Se muestran los artículos pertenecientes a Noviembre de 2005.

Resumen

Como la vida misma

Leo un artículo de A.T. titulado “Gracias, donaires”, y me viene a la cabeza un pensamiento que he tenido siempre.

El tiempo es escaso, a veces nos puede parecer lo contrario, pero el tiempo es muy escaso.

Por ejemplo, he pensado en la cantidad de libros que me he leído y he pensado al acabarlos “otro día me los volveré a leer”… pasa el tiempo, pasan los años, y pasará una vida y no los releeré, por una razón simple: hay millones de libros iguales o mejores que aún no he leído y debería hacerlo.

Cuando era más pequeña sí releía más libros. Aquellas ediciones juveniles que marcaron mi infancia y mi adolescencia. Libros que hoy tengo grabados a fuego en mi corazón, palabras que se quedaron metidas en mi cabeza.

Querría tener tiempo para leer más, pero sobre todo querría dedicar una parte de mi vida a releer, y sin embargo sé que no lo haré, excepto en casos muy específicos, y entonces quizás cuando acabe pensaré que no debería haberlo hecho, que aquel libro era más bonito en mi cabeza que en la realidad… como las personas, como las ciudades, como la vida misma.

11/11/2005 21:55 Enlace permanente. Tema: Paranoias Hay 1 comentario.

Por mucho que lo quieras

Tengo una habitación muy luminosa, amplia, sin muchas cosas por medio.

No tengo cortinas, ni las quiero; prefiero levantarme con la luz del sol, mirar los montes que se asoman en la esquina, los patios de las casas.

En mi habitación tengo una televisión, un vídeo, la playstation que D. un día trajo y nos ha reportado momentos muy divertidos, un ventilador, una lámpara, un radiocasette, una mesa con una banqueta, algunos libros, unos cd’s, muchos recuerdos, mucho trasto inútil, un armario…

Todo estaría genial, de hecho todo está genial. Sólo me sorprenden las ganas nacidas en mi compañera de piso por complicarme la vida aquí. Pero no va a conseguir con unos reproches absurdos y falsos afectar estos momentos que, pese a la incertidumbre laboral, son los mejores que he pasado.

Esta vez este escrito es un pequeño grito, para quitarme la rabia del momento. Un desahogo, y me ha servido, porque cuando salga de la habitación volveré a estar como siempre. Si le gusta bien, y si no… pues lo siento por ella.

Yo soy así, y así seguiré…

11/11/2005 21:55 Enlace permanente. Tema: Paranoias Hay 1 comentario.

Vendo, me vendo...

Crisis es una palabra dura, una palabra fea.

No fea en ella misma, sino por lo que significa.

Paro también es fea, la palabra en sí y el contenido (o el vacío).

Estar parado… qué fea expresión para una situación que generalmente no se torna en agradable. Digo generalmente porque en los últimos meses yo la he vivido y he sacado mucho partido a nivel personal a dicha circunstancia.

Estar en paro, ser un desempleado. Es feo, como la crisis.

Y lo peor es cuando, debido a ese estado temporal (Dios quiera que así sea), el estar parado provoca una crisis. Quizás esas crisis sean de las peores posibles, porque minan el “yo”, la autoestima se evapora y tú te quedas con cara de cordero degollado.

Me quedan unos meses de paro, ya pocos, y eso implica que estoy buscando trabajo desesperadamente. Ya dejé de preocuparme por buscar de lo mío (quiero decir que aunque sigo intentándolo no es vital encontrar trabajo de periodista), lo que necesito es un empleo, un medio para vivir, para quedarme en Málaga, y seguir luchando por mi historia personal.

Uy, no había caído, pero vaya lo voy a intentar: si alguien sabe de algún empleo en Málaga capital, sea del tipo que sea (siempre que la legalidad lo ampare), que se ponga en contacto con quien suscribe, o sea yo.

Me vendo, sí, me vendo, me alquilo, a nivel intelectual claro.

Mis ideas por unos euros, mis pensamientos por una ilusión, mi tiempo por una eternidad.

Vendo, me vendo…

11/11/2005 21:56 Enlace permanente. Tema: Paranoias Hay 1 comentario.

El ruido y la sonrisa

Hay quien no entiende que el ruido puede ser algo que no moleste.

Que las “venganzas frías” sólo provocan la risa.

Os sitúo: una obra en la casa de al lado, o justo encima.

Ruidos en momentos inoportunos (puede que incluso prohibidos) que te enervan, que te hacen mostrar una rabia absurda que a nada lleva. Golpeas las paredes, golpeas el suelo, pataleas, total ¿para qué? El que hace ruido va a seguir haciéndolo si está trabajando, y rara vez parará si el ruido lo hace “por amor al arte”.

Otra situación: compañera de piso que cree que va a molestar pasando el aspirador a horas que no son las más lógicas (domingos a las 9 de la mañana, sábados a las 7 de la tarde…), golpeando puertas, moviendo sillas y mesas, arrastrándolas más bien… no querida amiga, no, eso no me molesta, de hecho el ruido de la tele puede callar cualquier sonido a mi alrededor.

Sigue aspirando, sigue mostrando tu rabia, yo sonrío

11/11/2005 21:56 Enlace permanente. Tema: Paranoias Hay 2 comentarios.

Volviendo al lugar del crimen

He vuelto a Madrid.

Pasaré unos días con mi familia, con mi niño, con mis amigos, en mi ciudad, lluviosa, gris, preciosa..., en obras.

Y pasaré también la noche del viernes con Calamaro, escuchando y viendo por fin a mi artista favorito, en el Palacio de los Deportes, con D., con la música, con muchas ganas de abrir los oídos y el alma, de llenar mi espíritu de canciones y mi corazón de más esperanza.

Y el sábado veré el clásico entre los clásicos del fútbol español, el partido que cada año se espera como agua de mayo.

Los del paro me pegaron ayer el susto del siglo, hoy se ha solucionado y mi coche va camino de estar otra vez como nuevo.

Veo fotos, asimilo noticias, viajo por los recuerdos y recupero fuerzas para seguir con la búsqueda de trabajo.

No me pidas que no sea un inconsciente...

15/11/2005 19:29 Enlace permanente. Tema: Paranoias Hay 2 comentarios.

Recuerdos del narguile

Ayer fue un día raro, que acabó entre risas y buenos amigos, unas pizzas, una presentación "oficial" y muchas anécdotas de los abuelos cebolletas que ya somos.

A la hora de la comida conocí a un gran tipo, una de esas personas cuya mirada es limpia y sus palabras inteligentes, y con esas premisas y un poco de narguile completamos unas horas muy agradables.

El narguile me trae a la mente buenos ratos. Era divertido y algo tétrico fumar narguile (o sisa) en uno de esos bares de Estambul rodeado de lápidas, contemplando en ocasiones vistas estupendas, disfrutando de las alfombras, del contacto con el suelo, jaja.

Me gustó fumarlo de nuevo ayer, me gustó hacerlo en compañía de D. y L.

Cádiz, Málaga y Madrid se unieron bajo los efluvios del humo. Nos reímos, y repetiremos.

17/11/2005 12:59 Enlace permanente. Tema: Paranoias Hay 1 comentario.

Su mirada confundida entre ida y cruel...

Intenta escuchar mis latidos.

Quédate más de 3 segundos mirándome a los ojos, no evites mi mirada, no salgas corriendo en busca de otro tiempo pasado.

Lee mis palabras y levanta la pantalla del ordenador, para ver si detrás encuentras algo.

Toca mis dedos con la misma suavidad con que yo acaricio el teclado al escribir estas palabras.

Acaricia mi alma, quítame la máscara, descubre en mí lo que casi nadie ya tiene interés en recordar.

El pasado fue ayer, el presente no existe, el futuro será siempre el camino.

No es un imperativo, o tal vez sí. No hablo a nadie, te escribo a ti, a quien lee esto, a quien me busca en mis palabras, a quien ha llegado a entender mi manera de ser feliz.

Fena Della Maggiora es la voz que me susurra al oído vocales y consonantes unidas por un hilo en forma de nota musical.

Y D. dibuja sueños y utopías, con gotas de poesía... buscando un ideal...

17/11/2005 19:54 Enlace permanente. Tema: Paranoias Hay 1 comentario.

Déjame atravesar el viento sin documentos...

Hace exactamente una hora que ha acabado el concierto de Andrés Calamaro en Madrid, en el Palacio de los Deportes.

Estoy en una nube, en un estado de euforia en el que yo -de felicidad contenida- no suelo situarme a menudo.

Pero la música tiene estas cosas, Andrés produce en mí este efecto.

En unos metros cuadrados estaban los tres hombres de mi vida: A.C., el que me movió el piso musicalmente hablando; Fernando Redondo, la elegancia al servicio del fútbol; y el auténtico motor de mi existencia, triste hasta su llegada, absolutamente plena desde que entró a mover los hilos de mi teatro, D.

Lleno hasta arriba el Palacio se preparaba para asistir a un concierto que sabes que es histórico, porque la ausencia prolongada de A.C. en los escenarios así lo provocaba, porque Andrés mueve los corazones a ritmo de sueño, porque su música se ha vuelto a meter en mí, y costará que salga.

Estoy eufórica, porque ha ido de menos a más, porque he ido olvidando la vergüenza inicial que siento de moverme en un concierto, y he conseguido alcanzar el éxtasis con las tres canciones finales: "Paloma" (número uno en la banda sonora de mi vida), "Mi enfermedad" (una de los mejores temas) y el inolvidable y tan especial para mí "Sin documentos".

Escuchar una canción así como colofón ha colmado todas mis ilusiones. Pensé que me moriría sin escucharla en directo. Por ello, al empezar a oir las notas y reconocerlas he creído que el mundo se caía... y yo entraba en las profundidades del infierno por la puerta grande (qué mejor cielo que un infierno en el que suene "Sin documentos"?).

Pero mentiría si no destacara especialmente "Paloma". No tengo dudas, hago recuentos, repaso otros momentos y llego a una conclusión: musicalmente ha sido el mejor momento de mi vida. Incomparable, sublime, irrepetible, inenarrable... y con él de mi mano.

El concierto al completo ha sido espectacular, el público entregadísimo, y otra gran alegría para mí: ver a Andrés acompañado de parte del elenco de Bersuit Vergarabat. Me hace una tonta ilusión ver a un grupo que poca gente en España conoce acompañar al maestro Andrés en su regreso a Madrid.

Bien, puede que esta alegría absurda sea comprendida por pocos, respetada por menos y alabada por algunos. Os prometo que hoy no me importa lo que nadie me diga. Andrés me ha puesto en la cara una sonrisa que jamás borraré. Tengo el recuerdo de esta noche grabado a fuego en el corazón, el único órgano del cuerpo que no olvida ni omite nada.

Llegará el futuro, y con él muchos instantes, algunos perdurarán, otros pasarán desapercibidos, pero Andrés y esta noche mágica servirá para que D. y yo nos miremos a los ojos y recordemos cómo nos buscábamos entre la multitud, cómo nuestras miradas chocaban con las notas que sobrevolaban, y cómo intercambiábamos nuestros corazones, para mirarlos y mirarlos. Gracias D., gracias Andrés, os quiero, pero sólo necesito a uno de los dos a mi lado siempre, del otro me quedará su música. De ti me quedará tu vida entera, nuestra vida...


... porque mientras espero por ti me muero, y no quiero seguir así"

19/11/2005 01:24 Enlace permanente. Tema: Música Hay 9 comentarios.

Qué rápido se van los buenos momentos

Apago el teléfono, un gesto que pocas veces repito.

Quito el sonido de la televisión, que me trae a Patricia con su Diario y su colección de personajes desalentados.

Abro esta página para encontrar en ella los posos de un concierto maravilloso.

... y qué rápido se van los buenos momentos.

Y cómo llegan instantes de nostalgia, melancolía, tristeza, y salen corriendo cuando les miras de frente. Se esconden, y entre las sombras, en su escondrijo, sonríen, con esa sonrisa maligna de quien sabe que volverá cuando quiera.

Y miro a través de la ventana, aquella que mi madre se ha esforzado en dejar tan limpia que parece que está abierta. Y no lo está, porque si así fuera el frío congelaría mis ideas.

Miro a mi alrededor, intentando reconocer dónde estoy, quién soy, qué busco y qué he perdido.

No puedo encontrar lo que no sé que ha desaparecido.

Se agolpan las caras de los que un día fueron "mi gente", y siempre vienen con caras felices, porque no consigo recordar a nadie con cara triste. Incluso si nunca rió a mi lado pienso en cómo sería ese gesto suyo desconocido.

Me alegro de estar como estoy. De tener a quienes tengo, de no tener a quienes no tengo. Tengo lo que me merezco, ni más ni menos, sea bueno, sea malo, sea todo o sea nada.

Pienso en el adiós de nuevo, en coger el coche dirección a la A4, atravesar las obras de este parque de atracciones que es Madrid, a la búsqueda de su abrazo, a la captura de su mirada... dejando atrás lo más hondo, lo más puro, lo más sano.

Me queda más de un día y ya me duele. Cada día la despedida es más y más difícil. Los planes más innombrables y las personas menos amigos.

Se fueron las ideas, se han ido las palabras a buscar otro blog en el que escribir, por hoy.

Mañana estarán aquí -eso espero- para despedir temporalmente a los lectores cotidianos. Hasta que vuelva a Madrid o hasta que vaya a casa de D.

De nuevo mi refugio me ha abierto las puertas. Qué bien me haces sentir Blogia. Qué necesidad tengo de ti.

Todo vuelve a tener sentido.

Enciendo el teléfono, un gesto que pocas veces repito.

Pongo el sonido de la televisión, que me trae a Patricia con su Diario y su colección de personajes desalentados.

Cierro esta página donde encontré los posos de un concierto maravilloso.

... y qué rápido se van los buenos momentos.

22/11/2005 19:32 Enlace permanente. Tema: Paranoias Hay 3 comentarios.

La quietud

Estoy cansada.

Tengo ganas de tumbarme, apagar las luces, cerrar los ojos y dormir.

Pero nunca he sido capaz de dormir de un modo tan fácil.

Cerrar los ojos no es sinónimo de descanso, para mí, al contrario, siempre ha sido motivo para pensar más.

Durante el día la cabecita no para. Ideas, más ideas, sueños, canciones, personas, palabras, miedos, muchos miedos.

Y la noche trae esos miedos a primer plano.

De pequeña me costaba dormir, pensando en si habría hecho o no bien los deberes, si llevaría los libros adecuados, si el uniforme estaría limpio. Me preocupaba por cosas absurdas para una niña de apenas 9 ó 10 años.

Conforme fui creciendo las preocupaciones cambiaron. Pasé por la lógica etapa del temor a la muerte, de la incomprensión del vacío, del pánico a quedarme despierta mientras el resto de habitantes de la casa dormían.

Poco a poco aprendí que la manera de superar ese miedo era borrar de mi mente cualquier resquicio dedicado a él. Si no existe no puedo temerlo.

Hoy mis miedos son si seré capaz de cuidar como querría de mis seres queridos.

Me sale un extraño instinto protector, siempre lo tuve. Cuido de ellos como si fueran mis propias manos y los necesitara para escribir; como si fueran mis pies sin los que no podría caminar; como si fueran mis ojos que me hacen ver; como si fueran mi corazón, que me hace seguir viviendo.

A veces esa preocupación me lleva a un estado de agobio que roza lo insano, pero es inevitable.

Es entonces cuando querría dormir, y alcanzar con el sueño la paz que durante el día me cuesta ver, aunque la tengo en mí. Pastillas para dormir, en el armario de casa, disponibles pero temidas. Si las tomara solucionaría ese problema. Si lo hiciera me estaría engañando. Y si me engañara no tendría sentido que llegara aquí a contaros mentiras.

La quietud. Eso que no existe, eso que tampoco puedo temer... ni disfrutar. La quietud, mi quietud, hermosa palabra que nada expresa, porque no lo tengo.

24/11/2005 00:35 Enlace permanente. Tema: Paranoias Hay 2 comentarios.


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