me refiero tanto a nacidos aquí como a los de "adopción", que son más incluso), cuando por fin parece haber acabado LA BODA. Bieeeeeeen!
Os digo yo mi opinión: siento que vuelvo a respirar como siempre, que el aire ha dejado de ser denso, incluso el sol quiere salir de detrás de esas nubes republicanas que tantas risas han provocado hoy.
Decían que se había escogido esta fecha porque en los últimos 15 años no había llovido en Madrid ningún 22 de mayo, jaja, perdonad que me ría pero si eso es cierto que me avisen quien ha seleccionado este día porque no quiero estar muy cerca de esa persona.
En fin, que se acabó, que Madrid recupera el pulso, vuelve a intentan engalanarse (porque las galas de Madrid no son esos adornos extemporáneos, sino cosas mucho más sencillas). Vuelven las personas a pasear sin buscar la foto del edificio iluminado, sin parar a cada segundo por el paso de una comitiva, sin detenerse a leer bandos municipales y carteles con F. y L.
Se acabó, recuperamos el pulso, ayudamos a nuestra ciudad a volver a la normalidad, al tráfico caótico, a la gente por las calles a cualquier hora, a los temas de conversación variados y multiculturales.
Que sean felices, vaya, que lo seamos sobre todo nosotros, que seguro que nos costará mucho más esfuerzo... y también que sean felices M. y R., que además de ser mi prima y su marido, hoy se han casado, y sin tener una boda con tanto boato y publicidad han sido inmensamente felices. Qué queréis que os diga, en nada envidio a F. y L., para nada... Froilán Rey de España!! Arriba Froi!

Bodas y diretes...

Bodas y diretes...

Me parece mentira en qué somos capaces de convertirnos a veces, entrando al juego de un espectáculo absurdo, digno de una película de Berlanga. Realmente (nunca mejor dicho) nos interesa algo esa boda de la que tanto se habla y no se deja de hablar?
Me gusta que se celebre en mi ciudad como elemento puramente histórico, saber que en unos años se recordará como el lugar en el que se celebró la última boda real (cabe esa posibilidad no?) de esta monarquía imperante.
Pero por favor, que se acabe ya este circo!! Esos adornos dignos de cualquier persona con el peor gusto posible, esas luces infinitas que nunca debieron encenderse, ese maremagnum de personas ávidas de capturar la foto de la Cibeles iluminada por unos halos insufribles. Atasco, caos, desconcierto.
La ciudad creo que está dividida en dos: los que despotrican, despotricamos, contra toda esta parafernalia que se ha creado en torno a un acontecimiento irrelevante en nuestras vidas, marginados como ciudadanos durante dos días, sin derecho a la libertad de movimientos por nuestra ciudad, y aquellos que están encantados y deseosos de que llegue el momento cumbre mañana, para salir a la calle a buscar a Letizia y al Príncipe, a los miles de invitados, vibrar con la música, con los coches, sudar por el sol (si es que hay sol al final, jaja), hacer fotos y volver corriendo a casa a ver "las mejores jugadas" por la televisión.
Pues mientras todo eso pasa yo me voy de boda, sí señor, olé por mi prima que se casa el mismo día que el F. y la L., sí, boda en San Martín de la Vega, pueblo cerca de Madrid, ahora conocido por ser donde se encuentra la Warner. Boda familiar (diossssssss, qué miedo y qué suplicio al mismo tiempo) que me va a impedir, afortunadamente, ver por la tele ese enlace que el domingo será historia, o eso espero.
Porque no pensarán estar toda la semana recordándonos que el F. y la L. se han casado no?

Te has levantado bien? Te trata el mundo mejor?

Te has levantado bien? Te trata el mundo mejor?

Un día que discurre del peor modo posible siempre es susceptible de mejorar, sobre todo si tienes gente a tu alrededor tan maravillosa como la que yo tuve la suerte de encontrar ayer.
El trabajo me fundió, no por la cantidad, más bien por la calidad (o por la falta de ella), porque me siento un cero a la izquierda, porque el "ninguneo" es duro de aceptar. Palo tras palo en el aspecto laboral acabó minando profundamente en mis ánimos.
Afortunadamente los astros se pusieron de mi lado por una vez y tuve la posibilidad de reencontrarme con T., una amiga que se ha convertido en guiri en su propia ciudad, en su propio país. Hace más de 4 años se fue a Bruselas buscando... buscándose supongo, y ahora donde no se encuentra es aquí. Me gustó verla de nuevo, siempre me pasa, aunque apenas podamos compartir unos minutos, pero lo cierto es que sirve para llenar de aire los pulmones.
Más tarde, después de dejarla en Moncloa, de vuelta a su casa, me di un pequeño paseo hasta Argüelles para ver a A. y S. en la cafetería en la que trabajan. Una visita fugaz, cual médico de cabecera, y la llamada que me alegró definitivamente el día, la de D., devolviéndome la sonrisa que perdí en algún momento de la oscura mañana.
Y para rematar la insistencia de E. en que nos viéramos para borrarme el surco triste de la cara, lo consiguió del todo por fin, porque sentir que alguien se interesa de esa manera por una hace que te crezcas.
Ah, y otra gran noticia, el germen de un proyecto de D., I. y una servidora que nos ilusiona como pocas cosas: www.sietesegundios.com
Dejando de lado el día de ayer... efemérides: hoy hace 6 años de un día divertidísimo, de un día inolvidable, emotivo, genial, el día que el número 8 marcó un gol a 32 años de oscuridad. La séptima llegó y yo disfruté, Diossssss, cómo disfruté.

Reiniciar

Escucho "Reiniciar" de Los Piratas, magnífico grupo vigués que nos ha dado el disgusto de anunciarnos su separación (hace ya meses), privándonos así de esa música, esas letras y esa extraña voz de Iván que me transportaba a otro sitio, con otra gente.
En fin que no sé de qué escribir hoy. Me siento delante del teclado con ganas de escribir, pero sin tema del que hacerlo. Suenan Piratas, eso ya lo he dicho, hace calor por fin en Madrid, tarde bonita, soleada, de primavera tardía, con mi camiseta de Argentina (regalo de D.) puesta, con el móvil, la cámara digital y la agenda presidiendo esta desordenada mesa. Con ropa y ropa encima de la cama, fruto de una colada y de una madre que se ha dedicado a planchar (bendita madre), con mil planes en mi cabeza y otros tantos en la cabeza de los demás. Inmensas ganas de ver a algunas personas, y es que hace tiempo que apenas me muevo, que no quedo, que me he estancado en casa, relajada, y es que estoy a gusto aquí. Salgo por las mañanas a trabajar y el resto del tiempo lo dedico a esos planes que te van saliendo sin darte cuenta, comidas, cenas, cafés, cañas, cines, fútbol, fiestas, cumpleaños...
Mira, ahora hablando con C. recuerdo algo importante de lo que quería escribir: mi hermano.
Como casi todos los hombres importantes de mi vida se llama Dani, tiene 5 años más que yo y es fundamental para mí. Siempre ha estado a mi lado para sacarme de cualquier pequeño problema que haya tenido, el más tonto, el más importante. Siempre me ha escuchado, aunque yo nunca haya sido muy clara con él, siempre hablándole en clave, con pequeños detalles. Pero me gusta su discreción, su manera de sonreirme, de entenderme. Es alguien maravilloso, que brilla por él mismo, al que las cosas le van bien pero que yo creo que merecería tener mejor suerte todavía. Pues mi hermano se marcha la semana que viene a Londres, a pasar allí casi dos meses, y yo que hasta ahora no he sido muy consciente de que se iba a alejar tanto tiempo, me acabo de dar cuenta de que me va a dejar sumida en una extraña soledad. 2 meses sin verle!! Uf, eso es imposible. Sí, sé que tengo que ir a verle, aprovechar que estará allí, pero vaya, no será fácil. Mis viajes, mis planes, no son sencillos para estos próximos meses. Podría pensar en la clonación!!!
El caso es que estoy muy contenta por él, porque va a hacer algo que sé que necesita, mezclarse, conocer gente, darse a valer lo que vale, sentir más cosas, abrirse más aún. Disfrutará como un enano, él es muy independiente y sabrá sacar lo mejor de esta experiencia, pero me entristece estar tan lejos de él. No poder llamarle para decirle "Dani!!! El ordenador se ha vuelto loco otra vez!", jaja, curiosa llamada que hago casi cada mes.
En fin, que mi hermano es una de las personas vitales para mí, con él lejos me costará más respirar... pero tendré que asumir desde ya que a partir del martes tendré que buscarle en fotos, leerle en emails y escucharle por teléfono. Mucha suerte mi niño!!! Te quiero mucho!