Se muestran los artículos pertenecientes a Marzo de 2006.
Resumen
- 02/03/2006 08:52 - Cuando H. sea A.
- 02/03/2006 23:59 - H. ya es A.
- 09/03/2006 18:38 - Del agua y otros menesteres
- 09/03/2006 18:40 - Perdona por la omisión
- 09/03/2006 18:41 - Porque si no no es normal
- 11/03/2006 16:39 - Se lo debemos
Cuando H. sea A.
M. duerme en el salón, la misma habitación que esta noche de nervios hemos compartido.
Sobre ese sillón y con un saco de dormir encima (sí, debió pasar mucho calor y se ha salido de él).
M. duerme aún, porque es pronto y anoche nos acostamos tarde. Porque los nervios no pudieron calmar el cansancio y el sueño.
El "niño sin nombre" se resiste. Quiere impedir que seamos nosotros dos de los primeros en verle la carita.
Anoche conocí Cádiz. Una Cádiz cerrada por la oscuridad, vacía para mí que iba en el taxi con la cabeza absorbiendo pensamientos.
Me hubiera gustado que todo fuera de otra forma, que el "niño sin nombre" nos enseñará sus manitas, acariciarle y mirarle con la ternura de quien sabe que está viendo a alguien especial. Pero parece que, por más esfuerzos que haga la madre, ese nacimiento se retrasará hasta nuestra marcha.
M. duerme, soñando con que ya será padrino cuando se despierte. La luz entra por la ventana, y las teclas suenan atronadoras entre tanto silencio. Yo también he dormido, poco, menos de lo que debería, pero no tengo sueño, sino ganas de despertar a todos y que nos marchemos.
Ignoro si J. finalmente vino anoche. Si lo hizo yo no la escuché, pero estará inventando miradas de su nieto.
Empieza un nuevo día, quizás el día en el que el "niño sin nombre" al fin tenga uno.
Quizás el día en que H. por fin sea A., ya os escribiré entonces, desde Málaga, cuando H. sea A.
H. ya es A.
Ha nacido. Esta tarde, cuando yo andaba perdida entre las carreteras de Cádiz.
H. ya es A. y yo me he quedado sin verle los ojitos.
Pero he oído a R., con una voz más madura, más tranquila, una voz de felicidad cansada.
Enhorabuena, sobre todo a A., porque tiene una madre que es especial hasta decir basta.
H. ya es A.
Del agua y otros menesteres
El agua entra por la garganta, fría, clara, cristalina de hecho.
El contacto con el interior es agradable, y su sabor (o no) es una delicia.
No cambio una botella de agua por el mejor vino del mundo, en según qué circunstancias.
El día que me compararon con una botella no supe si tomármelo como un halago o un insulto. Lo primero era lo acertado. Como en un concurso en el que tienes dos opciones, la A era la correcta.
La A de agua.
A mi madre no le gusta el agua en absoluto. Es quizás el líquido menos apreciado por ella a la hora de beber. Y sin embargo parece que sí le ha gustado el piso que la enseñé, con lo cual se acerca la posibilidad de tener un domicilio propio, una casa donde dar rienda suelta a la libertad que emana de mí.
También le gusta Málaga, aunque aún ésta no le haya dado su mejor cara.
Y volviendo al agua. Me encanta cuando en momentos de necesidad acuciante, como los de ahora, el agua cae del cielo en grandes cantidades, limpiando mi coche, llenando pantanos, mojando mi ropa, inundando mi alma de sensaciones.
Estas son pequeñas historias reales, del agua y otros menesteres…
Perdona por la omisión
Ya he cumplido un año en Málaga.
A. ya ha cumplido sus primeros días de vida.
Yo cumplo con mis objetivos planeados.
D. cumple con la vida.
Cada uno de nosotros cumple con sus obligaciones.
El día se cumplen dos años desde la primera vez que hablamos por teléfono.
Málaga cumple con su habitual cita con el sol.
Hay quien hoy cumple años, el día 8 también, y el día 9 una de las “especiales” cumple años y se reencuentra con la vida. Y yo me acuerdo de ella, como hago muy a menudo, y me sonrío por haberla conocido.
H., quizás no estabas en aquella lista, pero ten claro que para mí no eres “una más”, esa gente apenas ocupa espacio en mi vida, y sin embargo tú tienes un papel que cumplir, y lo haces con creces. Perdona por la omisión…
Porque si no no es normal
La hermosa luz del día, el breve paseo por mi barrio – con la música atronando en mis oídos-, las ideas, me hacen entender que me gusta la vida que llevo.
Pese a no encontrar un trabajo de ninguna de las maneras (y más no puedo bajar el listón, lo prometo), pese a tener una compañera de piso que decide dar una clase particular de 12:45 a 14:45 (¿y yo cuando cocino, so tonta???, ¿como cuando tú quieras?).
Pero la esperanza de pronto perderla de vista, la ilusión por haberme decidido a dar un nuevo paso valiente en mi vida, las ganas y la felicidad de seguir junto a D., hacen que se apaguen los miedos y se abra la luz a la ilusión.
Suena una música que desconozco, pero que me llena de vitalidad y alegría. Me imagino escribiendo estas mismas palabras en otra habitación, con la misma luz pero distinta orientación, distinto olor, ninguna compañera.
Y sólo ese pensamiento me dibuja una sonrisa.
De fondo una televisión sin sonido que abunda sobre ese hijo de puta cobarde que sólo sabe golpear a una niña de cinco años. Y eso entristece a cualquiera que no tenga el alma sucia. Y te llena de rabia comprender que de nada va a servir esta nueva barbarie. Que otras se sucederán, con menor publicidad, y las mujeres y los niños seguirán bajo la “tutela” de valientes hijos de puta. Cuidado, que no dejo de lado a todos aquellos hombres que también sufren de maltrato. Soy consciente de que aunque sean una minoría están incluídos, por supuesto, en ese grupo de víctimas que sufren sin consuelo.
A veces no nos damos cuenta de lo tonto de nuestros dolores. Pero nadie puede culparnos por ello. El egoísmo es quizás la única cosa que nos hace comunes a todos. Lo nuestro antes que lo de los demás.
Y no soy yo quien reprochará a nadie esto. Vaya, que solidaridad y yo no estamos muy unidas.
Una cosa más que cambiar, que mejorar, y me lo propongo hoy, 9 de marzo, que no es principio de año ni comienzo de curso, pero sí que es el día en que las cosas cambiarán en mi vida.
Además, hoy la Niña C. cumple años, y aunque no sea la mejor situación del mundo la que vive, bien merece una enorme felicitación y un recuerdo feliz. Niña, eres muy grande, muy especial, muy necesaria. Mejórate pronto, ¿vale? Que queremos que vengas a visitarnos a Málaga lo antes posible. Nos lo debemos, guapa.
Por cierto, para los que no conozcáis Málaga yo os recomendaría sin duda estas fechas. Sí, nada de Semana Santa ni Feria, no, no, la Málaga auténtica, la Málaga más pura, la diaria, la cotidiana, con un sol que debe estar costando millones a la Diputación mantener cada día en lo más alto, porque si no no es normal…
Se lo debemos
Y si en dos años no hemos podido olvidar el dolor, nosotros, que no somos víctimas directas, ni indirectas, sino víctimas pasivas…¿cómo olvidarán ellos el daño irreparable que han sufrido?
Dos años pasan volando para unos, algo más pausados para otros, y para ellos seguramente nunca pasan. Siempre vuelven sin remedio al 11-M, a ese jueves negro, al 11 de marzo de 2004, cuando sus vidas se segaron, cuando sus familias se rompieron, cuando sus sueños se arrancaron a golpe de bomba.
Y subir en un tren es hoy un reto imposible de superar, y caminar hacia la rutina de entonces no se ha vuelto a repetir.
Cada 11-M nosotros, las víctimas pasivas, volveremos a recordar aquello, mientras ellos, las verdaderas víctimas, luchan por olvidar.
Todos íbamos en esos trenes, todos fuimos madrileños, todos deberíamos recordar siempre aquello.
Porque no podemos olvidar, por ellos, se lo debemos.

