Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2008.
Resumen
- 03/04/2008 14:49 - Paloma y Calamaro
- 05/04/2008 12:43 - Mi diario parte de tráfico (II)
- 06/04/2008 22:13 - No te salves. Mario Benedetti
- 09/04/2008 14:07 - Cuatro años y dos días
- 13/04/2008 21:25 - ¿Quién me ha robado el mes de abril?
- 19/04/2008 18:31 - Nunca es para siempre
- 21/04/2008 09:30 - Con la pantalla azul
- 28/04/2008 15:01 - 25 de abril
Paloma y Calamaro
Os dejo aquí (puede que repetida y hasta tripitida), una de mis canciones preferidas de siempre, aunque me quedo con la versión de estudio.
Disfrutadla.
Mi diario parte de tráfico (II)
Breve, pero sin duda explicativo de lo que es la jauría "trafiquil" en la que me muevo a diario en Málaga.
Un ciclomotor, tres personas. En orden: una niña de apenas 3 años, con las manos entre el manillar. El que supongo que será su padre, conduciendo. Y la que supongo que será su madre, detrás del todo.
Todos sin casco, por supuesto (vaya a ser que se nos despeinen estos Mister y Miss Universo).
¿No creéis que abiertamente y sin pudor puedo decir que esa niña es una hija de puta?
Nota de autor: No me meto con la niña, sino con esos engendros que son padres.
No te salves. Mario Benedetti

El otro día hablando con mi compi P. en el trabajo, salió a colación el maestro Benedetti.
Y no puedo más que poner aquí el más importante poema en mi vida. Por todo lo que significó en una etapa gris. Por ser M. el que me hizo entrar en el mundo del poeta uruguayo.
Benedetti ha sido parte crucial en mi "espacio literario". Un autor al que he leído y releído como a ninguno, encontrando en él una sensibilidad cercana. Y hoy os quiero dejar esta maravilla que es "No te salves". Espero que la aprovechéis, y disfrutéis de ella como yo lo hago todavía.
"No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo
pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo"
También os pongo este vídeo para oigáis una curiosa y bonita versión musical del poema. Opiniones espero...
Cuatro años y dos días

Ese es el tiempo exacto que llevo de la mano de Daniel.
El tiempo que he podido ver su sonrisa brillante, primero desde una distancia que parecía insalvable, y ahora tocándole la carita.
Cuatro años y dos días de sueños, de planes, de ideales encontrados, reencontrados, buscados y perdidos, pero siempre compartidos.
Cuatro años y dos días entre Málaga y Madrid. Pasando por Denia, Zaragoza, Santiago, París, Amsterdam, Valencia, Alicante, Oviedo, Granada, Sevilla, Cáceres, nuestra adorada Bruselas y nuestras futuras Shanghai, Pekín, Guilim, Hong-Kong y lo que tenga que venir.
Cuatro años y dos días de música, desde Bersuit (nuestra unión) a Calamaro, pasando por festivales con Macaco, Bob Dylan o The Cure, casi ná.
Cuatro años y dos días de abrazos, caricias, confidencias, besos, miradas.
Cuatro años y dos días de sueño y vigilia, de hambre y desgana, de llantos y carcajadas.
Cuatro años y dos días de fotografías, de vídeos, de dvd's, de series, de películas, de cines.
Cuatro años y dos días de fútbol y baloncesto. De Copas y Ligas, de fracasos y derrotas.
Cuatro años y dos días de familia y amigos, de conocidos que se van y desconocidos que nos embriagan con sus palabras, de Carminas viajeras, Davides huídos, Julianes devueltos a nuestra vida. De nuestros amigos comunes y ajenos.
Cuatro años y dos días de realities, de frikadas, de foros, de sustos y paranoias.
Y siguen, y seguirán. Y la historia continua pese a todo. Aunque pocos creyeran en nosotros al principio.
Cuatro años y dos días de "nosotros", dejando el "yo" y el "tú" para otros momentos.
Cuatro años y dos días de toda una vida. Antes que tú no había nada, Dani. Las gracias te las debo yo. TQMG
¿Quién me ha robado el mes de abril?
Llegan días familiares, días de visitas y desenfreno.
No se para, no hay stop, sólo planes y más planes.
Me gusta y me estresa. Me gusta más que me estresa.
Mi casa se llena, deja de ser ese oasis de paz, ese sitio de mi recreo, y pasa a convertirse en un hogar, con calidez, charlas, discusiones y una niña pequeña, mi primita N.
Hacienda no me devuelve un duro, pero el mes de abril me trae cosas mejores.
O eso espero...
Nunca es para siempre
Y abre tus ojos y me encontrarás con la misma entrega, con la misma voluntad"
Pero como ellos decían, Presuntos Implicados, nunca es para siempre.
Ahí lo dejo, ¿cuantas reflexiones posibles en estas frases, verdad?
¿Cuántos "adioses"?¿Cuántos "hasta pronto"?
Nunca es para siempre, o quizás sí.
Yo sigo creyendo, porque mi amor hacia algunas personas es para siempre, aunque ellos ya no me quieran a mí, ja ja.
Con la pantalla azul

Mi pantalla del ordenador se ha vuelto azul. Pero no me importa.
Hace unos meses ni siquiera tenía ya ordenador. Mi portátil pasó a mejor vida sin despedirse de mí, después de todos los buenos ratos que habíamos pasado juntos. Y sin mediar mucho tiempo le sustituí. Sí, sin pena, sin dolor. Si él se había ido sin avisar yo no me iba a quedar parada esperando que otro apareciese.
Sustituí mi viejo portátil por un nuevo y flamante ordenador de sobremesa, clónico, hecho a mi imagen y semejanza, con mis gustos y mis fobias.
La pantalla -esa misma que ahora está azul- me la prestaron (a fondo perdido, todo sea dicho, ya que no quieren recuperarla) desde la casa de mi príncipe D.
Y aquí estoy ahora, con una pantalla azul, que me permite de todos modos disfrutar de todo (excepto quizás de las fotografías, porque ya no distingo bien cual es el azul del mar y el del cielo). Pero no me importa.
Ha sido una semana intensa. Y esta que está empezando no lo es menos. Intensa por las visitas que han venido, se han ido y llegarán.
Intensa porque he visto series, películas, fútbol, baloncesto e incluso una obra de teatro ("Salir del armario", muy divertida, y tras la cual conocí a José Luis Gil, el famoso Señor Cuesta de "Aquí no hay quien viva").
Intensa porque he tenido momentos interesantes a nivel social, recalcando la magnífica partida de Tabú, con Flexicoco, D., P. y S.
Ha sido intensa porque mi cabeza nunca descansa, y me planteo mil cosas, las abandono y las retomo. Pienso, reflexiono, me como el coco, afirmo, niego. Y no llego a muchas conclusiones... o tal vez sí, pero son feas. Y las escondo en algún rincón para intentar olvidarlas, y vivir sin ellas. Sin embargo vuelven. Sea la pantalla azul o no. Los días no son grises ahora, pero tampoco son tan azules como mi pantalla. No es mi culpa, creo esta vez. Querría cambiar ciertas cosas, supongo que a ciertas personas. Ponerme enfrente suya y gritarles: "eh! Despierta, ¿somos amigos o es parte del pasado?". Pero no tengo valor, ni ganas ya. Supongo que me he cansado de tirar del carro de las llamadas, los emails y los sms. Es su tiempo, no el mío, y quizás entonces ya no sea ni siquiera nuestro tiempo.
Mi pantalla es azul, mi días no son grises. Mi vida es lo más parecido al color rosa.
25 de abril
Bien, llego tres días tarde. Pero es que esos tres días han sido de tal ajetreo que no he tenido ni un respiro para ponerme enfrente del ordenador y situar mis pensamientos.Suena "Pasaba por aquí" en una versión de Castillo Blanco (Mexicanto).
A lo que iba:
25 de abril de 2008. Esta era una fecha que para mi padre debía estar marcada en letras de oro. Toda una vida trabajando (desde los 11 años) para que ese día llegara la ansiada jubilación. Un momento de inmensa alegría, horas de ocio, más tiempo de descanso, libros, películas, fútbol, mucho deporte, paseos por la playa, estar sentado en el sillón al lado de mi madre, ir con ella a uno y otro lado.
Ese día debería haber estado marcado a fuego, vivido a tope, soñado como el mejor de nuestros días.
Y sin embargo el 25 de abril de 2008 conocí al hijo de mi prima M., el pequeño Marquitos, que ese día celebraba su santo. Fuimos a Calahonda, mi madre, mi hermano y yo. Luego estuvimos comiendo en Rocamar, con mi D.
Compramos helado en "Inma", me mareé, pasé una tarde insufrible en el trabajo, cenamos de nuevo juntos los cuatro. Y no hubo ni un atisbo de felicidad.
Porque ese día, ese 25 de abril, mi padre habría cumplido 65 años. Pero no lo hizo, y no volverá a cumplirlos. Y nunca más un 25 de abril será un día que celebrar. Porque sin él, ¿qué sentido tienen los cumpleaños?, ¿la Navidad?, ¿su noche favorita, la de Reyes?, ¿una victoria del Madrid?
El vacío que él dejó es mayor que cualquier otra felicidad. Su ausencia me acompaña cada día. Intento hablar con él, pero ese simple intento me sirve sólo para derramar lágrimas. Como ahora mismo. Porque tenía que haber compartido aún tantas cosas con él, haberle escuchado más y más. Recuerdo su risa, sobre todo su sonrisa; recuerdo su olor, su cara de alegría. Le recuerdo cada segundo. Va conmigo donde voy, pero me falta. Y odio los 25 de abril. Y odio no poder llamarle y felicitarle.
Odio que ayer en el Bernabeu se me escaparan de nuevo unas furtivas lágrimas pensando en él.
Odio que mi madre se haya quedado sola.
Odio que no esté ahora al lado de mi hermano, ahora que lo necesita tanto.
Odio no poder contarle mi viaje, mi vida, mi todo...
Odio llorar como lo hago por su ausencia. Y es que papá, como ya dije alguna vez: en tu ausencia no existo. Te quiero, siempre.
Diana

