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El fin de los días grises

Paranoias

Sigo buscando

Sigo buscando Escribir suele ser una válvula de escape.
Por este rincón, aunque aparezcan palabras vacías de sentido y de sentimiento, se expanden mis ideas, mis preocupaciones, mis alegrías.
Escribir suele servir para desahogarse, para sacar ese dolor que en ocasiones llevas dentro y no logras eliminar con una simple pastillita. Porque ojalá existiera una pastilla que hiciera olvidar el dolor o la pena, las ausencias y los miedos, las dudas y la cobardía.
No tengo pastillas para ello, sólo tengo mis manos, mis dedos que aporrean este teclado, y un caos de ideas dando vueltas por una cabecita loca. Quizás no estoy mal, quizás simplemente estoy desencantada porque no soy como creía ser. O quizás no sea ni una cosa ni la otra, sino que me falta la facilidad que en otro tiempo tuve.
Ya he descubierto que no existen las musas, que no hay excusas para cuando dejas de escribir, para cuando se agotan las ideas y el saber hacer. No, no existe la falta de inspiración, mejor afrontarlo de cara: el problema es la inconstancia, las pocas ganas de esforzarme por algo que antes me ilusionaba.
Cuando creé esta página, no hace aún ni un año (sí, soy pesada con las fechas, ¿qué le hago si estos meses son prolíficos en “días marcados”?), recuerdo que hablaba con mis amigos y les comentaba lo entusiasmada que me sentía con esto. Me daba la posibilidad de obligarme, de escribir lo que quisiera, soltar todas las ideas que día a día tenía. Pero pasa el tiempo y veo que las ideas se han evaporado, y descubro que quizás no tengo tantas como creía, y ya no sé sobre qué escribir.
Pero no, creo que eso no es verdad. La verdad es que no tengo ganas de escribir. Ni aquí ni un simple email a un amigo. Me cuesta tanto hacerlo, me cuesta tanto escribir las cosas que tengo que hacer para mi trabajo, que he descubierto esta mañana que estoy agotada.
No podré escribir ese libro que le prometí a mi padre.
No escribiré esos emails kilométricos que alguna amiga quiso guardar para publicar en un libro el día que, según ella, me hiciera famosa.
No podré escribir nunca la poesía que me debía.
Jamás escribiré la letra de la canción que soñé.
Ni siquiera pondré en un libro la dedicatoria que esa persona merece.
No haré nada de eso si sigo por este camino.
Por eso cuando algo no funciona lo mejor es aparcarlo.
Cuando he empezado a escribir este artículo no tenía pensado nada, ni mucho menos esta conclusión. Pero creo que es algo que necesito.
Escribir debe servir como desahogo, pero si no cumple su propósito, sino que me recuerda cada día que no es lo que debería ser, llega el momento de cerrar la puerta.
Y lo hago sabiendo, porque me conozco, que quizás mañana mismo la abra de nuevo, porque lo necesite y tenga que volver a mostrar en este rincón mi corazón.
Por eso, porque sé fehacientemente que esto no es un adiós, no voy a usar nigún recurso de despedida habitual. Digamos que me voy de “vacaciones escritoras”, que me tomo un respiro para verme de nuevo desde otro prisma. No es lo único que voy a cambiar, claro que no. Pero como dijo un gran amigo un día, y creo que Teresa de Jesús antes que él: “En épocas de crisis no hacer grandes mudanzas”. No habrá cambios brutales, no sabría hacerlos.
Sólo sé que necesito encontrar de nuevo mi sitio, sigo buscando.

Hoy

Hoy Al fin he conseguido encontrar con quien ver hoy el fútbol. A veces frustra no poder compartir determinadas cosas con la gente que tienes cerca.
En Madrid me pasa eso, me cuesta encontrar a gente con quien ver un partido de fútbol, baloncesto o conciertos. No coincido en gustos con mis amigos, y la mitad de las veces me quedo sin hacer cosas porque no me gusta hacerlas sola.
Pero bueno, creo que si buscas y buscas con empeño a veces la suerte se pone de tu parte.
Me encantaría tener las mañanas de los domingos libres. Supongo que lo digo porque no las tengo, pero esa posibilidad de bajar a comprar el periódico, desayunarme unas tostadas con mermelada, mi nesquick, leer la prensa sentada en la terraza (acristalada, que ahora ya hace frío), con el sol dándome en la cara... esa sensación la envidio.
Es lo que tiene el ser humano, admiramos todo aquello que no somos ni tenemos, mientras que solemos ignorar, pasar por alto, aquellas cosas que hacemos con cierta continuidad. Pero, ¿sabéis que hay gente que envidia nuestras costumbres? Ya ves, lo que para mí es rutinario, aburrido o una obligación para otro sería un sueño. C'est la vie, mon amour.
En fin, que estoy de celebración hoy. Desde la distancia, pero cuando quieres de verdad, cuando confías en ese sentimiento, no hay distancia que te impida ver su sonrisa. Te estoy viendo, me gusta esa cara que tienes hoy. Gracias por todo esto, gracias.

Hace un año

Hace un año Ayer intenté escribir un par de veces y este *$$"%·/"))" servidor me borró el mensaje :(
Pero soy tenaz, insistente y cabezota. Y vuelvo de nuevo al lugar del crimen.
Mañana es un día de celebraciones. Mañana hace 1 año exacto estaba camino de Amsterdam, con "las locas", E., A. y E., un viaje maravilloso que llegó hasta el 10 de noviembre (recuerdo ese mensaje mandado con el móvil de E. a las 12 y poco de la noche para felicitar a D., entonces amigo). 1 año ha pasado de esa White Widow en Amsterdam, un año del reencuentro con T. en la estación.
Y mañana también se cumplen los 7 meses más maravillosos de mi vida. Ya ves, quién me lo iba a decir hace un año, que a raíz de un mensaje a D. y muchas más circunstancias sucedidas, iba a celebrar algo tan bonito, junto a la persona más increible que he conocido.
Por eso mañana debe ser un gran día, por eso no puedo dejar que nada ni nadie empañe ese instante. Por eso seré yo misma, una vez más.
Paradójicamente, M. está hoy en Amsterdam y me ha mandado desde allí un mensaje que me ha hecho sonreir, diciendo que se ha acordado de mí y de mi viaje, sin saber de la fecha. Bueno, existe un blog nacido a partir de ese momento: www.blogia.com/laslocasdeamsterdam, se ha quedado huérfano, porque me aburrí de ser yo la única que escribía, pero algún día retomaré el proyecto.

Me gusta

Algún día aprenderé. Aprenderé a confiar más en quien me quiere de una forma más incondicional. Me abriré a quien me va a aconsejar, aunque sea erróneamente, a quien quiere lo mejor para mí.
Hoy por fin llueve, y me gusta.
Pasear por las calles de Madrid, con Turf sonando en mis oídos, mojándome al paso de gente sombría con paraguas. Llegar a mi trabajo y sentir por un instante el calor (de la temperatura, no el calor humano, de eso aquí hay poco), encender el ordenador y ponerme a escribir estas líneas.
Y es que me gustan estos días, aunque esta tarde el dentista me reclame (y no creo que sea precisamente para darme un abrazo), y me gusta vivir con quien vivo. Y me gusta planear, y pensar en viajes, y que a mis amigos les vaya bien todo, y que mi niño siga a mi lado día tras día, mejor que el día anterior. Y me gusta conocer gente nueva que parece de toda la vida, y me gusta escribir en este blog huérfano de ideas y objetivos, y me gusta saber que tengo que escribir varios artículos, pero que será mi corazón el que decida cuando hacerlo, y me gusta que pese a todas las dificultades me levanté y volveré a hacerlo cada día que haga falta, y me gusta saber que puedo ser yo, más que nunca, y gustarle así a las personas. Y me gusta la música, mucho, mucho.

Hoy es un día que me resulta especialmente frío. Será por esa niebla que envuelve la ciudad, un ligero manto, muy muy ligero de hecho, que presume una lluvia que no cae. Y el frío, que se ha instalado ya en nuestros cuerpos.
Me levanto y me voy a una rueda de prensa, subida en la moto de mi hermano atravieso la ciudad casi sin palabras, absorta en mis pensamientos, el lugar en el que más cómoda me encuentro últimamente.
Ayer hablé un rato largo con mi madre, me doy cuenta de que soy una persona muy cerrada, no cuento mis cosas, mis problemas, no comparto las cosas hasta que no llega el momento en que o lo hago o exploto. Y me produjo cierta pena que me dijera algo que sé que es verdad: "hace mucho tiempo que no te conozco". Creo que de un tiempo a esta parte soy demasiado oscura, tanto que vivo en mi mundo. Recuerdo así otra cosa que también me dijo la madre de una amiga hace tiempo "Diana, tienes un mundo interior muy amplio".
Esto a qué viene? Reflexiones en un papel, reflexiones en voz alta. Estoy poco dialogante, me necesito mucho a mí misma, comprender bien todo lo que estoy viviendo, para llegado el momento afrontar las cosas tal y como quiero.

Manos frías

Manos frías Hay días en los que regresar a casa es especialmente duro.
Siempre me resultaba cálido, confortable, amable, agradable, dulce, el volver a casa tras un fin de semana fuera.
Y no, ese sentimiento no ha cambiado. Sigue siendo reconfortante abrir la puerta de casa con mi llave y encontrar a mi madre, darle un beso, contarle alguna cosa (menos de las que debería, pero siempre he sido muy "oscura" a la hora de contar cosas sobre mí, parece mentira no?), ir a mi habitación, deshacer la maleta o al menos dejarla encima de la cama abierta de par en par, mirar el correo de esos días, ver las fotos hechas con la cámara digital (uno de los mejores regalos que me han hecho nunca, mi hermano en este caso).
Pero pese a que todo eso sea bonito hay momentos en los que regresar a casa es más triste que otra cosa. Y dejarle con las lágrimas en los ojos, con las palabras en la boca y con los gestos en la cara... dejarle con esa mirada que me decía todo lo que siempre quise escuchar, dejarle ahí, en la puerta de su casa mientras yo atravieso su ciudad -cada vez más mía- con los ojos empañados, la radio apagada y el corazón roto, dejarle tan lejos físicamente es lo más duro del fin de semana.
De nuevo los sueños se hacen realidad, cada fin de semana juntos conseguimos que los sueños se cumplan. Quiero seguir soñando, pero quiero hacerlo si él me abraza. Sí Clop, entiendo que añores sus manos calientes en la cama fría, yo añoro incluso sus manos frías en la cama helada. La historia continúa...

Los caminos de internet son inexcrutables

Paranoias sin fin. Así podríamos definir prácticamente la vida de cualquiera.
Porque aunque a veces nuestra existencia parezca plagada de rutinas insufribles, de días idénticos a los otros, yo al menos me niego a creer que así sea. Vivimos en una paranoia sin fin, en un mundo en el que es tan común encontrar hechos y personas raras... vamos, quizás la rara sea yo (no niego que los "muy mejores" así me definen, y mira que me alegro), pero pensad bien: ¿no ocurre cada día algo, por pequeño que sea, que rompe con la monotonía de vuestros días? Por ejemplo. Ayer, un día tonto, sin nada especial. Fui a trabajar, volví a casa, comí, ví la tele, navegué por internet un rato, salí a hacer unos recados, vamos, nada del otro mundo. Pues no, error. Entre medias de todos esos actos rutinarios tuve unas palabras más altas que otras con mi madre, mil charlas con D., una conversación con R., felicité a M. en una llamada galáctica (por las prisas, no penséis los futboleros que por la calidad), ví Gran Hermano (Miguel fuera, bien, bien, bien, Jonathan debe ser el siguiente, con esa voz, arjjjj), y recibí un email –no voy a contar muchos detalles– de alguien que descubrió mi blog a través de palabras concatenadas y que requería más información sobre mí. No, como veis, eso no es algo normal, al menos no es algo que a mí me ocurra muy a menudo.
Y la rutina hoy se rompe de nuevo, o no. Quiero decir, bajarme a Málaga un viernes no es rutinario, pero sí es algo que empieza a ser más habitual (bien!! Me encanta que esto se convierta en algo habitual). Pero para mí el hecho de subirme al coche, escuchar cada vez música distinta, ver cosas nuevas en el paisaje, llegar allí y encontrarle, todo es distinto. Incluso su imagen puede serlo :P, pero la verdad es que creo que eso no me importaría que fuera rutinario: verle todos los días, jo, maravillosa rutina que habrá que hacer pronto realidad.
Me desvío del tema –es normal no?, me emociono y claro–, a lo que iba, que creo que si nos fijamos un poco más en los detalles cada uno de nosotros veremos que vivimos una paranoia sin fin, y por supuesto que los caminos de internet son inexcrutables. Contestaré a ese email, veremos qué me depara el destino... una paranoia? Sin duda.
Buen fin de semana

Desvaríos

Desvaríos Suena Turf.
Apenas hay gente en mi oficina esta mañana, y yo me planteo que es momento de cerrar esta etapa. No puedo más aquí.
Lo que pasa es que tengo miedo a quedarme sin nada que hacer, pero ya he tocado techo, mi paciencia se ha agotado, el agua ha desbordado el vaso. Se pueden poner mil metáforas más, símiles, comparaciones, lo que queráis. La conclusión es que creo que debo cerrar la puerta. Si alguien sabe de derecho laboral, condiciones del paro y demás que se ponga en contacto conmigo, que necesito aclarar ciertas cosas antes de tirarme de cabeza a una piscina vacía.
Son casi cuatro años aquí, pero lo que no puedo hacer es seguir sufriendo por un trabajo que ya no va a mejorar.
Por eso me desahogo aquí, que para algo es mi pequeño oasis.
En fin, cambio de tema: FELICIDADES MARCOS!!!
Mi granaíno favorito cumple añitos, y lo hace en London. Mi granaíno favorito lleva demasiado tiempo fuera ya y yo necesito verle y pasear de nuevo por Granada, recorrer de arriba a abajo ese maravilloso Paseo de los Tristes, uno de los lugares más maravillosos del mundo, sin duda.
Y bueno, que sigo aquí, que puedo estar mejor o peor, pero no tiene que ver con la lluvia o la ausencia de sol. Vaya, al contrario, me gustan los días lluviosos y fríos, sobre todo cuando estoy en casa tapadita con una manta, jaja.
Bueno, voy a dejar este despropósito de mensaje. Y lo hago mientras escucho "Promesas (que no valen nada)" de los Piratas. Prometo que a partir de ahora lucharé por cambiar...
Marcos, que cumplas muchos más, que te quiero, que te echo mucho de menos, que la vida nos ha deparado muchos cambios en estos últimos meses, creo que nunca olvidaremos este 2004. Siempre me pasa igual con los años pares, son los que definen mi vida, para bien o para mal. Eso sí, este año me ha traído lo más bonito del mundo...

No hay una persona que se olvide jamás de vos

“Veneno en la piel” versionada por mi adorado Andrés Calamaro suena para mí (la música siempre suena para cada uno de nosotros, ellos cantan para nosotros, no?).
La mañana es lluviosa, y a mí me gusta. Y me gusta más aún este comienzo de semana, con la vista puesta en el viernes, momento en el que de nuevo subiré a mi coche buscando la esperanza.
El fin de semana no ha estado mal, no ha tenido mucha historia, pero he hecho cosas que me gustan, como leer, ver películas, estar sola en casa, ir al fútbol, hacer un partido y quedar con “las locas”, con las que nunca faltan las risas. Ayer no fue menos, con charlas que iban desde los Masters a el machismo, pasando por los acosos laborales, los cansancios cíclicos en la vida, el viaje a Roma y Florencia, y finalmente nuestra comida china. :)
Esta semana también tiene algo importante, el jueves uno de los insustituibles, M., cumple añitos. Y lo hace en Londres, lo hace a un montón de kilómetros de todas las personas con las que querría pasar este día. Pero la vida es así, tomamos decisiones que afectan a todo, a todos. Es cierto que es sólo un cumpleaños, pero creo conocerle suficientemente bien como para saber que para él es una fecha marcada, y que intentará no pensar mucho para poder disfrutar y no dejarse invadir por las nostalgias y las ausencias.
No hay mucho más que contar.
M. que sepas que me acordaré de ti todo el día, y ya sabes, si te sientes solo al Msn y a montar una fiesta virtual con tus amigos.
Buen inicio de semana para todos.

Las calles de mi ciudad

Las calles de mi ciudad Cumpliendo con mis obligaciones laborales me he metido en el Madrid castizo, en ese Lavapiés absorbido por las obras, buscando a una ilustradora suiza que vale mucho (pero, como diría Michael Ende, esa es otra historia y deberá ser contada en otro momento).
He llegado antes de tiempo a la entrevista, como en mí suele ser habitual, y entonces no me ha quedado más remedio que dar un largo paseo que me ha llevado a Antón Martín y a Tirso de Molina, sorteando las trampas que los secuaces del alcalde nos ponen por el camino, mirando las caras de mis convecinos, gente con rasgos orientales, con miradas limpias, con piel más oscura. El Madrid más castizo ha pasado a ser el Madrid más interracial, y digo yo: ¿no es realmente precioso? Porque a mí así me lo parece. Una cualidad o circunstancia, vaya usted a saber, que deberíamos explotar y alabar, aprender de ello, llenarnos de esas culturas, crecer a su lado y olvidar nuestra procedencia.
Hoy me ha vuelto a gustar mi ciudad; mientras caía un chaparrón importante, y yo me empapaba porque odio los paraguas, pensaba en que hay algo especial en Madrid que me hace sentirme tan bien en ella. Quiero buscar mi sitio en otra ciudad ahora, sé en cual, pero sé que nunca dejaré de saborear las calles de mi ciudad...

¡¡Felicidades Sodita!

Un desastre, ¿cómo se me puede pasar una fecha tan especial?
Mi coche cumplió el lunes dos años y yo no hice comentario alguno.
En fin, que me siento fatalllll, que mi coche me ha acompañado por todos lados, me ha llevado a recorrer 37.000 kms en ese tiempo, y ahora voy yo y me olvido de felicitarle :(
Lloro, grito, me castigo, mi coche merecía mucho más.

Aclaro: sí, nunca negué que estuviera loca, pero es que mi coche es mi propiedad más preciada, y olvidar ese detalle es triste. ¿No hay quién muere por su mascota? Pues a mí me pasa igual con mi coche, la cantidad de grandes momentos que he pasado en él... y no seáis mal pensados, ¿o sí? Bueno, como queráis, la imaginación es libre. ¡Sodita al poder!

El desorden de mi nombre

El desorden de mi nombre "Drive" de R.E.M., aún es pronto para mí. Mi móvil en la mesa, un libro de Patricia Highsmith a medio leer, papeles para mi madre a medio rellenar, un calendario de Toño Merinero, el walkman y los abonos para esta noche, el bolígrafo con puntero que me regalaron en una rueda de prensa, un papel con la siguiente anotación "Diccionario de ideas afines. Fernando Corripio. Herder", el albornoz sobre la cama, la mochila también sobre ella, ropa recién planchada, mi chaqueta marrón, los peluches, las gafas de sol para la cabeza (sí, sí, nada de usarlas para evitar la luz), la pulsera que tanto simboliza, dos mandos a distancia sin uso, un teléfono inalámbrico, la radio, el cargador de pilas, los altavoces, cd's y mp3 apilados, fotos y más fotos, una impresora sin configurar, una máscara de Carnaval veneciano, recuerdos en forma de botellas, rosas azules, colonias, el mini-balón de baloncesto... el desorden.
Bienvenido a mi habitación. Entre libremente. Pase sin temor. Y deje en ella un poco de la felicidad que trae consigo... (parafraseando al Drácula de Bram Stoker).

Y si la lluvia viene

Y si la lluvia viene Acabó un fin de semana insulso, en el que lo único que mereció la pena fue el partido de ayer, trabajando un poquito en lo que me gusta, sintiéndome bien conmigo misma.
Por lo demás, he leído mucho, he visto la tele, he estado relajada, intentando apaciguar la calma con mi madre, y creo que lo he logrado.
Y empieza una semana nueva, con el día gris, amenaza lluvia, creo que no me equivoco si digo que le pega que empiece a llover enseguida.
Y mi jefe llega con nuevos bríos, con ganas de seguir amargándome, pero hoy ha provocado en mí el efecto contrario. Cuando alguien te persigue y en la caza utiliza argumentos falsos, ¿qué te queda? Reirte de él y de su inutilidad, y eso es lo que hago hoy.
Que no, que no voy a derrumbarme porque una persona acomplejada quiera sentirse mejor. No, tengo motivos más que de sobra para seguir feliz. Para empezar por cosas nímias, estoy sentada delante de un ordenador con internet a 600 (cosas de que te doblen la velocidad), con la calefacción haciéndome olvidar el incipiente frío de la calle, con la comida a punto de aparecer en la mesa, con Pastora sonando alto, y con cosas, con personas, mucho más importantes que todo eso. El día puede ser grande si tú pones los medios, los medios en este caso están a mi alcance, ¿voy a resignarme a la mediocridad pudiendo quedarme con la felicidad? Apuesto a que vosotros no lo haríais.

No hay vidas de repuesto

No hay vidas de repuesto No las hay, no, por mucho que en ocasiones pensemos que sí, que después de esta vida tendremos otra para hacer las cosas distintas o de mejor forma que como las hemos hecho, la realidad es que no.
Esta es la única vida que tenemos, y por ello no tiene sentido desaprovecharla.
Cierto que la vida es larga, pero llegado un momento, ¿a qué esperamos para vivirla a tope? Hablaba hace poco con alguien sobre una amiga, casada y con dos hijos, ya más cerca de los 50 que de los 40, una mujer que podría haber tenido todo y que se encuentra amargada porque no quiere vivir con su marido. Y yo me pregunto: ¿por qué no acabas ya con esa farsa y comenzáis una nueva vida? ¿No os dais cuenta del daño que ambos os estáis haciendo viviendo juntos cuando no os queréis?
No podrán volver atrás, no tendrás otra oportunidad en otra vida, ESTA ES SU VIDA, ellos eligen, cada uno de nosotros elegimos (salvo en contadas excepciones). Y no sé porqué eligen malvivir pudiendo comenzar una vida nueva…
Es una simple reflexión que me he hecho hace un rato: no desperdiciemos esta oportunidad, que es la única que tenemos. Hasta que alguien nos demuestre lo contrario esta es nuestra vida, nuestra única vida.

Aquellos años locos

Aquellos años locos Venía con mi hermano en el coche, de hacer ciertos recados en esta extraña mañana madrileña (gracias alcalde, o quien sea, por hacer insufrible una ciudad). Elijo uno de esos cd's recopilatorios que tengo en mi coche, mientras mi hermano conduce, y sale esta curiosa y divertida canción, de El Canto del Loco: "Aquellos años locos". No, no es un grupo que me guste, pero he de reconocer que sí los escucho y tampoco me disgustan. Me exaspera la pose chulesca del cantante, creyéndose más de lo que es, pero musicalmente no me desagradan (siempre teniendo en cuenta que no tienen nada especial que ofrecer, me divierten, sin más). Sin embargo esta canción siempre ha despertado en mí unos sentimientos de felicidad. Esa letra, ese hablar de Espinete (mi gran ídolo), esas situaciones que se cuentan por las que cualquiera de nosotros hemos pasado. La escuchaba, la cantaba y me reía, pensando en las charlas de mi madre, en los juegos con A., en el colegio, en la televisión de entonces, en toda esa inocencia perdida por el camino... acuérdate.

"Acuérdate de tus tardes de recreo
De tus cromos y tebeos
De las series que se hicieron para ti
De ese erizo que era rosa
Tu querías ser ficha roja
Y tener todas las cosas

Acuérdate, sólo había dos canales
Y unos rombos decidían
Si veías o no veías una peli que tenía
Mil efectos especiales, actuaba un tal Darth Vader
Y venían de un planeta sideral

Tenías tanta ilusión
Por ser mayor
Que imitabas a tus ídolos en el salón
Querías ser un goleador
En el 82
Y ser princesa de aquel
Príncipe que no apareció

Recuerda bien tus cabañas construidas
Querías ser un espía, y tu madre te decía
'No esta bien, que inventes mil fantasías
Y que vivas en tu mundo de baldosas amarillas'

Recuerda hoy esa bici que querías
La de Elliot parecía que nunca conseguirías
Para volar, conquistando aquella luna
Devolviendo una fortuna, siendo un miembro
Del equipo A"

Qué difícil es a veces

Qué difícil es a veces Está claro que en este mundo o eres egoísta o vas a sufrir más que nadie.
Debería taparme los oídos, cerrar los ojos a todo y escuchar mi corazón.
Pero no puedo, bueno, sí puedo, lo hago a cada momento, pero luego llega alguien y no es que desmonte mi teoría, pero me hace sentir mal, fatal. Sé que es por mi bien, sé que todo es preocupación, pero ¿por qué si quieren mi bien no se dedican a decirme lo que quiero y necesito escuchar? "Ánimo, sigue adelante, tienes que salir de esto como sea".
No, sus palabras sólo logran hacerme sentir mal, meterme el miedo en el cuerpo, hacerme dudar, como siempre. Quiero ser yo misma, equivocarme, meter la pata y volver a empezar. Sufrir por mis errores y no sufrir por no haberme atrevido a hacer algo que quería hacer, para no hacer daño a otros. Lo siento por ellos, lo siento por todos los que se sientan defraudados con mi comportamiento. Yo voy a seguir adelante, quiero luchar por lo que creo, aunque luego me equivoque, aunque luego salga mal, pero ¿por qué tiene que salir mal? Dejadme ser positiva por una vez en la vida, dejadme confiar en lo que mi corazón me dicta. Ya lo decía Susanna Tamaro: "DONDE EL CORAZÓN TE LLEVE", ahí es donde yo quiero llegar, por favor.

Me quedo con vosotros

Me quedo con vosotros Ya estoy aquí de nuevo!
Con las pilas cargadas, dispuesta a daros disgustos y alegrías, a contar cosas de mí, a inventar, a filosofar, a soñar, a vivir.
Salí el viernes, como ya conté, con destino a Málaga, con R. y J. como compañeros circunstanciales de viaje. Recogí a D., cenamos una pizza en Málaga, cogimos el coche, Manu Chao como banda sonora perfecta, y carretera y manta (nunca mejor dicho). En Murcia llegó la hora de descansar, serían las 4 de la mañana, y ahí dormimos un ratito, en una gasolinera, Sodita y nuestra manta (mi madre algún día la echará en falta, va siendo hora de subirla a casa de nuevo). Sobre las 7 de la mañana desperté y de nuevo rumbo a Denia. Allí hemos estado hasta ayer, con paradita en Alicante el domingo. Qué gran día pasamos. Primero viendo baloncesto (lástima de esa derrota de Unicaja, pero me gustó ejercer de malagueña en tierras alicantinas), conociendo a personas a las que había leído en muchas ocasiones, luego en una entrevista que más parecía una reunión de amigos, y más tarde con el reencuentro con D. (3 horas sin él sabiendo que estamos en la misma ciudad se hace duro). Vuelta a Denia. La noche anterior habíamos vivido una tremenda lluvia, con apagón en todo el pueblo, obligados a encender velitas en casa y acurrucarnos bajo las mantas, escuchando la radio... el sueño nos venció, pero son momentos inolvidables.
Estuvimos en Las Rotas, en el puerto, en el pueblo, comprando cosas en los hippies, pasándolo bien, disfrutando mucho el uno del otro, y creyendo cada vez más en nosotros. Ayer regresamos a Madrid. A las dos de la tarde fuimos corriendo a la estación, para conseguir un billete de bus para D. y por suerte (perdóname, pero fue una enorme suerte) no había hasta las 11 de la noche. Bien, 9 horas más juntos. En 9 horas comimos, paseamos por Madrid, conocí a la "cuñi" de D., estuvimos con su hermano, jugamos al baloncesto, cenamos y lloramos, claro que lloramos. Porque se había acabado una vez más todo. La estación fue testigo una vez más de esas lágrimas que no caen, porque ninguno queremos hacer sufrir al otro, porque hay que mirar al futuro con optimismo e ilusión, y no aferrarnos al pasado ni a la distancia.
Sé que todo es caótico hoy, pero mi mente sigue aún viajando. De Málaga a Madrid, de Madrid a Málaga sólo hay kilómetros.
He vuelto y lo he hecho para quedarme.

Volaré

Volaré Hay días en los que todo se tuerce de un modo escandaloso.
De repente ya sólo falta el más mínimo roce para que toda la maquinaria salte por los aires.
Ayer saltó. Ayer la bomba explotó. Lo importante es que los daños han sido mínimos, de hecho al final incluso puede que todo salga mejor de lo esperado. Una explosión controlada...
Ha llegado por fin R. Su viaje por Haití y la República Dominicana me ha tenido preocupada, y saber que ya están en Madrid me tranquiliza. Además, mi cambio de planes repentino hace que vayan a venirse conmigo este mediodía hacia el sur, les dejaré en Granada, y luego yo seguiré hacia Málaga. Me gusta la idea.
Por lo demás nada nuevo. Sigo buscando la llave para cambiar el rumbo de mi vida. Sé que necesito algo radical, la idea la tengo en la cabeza, ahora sólo falta que me lance. Debería subirme lo más alto posible, asomarme al borde, ver el mar, las montañas, la inmensidad; entender que la naturaleza nos domina, que nosotros no somos nada entre su grandeza, coger aire y dejarme caer, planear como un avión, volar como un pájaro y remontar el vuelo.
Volaré.

Organización, coño, organización

Organización, coño, organización Creo que todos necesitamos organizar nuestra vida, organizar nuestro trabajo, nuestras comidas, y también nuestros amigos. Sería necesario contar con una clasificación de amigos, por ejemplo, del caso de:
- Amigos para unas copas.
- Amigos para charlas filosóficas.
- Amigos para contar problemas.
- Amigos para reir.
- Amigos para pasear y callar.
- Amigos para viajar.
- Amigos para ver una peli en casa.

No sé, algo así. Porque cada persona nos debería dar algo distinto.
Digamos que si hiciera esa clasificación las “locas de Amsterdam” serían las amigas con las que reir, con las que descargar tensiones, con las que tomarme todo a chiste, y todo es todo.
Vamos, también es cierto que hay algunas personas que pueden cumplir el papel de “amigos para todo”, pero esos son contados, esos son un regalo, esos son de los que debes guardar en una caja fuerte, cuidar como si fueran lo mejor de tu vida, alegrarte cada día de su existencia y hacerles saber que son lo que más queremos. Quizás, en general, deberíamos hablar más de lo que lo hacemos, ser menos oscuros, menos callados, menos tímidos. ¿No se merecen esas personas el regalo de nuestras palabras? Si hay que decirles “TE QUIERO” se dice y punto, sin miedos, sin dudas, sin timidez, que no hay nada mejor que poner los puntos sobre las íes.

No van a poder

[Modo rebelde ON]

Y lo intentan, y me fuerzan, y me atacan, y resisto, y voy a resistir mucho más aún, pero conmigo, a las malas no van a poder.
Que vengan a por mí, que yo espero, respiro hondo, y levanto la cabeza, tú no eres mejor que yo, tú no vas a humillarme, sonrío y te hundo, no puedes conmigo, sigue intentándolo.

[Modo rebelde OFF]

Cosas del trabajo, la mala gente nos rodea, no la miréis de frente, o hacedlo, os cogerán miedo.